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lunes, 14 de mayo de 2018

Festival de Eurovision 2018: paz, amor, lágrimas y una gallina.



https://en.wikipedia.org/wiki/Eurovision_Song_Contest_2018Ya contábamos aquí como una balada romántica de Salvador Sobral se alzó con la primera victoria para Portugal en el Festival de Eurovisión de 2017 y, con el premio en la mano, declaraba que “la música no son fuegos artificiales, la música es sentimiento y tiene que decir algo”.

Quizá esto devolvió la fe en un festival que parecía haber olvidado la música y haberse centrado en un show cegador, repleto de parafernalia y distracciones.

España envió a la joven pareja formada por Amaia y Alfred con Tu canción. Cantarle al primer amor con dulzura y ensoñación podía resultar demasiado azucarado para algunos y hasta aburrido para otros, pero logró emocionar a la mayoría de los españoles. La puesta en escena no podía ser más sencilla, tan solo con luces y las linternas de los móviles del público como un cielo plagado de estrellas. Muchos la calificaron de sosa y otros de intimista. Les tocó actuar en segundo lugar, el llamado “puesto maldito”, pues nadie que haya arrancado de esa posición ha logrado la victoria en toda la historia del festival. A pesar de la inocencia que desprendía Tu canción, a pesar de que el público español esperaba un beso final que nunca llegó, la BBC preguntó en sus redes cómo se decía en español "idos a un hotel".

http://cadenaser.com/ser/2018/05/11/television/1526045484_553831.html
Amaia y Alfred durante su actuación.

Otra apuesta por el amor que fue calificada de almibarada fue la de Lituania, cuya cantante, sentada en el escenario, acompañada por conmovedores hologramas de parejas desde la niñez a la vejez, solo  se levantó para acercarse a su marido, abrazarlo y romper a llorar.

No fue la única que lloró, ya que la cantante portuguesa apenas pudo terminar su balada por la emoción y las lágrimas.

Y sin reponernos aún de tanta melancolía y tristeza, nos encontramos con los ojos vidriosos y el llanto contenido del cantante alemán, Michael Schulte, que interpretaba una de las mejores y más conmovedoras canciones de la noche, You let me walk alone, dedicada a su padre que falleció cuando él era solo un niño y que lo dejó “caminando solo”. También a los que se fueron dedicó su canción Albania.

Casi al final del festival hicieron su aparición los cantantes de Irlanda, país que más victorias (siete) ha alcanzado en el palmarés de Eurovisión y que decidieron que era buena idea cantar una balada romántica con la chica al piano y el chico a la guitarra (como se había barajado que podría hacer España) y con nieve mecida por la brisa como se había visto en el vídeo musical de la canción española. Fue calificada como la puesta en escena más bonita de la noche. Cosas del destino, ellos cosecharon muchos más votos que Tu Canción.

http://www.abc.es/play/television/eurovision/abci-eurovision-alfred-amaia-harry-potter-201805051629_noticia.html
Un momento de la sobria puesta en escena de la canción española.

Espectaculares fueron la canción y la puesta en escena de Estonia con la cantante lírica Elina Nechayeva cantando a La forza del amor en italiano, con un vestido de 65.000 euros y ocho kilos de peso sobre el que se proyectaban las más bellas imágenes.

Mensajes de paz y humanidad se lanzaba también desde Francia con Mercy, el nombre real de un bebé que nació cuando su madre intentaba llegar como inmigrante ilegal a Europa.

En un hecho histórico se basaba la canción de Dinamarca que con las velas al viento secundaban la postura del antiguo noble vikingo Magnus Erlendsson que se negó a blandir la espada en la batalla de Anglesey Sound (1098) porque creía que los conflictos podían ser resueltos sin violencia.

Italia, cerraba las actuaciones de la noche, con los ganadores del festival de Sanremo, aquel que inspiró la creación de Eurovisión, repitiendo Non mi avete fatto niente (no me has hecho nada), hablando de lo absurdo de la guerra y subtitulando su canción en muchos idiomas, para que su mensaje llegara a todas partes.

La reivindicación más llamativa vino de la mano de Israel con su Toy donde Netta comenzaba cacareando e imitando a una gallina para, luego, dejar claro su mensaje feminista y contra el bullying, gritando “no soy tu juguete, chico estúpido”, entre música repetitiva y atuendo estrafalario. Era la favorita de la noche.

Pero no todo iba a ser lágrimas y mensajes de paz y amor. También había lugar para el espectáculo, el baile y los fuegos artificiales en el Altice Arena de Lisboa. Así lo entendió Alexander Rybak representante de Noruega que ya ganó en 2009 con su famoso violín y su canción Fairytale y que buscaba repetir la victoria este año con That’s How You Write a Song contestando a las miles de cartas que le habían llegado pidiendo consejos sobre cómo escribir una canción. Un juego de puertas imposibles y un look pasado de moda presentaba Moldavia que esperaba que aquel fuera su día de suerte. Un vampiro ucraniano que se levantaba del interior del piano y lo envolvía en llamas abrió el festival. La espectacularidad de las actuaciones al más puro estilo Beyonce o Jennifer López que sumaron puntos para Australia y Chipre nos hacían llegar casi al final de la gala. El salto mortal (nunca mejor dicho) lo dio el  cantante de la República Checa que acabó en el hospital tras uno de los ensayos, pero que finalmente pudo entonar su Lie to me.

Hubo de todo, desde ópera, pop, folk, rock, country hasta heavy. Pero el incidente de la noche lo protagonizó un espontáneo cuando le arrebataba el micrófono a SuRie, cantante de Reino Unido,  mientras interpretaba su preciosa Storm. La británica declinó la invitación de repetir su actuación.

https://en.wikipedia.org/wiki/Eurovision_Song_Contest_2018
Cuatro mujeres presentaron la gala: Daniela Ruah,
Silvia Alberto,Catarina Furtado y Filomena Cautela.
Y mientras se esperaba que llegasen las votaciones, Salvador Sobral apareció en el escenario, bastante mejorado y con muy buen aspecto, para cantar con su admirado Caetano Veloso Amar pelos dois.

Los favoritos de la noche fueron Israel, Chipre, Alemania, Francia e Italia. Cuando España presentó su candidatura, se colocó en cuarta posición en las casas de apuestas, pero tras los ensayos acabó cayendo hasta el puesto 19.

El jurado profesional dio la sorpresa al colocar en lo más alto de la clasificación a Austria y Suecia. Cesar Sampson (Austria) acarició la victoria en varias ocasiones a lo largo de la noche tras sorprender con su tono góspel y su canción Nobody but you, quedando finalmente en tercera posición. Y Benjamin Ingrosso (Suecia) con su canción disco Dance you off y su cuidada puesta en escena descendió al  séptimo puesto tras sumarse el televoto del público. Y es que los telespectadores lo tenían claro desde el principio. La espectacular Eleni Foureira (Chipre) con su Fuego, compuesta por los mismos músicos que escriben para Jennifer López, deslumbró al público, pero no consiguió arrebatarle la victoria a Netta con su Toy y fue Israel quien se alzó con el triunfo barriendo a sus rivales. La estrambótica Netta recogió el micrófono de cristal de manos de un Salvador Sobral neutro que unos días antes había confesado públicamente que Toy le parecía “una canción horrible”. Y es que, en realidad, para reivindicar algo no es necesario hacerlo de forma llamativamente estrafalaria, porque se corre el peligro de convertir en superficial un mensaje profundo. Todo el mundo conoce ya el tema de Netta como el baile de “la gallina”…


https://es.wikipedia.org/wiki/Festival_de_la_Canci%C3%B3n_de_Eurovisi%C3%B3n_2018
Los participantes de Eurovisión 2018.

Amaia y Alfred recibieron 61 puntos (solo 18 del televoto) y quedaron en la posición 23 de 26 países. Amaia, tan espontánea y sincera como siempre, afirmó que “es una posición de mierda”, pero que estaban contentos con la actuación y Alfred declaró que siempre habían dicho que les daba igual el puesto en el que quedaran. Tras nuestra derrota no han faltado las voces que declaraban que Lo malo de Aitana y Ana Guerra habría hecho mejor papel en el festival.

Portugal cerró la lista pasando de primer puesto y record de votos en 2017 a última posición con 39 puntos en 2018.

¿Qué impresión dará ver en los futuros recopilatorios de las canciones vencedoras de Eurovisión Amar pelos dois en 2017 seguida de Toy en 2018? ¡Menudo cambio!


Este fue el resultado final del festival de Eurovisión 2018:

1.    Israel. Toy. Netta.
2.    Chipre. Fuego. Eleni Foureira.
3.    Austria. Nobody but you. Cesár Sampson.
4.    Alemania. You let me walk alone. Michael Schulte.
5.    Italia. Non mi avete fatto niente. Erma meta y Fabrizio Moro.
6.    República Checa. Lie to me. Mikolas Josef.
7.    Suecia. Dance you off. Benjamin Ingrosso.
8.    Estonia. La forza. Elina Nechayeva.
9.    Dinamarca. Higher Ground. Rasmussen.
10.Moldavia. My lucky day. DoReDoS.

http://www.rtve.es/television/20180513/israel-baile-gallina-ganan-eurovision/1732440.shtml
Tabla con los resultados finales de las votaciones.


viernes, 4 de mayo de 2018

Diario de viaje: Albufeira, Lisboa y Cascais V. Cascais y regreso a Lisboa.



Lee las anteriores partes del diario de viaje a Portugal:  parte I (viaje y llegada a Albufeira), parte II (llegada a Lisboa y catedral), parte III (Lisboa) y parte IV (Belém y sus maravillosos monumentos).

Cascáis no es un modelo de coche.

Cuando Mariví me dijo que quería ir a Cascáis la expresión de mi rostro debió de ser un poema. Me da vergüenza admitirlo, pero yo no sabía que Cascáis existía. El nombre me sonó al modelo de un coche que anuncian por televisión y que yo no pensaba comprarme por superstición, porque no iba a montarme en un vehículo que se llamara Cascáis, de “cascarla”.

Cascáis es una preciosa villa a orillas del mar con una fortaleza y varios palacios, muy cerca de Estoril. (Estoril sí que la conozco). Lo llaman “La Costa del Sol portuguesa”. Caminamos por las calles y nos hicimos fotos en sus palacios. Me dio la impresión de ser un sitio muy pintoresco y romántico, hasta el punto de no comprender quién se iba a Estoril pudiendo quedarse allí.

Un puentecito marcaba la entrada a uno de los palacios y cuando subía la marea el agua pasaba por debajo de él hasta acariciar las rocas a los pies del edificio. Los antiguos habitantes solo tenían que bajar hasta el último escalón para acariciar el agua sin mojarse los pies.

Cascais.

Cascais.
Nos sentamos en  la Praia de los Pescadores  y nos comimos los pasteles de Belém. Había por allí unas mujeres que vendían pulseras de conchas y artesanía. No pudimos resistir la tentación y compramos varias para nosotras y nuestras amigas. Preciosas conchitas nacaradas ensartadas en elástico que varios días después, y ya en España, vimos en una tienda de los chinos a módico precio. ¡Artesanía de Cascais made in China!

¡Ah! Por supuesto Cascáis estaba repleta de españoles.




¡Por fin!

Nuestra apretada agenda no nos había permitido, hasta el momento, montarnos en ningún tranvía y eso que yo no olvidaba los saltos de alegría que había dado al verlos en “vivo y en directo”. No podía marcharme de Lisboa sin haber estado en uno.

Uno de los tranvías de Lisboa.
Regresamos con el firme propósito de subir en el primer tranvía que viéramos sin importar su destino y así lo hicimos. Era de madera brillante y producía un extraño sonido en su traqueteo habitual por las calles empedradas de la ciudad. Había pocas personas y debieron sorprenderse porque no parábamos de hacernos fotos sentadas aquí y allá. El trayecto fue corto, pasamos por la preciosa Praça del Comércio y nos detuvimos unos metros más allá. Era la última parada y nos pillaba de camino al hotel. Increíblemente habíamos acertado sin pretenderlo en la misma medida en la que nos habíamos equivocado al ir a Cascáis.

Una de las visitas obligadas de Lisboa son los elevadores. Hay dos clases: los que son como tranvías que solo hacen el recorrido de una calle subiendo hacia los barrios altos de la ciudad, y los que son torres donde puedes contemplar Lisboa desde las alturas.

El famoso elevador de Santa Justa.

Detalle de las puertas del
elevador de Santa Justa.
Tuvimos la suerte de conseguir montarnos en el más famoso de todos: el elevador de Santa Justa. Además fuimos doblemente afortunados pues era el último “viaje” de la noche y así nos lo advirtió la ascensorista en un perfecto castellano. Creo que casi todos los que subimos en aquel tardío viaje éramos españoles y resultaba extraño el ambiente familiar en contraste con el lugar desconocido. Nos subimos a un ascensor antiguo, de los que la empleada tiene que cerrar una reja y darle a una palanca para que nos elevemos. Nuestra tarjeta de viajes del día nos permitió subir gratis al tranvía y al elevador. Vimos Lisboa desde las alturas, en plena noche, con un viento helado a nuestro alrededor. Solo diez minutos y un montón de fotografías oscuras después estábamos ya en la calle. Pero estábamos felices.

Vistas desde el elevador de Santa Justa.


¡Sorpresa!

Antes de volver al hotel pasamos por un supermercado “Continente” y nos entretuvimos en debatir si sería del grupo que originariamente tenía ese nombre y que se “fusionó” con Pryca creando Carrefour o, simplemente, era un grupo distinto que se había aprovechado del nombre para ganar clientela. Cuando pasábamos por cualquier supermercado comprábamos latas de paté de sardina, que habíamos probado con asco en Albuferia y que nos había conquistado totalmente.

Ya en el hotel, las chicas nos reunimos en pijama para cenar en nuestra habitación. Estábamos cansadas del largo día y de las maravillas que habíamos visto. De repente unos pasos se oyeron fuera de la habitación y un ruido en la puerta nos hizo guardar silencio. Desde el primer instante supe que estaban “forzando” la cerradura para entrar en la habitación, quizá creyendo que aún estábamos de excursión. Mi fértil imaginación voló, pero no llegó a alcanzar la verdadera razón de aquel ruido. Nadie intentaba forzar nuestra cerradura, de hecho tenían llave, una tarjeta plástica con los mismos agujeritos troquelados y el mismo número de habitación. La puerta se abrió, un viajero dio unos pasos mirando al botones que iba tras él y llevaba su maleta.

-Obrigado- decía cuando la palabra se le congeló en la boca al ver a tres señoritas en pijama en “su” habitación.

Menos mal que el huésped no poseía una fértil imaginación capaz de pensar que las chicas iban incluidas en el servicio y se quedó tan sorprendido como nosotras. Un silencio se hizo entre todos los presentes mientras el botones asomaba la cabeza para averiguar por qué el cliente se había quedado congelado. Cuando nos vio, palideció, se deshizo en disculpas y se marchó con viento fresco, con el visitante y la maleta incluidos.

Nosotras atrancamos la puerta poniendo una silla en el pomo y así dormimos toda la noche sin estar del todo tranquilas.

La Lisboa moderna.


La Expo 98

Lo primero que me asaltó por la mañana fue una voz masculina que hablaba en portugués. Era la televisión que había vuelto a encenderse sola. Miramos la hora, pero no coincidía con la del día anterior, por lo que descartamos que estuviera programada.

-Os han dado una habitación con fantasma- se rió Mariví a la mañana siguiente cuando le contamos lo ocurrido con la tele.
Edificios de la Expo 98.


Quería irme del hotel, pero no quería irme de Lisboa. Me encanta esa ciudad y me despedí de ella con tristeza.

Antes de marcharnos estuvimos en el centro comercial Vasco da Gama junto a la Lisboa moderna y justo enfrente de donde se celebró la Expo 98. El Parque de las Naciones es grande y precioso. Las banderas se alinean interminablemente y un teleférico ofrece hermosas vistas.


Parque de las Naciones.

Lee la última parte del viaje en Diario de viaje: Albufeira, Lisboa y Cascais VI. De regreso a España.

lunes, 19 de marzo de 2018

Diario de Viaje: Albufeira, Lisboa y Cascais IV. Belém y sus maravillosos monumentos.


Lee las anteriores partes del diario de viaje a Portugal: parte I (viaje y llegada a Albufeira), parte II (llegada a Lisboa y catedral) y parte III (Lisboa).

Belém y sus monumentos

Claustro del Monasterio de Belém.

Fachada del Monasterio de Belém.
El autobús sí iba al barrio de Belém y nuestra parada fue junto a la famosa pastelaria donde venden los no menos famosos pasteles de nata. Mi amiga se perdió entre la gente, pero me la volví a encontrar en el Mosteiro dos Jerónimos donde se había reunido con su madre y su hijo. Al día siguiente tuve la feliz coincidencia de encontrármela mientras desayunábamos en el hotel y me dirigió unas palabras muy bonitas, llamándome “menina” y deseándome que paseara mucho e hiciera muchas fotografías.


No nos dio tiempo a ver todas las maravillas que esconde Belém, pero sí entramos en el precioso Monasterio de los Jerónimos y en su iglesia. Gótico muy recargado, de lo que en España llamamos Isabelino y que en Portugal se conoce como Gótico Manuelino, el monasterio es realmente precioso y recomendable, así como su iglesia, donde puedes subir a la parte alta (que  comunica con el monasterio) y tener una vista privilegiada de sus naves y esbeltas columnas, aún más bonitas y grandes que las de la catedral. El patio era realmente bello e impresionante. Se pasan las horas sin que te des cuenta dentro de tan precioso recinto y cuando sales su maravillosa fachada atrapa tu atención.
Iglesia.

Una carretera separa el monasterio del Monumento aos Descobrimentos al que se accede por un paso subterráneo (esto fue lo que menos me gustó de Belém, aquel paso oscuro, sucio y un tanto peligroso).

Monumento de los descubridores.
El Monumento aos Descobrimentos es una mole de piedra en forma de vela donde se esfuerzan en mirar hacia el frente unos personajes de piedra maciza, creíbles y realistas. En la parte más importante, rompiendo el esquema del conjunto y con la vista perdida en el mar, aparece un Henrique el Navegante firme y poderoso con una carabela en su mano. Realmente el conjunto impresiona. Pero debo admitir que a la sensación de grandeza que emana de él se unió la música peruana que un grupo tocaba a los pies de la estatua, vestido con sus trajes típicos. El conjunto escultórico y la música allende los mares se fusionaban de tal manera que conmovían el espíritu. Me dio un poco de envidia porque el homenaje que hacen a Henrique  y a Vasco da Gama en Portugal no es el que se le hace a Cristóbal Colón en España, no quiero imaginar qué harían los portugueses si Colón hubiera descubierto América para su reino. Todo allí es Vasco da Gama: las avenidas, los hoteles, los puentes, los centros comerciales…

Torre de Belém.

Réplica de la Torre de Belém.
A lo lejos se divisaba la Torre de Belém, pequeña y preciosa, más cercana a la vista que al paso. Caminamos un buen trecho bajo un sol abrasador y un viento omnipresente hasta llegar a la maravillosa Torre de Belém, uno de los lugares más bonitos y encantadores que se puedan visitar. El mar o el río, como queramos considerarlo, llega hasta sus cimientos y cuando sube la marea cubre la escalera que originariamente daba acceso al edificio. Ahora han puesto una práctica pasarela para llegar hasta ella. Nos paseamos por la pequeña playa de arena blanca repleta de conchitas que está al pie del monumento y nos hicimos fotos en una pequeña réplica de bronce que a todo el mundo encandilaba.


Teclea el código secreto

Los restaurantes al pie del río tenían precios prohibitivos así que tuvimos que conformarnos con ir a un práctico y nada encantador Mcdonalds. No fuimos los únicos porque el restaurante estaba lleno de extranjeros, sobre todo españoles. Es de imaginar que todos pensamos que era un lugar conocido, donde sabes lo que vas a comer, con precios razonables y aire acondicionado, detalle nada despreciable para el calor que habíamos pasado en el camino y para las quemaduras solares que ya presentaba aunque me hubiese protegido con gorra y gafas de sol.

Una cosa que nos llamó la atención fue la presencia de un teclado numérico en la puerta de los baños. Todo el que quería entrar tenía que marcar el código secreto. Miramos el ticket de la comida imaginando que nos daría la combinación ganadora, pero nos equivocamos. Tratamos de observar el número que tecleaba la gente, un código de cuatro cifras como los pines de los móviles. Cuando desciframos el misterio nos dirigimos al baño con la casi ilusión de marcar nosotros también la clave, cuando una chica que salía me sujetó la puerta y pude entrar sin necesidad de pin, código, clave, ni nada de nada.
La pastelería donde se elaboran los famosos pasteles de Belém.

Pasteles de Belém con receta secreta.
Después nos pusimos en la obligada cola de la pastelaria original de Belém y compramos sus famosos pasteles. Yo quería habérmelos comido allí, como debía ser, pero mis compañeros de viaje tenían demasiada prisa por ir a Cascáis.


El apeadero asesino

Lo más complicado del viaje fue conseguir los billetes para el tren de Cascáis. Había que sacarlos de una máquina expendedora en un apeadero a las afueras de Belém. No había quien entendiera el funcionamiento de la máquina, del sistema de trenes, ni de las paradas. Había cuatro trenes cada uno de un color  que tenía en común una parte del recorrido, sin embargo cada uno tenía el final de su línea una parada después que el anterior y solo uno llegaba hasta Cascáis.

Vista del monumento a los descubridores y el puente sobre el río Tajo.

Un bienintencionado viajero intentó ayudarnos con la máquina expendedora, pero tardamos un rato en darnos cuenta que las tarjetas que habíamos sacado no servían para el tren y que teníamos que sacar otras nuevas (con el consiguiente gasto) aparte de la recarga para el viaje de ida y vuelta. Un español nos explicó el funcionamiento y ya pudimos sacar nuestros billetes.
El apeadero era tremendamente estrecho y los trenes pasaban a alta velocidad, muchos de ellos sin pararse allí. No comprendía porque unos paraban y otros pasaban de largo, además que no sabía el que tendríamos que coger ya que ninguno llevaba distintivo alguno con el color que le daban en el plano.

Uno de los apeaderos entre Belém y Cascais.

De repente sentí un furioso viento a mis espaldas y el bolso que llevaba colgado al hombro voló sobre mi cabeza. El sonido característico de un tren a toda velocidad me congeló. No me había dado cuenta de nada, no había oído la máquina acercarse, estaba de espaldas a la vía en aquel estrecho apeadero cuando el tren me pasó a pocos centímetros sin que nadie se inmutase. Pasé verdadero miedo y no me pude mover hasta que comprobé que estaba a salvo.
Nos equivocamos de tren y acabamos en un apeadero en medio de un barrio viejo y destartalado. Esta vez no le di la espalda a las vías ni un instante y permanecí completamente pegada a la barandilla que marcaba la entrada al pequeño recinto. A la segunda fue la vencida y conseguimos dar con el verdadero tren de Cascáis.

Playa de Cascais.

sábado, 10 de febrero de 2018

Tu canción a Eurovisión



La gala de Eurovisión se convirtió en la más vista hasta el momento porque a los seguidores habituales del concurso se les unieron los eurofans, que no habían visto OT 2017, pero que estaban deseosos de escuchar las canciones y votar por su favorita.

https://www.youtube.com/watch?v=OEOA4KmuJwg

Las puestas en escena fueron impecables y los cantantes, arropados por los compositores, estuvieron brillantes. Entre el jurado contaron con una invitada de lujo, Luisa Sobral, compositora de Amar pelos dos la canción con la que su hermano Salvador se alzó con la victoria para Portugal en el Festival de Eurovisión de 2017. Alfred (que ya había interpretado Amar pelos dos en una de las galas de OT), y que se declara seguidor incondicional de Salvador Sobral, estaba emocionado ante las palabras de Luisa que dijo que Tu canción le encantaba. La compositora también felicitó efusivamente a Amaia y a Rozalén por su Al cantar.

Lo cierto es que la victoria de Salvador con su balada romántica cantada en portugués y su sola presencia en el escenario, sin bailarines, ni fuegos artificiales, ha marcado la elección de nuestras candidatas de este año (y aún desconocemos de cuántos países más). Ya no hay reservas en presentar una balada y ya no hay presión para que la puesta en escena sea la más espectacular y original del certamen. No es un secreto para nadie que muchas veces lo que ha hecho alcanzar el triunfo a un país ha sido su puesta en escena y no su canción, lo que no deja de ser paradójico en un festival de canciones.

https//sitioexpresodemedianoche.blogspot.com.es/2015/05/
El micrófono de cristal es el trofeo del Festival de Eurovisión.

Pero, sobre todo, lo más asombroso es que ya nadie se plantea cantar en inglés. Este tema había sido uno de los principales motivos de discusión los años anteriores. De repente, a todos parece habérsenos olvidado la enorme polémica que se desató en 2016 (con enfado de la RAE incluido) cuando Barei decidió representar a España con Say Yay! cantada íntegramente en inglés. Ya nadie se acuerda de que en los últimos años parecía de obligado cumplimiento que el estribillo o alguna frase de nuestra canción fuera en inglés para ser entendidos en Europa y multiplicar nuestras posibilidades de éxito, ya que siempre ganaban canciones en el idioma anglosajón, aunque Reino Unido quedara en las últimas posiciones.

A priori, no deja de ser sorprendente que en un programa como OT, donde los concursantes cantan habitualmente temas norteamericanos (de hecho, a alguno de los candidatos se le ha advertido de que llegaría el día en que tendría que cantar en español), ninguno tenga una canción con una parte en inglés. Pero ha sido la misma TVE quien ha puesto como requisito imprescindible que todos los temas seleccionados sean íntegramente en castellano. Solamente el reggaetón Lo malo mencionaba alguna palabra suelta, porque esta clase de música se suele completar con letra en espanglish, aunque finalmente fue despojado de ella, dejándola en un insignificante game.

El hecho de vernos tan influenciados por la victoria de la balada portuguesa, que ha sido una excepción en la tendencia general, puede resultar peligroso, porque no sería extraño que a Salvador le salieran “imitadores” y este año Eurovisión se viera repleta de baladas románticas sin vistosas coreografías. Según las estadísticas nunca gana dos veces consecutivas el mismo estilo.

Los expertos internacionales afirmaban que Europa esperaba que España mandara un reggaetón, después del éxito mundial de Despacito. A más de uno y de dos le produjo vergüenza ajena tal recomendación. Pero, para nuestro asombro, puede que no sea solamente la canción de España (único país de Europa con el castellano como idioma oficial) la que suene en español en Eurovisión porque Rumanía, Armenia, Suecia y otros países han preseleccionado canciones en castellano. Y en esta disyuntiva cabe preguntarse: ¿abundaran los baladas románticas por influencia de la canción vencedora del año pasado o reggaetones por imitación de Despacito?

Los eurofans decían que solo teníamos posibilidades de alcanzar un buen puesto con Tu canción. Pero José María Iñigo, comentarista especializado en Eurovisión, ha resaltado que en España todos conocen a Alfred y Amaia pero en Eurovisión, no, que el tema no pasa de ser una balada agradable y que el amor que sienten ahora podría haberse terminado en mayo, cuando se celebra el Festival.

Tras la participación de todas las canciones de la gala, se abrieron las líneas y comenzaron a llegar los votos. Las tres canciones más votadas pasaron a la final: Arde, Lo malo y Tu canción. En la segunda ronda volvieron a cantar los finalistas. Esta vez, Amaia, siempre reacia a besar a Alfred ante las cámaras, terminó Tu canción con un beso ante la alegría de los fans.

¿Elegiría España ser representada por una reivindicativa Arde, por un reggaetón como Lo malo o vencerían los románticos con Tu canción?

Finalmente, el público, sin intervención de jurado alguno, otorgó  un 26% de los votos a Lo malo y un 31% a Arde. La vencedora, como apuntaban las quinielas, los eurofans y los más románticos, fue Tu canción, con el 43% de los votos. Los gritos de ¡Almaia a Eurovisión! traspasaron las cámaras y se colaron en nuestras casas (Almaia es el acrónimo por el que llaman los fans a la pareja de ALfred y aMAIA).

https://tomoncioblog.wordpress.com/2018/01/30/almaia-llevara-su-cancion-a-lisboa/

Amaia y Alfred se presentarán en el escenario de Lisboa en mayo para defender una balada que habla de su amor. Esperemos que para entonces, esta bonita y tierna pareja siga siéndolo y puedan enamorar a Europa con su complicidad y su química.

El año pasado las casas de apuestas nos colocaron en el último lugar de la tabla y acertaron. Este año, tras la victoria de Tu canción y después de mucho tiempo en puestos de descenso, nos suben a la cuarta posición, esperemos que también acierten.


https://gl.wikipedia.org/wiki/Festival_de_Eurovisi%C3%B3n_2018

¿Qué ocurrió en el Festival de Eurovisión 2018? ¿Acertaron las apuestas? Léelo aquí.