El 1 de enero de 1986 España entró en la Unión Europea. Entonces se llamaba Comunidad Económica Europea y no entrábamos solos, Portugal nos acompañó en ese día histórico. España estaba deseando formar parte de este proyecto, incluso podía verse en películas de las décadas de 1970 y 1980 cuando los personajes decían “somos europeos”. España había solicitado su adhesión con anterioridad, pero fue en 1979 cuando la Comunidad Económica Europea aceptó iniciar las negociaciones. En 1985 el Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad nuestro ingreso en la que hoy es la Unión Europea.

El edificio Berlaymont es la sede de la Comisión Europea en Bruselas.
Imagen: archivo propio.
El sueño europeo no era algo nuevo. Ese anhelo siempre se topaba con enfrentamientos bélicos entre los países del continente: reyes y líderes militares con aspiraciones imperialistas habían intentado hacerse con todo. Pero, incluso en tiempos de paz, resultaba un problema integrar a tantas naciones con idiomas, monedas, leyes y costumbres muy diferentes.
El fin de la Segunda Guerra Mundial marcó un antes y un después. Europa estaba destrozada, incluso los países vencedores tenían que reconstruirse tras las pérdidas humanas, materiales y económicas. La idea de una paz duradera en el continente resurgió con más fuerza tras el desastre y se pensó que crear un ámbito comercial común llevaría a la cooperación y evitaría conflictos futuros.
En mayo de 1949 diez países de Europa Occidental crearon el Consejo de Europa, en 1951 la Comunidad Europea del Carbón y del Acero y en 1962 el Parlamento Europeo. No vamos a explicar la larga historia y los hitos que se fueron consiguiendo, pero sí destacamos que lo acontecido convirtió a la Comunidad Económica Europea en la Unión Europea (UE). El 1 de enero de 1993 se creó el mercado único con libre circulación de personas, mercancías, servicios y capital. El 1 de enero de 2002, el euro, como contamos aquí, empezó a circular entre los habitantes de doce países y en la actualidad, se ha convertido en la segunda moneda más utilizada en el comercio global.
En 2012 la Unión Europea recibió el Premio Nobel de la Paz.

Parlamento Europeo.
Imagen: europarl.europa.eu
Europa asistió a la Guerra Fría, a la separación de la URSS, sufrió vaivenes políticos, sorteó crisis financieras, fue objeto de atentados terroristas y encaró unida la pandemia de COVID-19.
Cada vez son más los países que solicitan su entrada en la UE, aunque también hemos visto la salida de Reino Unido que así lo votó en 2016 y se hizo efectivo el 31 de enero de 2020.
En 2026 la Unión Europea está formada por 27 países representados por una bandera azul con estrellas y un himno, la Oda a la alegría, que compuso Beethoven hace 200 años. No sabemos si este proyecto común durará tanto tiempo ya que en esta etapa se enfrentan graves desafíos y problemas, pero muchos europeos conservan la esperanza de avanzar juntos hacia un futuro de paz y hermandad.
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| En azul los países que forman la Unión Europea en enero de 2026. Imagen:https://www.saberespractico.com/geografia/paises-union-europea/ |


4 comentarios:
Soy europeísta a muerte, pero eso no me impide ver todos sus defectos y como se ha diluyendo esa Europa de las libertades y las ideas en una Europa de los mercaderes. No me importaría una integración completa, impuestos, banco central, ejército, pero entiendo que eso es imposible, así que habrá que luchar por mejorarla no por destruirla.
Estoy de acuerdo contigo, Beauséant. La Unión Europea es una buena idea que ha reforzado sus lazos y ha conseguido mantener la paz durante muchas décadas, quizá un tiempo récord. Deberíamos tener una integración más completa, cosa que no me parece imposible, pero muy difícil en estos tiempos que corren... Cómo decía aquel "malos tiempos para la lírica". Esperemos superar con bien estos momentos y seguir todos juntos hacia delante.
Gracias por tu comentario.
Necesitamos un faro, ¿verdad? Te lo he puesto en la respuesta, pero con tu permiso, lo voy a repetir aquí: Decir que un faro no sirve para nada, MJ, me parece el mejor resumen de estos tiempos tan extraños y tan perros que estamos viviendo. Hemos perdido eso, los faros, las guías, que deberían llevarnos a un puerto seguro. Vagamos por un mundo que no entendemos y lo hacemos sin brújulas ni mapas... estamos a merced de las olas, de los acantilados y los cantos de sirenas.
Beauséant, te he contestado a tu comentario en tu entrada de "Instrucciones para encontrar un faro". Pero al darle a publicar ha desaparecido todo lo escrito y no se ha publicado, no sé si porque no se ha guardado o porque tiene que contar con tu aprobación para que salga publicado (pero creo que debe ser lo primero porque los otros comentarios se publicaron directamente).
Te decía que estoy de acuerdo contigo, que un faro es una guía, literal y figurada y que sin ellos estamos perdidos.
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