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miércoles, 18 de marzo de 2026

Cuando no es el Día de la Mujer.

El pasado 8 de marzo pudimos ver en redes sociales muchas felicitaciones por el Día de la Mujer. Aquí contamos cómo surgió esa fecha. Pero el considerarlo festivo lo despoja inconscientemente de su carácter reivindicativo. Se han conseguido muchos derechos, pero ya se escuchan mensajes como “yo no soy ni machista, ni feminista”, “no sé por qué lucháis, si ya lo habéis conseguido todo” y “tenéis que volver al rol tradicional”.

No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”. Simone de Beauvoir.

En las grandes revoluciones que llevaron a mejoras sociales y laborales, las mujeres lucharon junto a los hombres, pero fueron excluidas de los logros. Incluso la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789), texto fundamental de la Revolución francesa, negaba tales derechos a las féminas. Cuando Olympe de Gouges publicó Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana (1791) fue condenada a muerte.

Las mujeres fueron apartadas de cualquier ámbito del saber o de la vida pública. Disfrazadas de varón o firmando como tales, consiguieron acceder a cosas que le estaban vetadas por ser mujeres. Si eran sobresalientes en algo, se las convencía de no merecer reconocimiento, nunca se las consideraba profesionales o, directamente, se les robaba su logro.

Imagen: IA Copilot.

Todos conocemos escritoras que tuvieron que firmar con pseudónimo masculino para ver sus obras publicadas o para ser tomadas en serio.

Otras artistas fueron disuadidas por la propia presión social. Clara Wieck declaró: “Hubo un tiempo en el que yo creía tener talento creativo, pero he renunciado a esa idea; una mujer no debe tener el deseo de componer: si ninguna ha podido hacerlo, ¿por qué iba a poder yo?”. Ahora la conocemos como una gran compositora, pero por su nombre de casada: Clara Shumann. Ha habido que esperar al siglo XX para ver mujeres dirigiendo orquestas, pero ninguna ha sido invitada hasta el momento a dirigir el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena y no se había incluido en su repertorio una pieza de una compositora hasta el año 2025.

Siempre ha habido artistas de gran talento, como Luisa Roldán, María del Rosario Weiss, Margarethe van Eyck, Marietta Tintoretta, Artemisia Gentilieschi, o las hermanas Margarita y Dorotea Joanes pero han tardado siglos en ser reconocidas. Siguen siendo muy pocas las obras de artistas femeninas que pueden verse en los grandes museos. Por ejemplo, el Prado tiene menos del 1% de obras pintadas por mujeres. No se trata de perseguir una paridad basada en números, se trata de justicia.

Desde tiempos inmemoriales las mujeres han aprendido a cocinar para alimentar a la familia, para “ganarse a un hombre por el estómago”, todos pensamos que no hay mejor comida que la de nuestra abuela o nuestra madre. ¿No hay más mujeres en el podio de afamados cocineros del mundo porque se les presupone propio de su sexo y sin mérito cocinar bien?

La ciencia también ha sido siempre machista, por eso existe el Día Internacional de la Mujer, la Niña y la Ciencia. Desde la antigüedad las mujeres se han ocupado de la salud de su familia, de conocer remedios (aunque a veces se les llamara brujas) y han hecho grandes hallazgos, pero el mérito se lo llevaban sus maridos o sus compañeros de laboratorio. A eso se le llama hoy efecto Matilda. Pierre Curie tuvo que rogar a la comunidad científica que dejara de atribuirle a él los logros de Marie. Son bastantes los casos de mujeres a las que sus colegas les robaron sus descubrimientos y… el Nobel, como le ocurrió a Jocelyn Bell Burnell o a Lise Meitner.

Los estudios clínicos se hacían solo con hombres. Hasta 1993 no había ley en Estados Unidos que obligara a incluir mujeres en ellos. Se han estado recetando medicinas al conjunto de la población sin conocer los efectos secundarios que producía en las mujeres. Las dosis estaban pensadas para hombres de 70 kilos. Por cierto, la temperatura del aire acondicionado también está pensada para hombres de 70 kilos, por eso ha habido que legislarla.

Muchas personas creen que los derechos adquiridos están tan asentados que no corren peligro. Pero la igualdad no está asegurada, hay que defender los logros conseguidos y prevenir retrocesos.


Imagen: IA Copilot.

domingo, 30 de marzo de 2025

El año que lo cambió todo: 2020

En una entrada anterior hicimos un resumen de cómo respondió el mundo a la covid-19 desde que se declaró pandemia en marzo de 2020 hasta el momento actual. Pero pasamos de puntillas por el primer año, el que produjo una ruptura abrupta y dolorosa de nuestra cotidianidad y el que nos enfrentó a situaciones que nunca imaginamos. Cada cual lo afrontó como pudo en un abanico de opciones entre el miedo y la negación. Hoy en día la mayoría de la gente hace vida normal y considera aquello un lejano recuerdo; otros reconocen haber sufrido depresión por los confinamientos y las restricciones; hay quienes siguen en duelo por las seres queridos que perdieron; millones están afectados por las secuelas de la covid persistente ante la incredulidad de muchos médicos; decenas de miles de personas siguen con algunas medidas de protección seguros de que la covid no es estacional; mientras otros se han unido a movimientos negacionistas de todo tipo.

www.caracteristicas.co/historia/
Imagen: www.caracteristicas.co/historia/

Fue a finales de 2019 cuando China comunicó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la aparición de una extraña neumonía. El SARS-CoV2, conocido como COVID-19, produjo tantos contagios que el país se vio obligado a construir nuevos hospitales en solo 10 días. A pesar de los esfuerzos por contener el virus, este se expandió por los países vecinos y la OMS tuvo que declarar Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (30 de enero de 2020).

Durante el primer trimestre Europa y América confiaban en que la covid no llegaría a Occidente de forma masiva. Se mantuvieron expectantes pero no detuvieron su frenética actividad. Se estaban declarando pocos casos y se aislaba a esas personas. Sin embargo, la Semana de la Moda de Milán se convirtió en uno de los últimos grandes eventos internacionales que se vivió en Europa y el primero en que se utilizó mascarillas. El 1 de marzo de 2020 los propios trabajadores del Louvre de París decidieron cerrar su museo. No tardó mucho en hacerlo oficialmente, al igual que el resto. El Louvre estuvo cerrado 150 días. El museo del Prado cerró el 12 de marzo y reabrió el 6 de junio de 2020 con medidas de seguridad.

Lombardía se convirtió en el primer lugar de Europa en quedar confinado y el 9 de marzo de 2020 se llevó a cabo el confinamiento de toda Italia. 

Gioconda con mascarilla. De Gwengoat en Getty Images.
Imagen: Gioconda con mascarilla. De Gwengoat en Getty Images.

El 11 de marzo de 2020 la OMS declaró pandemia. Y, a partir de ese momento los hechos se precipitaron. España decretó el Estado de Alarma el 14 de marzo. En los siguientes días la mayoría de las naciones decidieron confinar.

Puede decirse que la gente comprendió lo que ocurría y fue responsable. Pero en prácticamente todos los países se vivió la misma escena: el día anterior al confinamiento se veían kilométricas caravanas de coches saliendo de las grandes capitales en dirección a la costa o a pequeños pueblos. En localidades como Benidorm el paseo marítimo se llenó de turistas que pretendían pasar la Semana Santa (que había sido suspendida) en la playa, mientras los vecinos estaban confinados en sus pisos. Fueron expulsados por la policía.

El confinamiento implicaba el cierre de colegios, negocios y la prohibición de toda clase de eventos. Los rodajes de películas y series se suspendieron. Solo continuaban su actividad los trabajadores esenciales. Se cerraron las fronteras y el tráfico por tierra, mar y aire se redujo a su mínima expresión. Se lanzaron mensajes de “quédate en casa”, se apostó por el teletrabajo y las relaciones personales se desarrollaron por internet. Las calles del mundo se quedaron vacías. En España se recuperó la figura del ERTE, que se había desarrollado algún tiempo antes, para evitar despidos en masa e intentar frenar la crisis económica que se preveía.

La falta de movilidad produjo un efecto positivo en el planeta: la contaminación casi desapareció y los animales se acercaron a las ciudades.

China adoptó la política “COVID zero” para eliminar el virus por completo: hacían pruebas masivas, rastreo y aislamiento sistemático, control fronterizo y estricta cuarentena de quienes llegaban al país. Otras naciones como Nueva Zelanda y Australia también apostaron por este modelo.

En aquellos primeros meses la mayoría del mundo optó por intentar vencer a la covid y hacerla desaparecer. Sin embargo, algunos países decidieron mantener casi todo abierto y apostar por la responsabilidad individual. Así lo hizo Suecia, que tuvo la tasa de mortalidad por covid más alta entre sus países vecinos.

También surgieron movimientos que negaban la existencia del virus. Creían que todo era parte del plan de una élite para tomar el control del planeta, donde estaba implicada la tecnología 5G y los chips que nos implantarían.

La realidad era diferente: hospitales colapsados en todo el mundo, necesidad de levantar hospitales de campaña o de medicalizar toda clase de edificios, como ocurrió con el Ahoy Arena de Róterdam ya preparado para sede del Festival de Eurovisión en mayo (certamen que fue suspendido) y que se habilitó rápidamente como hospital de emergencia. Las cifras de contagiados y de fallecidos eran escalofriante. No había ambulancias suficientes para recoger a los enfermos, tuvieron que suspenderse todas las operaciones no urgentes lo que perjudicó a pacientes de otras patologías. Los sanitarios estaban agotados y, en muchos casos, con carencias de equipos de protección individual, no había mascarillas, ni respiradores suficientes. Se desató una autentica pugna por conseguirlos con países pagando en metálico precios desorbitados para que descargaran las mascarillas de los aviones de una nación para meterlas en los suyos. Tiempo después supimos que en mitad de aquella emergencia hubo quien intentó enriquecerse vendiendo mascarillas falsas o defectuosas o cobrando comisiones desorbitadas por conseguirlas.

La gente de a pie comenzó a confeccionarse sus propias mascarillas con tela “no tejida” y a repartirla a trabajadores esenciales y centros sanitarios en muestra de solidaridad e intento de protección mutua… y eso que aún la OMS no reconocía el contagio por aerosoles.

Los triajes eran muy duros y, cuando fue posible, se hicieron circuitos separados para mantener alejados a los pacientes covid del resto de patologías. Aún así no pudo evitarse que pacientes y sanitarios se contagiaran.

Los médicos intentaban salvar a los pacientes con medicinas ya existentes que se empleaban para otras enfermedades. Mientras, los científicos investigaban a marchas forzadas nuevos medicamentos y una vacuna. Desde el primer momento la OMS se preocupó de crear un plan para que esos remedios llegaran también a los países pobres y que se hiciera un reparto equitativo de las futuras vacunas.

En España, durante todo el confinamiento, a las ocho de la tarde se escuchaba un clamor de aplausos dirigido a los sanitarios y después la canción Resistiré del Dúo Dinámico. Esto mismo ocurría en muchos otros países, como por ejemplo en Argentina con Color Esperanza de Diego Torres.

Cartel en un supermercado.
Junio de 2020.

En mayo muchos países comenzaron a abrir espacios públicos y negocios. En España lo llamamos la “desescalada” que tenía una serie de fases para una reapertura segura, según el nivel de incidencia de cada Comunidad Autónoma. España había llegado a tener 1.000 muertos por covid al día y ahora que el nivel de incidencia acumulada era muy bajo gracias al confinamiento, se quería llegar a cero con la “nueva normalidad”. Esto significaba el uso de mascarilla obligatoria, distancia social, aforos, seguimiento y cuarentena de contagiados y contactos estrechos y bajas médicas. Todos los lugares estaban señalizados con rutas de entrada y salida, dispensadores de gel hidroalcohólico en los comercios, distancias de 2 metros señalados en el suelo y límite de aforo. Pero este deseo de “nueva normalidad” se dio de bruces con la hostelería que quería “salvar el verano” y con aquellas personas que consideraban las medidas como un atentado a su libertad individual.

El virus se había cobrado una gran cantidad de vidas. En Europa las regiones con mayor numero de fallecidos fueron Madrid y Lombardía. Pero los cientos de millones de contagios no nos habían llevado a la inmunidad de grupo. Aún había que tomar precauciones, pero también impulsar la economía así que se pidió que se veraneara dentro del propio país. Una parte de la población optó por renunciar a viajar, pero el resto intentó pasar un verano lo más normal posible. En España las playas se parcelaron para mantener la distancia.

En julio asistimos al lanzamiento de tres naves con rumbo a Marte. Esto contrastaba con la suspensión de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 que estaban programados para ese mes y que tuvieron que esperar al verano siguiente.

NASA publicada en www.20minutos.es
Lanzamiento del cohete de la NASA en julio de 2020.
Imagen: NASA publicada en www.20minutos.es

La relajación del estío nos llevó a una segunda ola lo que convirtió la vuelta al cole en otra discusión. Aunque se había difundido que la covid solo causaba la muerte a los ancianos y a las personas vulnerables con patologías previas, había que crear un entorno seguro para los niños. Los psicólogos y pedagogos abogaron porque los niños volvieran a clase porque no relacionarse con sus compañeros supondría toda clase de problemas: en el desarrollo psicomotriz, en el habla, en las relaciones sociales, y provocaría ansiedad, depresión… Se hicieron grupos burbuja, se impuso mascarilla, el uso de gel hidroalcohólico, las distancias y la ventilación. Pero no se enseñó ni a adultos ni a niños cómo debía llevarse la mascarilla y como se hacía la ventilación correctamente. El miedo estuvo presente los primeros días. Se dio el caso de familias que intentaron que sus hijos continuaran el curso online y al negarles el permiso optaron por no enviar a sus hijos al colegio. Esto fue penalizado con denuncias contra los padres y juicios donde los progenitores perdieron.

Antes de acabar el año ya había sido aprobada de emergencia la primera vacuna contra la covid que empezó a suministrarse en diciembre. En algunos países consideraron que los gobernantes debían vacunarse primero para dar ejemplo, mientras que en otros, como España, se decidió hacerlo por rango de edad empezando por los ancianos que fueron los que mayor mortalidad habían sufrido. No obstante, muchas autoridades lograron “colarse”. La primera vacunada en España se llama Araceli y, en el momento de escribir estas líneas, cuenta con 101 años.

En 2021 el mundo seguía enfrentándose a olas de covid porque el virus estaba sufriendo mutaciones que comenzaron llevando el nombre del lugar donde se descubrían y acabaron denominándose con letras del alfabeto griego. Y nos pasamos el año con restricciones, cierres perimetrales, poniendo y quitando estados de alarma y viviendo olas y más olas.

Youtube. Vídeo compartido por TVE.
En la ceremonia de los premios Goya de 2021 los nominados
tuvieron que seguir la gala telemáticamente desde sus hogares.
Imagen: youtube. Vídeo compartido por TVE.

Existían ya varias vacunas que prometían mucha eficacia contra la enfermedad grave y la muerte, pero que no evitaban el contagio. Sin embargo, muchas personas creyeron que ya estaban inmunizadas. Hubo una gran controversia sobre su seguridad y efectividad. Requerían dos dosis distanciadas en 21 días. Pero aquel verano algunos se marcharon de vacaciones sin haberse puesto la segunda dosis. La urgencia por alcanzar la inmunidad de grupo llevó a crear “vacunódromos” en todo el mundo. Hubo personas anhelando vacunarse, otras que lo hacían con miedo, grupos que se negaron a recibir la dosis y algunos que lograron falsificar su certificado de vacunación.

En diferentes lugares del mundo se celebraron fiestas cuando se quitaba alguna medida. En España la noche del 25 al 26 de junio de 2021 los jóvenes madrileños se reunieron en la Puerta del Sol, tirando las mascarillas al aire al dar la medianoche, momento en que dejaba de ser obligatoria en exteriores. Multitudinario fue el Freedom Day de Reino Unido el 19 de julio. 

Los viajes aumentaron los contagios y trasladaron las variantes de una región a otra. En España lo vivimos con los viajes de fin de curso a Mallorca que produjeron un brote de covid entre los jóvenes. Hubo fiestas ilegales y botellones. Se les confinó en hoteles mientras salían los resultados de las PCR, pero los adolescentes gritaban desde los balcones reclamando su libertad mientras organizaban bailes en las habitaciones. Finalmente se les trasladó en un barco “burbuja” a Valencia y luego a sus respectivas ciudades. Como consecuencia de esto se sumaron más de 1800 contagios en 12 Comunidades y 5000 confinados en todo el país.

Se estableció un semáforo de colores según el nivel de contagios en los países. No se debía viajar a ese destino y si se desobedecía había que guardar cuarentena al regreso. España se encontró en rojo varias veces, vetada por países como Alemania.

Aquel fue también el verano en el que, entre manifestaciones en contra y enfrentamientos con la policía, se impuso el Certificado COVID Digital de la UE, llamado Pasaporte COVID, que acreditaba que la persona estaba vacunada o había superado la enfermedad recientemente o tenía un test negativo. Era necesario para viajar, entrar en un restaurante o a una discoteca. Estuvo vigente en Europa desde el 1 de julio de 2021 al 30 de junio de 2023.

Muchas críticas generaron los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 cuando por fin pudieron celebrarse aquel verano de 2021. Sus estrictas medidas para detener los contagios no eran del agrado de Occidente: se realizaron sin público en las gradas, los deportistas vivían en grupos burbuja, se sometían a pruebas diarias de covid, usaban mascarilla y tenían restricciones a la movilidad. Contrastó mucho con los Juegos Olímpicos de París 2024, denominados los primeros después de la pandemia. No había restricciones, sin embargo, algunas delegaciones acudieron con mascarilla y tomaron sus propias medidas. París solo promovió el lavado de manos y creó un circuito sanitario diferencial y preferente para los deportistas. No pudieron evitar el contagio de más de 40 atletas.

El “salvar la Navidad” de 2021 llevó a una nueva ola, pero eso no impidió que el mundo tratara ya a la covid como una enfermedad endémica.

Si quieres saber qué pasó en 2022 y los años siguientes te lo contamos aquí.


martes, 11 de marzo de 2025

Cinco años desde la declaración de pandemia.

En marzo de 2025 se cumplen cinco años de que la pandemia de covid-19 irrumpió en nuestro mundo. La extraña neumonía que China comunicó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales de 2019, el SARS-CoV2, fue declarada Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) el 30 de enero de 2020.

El 11 de marzo de 2020 la OMS declaró pandemia a la covid-19 debido al alarmante aumento de casos que ya afectaba a 114 países. Un par de días antes Italia se había convertido en el primer país europeo en confinarse. España lo hizo el 14 de marzo y la inmensa mayoría de los países tomaron la misma decisión poco después.

Las calles se quedaron vacías y los hospitales colapsados. Solo los trabajadores esenciales mantuvieron la actividad presencial. Los sanitarios se convirtieron en la primera línea de batalla frente al virus. Pero los equipos de protección escaseaban y los países pugnaban por las pocas existencias disponibles. La mascarilla fue lo más deseado al principio de la pandemia y lo más odiado hoy en día.

El objetivo era conseguir la inmunidad de grupo. Pero en 2021 descubrimos que el virus estaba mutando en variantes que se expandían por el mundo creando ola tras ola. Durante 2020 y 2021 hubo confinamientos, mascarillas, aforos, toques de queda, restricciones, cierres perimetrales, rastreo de casos, cuarentena de positivos y contactos estrechos, vacunas, test… Fue tal nuestro afán que en el invierno de 2020 ocurrió algo insólito: queríamos acabar con la covid-19 y casi acabamos con la gripe.

janrysavy. Pinterest.
La pandemia paralizó el mundo.
Imagen: janrysavy. Pinterest.

En algunos países se celebraba la desaparición de restricciones, como en Reino Unido, donde festejaron el Freedom Day (19 de julio de 2021) con quema de mascarillas y rotura de cartelería, aunque sufrieran 50.000 contagios al día por la variante delta.

A finales de noviembre de 2021, mientras la mayoría se creía en poscovid, los expertos se reunían en Ginebra para evaluar la nueva variante ómicron. Pronto las noticias comenzaron a llamarla “la leve” aunque fuera la más contagiosa y la que mayor número de mutaciones sufría. Su expansión fue imparable y el haber padecido la enfermedad no libraba de futuras reinfecciones.

Los países apostaron todo a la vacunación. Aunque se hubiera demostrado que no inmunizaba contra el virus, sí que fue muy importante para bajar el número de fallecidos. La mayoría de los gobiernos apelaron a la responsabilidad individual y quitaron las restricciones que habían restablecido por la ómicron. Para principios de 2022 las naciones comenzaron a tratar a la covid como una enfermedad endémica, como una gripe más, en contra de la opinión de la OMS y de muchos científicos. España esperó la bajada de la sexta ola para declarar la “gripalización” en marzo e incluirla en el grupo de vigilancia de infecciones respiratorias.

Habíamos empezado la pandemia con el propósito de acabar con ese coronavirus y, dos años después, nos resignamos a que había llegado para quedarse y que había que convivir con él.

El director de la OMS declaró: “Todos estamos cansados de este virus, pero el virus no está cansado de nosotros. Aprender a vivir con la covid no significa que finjamos que no está ahí. Significa que usemos las herramientas que tenemos para protegernos y para proteger a los demás”.

La disminución drástica del número de pruebas diagnósticas provocó que los datos perdieran fiabilidad y, además, no se contabilizaban, ni registraban los test de autodiagnóstico.

Las aglomeraciones y festividades en cualquier lugar del mundo seguían generando una nueva ola. Por ejemplo, en España antes de las fiestas de julio la incidencia era de 1100 casos cada 100.000 habitantes y a finales de mes se situó en 2873. En este segundo semestre España vivió su séptima y última ola oficial. Incluso China, que había seguido con su estrategia de “covid zero”, tras las protestas ciudadanas de diciembre de 2022, abandonó esta política sufriendo un rápido aumento de contagios.

A esas alturas ya teníamos miles de estudios que demostraban que la covid no es un virus propiamente respiratorio, aunque comience con síntomas gripales y se transmita por el aire. Por esta razón se recomienda la ventilación cruzada, la medición de CO2 y el filtrado de aire en interiores. No es un virus estacional, está presente todo el año. Daña el sistema inmunológico y a cualquier órgano. Hay personas que presentan graves secuelas que les incapacita para llevar una vida normal: es el llamado long covid o covid persistente. Desde la aparición del SARS-CoV2 en 2020 comenzó a ascender rápidamente el número de dolencias cardíacas, eventos celebrovasculares y otras patologías. Aumentaron los casos de muertes súbitas. Además, asistimos a la reaparición de enfermedades casi olvidadas y otras que ni conocíamos en occidente, como la viruela del mono que en julio de 2022 puso a la OMS en alerta máxima.

En 2023 se hablaba ya en pasado de la pandemia, solo los periódicos deportivos informaban de los brotes en las competiciones. Por ellos supimos que en el Giro de Italia y en el Tour de Francia se impusieron mascarillas y se retiraron a los ciclista infectados. Para la población general ya no había cuarentenas ni bajas por covid. Sin embargo, altos cargos sí suspendían sus agendas al contagiarse.

En el Giro y el Tour la mascarilla fue obligatoria desde 2020 a 2024. Al llegar a la meta todos debían llevarla, especialmente en la zona de prensa y público.
Imagen: captura de la retransmisión del ciclismo por televisión.

El 5 de mayo de 2023 llegó el esperado anuncio de la OMS y todos los medios de comunicación se hicieron eco reproduciendo las primeras frases: “(…) Declaro con gran esperanza el fin de covid-19 como emergencia sanitaria internacional”. Pero no fueron tantos los que aclararon que la pandemia no se había dado por concluida. El discurso seguía así:

Esto no significa que covid-19 haya dejado de ser una amenaza para la salud mundial. De hecho, la semana pasada, covid-19 se cobró una vida cada tres minutos y miles de personas de todo el mundo luchan por su vida en unidades de cuidados intensivos, mientras millones siguen viviendo con los efectos debilitantes posteriores a la infección. Este virus está aquí para quedarse. Sigue matando y sigue cambiando. Sigue existiendo el riesgo de que aparezcan nuevas variantes que provoquen nuevos repuntes de casos y muertes. Lo peor que podría hacer ahora cualquier país es utilizar estas noticias como motivo para bajar la guardia, desmantelar los sistemas que ha construido o enviar el mensaje a su población de que la covid-19 no es nada de lo que preocuparse.

En España el 4 de julio se declaró oficialmente finalizada la crisis sanitaria ocasionada por la covid-19.

El 12 de julio, la OMS tiene que recordar que es conveniente seguir usando mascarillas, especialmente en lugares abarrotados o cerrados. Ya en febrero de 2023 la Sociedad Española de Epidemiología había pedido que la mascarilla se viera como una herramienta de salud pública y educación sanitaria. Pese a estas recomendaciones las personas que continúan con mascarilla en occidente siguen siendo objeto de señalamiento, burla y sospecha.

En septiembre de 2023 el Instituto de Salud Carlos III, encargado de la vigilancia en España, advirtió de que la covid había subido un 334% en dos meses. En noviembre se produjeron las primeras sentencias de incapacidad laboral por covid persistente en nuestro país. Sin embargo, la opinión pública y los propios médicos siguen sin entender esta enfermedad y derivan a los pacientes a Salud Mental.

El año 2023 se despidió con una avalancha de casos de “neumonía misteriosa” en menores de 14 años en China. En diciembre España tuvo una tasa de positividad de covid del 20% frente al 4% de la gripe.

En enero de 2024 la OMS nos recuerda que la pandemia no ha terminado.

En España la incidencia de gripe A, gripe B, covid y sincitial es tan alta que la noticia salta a la prensa y se vuelven a instaurar las mascarillas en centros sanitarios. Aumentan también los casos de neumonía y sarampión.

Cartel de la OMS recomendando el uso de mascarillas en agosto de 2024.

La cantidad de personas hospitalizadas en el hemisferio norte durante enero fue igual que el mismo mes del año anterior por lo que la Universidad de Boston concluyó que la covid no se estaba volviendo más leve, ni estaba desapareciendo.

Un amplio grupo multidisciplinar de expertos desarrolló la norma UNE 171380 que promueve la medición de CO2, ventilación y purificación del aire mediante filtros HEPA para que disminuyan los contagios. Los arquitectos llaman “edificios enfermos” a todos aquellos sin ventanas o sin ventilación. Es en estos, especialmente, donde debería aplicarse esta norma. Pero es de carácter voluntario y muy pocos interiores la han puesto en práctica.

Panel con la medición de temperatura, humedad y CO2 en el Centro Comercial Plaza Norte 2 (Madrid). 
Imagen: cortesía del usuario de X @javichu73

La covid siguió generando subvariantes de ómicron que se propagaron por el mundo durante todo el año. La XEC comenzó a expandirse por Europa en mayo de 2024 convirtiéndose en la predominante.

Nos hemos despedido de 2024 y comenzado 2025 con los hospitales colapsados por la “quintudemia” una combinación de gripe, covid-19, virus respiratorio sincitial (VRS), rinovirus y norovirus. Todos se previenen de la misma forma: ventilación, uso de mascarilla, lavado de manos, vacunas y aislamiento de positivos.

Noticia de la quintudemia en un programa de Antena3 TV.
Enero 2025.

En España se contabilizan un exceso de mortalidad de 2.800 personas en las cuatro semanas desde mediados de enero a mediados de febrero. Estados Unidos reporta el 3 de marzo de 2025 más de 162.000 casos de covid-19 y 988 fallecidos en la última semana. Este país es uno de los 39 que aún informa a la OMS (eran más de 200 en 2020) y pronto puede dejar de hacerlo por motivos políticos.

Se calcula en 400 millones los afectados por covid persistente a nivel mundial y el número sigue en aumento. La OMS estima que hasta un 30% de las personas que se infectan desarrollan covid persistente, de ellas el 79% son mujeres. En España se calcula que 2 millones de pacientes sufren esta enfermedad. Solo el 7% percibe mejoría en sus síntomas. Afecta a personas de todas las edades y puede aparecer en cualquiera de las reinfecciones. El 80% presenta agotamiento extremo y afectación neurocognitiva, aunque la sintomatología es muy amplia y puede atacar a cualquier órgano.

Los fallecidos por covid-19 en España hasta 2023 fueron 150.354 sumando los confirmados de forma oficial y los altamente probables sin prueba diagnostica. 

En el mundo se han contabilizado oficialmente 7 millones de muertos, aunque la revista científica The Lancet estimaba 17,7 millones hasta septiembre de 2022. Hoy en día se calcula que debe superar los 20 millones de fallecidos. Los contagios se cifran en más de 770 millones de casos. Quizá nunca sepamos el número de contagios, reinfecciones y decesos que acumula la covid-19 en el mundo. 

Actualmente los científicos siguen investigando medicamentos para curar la covid-19, covid persistente y buscando la vacuna que logre la inmunización frente el virus.

Han pasado cinco años desde aquel 11 de marzo de 2020 pero la mayoría parece dispuesta a sacrificar la salud por hacer una vida prepandémica sin ningún tipo de precaución: la “nueva normalidad” no era esto. Pero la hemos convertido en un concierto de toses continuo, un encadenamiento de enfermedades, olas que no se cuentan, atención primaria colapsada, hospitales tensionados, demonización de la mascarilla e ignorancia de la norma UNE 171380 y todo lo que tenga que ver con ventilación y limpieza del aire.


Aireamos, el logro de la norma UNE.
Vídeo explicativo de las medidas de ventilación en 2 minutos.

jueves, 23 de septiembre de 2021

Normas para nombrar enfermedades.

El hombre se dedica a ponerle nombre a todo lo que le rodea. Pero nunca es tan urgente e importante como cuando lo nombrado supone una amenaza para nosotros. Tener como llamarlo nos da cierta impresión de control y ayuda a ponerse de acuerdo para aunar información y buscar soluciones. Este último es el caso de las enfermedades. Pero es tan complicado denominarlas que en los últimos años ha habido que adoptar unas normas para ello. La excesiva espontaneidad de otras épocas ha creado más de un problema.

Ha habido muchas enfermedades diferentes, por ejemplo, que se han llamado plaga y peste. Estos nombres se utilizaban para una serie de males que, incluso los médicos sabían que no eran los mismos. A posteriori podían distinguirse indicando a qué época pertenecía por su gobernante (peste de Justiniano), su año o lugar (plaga de Atenas).

En la Edad Media la peste negra asoló Europa y en Italia la llamaban influenze. Este término, que continuó utilizándose en las epidemias posteriores, se acuñó por la creencia de que las enfermedades respondían a la influencia de las estrellas sobre el cuerpo humano.

https://www.pxfuel.com/es/free-photo-impyu
La Tierra rodeada de estrellas.
Imagen de www.pxfuel.com/es

En épocas más cercanas fue habitual que la enfermedad llevara el nombre de su descubridor. De esto tenemos muchísimos ejemplos como la parálisis agitante que denominó y estudió el médico James Parkinson, pero que todos conocemos con su apellido.

Cuando el nombre de la enfermedad incluye una zona geográfica, aunque el virus viaje a otra parte del mundo, desacredita ese lugar (Ébola por el río Ébola en África central, aunque afectó a otras partes del continente; o zica por un bosque de Uganda, cuando la zona más afectada es América). A veces, la opción de ponerle un nombre geográfico no es tan inocente como, simplemente, indicar el lugar de origen. Tal es el caso de la gripe española, que está demostrado que no se originó en España. Pero el mundo estaba en guerra y había que culpar a otra nación. Así que esta gripe recibió multitud de nombres, según quien fuera el enemigo de cada país o raza, hasta que quedó unificada con el nombre de gripe española, aunque se debe llamar gripe de 1918.

Periódicos de la época hablando sobre la gripe de 1918
en los que puede verse alguno de los nombres que le asignaron.
Imagen de la Biblioteca Nacional de España.

Cuando el nombre de la enfermedad incluye a un animal produce rechazo hacia este, a veces, de forma errónea (como la gripe porcina, que la transmiten los humanos, pero que provocó el sacrificio de 10.000 cerdos y una crisis en el sector de importación de estos animales).

Cuando el nombre implica a un grupo poblacional lo estigmatiza  (como la inmunodeficiencia asociada a la homosexualidad primera denominación del síndrome de inmunodeficiencia adquirida o Sida).

También se ha intentado nombrar a las enfermedades con un número (sirva como ejemplo también la gripe de 1918 a la que los franceses empezaron llamando enfermedad once). Este sistema se impuso en China en los años sesenta.

En este estado de cosas no debe extrañarnos que la Organización Mundial de la Salud tomara cartas en el asunto y, después de mucho debate (usar números, nombres de dioses griegos, o alternar nombres masculinos y femeninos como con los huracanes), decidiera publicar en 2015 unas directrices claras que podrían resumirse en que las denominaciones no deben incluir: sitios geográficos, nombres de personas, animales, tipos de comida o hacer referencia a una cultura o industria particular, ni añadir palabras que provoquen miedo como “mortal”. Si el virus sufre variaciones y necesita ser diferenciado puede añadirse algo aleatorio como números o letras.

Hoy en día sufrimos la pandemia de un virus cuyo nombre científico es SARS-CoV-2: SARS por el acrónimo en inglés de síndrome respiratorio agudo grave, CoV por ser de la familia de los coronavirus y 2 porque es nuevo y va con numeración para distinguirlo. Todos lo llamamos Covid-19.

Pero parece que no hemos hecho demasiado caso a la OMS en sus directrices porque al principio a la Covid-19 se la llamaba la gripe de Wuhan y  gripe o virus chino. Y  después a las variantes que han ido surgiendo con el paso de los meses les hemos adjudicado el lugar geográfico en el que se localizaron (lo cual no significa que sea su origen) como variante inglesa, surafricana, californiana, india, brasileña… Justo lo que nos habían dicho que no hiciéramos. Así que la OMS ha decidido renombrarlas y con su difusión por los medios de comunicación ya se ha dejado de mencionar lugares geográficos para adoptar letras del alfabeto griego. Así, por ejemplo, la de Reino Unido se ha convertido en la Alfa, o la de la India en la Delta.

jueves, 25 de febrero de 2021

Un febrero marciano.

Este mes de febrero ha marcado un hito en la carrera espacial. Si a mediados del siglo XX Estados Unidos y la Unión Soviética se disputaban el liderazgo del espacio culminado con la proeza de pisar la Luna, en 2021 varias naciones rivalizan por poner sus naves en Marte.

En 2026 la misión Artemis II vuelve a llevar a la humanidad a la Luna.

Me incluyo entre las personas que se sorprendieron cuando en el verano de 2020, las noticias sobre la pandemia, que parecía dar una pequeña tregua a occidente, se vieron interrumpidas por el lanzamiento de tres naves con rumbo a Marte. Mientras la medicina pugnaba por encontrar una vacuna, otros concentraban sus esfuerzos en dar un salto más hacia el espacio.

Esta clase de proyectos requieren años de estudio, de cálculos, de trabajo y preparación, ingentes cantidades de dinero y muchas esperanzas e ilusión. Una vez invertido tanto esfuerzo y medios, es comprensible que no se detengan en su empeño.

Y es que en el verano de 2020 se dieron unas circunstancias especiales: se abrió una ventana que hacía que la Tierra y Marte estuvieran más cerca y permitía ahorrar tiempo de viaje y combustible (aunque esa ventana se abre cada dos años aproximadamente). Así que varios países tenían programada las fechas de sus viajes con bastante antelación.


https://www.20minutos.es/noticia/4337682/0/todo-sobre-el-cohete-perseverance-que-despegara-hacia-marte-este-jueves-hora-mision-y-objetivos/?autoref=true
Lanzamiento del cohete que llevaba a Perseverance
desde Cabo Cañaveral (Florida) en julio del 2020.
Foto de la NASA publicada en www.20minutos.es

Ya se han culminado con éxito varias misiones al planeta rojo, aquel del que provienen todos los marcianos literarios que pueblan nuestra imaginación, pero este febrero de 2021 será recordado como el mes en que llegaron tres misiones muy especiales.

El 9 de febrero llegó Hope enviada por los Emiratos Árabes Unidos. Esta nave consiguió ingresar con éxito en la órbita del planeta rojo para estudiar la atmosfera marciana.

Pero Hope tuvo compañía a las pocas horas, ya que el 10 de febrero la Tianwen-1 de China también conseguía entrar en la órbita marciana con parecido propósito, aunque orbitará el planeta solo unos meses ya que está programado que aterrice sobre la superficie en mayo.

El jueves 18 de febrero de 2021, tras siete meses de viaje,  Perseverance, un rover enmarcado en la misión Mars 2020, amartizó con éxito ante el aplauso general de los técnicos de la NASA que, con mascarillas y sin poder abrazarse, lo celebraron chocando los puños. Tras superar los llamados “siete minutos de terror” en los que, debido al retardo de las comunicaciones, la sonda tenía que operar de forma autónoma con las instrucciones pregrabadas, se consiguió esta hazaña en la historia de las misiones espaciales que fue retransmitida en directo por diferentes medios. Desde España se siguió por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) que colabora en la misión. Esa noche Robledo de Chavela (Madrid), volvía a mantener las comunicaciones entre el espacio exterior y la NASA, como ya hizo hace 52 años cuando el hombre llegó a la Luna y ahora está haciendo con Marte.

Cuadrículas en las que se
dividió el cráter Jezero.
Imagen: El Tiempo, Antena 3.
Tal y como estaba previsto, Perseverance aterrizó en un antiguo lago, que hoy es el cráter Jezero. Sobre esa zona los científicos habían dibujado una cuadrícula imaginaria con sus correspondientes nombres, donde se incluían los españoles Timanfaya, Teide, Moncayo y Monfragüe. Finalmente amartizó sobre Canón de Chelly,  justo entre Timanfaya y Teide. Los nombres no han sido elegidos al azar, son aquellos lugares que pueden recordar al paisaje marciano.

Las teorías apuntan a que hace 3.500 millones de años, casi a la vez que estaba surgiendo la vida en la Tierra, en Marte había agua y posiblemente también vida. Este cráter parece el lugar perfecto para confirmar nuestras sospechas y encontrar restos microbianos del pasado.

Autor Hargitai. https://es.wikipedia.org/wiki/Perseverance_(rover)
Mapa del cráter Jezero. Marte.
Autor Hargitai. Publicado en Wikipedia.

La aportación española en esta misión es la Supercam y la estación meteorológica MEDA, que convierte a nuestro país en la primera nación que tiene tres estaciones meteorológicas funcionando al mismo tiempo en Marte. La NASA está interesada en estudiar la atmósfera y la geología del planeta rojo para comprobar las posibilidades de generar agua y oxígeno pensando en futuras expediciones tripuladas.

Foto Europa Press. https://www.eltiempo.com
Dibujo del rover Perseverance.
 Foto Europa Press. Publicada en https://www.eltiempo.com

Perseverance permanecerá allí un año marciano, o lo que es lo mismo, 657 días terrestres y recogerá muestras. Este rover lleva también un ayudante, un pequeño helicóptero llamado Ingenuity que será el primero que vuele sobre otro planeta. La campaña Mars Sample Return, futura misión de la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea) y cuyas naves aún no están construidas, serán las encargadas de traer las muestras a la Tierra para su estudio entre los años 2026 y 2031 si todo marcha según lo previsto.

Perseverance ya ha enviado un vídeo de su propio descenso en paracaídas, imágenes de alta definición del paisaje y el sonido de la brisa marciana.

De NASA/JPL-Caltech - https://mars.nasa.gov/resources/25612/perseverances-first-full-color-look-at-mars/
Primera foto enviada por Perseverance.
Foto de NASA/JPL-Caltech. Dominio público. Publicado en Wikipedia.

Los científicos del proyecto Mars 2020 esperan hacer grandes descubrimientos sobre el espacio, pero los hombres de negocios piensan en el turismo espacial, la explotación minera o la colonización de Marte.

Al mismo tiempo, en la Tierra, los investigadores afirman haber conseguido un hito médico como no se ha visto en los últimos 100 años con la fabricación de una (en realidad, muchas) vacunas contra el virus que nos azota.

Fue emocionante poder ver en directo el aterrizaje de Perseverance en suelo marciano y esperamos asistir a los futuros logros que nos deparará. Sin embargo, para muchos este acontecimiento queda ensombrecido por lo que ocurre en nuestro mundo. Estas personas ven con desesperación o cansancio como se alarga este tiempo extraño que se asemeja más a la ciencia ficción que a la realidad.

Me identifico con quienes se ponen en manos de la ciencia esperando un medicamento o la ansiada vacuna que nos libre del virus y comprendo a quienes se ponen en manos de la fe procesionando imágenes que, según cuentan las crónicas antiguas, ya nos salvaron de anteriores epidemias. Cada uno se aferra a sus creencias, unos a la ciencia y otros a la religión… y muchos a las dos cosas a la vez, porque este siglo XXI sigue marcado por los contrastes.