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miércoles, 29 de junio de 2022

Antonio de Nebrija. V centenario.

Todos conocemos a Antonio de Nebrija por ser el autor de la Gramática castellana, y dicen en su tierra, tan orgullosos como él, que fue un andaluz el que creó la primera gramática del idioma que hablan casi 600 millones de personas.

Antonio Martínez de Cala y Xarana nació en 1444 en Lebrija (Sevilla) y tomó su apellido de la denominación antigua de su ciudad, Nebrissa. Llegó a ser gramático, lingüista, docente, traductor, catedrático, escritor, cronista real, pedagogo, cosmólogo, impresor y editor. Escribió más de 80 libros.

Foto: en Flickr de José Javier Martín Espartosa
Escultura de Antonio de Nebrija
en la Biblioteca Nacional de España (Madrid).
Foto: en Flickr de José Javier Martín Espartosa

Fue el primero en muchas cosas: el primer humanista hispánico, el creador de la primera gramática de una lengua europea moderna, el primero en poner por escrito las reglas ortográficas, el introductor de la imprenta en Salamanca, el primero en editar un libro en esta universidad y el primero en reclamar derechos de autor en el mundo occidental.

Sentía pasión por averiguar cómo era todo y por inculcar esa ilusión por el saber en los alumnos. Pensaba que la lengua era la casa de todos, el vehículo con el que aprender. Se dio cuenta de que había que mejorar la enseñanza del latín y sus manuales fueron innovadores. Fue consciente del paso decisivo que suponía crear una gramática castellana que otros idiomas imitarían. Vio que el castellano requería que se editara sus reglas ortográficas. Descubrió la necesidad de poner por escrito lenguas precolombinas para que no se perdieran y participó en la traducción de la Biblia enfrentándose a la Inquisición.

diariodesevilla.es
Moneda conmemorativa.
Foto: diariodesevilla.es
Nebrija estudió bachillerato en Salamanca y más tarde se trasladó a Bolonia donde aprendió latín, griego, hebreo, arte, ciencias, teología, derecho, medicina y astronomía convirtiéndose ya en 1470 en el introductor del humanismo renacentista en la Península Ibérica. Tras su regreso a España en 1475 ocupó varias cátedras en las universidades de Salamanca y Alcalá.

Su primera obra impresa fue Introductiones Latinae editada en 1481 en la calle Libreros de Salamanca, fruto de sus estudios para mejorar la enseñanza del latín. Este libro tuvo innumerables reediciones a lo largo de los siglos, convirtiéndose en la obra con la que más reconocimiento consiguió en vida y que revolucionó la forma de estudiar latín en toda Europa hasta el siglo XX.

En 1492, tan solo 15 días antes de que Colón partiera hacia su histórico viaje, Nebrija entregó a la imprenta de Salamanca su gramática. Así nació la Gramática sobre la lengua castellana, la primera de una lengua romance, que se adelantó en varias décadas a las gramáticas italiana, francesa y portuguesa. La que hoy se considera su obra cumbre, no gozó del éxito que merecía hasta que fue reivindicada en el siglo XVIII.

Foto: Wikipedia. Dominio Público.
Primera página de la Gramática castellana.
Foto: Wikipedia. Dominio Público.

Mucho mejor acogida tuvo, aquel mismo año su Diccionario latín-español que se vería completado en 1495 con su Vocabulario español-latín.

Nebrija participó en la traducción de la Biblia Políglota Complutense pero su idea de que se debía corregir las “manchas y borrones” de copistas anteriores, fue lo que le puso en el punto de mira de la Inquisición que le abrió un proceso en 1506 y del que se libró gracias a la intervención del cardenal Cisneros que lo tenía en alta estima.

Foto: Wikipedia. Dominio Público.
Reglas de la Orthographia
en la lengua castellana.
Foto: Wikipedia.
Dominio Público.

En 1517 publicó las Reglas de Ortografía en la lengua castellana. Y continuó el resto de su vida estudiando, investigando y publicando. La muerte lo sorprendió aún en activo el 2 de julio de 1522.

El V Centenario del Fallecimiento de Antonio de Nebrija fue declarado en 2020 acontecimiento de excepcional interés público y se comenzaron los preparativos para rendirle homenaje durante 2022. Este año se están celebrando ya centenares de actividades en España y otros países: exposiciones, conferencias, publicaciones, concursos, recitales, cine, teatro, cómic, música y se ha emitido una moneda conmemorativa en plata con valor facial de 10 euros.

Foto: casadellibro.com
Nebrija.
Cómic de Agustín Comotto.
Foto: casadellibro.com

viernes, 27 de mayo de 2022

Mi Camino con Santi.

Santi siempre tuvo la ilusión de hacer el Camino de Santiago. No sé cuántas veces me contó que se llamaba así por el apóstol y que sentía que se lo debía. Yo, en cambio, siempre fui agnóstica y no me apetecía pasar nuestra luna de miel caminado cientos de kilómetros por mitad del campo. Deseaba ir a Italia y él no puso ninguna pega. Pensé que podríamos navegar en góndola por Venecia, ver atardecer en Florencia, compartir cena a la luz de la velas en Roma e ir de compras por Milán. Pero además, Santi sería feliz visitando los maravillosos templos italianos y el Vaticano.

Fue un viaje maravilloso. Volvimos con un millar de fotos. Mientras seleccionaba las mejores para elaborar un álbum, descubrí que la ilusión de Santi por hacer el Camino no se debía solo a una cuestión religiosa. En las fotos de la plaza y del interior de la basílica de San Pedro del Vaticano se le veía feliz, pero sus ojos no brillaban como cuando hablaba de hacer el Camino. Así que al pedirme que nos convirtiéramos en peregrinos, le dije que sí. Quería acompañarlo en su sueño, aunque no fuera el mío.

Resultó hermoso caminar juntos por senderos desiertos, cruzar puentes románicos, visitar pequeñas ermitas, contemplar monasterios enclavados en la roca y disfrutar de la camaradería que se despertaba entre todos los que coincidíamos un tramo en aquella aventura.

Tropezarnos con cada señal con su conchita dibujada, o verla dorada incrustada en la calzada me hacía sonreír y, sin darme cuenta, mis ojos comenzaron a brillar como los de Santi.

De todo cuanto vi, lo que más me maravilló fue la catedral de Burgos. Le hice fotos a Santi en la Escalera Dorada y él captó el sol reflejando los colores de las vidrieras en mi pelo. La luz del gótico inundaba todo y nos besamos, con cierto reparo, en un rincón del claustro.

En la plaza del rey San Fernando nos sellaron nuestras credenciales y nos sentamos en el banco donde un peregrino de bronce descansa con su cayado en la mano. Pero cuando me levanté, el dolor de pies era casi insoportable. Sentía huesos y músculos que ni siquiera sabía que existían. Me curé las heridas, cenamos, descansamos y continuamos con nuestros planes. Santi también tenía los pies dañados, pero su ilusión le sostenía más que a mí. Y ya, al llegar a uno de esos pueblos con nombres hermosos que salpican cualquiera de las rutas, le dije que no podía seguir a pie. 

El bar de aquella localidad también expendía billetes de autobús y compramos dos para León.

Llegó pronto. Era un Mercedes donde se mezclaban lugareños con peregrinos. Pero cuando subimos, el asiento de Santi era el único libre de todo el vehículo. Miramos los tickets y los comparamos con el del turista alemán que ocupaba mi lugar. Los dos billetes eran iguales.

—Siéntate, cariño —me dijo mientras iba a hablar con el conductor.

Temí que hubiera problemas, pero lo solucionaron todo rápidamente.

—Disculpad por la equivocación. Hay un billete duplicado —nos explicó—. Pero tengo una persona que se baja en la siguiente parada.

—Yo —intervino una señora que había seguido nuestra conversación—, yo me apeo en Terradillos de los Templarios.

—Ahora, el vendedor te llevará en su coche hasta allí y ocuparás el asiento que quedará libre.

Inquieta, vi como se bajaba y el autobús se ponía en marcha sin él. Aquellos kilómetros se me hicieron eternos, pero al fin llegamos al pueblo. Allí estaba ya Santi apoyado en un viejo Mercedes, charlando con su “taxista”. La señora me saludó con la mano y descendió del autobús.

—¡Me he bajado de un Mercedes y me he subido en otro! —rió Santi entrando en el bus.

Todos aplaudieron. El señor que estaba junto a él me cedió su asiento para que estuviéramos juntos y él ocupó el mío.

—Es una señal de que siempre vas conmigo, Mercedes —susurró besándome.

Pasamos un par de días en León y continuamos nuestro peregrinaje hasta Santiago. Al abrazar al Santo, mi marido lloró de emoción y a mí se me saltaron las lágrimas cuando sostuve nuestras Compostelas en las manos. Aquel diploma, que un mes antes no significaba nada para mí, me hizo comprender que no solo las personas religiosas hacen el Camino. El Camino es un lugar de vivencias, aprendizaje y anécdotas que te hace encontrarte contigo mismo y que te une a los que te acompañan. En nuestro peregrinaje nos encontramos ateos que buscaban misterios herméticos, soñadores que deseaban seguir el camino del Grial, fanáticos de los templarios, amantes del arte ávidos de contemplar maravillas, ecologistas que anhelaban conectar con la madre Tierra y con quienes buscaban continuar la tradición.

—¿Volvemos el año que viene?—le sonreí ante la fachada del Obradoiro.

Dicen que todos los caminos conducen a Roma, pero, creo que en realidad, todos los caminos conducen a Santiago de Compostela.

© MJ

Relato para el concurso de Zenda #HistoriasdelCamino

Foto: Escultura al peregrino ante la catedral de Burgos.
Archivo personal.


jueves, 26 de mayo de 2022

Mi propio Camino.

Hay caminos ancestrales que llevan a parajes mágicos. Son lugares de leyenda enclavados en la roca, cuevas sagradas que habitaban antiguos eremitas, edificios de piedra donde la vegetación crece libre, localidades que vivieron un milagro cuyos ecos llegan hasta nuestros días.

Me hablaste tanto de ello que decidí ponerme en marcha. Me he adentrado en enormes edificios-relicario y, sin ser religioso, he rezado ante la oquedad donde se veneraba, hace siglos, el Graal; he ascendido por escaleras prohibidas hasta llegar a cubiertas con escamas de dragón;  he leído la piedra de capiteles milenarios y pisado laberintos. En las mañanas despejadas me he fundido con la luz coloreada por hermosos vitrales góticos. Y en las noches claras me he perdido en el campo de estrellas intentando reconocer en ellas el reflejo de las iglesias del Camino.

En esta soledad me he encontrado a mí mismo y he comprendido lo que decías: el Camino es la metáfora de la vida. Así que hoy me detengo en Puente la Reina, sobre el arco central de este hito románico. Cada pata de oca, medio escondida en el Camino, me ha devuelto la sonrisa que perdí tras tu marcha. Me embarga tu recuerdo y rememoro aquellas tardes en las que nos sentábamos ante tu viejo y maravilloso tablero del juego de la oca. Lo llevo en mi mochila, abuelo. Miro las aguas del río Arga y te rindo homenaje gritando sobre tu casilla favorita:

—¡De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente!

He de proseguir mi Camino, cada cual tiene el suyo, entre mitos, corrientes telúricas, paganismo y misticismo; un Camino que señalan conchas desde los confines de Europa y que han recorrido peregrinos durante milenios. Abrazaré al Santo, pero no me detendré tras conseguir mi Compostela. Continuaré caminando hasta el final de la Tierra, aquel lugar por el que suspirabas y al que no conseguiste volver. Me sentaré en los confines del mundo conocido, donde los fenicios veneraban al sol y los romanos contemplaban con cautela el Mare externum. En Finisterre, con aquel vetusto mar a los pies, miraré al cielo y diré tu nombre.

© MJ

Relato para el concurso de Zenda #HistoriasdelCamino

Foto: archivo personal.

lunes, 18 de abril de 2022

Roma: la ciudad eterna que celebra su cumpleaños a lo grande.

El año pasado celebramos aquí los 1600 años de la fundación de Venecia. Pero hoy nos toca conmemorar el cumpleaños de una ciudad mucho más antigua, la capital de un imperio que conquistaría gran parte del mundo conocido. Se dice de ella que nunca sabremos su verdadero nombre, pero a todos nos viene a la mente cuando oímos eso de “la ciudad eterna”.

La bella, histórica y artística Roma cumple el 21 de abril de 2022 nada menos que 2775 años. Y celebra su cumpleaños a lo grande.

El Coliseo, símbolo de Roma y uno de los escenarios
en cuyo exterior se celebra el Natale di Roma.
Foto: archivo propio.

No es nuestro propósito contar aquí la historia del Imperio Romano y de su pasado como monarquía y república. Todos sabemos bastantes cosas sobre él, incluida la leyenda de los gemelos Rómulo y Remo. Pero, la mayoría de los romanos dicen que todo comenzó mucho antes, en un lugar entre la historia y la leyenda que evoca batallas y un caballo gigante repleto de soldados. Sí, la historia de Roma entronca con Troya. Así lo dejaron narrado Tito Livio, Dionisio de Halicarnaso y el poeta Virgilio.

Eneas, al regresar de la guerra de Troya, se asentó en el Lacio (actual Italia). Su hijo, Ascanio, creó la ciudad de Alba Longa que fue gobernada por sus descendientes durante generaciones. A principios del siglo VIII a.C. Amulio, arrebató el trono de Alba Longa a su hermano mayor Numitor y mató a sus hijos varones. Solo dejó con vida a Rea Silva, a la que convirtió en sacerdotisa de Vesta para asegurarse de que no tendría descendencia. Pero el dios Marte la violó y Rea Silva no pudo ocultar a su tío el nacimiento de sus hijos Rómulo y Remo.

Loba capitolina.
Foto: Mmarftrejo
Amulio ordenó la muerte de los gemelos, pero la encargada de ejecutar la sentencia los dejó a su suerte flotando en una cesta en el Tiber. La cesta fue olfateada por la loba Luperca cuando se acercó a beber y se llevó a los gemelos a su cueva en el Monte Palatino, donde los amamantó y cuidó durante varios días hasta que el pastor Faústulo los descubrió y adoptó.

Rómulo y Remo eran inseparables y protegían su aldea de los ladrones de ganado que merodeaban por allí. Pero uno de ellos, en venganza, acusó falsamente a Remo de saquear las tierras de Numitor. Cuando el gobernante estaba a punto de condenarlo, Faústulo se presentó ante todos y contó la verdadera historia de los gemelos. Entonces, Numitor se dio cuenta de que eran sus nietos y decidió confabularse con ellos para matar a Amulio y hacerse con el trono de Alba Longa.

Castel Gandolfo y el lago Albano
donde se cree que se ubicaba Alba Longa.
Foto: George McFinnigan. Wikipedia.

Tras cumplir su propósito, Rómulo y Remo se marcharon decididos a fundar su propia ciudad en el lugar donde la loba los había encontrado. El problema es que los dos querían ser los monarcas y no había forma de saber cuál era el primogénito. Rómulo se fue al Monte Palatino y Remo a la colina del Aventino (dos de las famosas siete colinas de Roma) y allí esperaron la decisión de los dioses. Remo observó seis buitres volando y, un rato después, Rómulo vio doce. Remo creyó que el haberlos divisado antes que su hermano le daba la victoria; pero Rómulo, como había visto el doble, se proclamó rey y fundó su ciudad en el Monte Palatino acompañado de sus seguidores. Remo interrumpió la ceremonia enfrentándose a su hermano y en esta lucha fratricida encontró la muerte.

Roma nació el día 21 de abril del año 753 a.C. Pero… ¿cómo sabemos la fecha exacta?

En el siglo I a.C. el matemático y astrónomo Lucio Tarucio Firmano, calculó la fecha en la que Rómulo delimitó el pomerium, la frontera de Roma. Aseguró que se basaba en estudios rigurosos de acontecimientos históricos y astronómicos acaecidos en aquel tiempo. Muchos de sus contemporáneos pusieron en duda sus cálculos, pero la fecha quedó registrada en los libros.

Actualmente, los historiadores consideran que Rómulo y Remo son personajes más legendarios que reales y que la fecha establecida es una anécdota, ya que hay restos arqueológicos que demuestran asentamientos anteriores al siglo VIII a.C.

Restos del Foro Romano.
Foto: archivo propio.
Una de las fiestas más importantes de la Roma antigua era la ceremonia agrícola llamada Palilia o Parilia en honor a la diosa Pales, la protectora del campo y de los rebaños. Se celebraba el día 21 de abril y los detalles de sus rituales han llegado hasta nosotros gracias a Ovidio, aunque fue Plutarco quien asoció esta festividad con la fundación de Roma.

En el octavo centenario de la ciudad, el emperador Claudio organizó una gran fiesta a la que llamó Natale di Roma y que se convirtió en una tradición que duró varios siglos, pero tras la caída del Imperio Romano fue olvidada.

Roma quiso rescatar su particular fiesta de cumpleaños en varias ocasiones: en el siglo XV, en el Risorgimento italiano (siglo XIX) y en el siglo XX.

En el siglo XXI, los italianos han podido recuperar su Natale di Roma. Este gran acontecimiento, poco conocido fuera del país, se cuida al detalle reproduciendo fielmente las fuentes, de eso se encarga la facultad de Ciencias Históricas, filosófico-social, de los bienes culturales y del territorio de la Università degli Studi di Roma Tor Vergata.

La celebración que gira en torno al 21 de abril, aunque es movible, dura cinco días. Son muchos actos, pero el más importante es el gran desfile  o corteo storico en que participan más de 2000 personas de 40 grupos de recreación histórica italianos y de otros países. Sus trajes, sus armas, sus actitudes son fieles a la época en la que se ambienta, pues cada año se dedica a un periodo diferente de la larga historia romana.

Este año 2022 los eventos se celebrarán entre el 21 y 24 de abril y estarán dedicados a Vespasiano.

Participantes del corteo storico el día del Natale di Roma.
Foto: victimewalker/ Shutterstock.com

miércoles, 23 de marzo de 2022

No mires arriba

El pasado mes de diciembre llegó a  los cines y a Netflix No mires arriba (2021) dirigida por Adam McKay y definida como comedia satírica. En este caso, el momento del estreno ha sido muy importante para la interpretación de la película por parte de los espectadores. Cuando ves esta cinta consciente de que el mundo atraviesa una pandemia ignorada por la mayoría y contemplas cómo sube otra ola más repitiendo el mantra “salvemos la Navidad”, que ya habíamos probado el año anterior con pésimo resultado, lo que te cuenta McKay no te parece ficción.

Dicen que no hay punto medio: adoras esta película o la aborreces. Y la crítica parece situarse en la segunda opción, pero ha sido nominada a cuatro Oscars, incluidos mejor película y mejor guion.

filmaffinity.com
Cartel de "No mires arriba" (2021).
Foto de Netflix y FilmAffinity.

El argumento cuenta cómo la doctoranda Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence) descubre un gran cometa que se dirige a la Tierra y lo comunica al Dr. Randall Mindy (Leonardo DiCaprio). La NASA comprueba que estamos ante un destructor de planetas que colisionará contra el nuestro en pocos meses y lo pone en conocimiento de la presidenta de los Estados Unidos, Janie Orlean (Meryl Streep). Los espectadores estamos acostumbrados a películas de catástrofes donde el presidente de este país asume el liderazgo mundial y toma decisiones difíciles para salvar nuestro planeta. Pero, en esta ocasión, es frustrante ver a los astrónomos intentando explicar la catástrofe inminente a unos políticos que están mucho más preocupados por su campaña electoral y les dan largas con un “primero hay que tranquilizarse y después evaluar”. También cabe preguntarse por qué todos los presidentes de Estados Unidos que salvan el mundo son hombres y precisamente esta, que no piensa mover un dedo, es mujer. Nunca han tenido una mujer presidente, pero en la ficción deciden mezclar lo peor de los últimos gobernantes  y encarnarlo en una mujer. Eso sí, Meryl Streep puede desquitarse del agravio que le hizo Trump, al calificarla como actriz sobrevalorada, imitando muchas de sus maneras en el personaje que interpreta.

Los astrónomos, al ver la inacción del gobierno, deciden filtrar la noticia a la prensa. Parece buena idea: vamos a contar al mundo que un cometa destruirá nuestro planeta en pocos meses y la gente se movilizará… Pero, eso sería creíble hace unos años. Hoy, en una pandemia donde vemos la reacción mayoritaria, sabemos que no va a resultar como ellos esperan.

Kate y Randall acuden a un programa de gran audiencia donde los presentadores bromean sobre el asunto. Kate, desesperada, les grita que van a morir todos. Rápidamente se convierte en la loca que protagoniza todos los memes de internet y queda vetada por la prensa que solo quiere al guapo astrónomo que mantiene la calma. Kate se ve sola, rechazada por su propia familia y expuesta al escarnio público, mientras Randall se deja seducir por la fama mediática.

Aquí entra en juego también la tecnología. Un billonario que maneja los últimos avances ofrece una solución que, aunque no ha sido experimentada con anterioridad, será nuestro as bajo la manga. Todos lo escuchan entusiasmados y frotándose las manos ante el descubrimiento de que el cometa está formado por metales preciosos que puede enriquecerlos. A la población le prometen muchos puestos de trabajo.

Randall reacciona casi al final de la película, pero ya han lanzado el grito de “¡Os quieren robar la libertad!” y la campaña “no mires arriba”, negacionista hasta la ceguera, está en marcha con millones de personas coreándola incluso con el cometa sobre sus cabezas.

La película se cierra con un triple final. El primero, a punto de ser eliminado del guión por el propio McKay, es el que se reconoce como el más verosímil. Los dos que se encuentran en los títulos de crédito son el “después”.

Todo lo que cuenta No mires arriba encaja a la perfección con la situación actual que vive el mundo. Muchos lo consideramos en su estreno un film que hablaba de la pandemia, de aquellos poderosos que se mueven por intereses, de los gurús de la tecnología perfectamente reconocibles, de los que se enriquecen con las desgracias, de los que no escuchan a los científicos y los descalifican.

Pero estábamos equivocados. La película no habla de la pandemia. El propio McKay cuenta que, en realidad, el cometa es una metáfora del cambio climático y que la idea nació hace diez años, aunque no se decidió hasta que en 2018 leyó un informe de la ONU sobre el cambio climático y se pasó dos noches sin dormir pensando que esta catástrofe ya era el presente, no un futuro lejano. Quería un proyecto que concienciara a la gente. Su amigo y coguionista David Sirota, le dijo que ni los políticos, ni los medios de comunicación reaccionarían aunque un meteorito chocara contra la Tierra y así  McKay encarnó la catástrofe climática en la colisión de un cometa como algo físico, visible e irrefutable, que aún así, muchos ponen en duda en la película bajo el lema “No mires arriba”.

El rodaje tuvo que paralizarse por la pandemia. En esos días, McKay escuchó el discurso negacionista del presidente y comprendió que la realidad ya estaba superando la ficción. Decidió incluir elementos nuevos en el guión final y hacerlo un poco más loco, aunque se quejó de que no quería que fuera tan actual.

¿Eres de los que odian esta película o de los que la adoran?  Personalmente no me parece graciosa y no creo que sea la mejor película del mundo. Pero me gusta porque, bajo el paraguas de la crítica, retrata perfectamente un mundo donde se ignora la ciencia y las advertencias que nos lanzan, donde se niega la evidencia, donde los interés económicos priman sobre el sentido común y donde las redes repiten tantas fake news que las noticias reales se pierden en ese mar caótico y convierten cualquier foro en un campo de batalla con carta blanca para el insulto y la burla.

jueves, 3 de marzo de 2022

Reflexiones: embalses y construcciones.

El otro día vi en televisión al “hombre del tiempo” explicando como el periodo de sequía que atraviesa España está dejando los embalses en mínimos cuando en estas fechas deberían estar al 60% de su capacidad. Esto afecta a la biodiversidad, a las migraciones de aves que atraviesan la Península Ibérica y descansan, beben y comen en esos oasis. También a actividades como el turismo, la pesca, la vela…

Aquella explicación iba acompañada de imágenes de tierras quebradas por la falta de agua y de surcos con las señales de tiempos pasados de abundantes lluvias.

Pero lo que más me llamó la atención fueron las edificaciones que están emergiendo de nuevo.

No estoy hablando de lugares inundados por lluvias u otros motivos o de pantanos naturales, me refiero a los embalses construidos en un lugar en concreto. Nadie duda de que los embalses sean imprescindibles y todos sabemos que sin ellos no tendrían agua millones de hogares ni podrían regarse grandes extensiones de tierra. Seguro que hubo razones de peso para hacerlo justo en esas coordenadas y no un poquito más allá de aquel pueblo habitado.  Pero al ver salir a la luz casas, calles, iglesias, coches y todo tipo de enseres no puedo evitar reflexionar sobre ello. También me planteo la salubridad del agua donde se deshacen construcciones de quién sabe qué materiales.

Iglesia de San Román de Sau. Wikipedia. Autor: DagafeSQV
Iglesia de San Román (siglo XI)
en el embalse de Sau (Barcelona)
Foto: DagafeSQV. Wikipedia

Todos hemos visto alguna fotografía donde sobresale la torre de una iglesia en mitad de un inmenso “lago” en una imagen poética, misteriosa y bella. Y, seguramente, rodeada de leyendas donde el viento sigue arrastrando el sonido de campanas hoy desaparecidas. 

En algunos casos también se esconde un drama, el dilema de los vecinos a los que les “tocó esa lotería” y vieron que construir el embalse era dar empleo a todos durante una época, pero que esas obras acabarían con su pueblo. Supongo que muchos se fueron conformes con su indemnización o con una casa en un nuevo lugar, pero también imagino verdaderos dramas y personas encerradas en la casa donde había habitado su familia durante generaciones y a las que tuvieron que sacar a la fuerza de allí.

De todo este álbum de embalses hay algunos que esconden iglesias románicas. Consentimos en el pasado que millonarios americanos se llevaran piedra a piedra claustros románicos para sus fincas de Florida o Nueva York… ¿por qué no trasladamos los edificios varios kilómetros?

Y estas cosas no sucedían solo en la primera mitad del siglo XX. También ocurre en épocas recientes. Las noticias hablaban de cómo se puede volver a ver el pueblo completo de Aceredo (Ourense), sumergido en 1992, ya que el embalse del Lindoso se encuentra solo al 13% de su capacidad.

También nos mostraron el embalse de Zufre (Huelva) que hoy se encuentra al 37% y donde ha aparecido toda una estación de tren con su tramo de vías. Aquella era la parada del ferrocarril minero hasta que en los años ochenta el embalse lo inundó todo. Ahora los vecinos  han solicitado que sea declarada Bien de Interés Cultural.

¿Y qué decir del puente romano que ha emergido del embalse de Cuerda del Pozo en la provincia de Soria? ¡Un puente romano! Mientras Córdoba o Mérida cuidan del suyo, el de Soria se desmorona por la acción del agua. Puede verse en ciertas ocasiones y está perfectamente fotografiado, pero ahora se distingue mejor. Y junto a él hay uno moderno que debe palidecer ante la dignidad con la que trata de seguir en pie su antepasado. En ocasiones anteriores hubo recogidas de firmas para salvar el puente romano, pero este embalse se ha convertido en una atracción turística que atrae miles de visitantes todos los años y ha permitido que Soria tenga playa. Sí, sí, la Playa Pita, en Soria. Difícil hacerle la competencia a eso ¿verdad? 

https://listarojapatrimonio.org/ficha/puente-de-vinuesa/
El puente de Vinuesa construido en el siglo I d.C. y ampliado en la Edad Media.
Está sumergido en el embalse de Cuerda del Pozo (Soria) y emerge en épocas de sequía.
Foto: listarojapatrimonio.org

miércoles, 9 de febrero de 2022

Alicia I: la vida cotidiana.

Yo creía que la vida siempre sería igual y me parecía bien. Mi madre me levantaba temprano para ir al colegio pero era mi padre el que me dejaba allí porque le pillaba de camino al trabajo. Mi madre siempre salía antes para llegar la primera a su oficina.

Mi padre y yo teníamos un secreto: todas las mañanas podía decir palabrotas a los otros conductores sin que yo me chivara a mamá y a cambio él me compraba chuches. Mi madre odia las palabrotas y siempre le riñe por decirlas. Así que mi padre las soltaba todas juntas en los atascos y ya no decía ninguna delante de mi madre.

Yo me lo pasaba bien en la escuela. Me sentaba en la segunda fila con Inés. Escuchaba atentamente a los maestros, especialmente a la seño Carolina que sabía muchas cosas y las explicaba muy bien. Inés se aburría y se ponía a hacer dibujos en su cuaderno hasta que llegaba la hora del recreo. Mateo, que estaba en otra clase, siempre nos esperaba junto al viejo olmo y repartíamos las chuches que mi padre me había comprado. A veces también compartíamos el zumo, los bocadillos tan ricos que su padre le preparaba y los pastelitos que la madre de Inés cocinaba. Siempre estábamos los tres juntos. Yo sonreía sabiendo que era muy afortunada de tener tan buenos amigos como Inés y Mateo.

Mis padres se pasaban la semana deseando que llegara el viernes para poder tener el fin de semana libre. Pero a mí me parecía que ese era el día más aburrido porque nos pasábamos toda la tarde en el supermercado. La mayoría de los sábados paseábamos, almorzábamos en un restaurante y nos íbamos de tiendas. Pero algunas veces comíamos con los abuelos y yo me quedaba a dormir allí para que mis padres pudieran cenar solos e irse a bailar. El domingo siempre subíamos a la Sierra.

Para mis padres lo mejor eran las vacaciones de verano. Mi madre llenaba el maletero y el suelo de los asientos traseros del coche de maletas y viajábamos a la costa. Es verdad que la playa es estupenda, pero sería aún mejor si estuvieran Inés y Mateo.

Mi época favorita del año siempre han sido las navidades, porque todo se llena de luces, de mercadillos y de regalos debajo de nuestro árbol. En Nochebuena siempre nos reuníamos toda la familia en casa de los titos Eduardo y Carmen. Viven un poco lejos, pero tienen un piso grande, con una amplia terraza que adornan con trineos, renos, muñecos de nieve y un Santa Claus más alto que yo. Todos los años me lo paso muy bien jugando con mis primos Jorge y Adrián y viendo lo contentos que están todos. Aunque contengo la respiración cuando la abuela Mercedes dice que se siente muy feliz de ver a toda la familia reunida porque seguramente ella no estará para las próximas navidades. Mamá le riñe y el tío Eduardo se ríe al preguntarle cuántos años lleva diciendo lo mismo. Entonces todos se muestran de acuerdo con que la abuela llegará a centenaria, ella se alegra mucho y se pone a tocar la pandereta.

Así eran las cosas hasta que llegaron los tiempos raros. 

©MJ

Pixabay. Josan76
Foto: Pixabay. Josan76

miércoles, 12 de enero de 2022

Cuando el euro llegó a nuestras vidas.

Este pasado uno de enero se cumplieron 20 años de la puesta en circulación del euro ¿os acordáis?

Hay gente tan joven que no recuerda la peseta, puede que ni siquiera la reconozca si ve alguna… Bueno, eso sí, porque seguro que su familia guarda más de una peseta y un duro de recuerdo. De hecho el Banco de España había previsto cerrar el plazo para cambiar las pesetas el 31 de diciembre de 2020, pero tuvo que ampliarlo porque todavía, según los cálculos, faltaban por recuperar 1590 millones de euros en pesetas.

Últimas pesetas y duros de curso legal.

Pero no empecemos la casa por el tejado. Vamos por orden.

Céntimos de peseta.
La peseta nació en 1868 y fue la moneda de curso legal en España hasta el día 1 de enero de 2002. Cuando nació la peseta, los reales de vellón siguieron circulando durante un tiempo y después de su desaparición a los 25 céntimos de peseta se les llamó real y dos reales a los 50 céntimos. Eso era cuando la peseta tenía tanto valor que podía comprarse cosas por reales. Luego se fue devaluando hasta que desparecieron los céntimos.

En 1978 la Comunidad Económica Europea propuso la moneda única y la bautizó como ECU (European Currency Unit o Unidad Monetaria Europea). Comenzaron a utilizarse como unidad monetaria interna en algunas transacciones financieras y llegaron a acuñarse como moneda conmemorativa durante los años 90. Su puesta en marcha se acordó en la cumbre del 15 de diciembre de 1995 celebrada en Madrid y se fijó para el 1 de enero de 2002.

En 1998 aún se la llamaba ECU, pero la denominación, que significa escudo en francés (moneda que circuló durante 400 años y parecía un guiño a los galos), no gustaba nada a los alemanes que propusieron cambiarle el nombre. Incluso llegaron a decir que no podíamos tener una moneda que se parecía mucho en su pronunciación a Ein Kuh (una vaca) y en que en griego también recordaba a ese animal. Se acordó entonces que se llamaría Euro, que no molestaba a nadie y se diseñó las monedas y los billetes. El mismo diseño para el papel, pero para el metal cada país podía hacerla (bajo el mismo patrón, peso y forma) con la imagen que sintiera que les representaba… Así España puso a Cervantes en las de 50 céntimos e Italia eligió al Hombre de Vitrubio de Leonardo para las de 1 euro, por ejemplo.

Euros españoles.

En 2001 llegó a nuestras pantallas una familia de plastilina, los García, que nos explicaban el euro y nos preparaban para él. La premisa era sencilla: un euro equivalía a 166 pesetas, seis euros eran 1000 pesetas.

También aparecieron tarjetas que eran convertidores de pesetas a euros, calculadoras y se creó un “euromonedero” por valor de 12.02 euros (2000 pesetas). Los trabajadores cara al público hicieron cursos sobre el euro. Aunque las cajas les marcaran exactamente el cambio que tenían que entregar al cliente, ellos debían manejar el dinero con soltura.

Tarjeta con la equivalencia de pesetas a euros.

Ya todo estaba previsto para que el 1 de enero del 2002 comenzara a circular el euro por 12 de los 15 países que formaban la Unión Europea.

Las personas que salieron a celebrar la nochevieja de 2001 se encontraron que a partir de las 00:00 horas cuando pagaban en pesetas se les devolvía el cambio en euros. Todos nos quedábamos mirando estupefactos las monedas en nuestras manos. Sabíamos que iba a ocurrir así, pero nos sorprendió. A la novedad de escudriñar cada detalle de la moneda y de contar que efectivamente nos habían dado bien el cambio, se unió un cierto sentimiento de pena al saber que la peseta estaba sentenciada.

El 1 de enero de 2002, aunque era festivo, los bancos abrieron y tuvieron largas colas de españoles que iban a cambiar sus pesetas por billetes de euro. El Banco de España se mostró satisfecho porque todo transcurriera con normalidad y porque el interés de los ciudadanos fuera superior al que habían esperado.

Los precios subieron con el llamado “redondeo” aunque en España nos aseguraron que no iba a ser así. Pero por mucho que nos habían dicho que 1 euro eran 166.38 pesetas, nuestra psicología nos jugaba la mala pasada de creer que un 1 euro eran 100 pesetas. En Italia sí dijeron abiertamente en sus anuncios que habría un alza de los precios. Recuerdo uno en el telediario en el que una italiana se quejaba en el mercado de que subían los precios y el tendero respondía “solo un poco”.

Las monedas locales convivieron 6 meses con los euros hasta que al devolvernos solo cambio en euros, en nuestros monederos dejaron de haber pesetas “de forma natural”(aunque si después del plazo seguías teniendo billetes anteriores al euro debías ir al Banco de España para cambiarlos). Lo mismo sucedió en el resto de países que se unieron a la moneda común. Así fueron desapareciendo las liras, los escudos, los francos, los marcos… Excepto las libras porque Reino Unido nunca se decidió.

Billetes y monedas de diversos países europeos.

En los primeros tiempos todos los precios estaban en ambas divisas. Pero seguimos tomándonos unos minutos para hacer nuestros cálculos antes de decidirnos a comprar. Aún hoy hay personas que siguen pensando en pesetas.

A Estados Unidos no le sentó demasiado bien nuestra idea de unificar la moneda y apostaron a que no lo conseguiríamos. De hecho, años después, aún se hacían chistes en series y películas norteamericanas diciendo que el euro era una moneda que duraría “dos días”… pues llevamos ya 20 años.

No ha sido fácil el camino. Nuestras monedas tradicionales eran muy diferentes y tenían valores muy distintos. Hemos tenido momentos de crisis en los que el euro ha sobrevivido “por los pelos”. Pero ahí sigue y también resistirá a la nueva era en que ya casi nada se paga en metálico.

Hoy en día es la divisa oficial de más de 340 millones de personas en 19 países y la segunda más utilizada del mundo. Y ya 4 de cada 10 personas nacidas en la zona euro no ha conocido más moneda que esta.

Recuerdo cuando tuve los primeros euros en mis manos. Fue en una tienda de ropa, el día 2 de enero. Pagué una prenda con un billete de 2000 pesetas y me devolvieron unas monedillas extrañas, que solo había visto en la tele. Las miré, las remiré, las conté. Miré el precio en euros, miré el precio en pesetas. Y me fui con una mezcla de emociones: la pena de ir desprendiéndome de las pesetas, el temor de no adaptarme a la nueva moneda, lo poco moderno que me parecía contar en céntimos como hacían mis padres en su niñez y la ilusión de saber que estábamos haciendo Historia.

Algún tiempo después, cuando los turistas comenzaron a traer euros de otros países, me llevó la curiosidad de verlos todos y saber de qué lugar procedían.

¿Y vosotros? ¿Cuándo fue la primera vez que tuvisteis euros en vuestras manos y qué pensasteis?

Euros de distintos países europeos.

jueves, 30 de diciembre de 2021

El roscón de Reyes.

En muchos países las celebraciones navideñas finalizan el día 6 de enero con el famoso roscón de Reyes, un bollo dulce, redondo, cubierto de fruta escarchada, que puede estar relleno de nata o crema y que en su interior guarda una figurita de cerámica y un haba. Se suele desayunar la mañana del día de Reyes o tomarlo  como postre tras el almuerzo o en la merienda, según la costumbre familiar.

Muchos piensan que esta tradición está estrechamente relacionada con los Reyes Magos de Oriente, pero nada más lejos de la realidad.


Roscón de Reyes. 
Foto: archivo propio.

Parece que esta costumbre se implantó en el siglo II a.C. en el marco de los homenajes a Saturno, dios de la agricultura y las cosechas, y que eran conocidas como las Saturnales o la fiesta de los esclavos. A mediados de diciembre, se celebraba el fin de los trabajos en el campo y el triunfo de la luz sobre la oscuridad al hacerse los días más largos (Sol Invictus, nuestro solsticio de invierno). Durante una semana se celebraba una fiesta donde se comía, bailaba y se intercambiaban regalos. Uno de los dulces típicos era una torta de miel, frutos secos, dátiles e higos que se repartía entre los esclavos. Parece que fue en el siglo III d.C. cuando comenzó a esconderse un haba (que simbolizaba la prosperidad) en el interior de la torta de frutos secos: el esclavo que encontrara el haba sería libre durante las Saturnales.

En el siglo IV la Iglesia cristianizó algunas de las fiestas paganas, pero olvidó otras y tal fue el caso de la torta con el haba de la prosperidad. Sin embargo, la tradición sobrevivió en Francia que con el tiempo convirtió la torta en un roscón y llamó a la fiesta Le Roi de fave. Tuvo gran popularidad entre la realeza y la aristocracia que reunía a la familia entorno al dulce para ver quien se convertía en el Rey del haba.

Dicen que fue el cocinero de Luis XV el que escondió una moneda de oro dentro del roscón y ya nadie se contentó con que le tocase el haba. En el siglo XIX la moneda fue sustituida por una figurita de cerámica. Aunque en España se conocía esta tradición, fue el rey Felipe V quien la popularizó en todo el país.

En la actualidad, el 6 de enero se come roscón de Reyes en España, Portugal, Francia y algunos países latinoamericanos. Quien encuentra el regalo (figurita de cerámica) se corona rey durante un día, pero quien se topa con el haba tiene que pagar el dulce y se convierte en “el tonto del haba”, de donde proviene el viejo insulto tontolaba.

Algunos roscones vienen acompañados por una poesía que dice:

He aquí el roscón de Reyes, tradición de un gran banquete en el cual hay dos sorpresas para los que tengan suerte.

En él hay, muy bien ocultas, un haba y una figura; el que lo vaya a cortar hágalo sin travesura.

Quien en la boca se encuentre una cosa un tanto dura, a lo peor es el haba o a lo mejor la figura.

Si es el haba lo encontrado este postre pagarás, mas si ello es la figura, coronado Rey serás.

Roscón de Reyes con la corona que llevará el que encuentre la figurita.
Foto: archivo propio.

lunes, 20 de diciembre de 2021

Películas navideñas.

Una de las tradiciones navideñas es sentarse en el sofá con una manta y ver una peli… navideña. Al clásico de todos los clásicos navideños ¡Qué bello es vivir! (1946), se unen otros maravillosos como Recuerdo de una noche (1940), El bazar de las sorpresas (The shop around the corner, 1940), De ilusión también se vive (Miracle on 34th Street, 1947), La mujer del obispo (1947) o Navidades blancas (1954). Junto a ellos contamos con los nuevos clásicos de finales del siglo XX como Los Gremlins (1984), Los fantasmas atacan al jefe (1988), Solo en casa (1990),  Eduardo Manostijeras (1990), Mientras dormías (1995), ¡Vaya Santa Claus!(1994), Un padre en apuros (1996) y los del principio del siglo XXI Family man (2000), El Grinch (2000), Elf (2003), Love Actually (2003), Polar Express (2004), The Holiday (2006), Cuento de Navidad (2009)… Hay muchísimas y seguro que tenéis vuestras favoritas. Las mías: ¡Qué bello es vivir!, Vacaciones (The Holiday) y Mientras dormías.

Escena de "¡Qué bello es vivir!". Filmoterapia.
Foto: jaimeburque.com/blog/poster/8575

España no se queda atrás y tiene su propio catálogo de clásicos: Plácido (1961), La gran familia (1962) o ¡Se armó el belén! (1970).

Los norteamericanos tienen una gran industria de tv-movie y cada año exportan una buena cantidad de telefilmes romántico-navideños a los que ahora se unen las plataformas digitales. Ya desde principios de noviembre las diferentes cadenas nos preparan maratones de sobremesa, fines de semana o nocturnos con estas películas con la única pretensión de entretenernos.

Navidades blancas.
Foto: cinerama.

Algunas me parecen, personalmente, inspiradas en las clásicas. Hace poco vi por primera vez el musical Navidades blancas protagonizado por Bing Crosby y Danny Kaye donde dos veteranos de guerra que se dedican al mundo del espectáculo acuden a un hotel de Vermont dirigido por su excomandante que está al borde de la ruina y que ellos ayudan a rescatar. Salvando las distancias (bastantes distancias) nos encontramos con el telefilm Navidad en Jamaica (Romance at Reindeer Lodge, 2017) donde la protagonista gana un viaje para pasar la Navidad en otra Jamaica (Vermont) muy diferente a la esperada y donde tendrá que ayudar a salvar el “Hostal de los renos” de la falta de huéspedes…

En Vacaciones Kate Winslet y Cameron Diaz son dos desconocidas que tras un desengaño amoroso deciden apuntarse a una web de intercambio de casas para pasar la Navidad lejos de todo, mientras que en el telefilme La llave de mi corazón (Finding Christmas, 2013) son dos chicos los que tienen esta misma idea.


J.T. Hodges "Joy to the World" Hallmak "Finding Christmas" (2013). Youtube.

La temática de esta clase de telefilmes son siempre el amor, el espíritu navideño y la ilusión. ¡Y todo está adornado tan bonito! Aparecen hermosas casas con luces por todas partes, grandes árboles de Navidad, muñecos de nieve, Santa Claus, chimeneas con calcetines y todo lo que os podáis imaginar. En muchas son tan rápidos en enamorarse que les basta una semana antes de la Navidad o los días que van desde Nochebuena a Fin de Año. En realidad, la Nochebuena no la celebran especialmente, aunque suele ser el momento en que la pareja sella su amor con un beso…

"Mientras dormías"
Foto: filmaffinity

Estas películas románticas-navideñas son, casi siempre, estadounidenses o canadienses y tratan sobre:

  • Chica de la gran ciudad que viaja (por motivos laborales, familiares o de crisis personal) a un pueblecito muy navideño donde conoce a un sencillo y guapo vecino del que se enamora.
  • Parejas que se conocen durante el viaje hacia su destino navideño como en Navidad bajo las estrellas (One Starry Christmas, 2014) donde aprendemos un montón sobre tradiciones norteamericanas.
  • Chica que regresa por Navidad al pueblo de su infancia y se reencuentra con un antiguo amor al que nunca consiguió olvidar como en Navidad por correspondencia.
  • Chica que durante sus vacaciones conoce a un atractivo viudo y a su hija a la que le cae genial y se empeña en que no se marche antes del día de Navidad como en Escapada romántica (Christmas Getaway, 2017).
  • Chica a la que su empresa envía a un pueblo para cerrar una fábrica que no genera beneficios pero se enamora del guapo director que cree que viene a ayudarle.
  • Chico con negocio de abetos o juguetería que se enamora de una de sus clientes o de la dueña de la tienda de al lado.
  • Chica que vende galletas de Navidad u organiza una fiesta para su empresa con muchos cascanueces.
  • Princesa o príncipe de un pequeño (y ficticio) país europeo que se escapa de su viaje oficial a Estados Unidos para darse un paseo de incógnito por la ciudad o se queda atrapado camino del aeropuerto por una nevada.
  • Cenicienta navideña como en Cenicienta se enamora (2016)

Lo cierto es que, aunque los americanos digan que Nueva York es la capital de la Navidad, la mayoría de sus telefilmes transcurren en pueblecitos de montaña.

Sobre el momento de iluminar el árbol del Rockefeller Center dicen en Navidad bajo las estrellas:

—Es un milagro navideño— cuenta Holly —En serio, lo es. Cuando se construyó el edificio en 1931, los obreros estaban felices de tener trabajo. Pusieron un abeto, lo decoraron con arándanos y latas de conserva y el día 24 se reunieron junto al árbol para recibir el milagro: sus pagas.

—Después de la depresión sí que fue un milagro— contesta Lucke.

—Exacto. Y a los dos años pusieron el árbol oficial del Rockefeller —continúa ella—Así la gente recuerda que todo es posible en Navidad.

               Trailer de Navidad bajo las estrellas de Hallmark channel.

A pesar de todo, soy de las que se sientan en el sofá con la mantita a ver una de estas películas, aunque sepa que el espíritu navideño escasea y que añadirle la idea de que si no tienes pareja, la encontrarás en Navidad, queda bonito en la ficción pero no es cierto…

Y después de varias maratones de telefilmes navideños tengo una cosa que decir:

¡Hey! Ejecutivo/abogado/empresario de éxito de una gran ciudad, si tu novia te dice que se va tres días a un típico pueblecito nevado con multitud de tradiciones navideñas tienes el 100% de posibilidades de que tu chica se enamore de un encantador lugareño y se quede a vivir con él.

Foto: bancodeimagenesgratis.com