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miércoles, 16 de diciembre de 2020

Aniversarios literarios

En este blog nos gusta recordar, de vez en cuando, efemérides de distintos acontecimientos. Precisamente este año se celebraban muchos aniversarios importantes y el mundo llevaba meses preparando actos conmemorativos. Pero el 2020 nos trajo una grave pandemia que ensombreció las celebraciones y obligó a anular, posponer o modificar muchos eventos (aforos reducidos, mascarillas obligatorias, alteración de horarios, cita previa, toma de temperatura, desinfección de las salas tras las visitas, etc)

La literatura está de enhorabuena con el cumpleaños en números redondos de grandes figuras que marcaron su época. A algunos de ellos se les ha podido homenajear, pero a otros no.

https://www.descubrir.com/tras-las-huellas-de-becquer-en-el-150-aniversario-de-su-muerte/
Glorieta de Bécquer. Parque de María Luisa (Sevilla)
Trabajo de Takashi Kurita. Créditos: Álvaro. Wikipedia.

Centenario del nacimiento de Isaac Asimov:

https://www.casadellibro.com/libro-yo-robot/9788435018364/1255383
Yo, robot.
Isaac Asimov.
Imagen: Casa del libro.
No sabemos con exactitud su fecha de nacimiento, se da por válida el 2 de enero de 1920. Cuando solo tenía tres años, sus padres emigraron a Estados Unidos donde pusieron un negocio de venta de revistas y al pequeño Isaac le encantaban las de ciencia ficción. Fue profesor de bioquímica en la Universidad de Boston y un célebre escritor. La llamada Serie de la Fundación marcó la ciencia ficción. Entre sus obras más populares están El hombre bicentenario y Yo, robot, ambas llevadas al cine. Legó para el futuro sus famosas tres leyes de la robótica. Su figura fue tan importante que un cráter de Marte lleva su nombre.

Los festivales de ciencia ficción de Estados Unidos no han podido honrar la memoria de uno de los grandes del género al haber sido cancelados por la pandemia.

Centenario del nacimiento de Ray Bradbury:

El 22 de agosto de 1920 venía al mundo otro importante escritor que, aunque cultivó diversas temáticas, ha pasado a la historia de la literatura por sus obras de ciencia ficción. Las más recordadas son Crónicas marcianas y Fahrenheit 451. En ambas recrea un futuro desesperanzador donde la guerra y el racismo están presentes en la colonización del planeta rojo y la censura e incultura en Fahrenheit 451, la temperatura a la que arde el papel y en la que los bomberos se dedican a quemar libros.

130 aniversario del nacimiento de Agatha Christie:

De Diagram Lajard - Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=72095714
Busto de Agatha Christie (Londres).
De Diagram Lajard.
Dominio público. Wikipedia.
Este 2020 se cumplen 130 años del nacimiento de la escritora Agatha Christie y 100 años de la creación de su famoso detective Hércules Poirot. Aunque es conocida por sus novelas policiacas, también escribió relatos breves, poesía e historias románticas.

Ella misma se convirtió, creemos que de forma involuntaria, en uno de sus personajes de misterio al desaparecer tras un accidente de coche. Estaba deprimida por la muerte de su madre y la petición de divorcio de su marido. Las autoridades la buscaron por todas partes con un efectivo de 1.000 policías y 15.000 voluntarios. La encontraron 11 días después hospedada en un hotel bajo el apellido de la amante de su marido. Agatha declaró que había perdido la memoria y nunca explicó más sobre el asunto.

Centenario del nacimiento de Mario Benedetti:

El 14 de septiembre de 1920 llegó uno de las figuras más importantes de la literatura latinoamericana. Escribió novela, poesía, ensayo, cuentos, artículos periodísticos y fue crítico cinematográfico. Entre sus obras más famosas se encuentra La tregua, llevada al cine en dos ocasiones.

Centenario del nacimiento de Miguel Delibes:

Nació en Valladolid el 17 de octubre de 1920. Escritor y periodista, galardonado con numerosos premios y miembro de la Real Academia Española. Supo plasmar en sus obras la riqueza del mundo rural y el paisaje que tanto conocía. Castilla se convirtió en uno de sus temas literarios. Algunas de sus obras han sido llevadas al teatro y al cine con gran éxito. Sus novelas más conocidas son Cinco horas con Mario, Los santos inocentes y El camino.

La Biblioteca Nacional de España le rindió homenaje con la exposición Delibes, que reunía más de 200 piezas (manuscritos, libros, dibujos y fotografías). Estuvo abierta al público desde el 18 de septiembre al 15 de noviembre de 2020 y en el momento de escribir estas líneas se ha trasladado a Valladolid.

Un pueblo sin literatura es un pueblo mudo. Miguel Delibes.

150 aniversario de la muerte de Gustavo Adolfo Bécquer:

Retrato de Gustado Adolfo Bécquer.
Obra de Valeriano Domínguez Bécquer.
Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Wikipedia.
La pandemia ha ensombrecido los actos de homenaje a los hermanos Bécquer en Sevilla, su ciudad natal. Se cumplen 150 años de la muerte de ambos artistas: Valeriano, el pintor que nos ha legado el retrato más famoso de su hermano y Gustavo, el poeta romántico español por excelencia.

Sevilla se había esmerado en sus rutas por los lugares de Bécquer, pero tuvieron que hacerse de manera virtual. El pasado noviembre pudo inaugurarse la exposición De la parte de vida que me toca y los paseos literarios planeados.

Gustavo Adolfo Bécquer fue poeta, narrador, periodista y dibujante. Su estancia en el Monasterio de Veruela (Zaragoza) para intentar reponerse de la tuberculosis le inspiró Cartas desde mi celda, y varias de las Leyendas que se convertirían en piezas claves de su producción literaria. Pero su obra más importante fue Rimas, un manuscrito que se perdió durante los disturbios revolucionarios de 1868 y que tuvo que volver a recopilar de las que habían sido publicadas en varios periódicos y de las que recordaba de memoria.

En septiembre de 1870 falleció su hermano Valeriano, al que estaba muy unido, y aquello lo sumió en una profunda tristeza. El día 22 de diciembre del mismo año, durante un eclipse de sol, murió Gustavo Adolfo Bécquer a los 34 años. Poco antes encargó a sus amigos que quemaran sus cartas, cuidaran de sus hijos y publicaran sus obras porque sospechaba que muerto sería más reconocido que en vida. Sus amigos cumplieron su última voluntad y evitaron que cayera en el olvido. Hoy es uno de los poetas más importantes de la literatura española y sus admiradores siguen depositando notas, cartas, peticiones y poesías en su tumba.

Centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós:

Nacido e1 10 de mayo de 1843 y fallecido el 4 de enero de 1920, Pérez Galdós destacó en la novela, el cuento y el teatro. Revolucionó la literatura con una visión más humana y real de sus personajes, pero sin abandonar el modelo cervantino y renovó el teatro español. Fue un autor clave de las letras españolas, recordado por sus Episodios Nacionales y novelas como Fortunata y Jacinta, Tristana y Marianela. En 1889, no sin discusiones por su ideología, entra a formar parte de la Real Academia Española.

La Biblioteca Nacional de España le dedicó la exposición Benito Pérez Galdós. La verdad humana (desde el 1 de noviembre de 2019 al 16 de febrero de 2020) con más de doscientas piezas entre manuscritos, libros, esculturas y lienzos. En sus salas fuimos testigos de la transformación hacia un mundo moderno; su aprendizaje, influenciado por la literatura del Siglo de Oro, pero también por Dickens o Balzac; su faceta periodística; su actividad política; sus amores con Lorenza Cobián González (madre de su única hija reconocida) y con la escritora Emilia Pardo-Bazán y su amistad con Menéndez Pelayo y Clarín.

http://www.bne.es/es/Actividades/Exposiciones/Exposiciones/Exposiciones2019/Benito_Perez_Galdos_La_verdad_humana.html
Cartel de la exposición:
Benito Pérez Galdós. La verdad humana.
Biblioteca Nacional de España.

Lee también Aniversarios artísticos.

martes, 3 de noviembre de 2020

Historia de las pandemias: el siglo XIX.

Lee Historia de las pandemias: de la antigüedad al siglo XVIII

El siglo XIX vivió nada menos que seis pandemias de cólera. La enfermedad apareció en la India y se extendió por el mundo rápidamente. Apenas tuvieron varias décadas de tregua entre una y otra. En la segunda epidemia murieron personajes de la talla de Hegel (Berlín, 1831), Champollion (contagiado en París en 1832) y el rey francés Carlos X (1830) en el exilio tras ser depuesto por la Revolución del mismo año. Pero esta enfermedad logró que por primera vez los países comprendieran que tenían que colaborar entre ellos en materia sanitaria. El cólera llega hasta el siglo XXI en algunos países. A día de hoy existen vacunas y tratamientos muy efectivos que consiguen salvar al 80% de los enfermos.

Clío, musa de la Historia. Arquitectura del Capitolio. Wikipedia. Imagen de dominio público.
Clío, musa de la Historia.
Wikipedia.
Dominio público.
Fue el miedo a que una nueva pandemia de peste asolara el mundo lo que impulsó a los científicos del siglo XIX a investigar sobre esta terrible enfermedad que siempre acababa reapareciendo.  Era una cuestión vital puesto que en 1855 la tercera peste hizo su aparición en China afectando a toda Asia y parte de África y América hasta los primeros años del siglo XX. Se calcula que esta vez murieron entre 10 y 12 millones de personas. Pero consiguieron descubrir al bacilo que la producía (hospedado en las pulgas de las ratas) y dar con un tratamiento.

El siglo XIX también fue testigo de la epidemia de fiebre amarilla. Se cree que la enfermedad fue transmitida en el pasado de los primates a los humanos en África, pero los nativos consiguieron desarrollar la inmunidad. Cuando los barcos llevaron a los africanos como esclavos a América trasladaron la enfermedad y surgieron varias epidemias. Pero la más importante fue la del siglo XIX. Este mal es un ejemplo más de como las epidemias pueden ganar guerras y cambiar la historia. Al principio de ese siglo Haití estaba en plena revolución contra Napoleón. Esta colonia era primordial para Bonaparte que deseaba conquistar Norteamérica, pero se vio obligado a abandonar sus planes cuando  la fiebre amarilla diezmó al ejército francés y tuvo que retirarse del escenario americano, dejando vía libre a unos emergentes Estados Unidos.

Taringa.net post Napoleón en su retirada de Rusia
Imagen: taringa.net


Pero la fiebre amarilla no se detuvo en Haití, donde la población autóctona consiguió resistir, sino que recorrió toda América desde Estados Unidos hasta Argentina o Brasil. Los barcos comerciales que partían hacia Europa, además de las mercancías, trajeron la enfermedad y en ciudades españolas como Cádiz, Málaga o Barcelona se recomendó a la población del campo, aislarse allí y no permitir que las personas de ciudad se quedaran en sus lagares. Las ciudades marítimas comenzaron a evitar que los barcos de Latinoamérica y de Oriente arribaran a sus puertos sin inspeccionar concienzudamente sus mercancías y, en casos sospechosos, hacerles guardar cuarentena. Hubo que esperar a 1881 para que se descubriera que el origen era la picadura del mosquito Aedes.

Otra enfermedad que ha tenido en jaque a la humanidad desde el principio de los tiempos ha sido la tuberculosis, llamada también tisis, plaga blanca, enfermedad de los poetas o mal de vivir. Se han encontrado rastros de ella en restos humanos a partir del Neolítico. Dejó sus estragos en momias egipcias y tenemos tratados de Galeno y otros médicos describiendo como los pacientes morían de tisis. Los árabes ya sabían que se trataba de una enfermedad contagiosa, pero aquello pareció olvidarse, porque en el siglo XVIII, cuando comenzó a propagarse más rápidamente, los médicos decían desconocer su origen y forma de transmisión.

Podríamos establecer el siglo XIX como la época en la que se convirtió en una epidemia. Pero tenía un carácter muy particular. Al principio se creyó que era una enfermedad hereditaria que afectaba a los ricos, y se cebaba con los jóvenes y las mujeres. Se convirtió en el mal de moda y en el que más afectaba a los artistas. Llegaba a decirse que la tuberculosis aumentaba la creatividad y conforme avanzaba se tenían raptos de inspiración denominados “Spes Phtisica” que todos admiraban. El romanticismo idealizó a esas personas de tez extremadamente pálida, esbeltez exagerada, mirada triste y aspecto delicado y casi etéreo. La moda comenzó a ajustarse a estos patrones palideciendo a las mujeres y estrechándoles la figura con un apretado corsé.

https://www.casadellibro.com/libro-la-dama-de-las-camelias/9788493975029/1987239
La dama de las camelias. Alexandre Dumas.
Casa del Libro.

Esta enfermedad dejó sus manifestaciones en el arte: las protagonistas de La Bohème (Puccini), La Traviata (Verdi) y La dama de las camelias (Alejandro Dumas hijo) padecen esta enfermedad. En estos dos últimos casos el personaje está inspirado en Marie Duplessis.

De http://nl.wikipedia.org/wiki/Afbeelding:Traviata.jpg, Dominio público
Cartel de la primera representación de La traviata.
Afbeelding:Traviata.jpg, dominio público. Wikipedia.

Pero la cosa cambió radicalmente a mediados de siglo, cuando se descubrió que la tuberculosis era una enfermedad contagiosa. El miedo se desató, la sociedad rechazó a los afectados y la familia intentaba ocultar su dolencia. Surgieron estadísticas que demostraban que era la primera causa de mortalidad entre los obreros en la segunda mitad del siglo por las condiciones infrahumanas en las que trabajaban y vivían que propiciaban el fácil contagio. Morían uno de cada siete europeos y estadounidenses.

Aunque nos sea imposible estimar el número de muertos que causó a lo largo de la historia, baste decir que en el siglo XIX  y principios del XX, esta enfermedad nos privó de artistas de la categoría de Chopin, las hermanas Brontë, Gustavo Adolfo Bécquer, Clarín, Antón Chéjov o Modigliani.

Koch fue el descubridor del bacilo tuberculoso y su tratamiento (aunque lento y no siempre eficaz, era esperanzador). Lo ensayó en un hospital de Berlín donde acudieron cientos de médicos para estudiar su método. Lo que no sospechaban era que la ciudad se viera rápidamente colapsada por miles de enfermos pidiendo ser tratados. Las autoridades sanitarias tuvieron que tomar medidas y desinfectar los lugares públicos. Entonces se crearon los sanatorios para tuberculosos, normalmente en el campo para que pudieran respirar aire puro y tomar el sol. A finales del siglo XIX las condiciones laborales y habitacionales mejoraron considerablemente y los contagios disminuyeron.  Se descubrió que se transmitía por los aerosoles y que debía mantenerse las ventanas abiertas siempre en lugares interiores. Pero los estudios continuaron en el siglo XX y se encontró mejores tratamientos y la vacuna en 1921, aunque no se utilizó de manera masiva hasta bastante tiempo después.

A día de hoy sigue siendo la enfermedad contagiosa que más muertes provoca al año en el mundo, alrededor de un millón de personas, la mayoría en Asia y África.

De Robert Friedrich Stieler (1847–1908) - alte Postkarte, https://www.basf.com/de/company/about-us/history/1865-1901.html, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=841172
Industria química BASF en Ludwigshafen, Alemania, 1881.
De Robert Friedrich Stieler (1847–1908)
Dominio público. Wikipedia.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Reflexiones II: hay poesía.




Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!


Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas.


La poesía está en todas partes. Existió, existe y existirá para siempre. A uno le puede gustar más Garcilaso que Lope, preferir a Bécquer frente a Espronceda, juzgar más interesante la historia narrada por los antiguos juglares que el amor ferviente de Petrarca, pero siempre en su corazón habrá un rincón para la poesía. Incluso las personas que no son aficionadas a la lectura, aquellas que confiesan que se aburren con ella, o que no la comprenden, también están rodeadas de poesía. Quizá no se den cuenta, pero hay poesía en un pareado gracioso que alguien suelta sin pensar, en un piropo amable, en unas frases escritas en las redes sociales, en un lema que nos encontramos disfrazado de graffiti en una pared, o en un poema convertido en canción. El arte, el sentimiento, no están pasados de moda, no son algo exclusivo de amantes arrebatados o sesudos señores visitados por las musas. El arte nos rodea hasta en los momentos más insospechados, convivimos con él, nos refugiamos en él.


Queda en nosotros ese algo de asombro, esa mirada inocente, de aquellas personas que hace cientos de años, se quedaban pegadas al primer trovador que pasaba, a aquel juglar que cantaba amores, o relataba batallas, o a ese ciego que iba de pueblo en pueblo contando historias. Queda la emoción de un poema de amor desgarrado, de un soneto reflexivo, o de un cuarteto triste. Queda la sonrisa en los labios con una chanza pareada, un cotilleo rimado de este o aquel individuo, una punzante broma. Queda una lágrima suspendida en los ojos al oír una bella melodía acompañada de una letra conmovedora, aunque sean malos tiempos para la lírica y Shakira diga: “(…)  Y que se muera hoy hasta el último poeta, pero que me quedes tú, y me quede tu abrazo y el beso que inventas cada día (...)" ¿acaso no es eso una muestra más del amor y la emoción de la que habla la poesía?

A lo largo del tiempo mucha gente ha vivido, malvivido, sobrevivido o muerto por la poesía. A veces es lo único que tenemos, lo único que podemos dar. Desde aquellos que iban de pueblo en pueblo viviendo de las limosnas, hasta el día de hoy no ha cambiado tanto el mundo… o no hemos cambiado nosotros. 

Existían en muchas ciudades los piropeadores profesionales, y no me refiero a esos hombres que lo tienen como parte de su oficio y que sueltan requiebros a todas las mujeres que pasan, sino aquellos que perseguían a la dama lanzándole amorosas palabras hasta que la joven, ya cansada y un tanto avergonzada, tenía que soltarles una moneda. Ellos la recibían con agradecimiento y se dedicaban a seguir a otra señora hasta que al cabo del día reunían un jornal. Sí,  molesto, acosador, pero esa fue la supervivencia de algunos poetas y de muchos farsantes con labia.

Ahora, con más vergüenza y arte, podemos encontrarnos en cualquier rincón de una ciudad a un muchacho sentado en el suelo, con folios sobre una carpeta que sostiene en el regazo, escribiendo poemas improvisados, ante la mirada atenta de una invisible musa, del hambre y del ingenio. A sus pies puede leerse un cartel que reza:

“Te regalo mi poesía por la voluntad”

Gracias a ese muchacho salmantino, a su imaginación y al desconcierto y tristeza que me dejó en la mirada, no me sorprendí cuando un joven llamó a mi puerta una tarde y al abrirle me dijo:

“Vendo poesía por la voluntad”

Unas cuartillas fotocopiadas y dobladas a modo de cuadernillo y un semblante serio eran todo su patrimonio y me lo tendía con sinceridad. Yo le di dos euros y me sonrió antes de probar suerte en otro edificio.

Cada cual da lo que tiene y hay personas que tienen poesía.