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domingo, 20 de octubre de 2024

El meridiano de Greenwich: 140 aniversario.

Encontrar la forma de determinar la posición exacta siempre fue un desafío para el ser humano. Esto era especialmente importante en el mar porque de ello dependía llegar a buen puerto.

En el año 200 a. C. Eratóstenes ideó la primera red de líneas imaginarias, meridianos y paralelos, sobre un mapa en el que representaba la Tierra como una esfera.  

Los paralelos de latitud dividen el planeta de norte a sur, marcando el ecuador la mitad de la Tierra. Los meridianos de longitud son semicírculos, perpendiculares al ecuador, que pasan por los polos y van del este al oeste.

En 1634 el rey francés Luis XIII estableció el meridiano de la isla de El Hierro (Canarias) como referencia para las cartas de navegación y los mapas, consiguiendo la aceptación de una buena parte de la Europa continental. España también lo hizo aunque después tuvimos otros como el de Cádiz o Cartagena.

En 1675 el rey Carlos II construyó el Real Observatorio en Greenwich y pidió a los científicos que buscaran la forma de determinar la longitud. Los directores del observatorio repitieron el método utilizado desde la antigüedad, la observación de los astros, y elaboraron catálogos estelares.

John&Tina Reid. Flickr
Real Observatorio en Greenwich.
Imagen: John&Tina Reid. Flickr

Como el problema persistía, en 1714 el Parlamento británico creó el Comité de la Longitud y ofreció una recompensa para quien fuera capaz de calcularla. Lo logró John Harrison con su reloj H4 que su hijo William había probado con éxito en travesías oceánicas. Aunque encontró una solución muy aproximada, los científicos le restaron mérito por ser un artesano relojero y el Comité se negó a darle el premio. Tuvo que acudir al Parlamento para conseguir parte del dinero prometido y el reconocimiento. Con una copia del reloj H4 el capitán Cook realizó las cartas náuticas de Australia y Nueva Zelanda.

Wikipedia. Autor: Colonel Warden
Reloj H4 de John Harrison.
Imagen: Wikipedia. Autor: Colonel Warden

A principios del siglo XIX los franceses seguían calculando la longitud del meridiano y para ello llegaron hasta Formentera. Terminado el trabajo volvieron a su país, pero el astrónomo François Arago decidió continuar con sus mediciones en Mallorca. Corría el año 1808 y las tropas francesas invadieron la península. El joven Arago fue considerado un espía y encerrado en el castillo de Bellver del que logró huir. Tras muchas vicisitudes consiguió llegar a Francia y presentar su trabajo en el Bureau des Longitudes de París. El meridiano de París se convirtió en el referente que rivalizó con el de Greenwich durante muchos años, perdiendo fuerza el de El Hierro. Otros países tenían su propio meridiano cero porque nadie parecía ponerse de acuerdo. 

Theearfultower.com
Hoy en día puede seguirse el rastro de la
Línea del Meridiano de Arago en los medallones distribuidos por París.
Imagen: Theearfultower.com

La unificación de los distintos horarios locales seguía siendo un conflicto que Gran Bretaña zanjó imponiendo como hora oficial la marcada por el Real Observatorio de Greenwich. Y en 1883 Estados Unidos decidió hacer lo mismo para terminar con el caos que suponía que sus ferrocarriles atravesaran 300 horarios locales en el trayecto de este a oeste del país.

Un año después se celebró en Washington la Conferencia Internacional del Meridiano. Los delegados de los 25 países representados estuvieron deliberando durante semanas las tres propuestas presentadas: el meridiano de la isla de El Hierro, el de París y el de Greenwich. Pesó mucho en la decisión final que dos tercios de las cartas náuticas que se utilizaban en el mundo ya contaban desde el meridiano de Greenwich y que la candidatura venía del poderoso Imperio Británico. 

Wikipedia
Meridiano cero en Greenwich.
Imagen: Wikipedia.

En octubre de 1884 tuvo lugar la votación. Francia había peleado porque fuera París el elegido y, al ver que su propuesta no reunía los apoyos necesarios, apostó por El Hierro. Finalmente se abstuvo junto con Brasil, mientras que República Dominicana se opuso a la candidatura inglesa. Por 22 votos a favor (incluido el de España) se aprobó que Greenwich fuera el meridiano cero y que también se tomara como referencia para los husos horarios. Así la Tierra quedaba dividida en 24 zonas horarias y el límite del cambio de fecha se estableció en el meridiano 180º en mitad del océano Pacífico, el opuesto a Greenwich. 

el-hierro.geoquo-travel.de
Monumento al meridiano de El Hierro (Islas Canarias).
Imagen: el-hierro.geoquo-travel.de

En España el meridiano cero pasa por las provincias de Huesca, Zaragoza, Castellón y Alicante.

En 1984, justo un siglo después, se estableció (aunque ya se había descubierto antes gracias a instrumentos más precisos y la ayuda de satélites) que Greenwich no es la longitud 0º, en realidad se encuentra a 102 metros al este. Así que en la actualidad, el sistema GPS WGS84 no utiliza Greenwich como referencia aunque oficialmente siga siendo el meridiano cero de la red de líneas imaginarias imprescindibles en nuestro mundo.

Wikipedia
1. Paralelo
2. Meridiano
Imagen: Wikipedia.

jueves, 18 de abril de 2024

El día del libro y la confusión del 23 de abril.

 También puedes verlo aquí: https://youtu.be/NyBfSg3B0RY?si=zqmtSDf34xhfmYxX

Ya llega el día del libro. La fecha se alarga comercialmente: primero fue un día, luego una semana y ya hay quien dice que es un mes. Da igual, los amantes de los libros no necesitamos una excusa para leer. Ya reflexionamos sobre ello hace una década en este blog.

En aquella ocasión contamos que en 1995 la UNESCO estableció el 23 de abril como Día Mundial del Libro, aunque no todos los países lo celebren en esa fecha. Entre los argumentos que inclinaron la balanza hacia ese día se encuentra una curiosa coincidencia: el fallecimiento el 23 de abril de 1616 de Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso, tres grandes de la literatura. Un hecho tan sorprendente como forzado.

Imagen: Copilot (generador de imágenes por I.A.)

Es cierto que hubo pocos días de diferencia entre las muertes de estos literatos, pero el destino no fue tan exacto. El Inca Garcilaso murió entre el 22 y el 24 de abril, no se sabe el día concreto. Pero Cervantes y Shakespeare no se marcharon de este mundo en la misma fecha.

La idea parte de Victor Hugo, él fue el primero que destacó esta extraordinaria casualidad, como si el destino hubiese decidido privarnos de un plumazo de las dos piezas clave de la literatura en inglés y en español. Nadie dudó de la palabra del insigne escritor y nadie investigó. La UNESCO lo dio por válido y ha quedado como una leyenda literaria que la mayoría de la gente cree.

Sí, la historia recoge que Cervantes y Shakespeare murieron el 23 de abril de 1616… pero no era el mismo día. Además, en España se tenía la costumbre de poner como fecha del fallecimiento el día del entierro y éste se llevaba a cabo durante la jornada siguiente a la defunción. Es decir, que realmente, Cervantes murió el 22 de abril de 1616. Shakespeare sí falleció el 23 de abril, pero aquel día, en España, Portugal o Italia, no era 23 de abril… Y ¿esto cómo puede ser?

Durante mucho tiempo el mundo occidental se rigió por el llamado calendario juliano (por Julio César) que era 11 minutos más largo que el calendario solar. Al principio todo fue bien, pero con el paso de los siglos hubo un desfase. La acumulación de esos 11 minutos ya sumaba 10 días de diferencia entre el año solar y el juliano. El Papa Gregorio XIII se dio cuenta de que había que reformar el calendario y encargó los estudios astronómicos pertinentes. El 24 de febrero de 1582, promulgó la Bula Inter gravissimas. Ese mismo año pudieron confirmar que estaban en lo cierto, porque cuando se produjo el equinoccio de primavera, en el calendario vigente no era 21 de marzo. Cuando el rey Felipe II tuvo noticia de esta bula decidió emitir el Decreto del 29 de septiembre de 1582 donde se ordenaba que: «el quinto día del mes de octubre pasara a ser el decimoquinto». Así que en los países católicos y en los que Felipe II era rey, el día siguiente al 4 de octubre de 1582 no fue el 5, sino el 15. Diez días desaparecieron.

Imagen: Copilot.

Por supuesto, los países que no debían obediencia ni al Papa, ni al rey español, no hicieron caso ni de la bula, ni del decreto. Para ellos, al día 4 le siguió el 5, como siempre. Y, aunque las evidencias demostraban que el calendario gregoriano era más acertado que el juliano, durante mucho tiempo se negaron a adoptarlo. Reino Unido se resistió bastante, aunque no llegó al extremo de Grecia y Rusia que esperaron al siglo XX para sincronizarse con el resto de países.

En Reino Unido se estableció en 1752 y, para hacerlo, también tuvieron que «borrar» días: al miércoles 2 de septiembre le siguió el jueves 14 de septiembre.

En 1616 España se regía por el calendario gregoriano y el fallecimiento de Cervantes quedó inscrito como el 23 de abril, pero Reino Unido se regía por el calendario juliano así que la muerte de Shakespeare quedó registrada con la misma fecha. Pero no eran el mismo día. El 23 de abril de 1616 del calendario juliano era el 3 de mayo del calendario gregoriano. Así que no, Cervantes y Shakespeare no murieron el mismo día, aunque en la documentación pueda parecer que sí.

Imagen: Copilot.


sábado, 17 de agosto de 2019

La vuelta al mundo de Magallanes-Elcano. V centenario.


Hace 500 años Fernando de Magallanes partió del puerto de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en un viaje épico que marcaría un hito en la historia de la humanidad y cambiaría la concepción del mundo para siempre.

El pasado 10 de agosto celebramos el V centenario de la primera vuelta al mundo. Esta epopeya la comenzó Magallanes con cinco naves en 1519 y la finalizó Elcano con una sola nao en 1522. Navegaron por mares ignotos, se enfrentaron a lo desconocido, se amotinaron, pasaron hambre y desafiaron los numerosos peligros circunnavegando el globo.

Magallanes era un experto navegante que ya había estado en las islas Molucas (Indonesia). Convencido de que podría encontrar otra ruta expuso su idea al rey de Portugal, Manuel I, pero este rechazó su propuesta. Por segunda vez en menos de 40 años, un rey portugués desaprovechaba una oportunidad de oro, como hiciera Juan II cuando Cristóbal Colón le pidió financiación para su viaje rumbo a las Indias. Y por segunda vez, España, aceptó el proyecto que éstos habían rehusado.

Ni Carlos I, ni Magallanes estaban planeando una expedición científica, la verdadera idea no era la circunvalación del globo, sino encontrar una ruta marítima hasta las islas de las Especias, el bien más preciado de su tiempo, sin tocar los dominios portugueses que fijaban el Tratado de Tordesillas (1494). Cuando Manuel I supo que Carlos I financiaría el viaje, intentó impedirlo. No podía permitir que el imperio rival le arrebatara el monopolio del comercio de las especias que tantísimas riquezas le aportaba. Así que envió espías y fabricó mapas falsos donde se dibujaban las costas de Brasil unidas a Asia, sin ningún paso marítimo que permitiera cruzar América. Pero Magallanes sabía que Núñez de Balboa había estado allí y había avistado lo que llamó el Mar del Sur en 1513.

A pesar de los malos informes que había recibido sobre Magallanes, Carlos I decidió entregarle cinco naves, 239 hombres, agua y víveres para un viaje que debía durar dos años y concederle el título de Capitán General de la Armada, gobernador y Adelantado de todas las tierras que descubriera. Pero envió con él a varios capitanes castellanos, entre ellos, Juan de Cartagena al que otorgó plenos poderes para que controlara la situación. Juan Sebastián Elcano era solamente maestre de una de las naos. Por su parte, Magallanes, se hizo acompañar por su esclavo malayo, Enrique, que le haría de intérprete cuando llegaran a la especiería. Así pues, con el encargo de navegar siempre hacia el oeste hasta alcanzar las islas Molucas,  el 10 de agosto de 1519 Magallanes y su tripulación partieron de Sevilla con las cinco naos: San Antonio, Trinidad, Concepción, Victoria y Santiago hasta la desembocadura del Guadalquivir en Sanlúcar de Barrameda desde donde zarparon el 20 de septiembre de 1519.


https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/68/ReplicaNaoVictoriaMagallanes.jpg
Réplica de la nao Victoria.

La primera parada fue en las islas Canarias donde hicieron aguada y cargaron todo lo necesario. El desconcierto cundió entre los oficiales cuando Magallanes, en lugar de poner rumbo a América, comenzó a bordear las costas africanas. Su estrategia era seguir hacia el sur para lograr vientos favorables y luego cruzar el Atlántico.

Ya en América, Magallanes sufre un revés al no encontrar el paso hacia el Mar del Sur. El lugar donde había imaginado hallarlo era, en realidad, el estuario del Río de la Plata. No había salida al océano por lo que tuvo que seguir hacia el sur, ya por mares ignotos y tierras que jamás habían sido cartografiadas.

Pero lo malo no había hecho más que empezar, ya que, a finales de marzo de 1520, cuando ya se acercaba el invierno, Juan de Cartagena se reveló exigiendo regresar a España al dar por fracasada la expedición. Los capitanes castellanos y parte de la tripulación, hambrienta y atenazada por el frío, se amotinaron. Eran más de 40 hombres frente a Magallanes que atajó la situación de forma autoritaria: ejecutó a dos de los capitanes sublevados y dejó en tierra a Juan de Cartagena junto a un clérigo. Después sometió a juicio al resto de los insubordinados y los condenó a pena capital, pero no cumplió la sentencia porque los necesitaba para continuar la travesía. Juan Sebastián Elcano fue uno de los amotinados a los que perdonó. Poco después naufragó la nao Santiago y su tripulación se repartió entre las restantes naves. Prosiguieron el viaje llegando a la Patagonia. Magallanes sospechaba que debía existir un polo sur terrestre no lejos de allí, pero también, que ya debía estar cerca del paso hacia el Mar del Sur.

En octubre encontraron una red de canales y pasaron semanas inspeccionando aquel laberinto, avanzando y retrocediendo entre el dédalo de islas y cauces, intentado descubrir si eran el paso a mar abierto. Cansado de aquella situación, Esteban Gómez tomó el control de la nao San Antonio, desertó y recogió a Juan de Cartagena en el camino de regreso a España.

A pesar de este revés, Magallanes continuó su aventura hasta encontrar el deseado paso al Mar del Sur donde cruzar América hacia oriente. Era 1 de noviembre de 1520 y lo bautizaron como el canal de Todos los Santos.

Pero la mala suerte continuaría golpeando a la expedición, y,  aunque el Mar del Sur se les mostró tan tranquilo que decidieron cambiarle el nombre por océano Pacífico, tuvieron la desgracia de navegar por aquella inmensa zona ignota sin tocar tierra durante tres meses. El agua potable se les corrompió, ya no quedaba comida, se disputaron las ratas y terminaron por comerse el cuero y el serrín. El escorbuto mató a buena parte de los marineros. Cuando, al fin, tocaron tierra, lo hicieron en la isla de Guam (Islas Marianas) donde los indígenas les robaron lo poco que les quedaba y aquella zona quedaría en su memoria como las Islas de los Ladrones. 

Monumento a los descubrimientos
 en Lisboa con Magallanes
entre los descubridores.
Prosiguieron su viaje hasta descubrir las islas de San Lorenzo (las Filipinas) y, gracias al intérprete Enrique, consiguieron entablar buena relación con algunos pueblos indígenas. En las islas que iban visitando comerciaban con los nativos, los convencían para que se bautizaran, se acogieran bajo la protección de la corona de Castilla y pagaran tributos. Magallanes sabía que ya no estaba muy lejos de las Molucas y de la base portuguesa. Su intención era establecer un puerto seguro para los castellanos en aquella zona. Por esta razón pactó con reyes indígenas y se vio envuelto en una batalla contra los enemigos de éstos. Pero midió mal sus fuerzas. El 27 de abril de 1521 Magallanes desembarcó en Mactán junto a 50 hombres y se encontró con más de 1000 nativos. Los cañones no pudieron ser descargados, las municiones se les acabaron y la armadura no era suficiente para protegerle de las lanzas y flechas envenenadas que acabaron con su vida mientras cubría la retirada de sus compañeros. La mayoría de los oficiales murieron pocos días después al ser engañados por el rey de Cebú y asesinados en un banquete con la complicidad de Enrique, el intérprete.

Quedaban 115 hombres y la nao Concepción se encontraba ya en muy mal estado. Decidieron quemarla y proseguir el viaje con la Victoria y la Trinidad hacia las islas Molucas, donde consiguieron llegar el 6 de noviembre de 1521. Habían alcanzado su meta, pero habían perdido demasiado por cargar sus barcos de pimienta, clavo, canela y nuez moscada. Ahora regresar a España parecía un imposible.
La nao Trinidad presentó una vía de agua que le impedía continuar la expedición. Elcano acordó con Gonzalo Gómez de Espinosa, capitán de la nao que se quedara en Tidore con sus hombres para reparar el barco y luego regresase por la misma ruta cruzando hacia el Atlántico por aquel paso que tanto les había costado encontrar y que hoy conocemos como Estrecho de Magallanes.
La nao Victoria, ya bajo el mando de Juan Sebastián Elcano, con 47 marinos europeos y 17 indígenas puso rumbo a España en solitario. Solo pararon en Timor para abastecerse y después se adentraron en aguas portuguesas desobedeciendo los tratados internaciones. Tenían la intención de cruzar el océano Índico, dar la vuelta a África y llegar a Sanlúcar de Barrameda sin hacer ninguna escala. Pero la falta de vientos favorables los retuvo en alta mar durante demasiado tiempo. Los víveres se agotaron y el escorbuto mermó a la tripulación. No tenían más remedio que tocar puerto.

Elcano elaboró un arriesgado plan consistente en atracar en Cabo Verde, fingir no saber nada de la expedición de Magallanes, comprar víveres y continuar su camino hacia España. Pero los portugueses los descubrieron al verlos pagar con las especias de las Molucas y los atacaron haciendo 12 prisioneros. El resto de la tripulación consiguió huir en la nao Victoria.
Lo que ninguno de ellos podía sospechar es que, los hombres de la Trinidad, también habían acabado como prisioneros de los portugueses al pedirles ayuda para salvar sus vidas tras una terrible tormenta.
El sábado 6 de septiembre de 1522 la nao Victoria lograba llegar a Sanlúcar con 18 supervivientes casi convertidos en espectros. El 8 de septiembre desembarcaron en Sevilla.
Varias semanas después los 12 hombres que fueron hechos prisioneros por los portugueses al comprar víveres en Cabo Verde consiguieron regresar a Sevilla. Varios años más tarde volvieron cinco tripulantes de la Trinidad, entre ellos el capitán Espinosa, que habían caído en manos de los portugueses tras aquella terrible tormenta oceánica. Todos ellos habían completado la vuelta al mundo.
El objetivo de la misión era llegar hasta las islas de las Especias y volver con toneladas de ellas, pero habían conseguido una gesta mayor: navegando siempre hacia el oeste habían logrado dar la vuelta al mundo y demostrar la esfericidad de la Tierra. Además habían cruzado, sin saberlo,  la línea del cambio de fecha.

National Library of AustraliaTransferido desde en.wikipedia a Commons por Jalo usando CommonsHelper.(Texto original: «Electronic»), Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6239768
Primer mapa cientifico del mundo. Realizado por Diego Rivero en 1529
 basado en los descubrimientos de la expedición de Magallanes-Elcano.

Esteban Gómez que desertó con la tripulación de la nao San Antonio poco antes de encontrar el Estrecho de Magallanes, había llegado a Sevilla en mayo de 1521 sin dar la vuelta al mundo. Y, aunque fue juzgado y encarcelado, posteriormente se le restituyó y embarcó en uno de los viajes más importantes del siglo para triangular América.

Para cuando Elcano arribó a Sanlúcar, Magallanes era considerado por todos como un traidor debido a los malos informes que los amotinados llegados un año antes habían dado sobre él. Elcano se convirtió en el héroe de la expedición. Carlos I lo nombró caballero y le otorgó un escudo con el lema primus circumdedisti me.

Antonio de Pigafetta, cronista oficial y superviviente de la expedición, narró los pormenores del viaje, dibujó mapas y destacó la importancia de Magallanes, al que definió como “espejo, luz y guía verdadero” en su libro Relación del primer viaje alrededor del mundo (1524).

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Sebasti%C3%A1n_Elcano#/media/Archivo:Azulejo_conmemora_primera_circunnavegacion_mundial.jpg
Azulejo conmemorativo de la expedición Magallanes-Elcano.
Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

A pesar de las pérdidas humanas y materiales que habían sufrido, aquella gesta también supuso ganancias. Las 25 toneladas de especias que traían sufragaban con creces los gastos. Pero, paradójicamente, la ruta de las especies que habían abierto no empezó a utilizarse hasta un tiempo después, porque, mientras los miembros de la expedición de Magallanes-Elcano se dejaban la vida en su epopeya, Hernán Cortés había alcanzado México y había regresado cargado de oro.

La proeza de estos hombres logró darle el control de los mares a España durante mucho tiempo, aunque los monarcas no se decidieran a construir esa base segura por la que Magallanes había dado la vida hasta 50 años después del regreso de la nao Victoria. Ahora los españoles eran los que mejor conocían las mareas, las corrientes y los vientos de los dos hemisferios, habían descubierto tierras y el inmenso océano Pacífico, habían creado una ruta comercial y habían aprendido que el diámetro del globo terrestre era mucho mayor de lo que se creía. Entonces empezaron a comprender que no solo había razones económicas y políticas para explorar el mundo. La Tierra estaba repleta de lugares nunca cartografiados, de personas con costumbres y tradiciones dignas de estudiar y de fauna y flora desconocida. Les tocaba ahora el turno a los científicos.

https://pixabay.com/es/la-tierra-mundo-550157/


jueves, 23 de mayo de 2019

Leonardo da Vinci. V centenario.


Cuando pensamos en un genio del Renacimiento, pensamos en Leonardo da Vinci. Este año le rendimos homenaje con exposiciones y retrospectivas en numerosas ciudades para conmemorar el quinto centenario de su muerte.

Todos conocemos al Leonardo que pintó la controvertida Última Cena que varios escritores han colocado como centro del misterio en no pocas novelas y al Leonardo que dibujó la enigmática Gioconda sobre la que tanto se ha debatido. En la carta que escribió para ofrecer sus servicios a los Sforza decía que era ingeniero militar, inventor, pensador, arquitecto, escultor… y al final añadía pintor. Pero Leonardo era mucho más que eso, era científico, filósofo, investigador, urbanista, anatomista, botánico, poeta, músico, óptico, geólogo, cocinero, diseñador de jardines, decorados, eventos y trajes. Era un observador nato, un estudioso, un curioso con mucha imaginación que no hacía distinciones entre la ciencia y el arte, que deseaba comprender lo que le rodeaba. Observaba el vuelo de los pájaros para crear una máquina que otorgara la habilidad de volar a los hombres; ideaba barcos a palas sin sospechar que el motivo por el que no funcionaban era haberse adelantado varios siglos a la invención del elemento que aún le faltaba (la máquina de vapor) pero que sus barcos llegarían a surcar ríos como el Misisipi con éxito; diseccionaba cadáveres de personas y animales para comprender la anatomía y lo anotaba y dibujaba todo en sus cuadernos, esos famosos códices que se disputan las más prestigiosas bibliotecas y museos.

Monumento a Leonardo da Vinci en Milán.

Leonardo tenía multitud de ideas fantásticas sobre los más diversos campos, pero a menudo quedaban inacabadas porque sus pensamientos lo llevaban por nuevos caminos en busca de otros conceptos a los que dar forma. Fracasaba numerosas veces, pero no se rendía. El fracaso solo era un camino por el que ya había comprobado que no daría con la solución, así que iniciaba otro distinto sin  desanimarse.

Leonardo nació en la Toscana en 1452.  Hijo ilegítimo del rico notario Piero da Vinci y de Caterina, de quien aún no tenemos claro si era campesina o una esclava oriental propiedad de Piero.

Al descubrir su talento, el famoso pintor Andrea de Verrochio lo llevó como aprendiz a su taller en Florencia sin imaginar que aquel muchacho de 15 años llegaría a superarlo en maestría y a hacerle plantearse dejar la pintura.

En aquellos años entabló amistad con Botticelli y, contra todo pronóstico, abrieron juntos una taberna. Pero la innovadora forma de entender la cocina de Leonardo no fue del agrado de los comensales y el negocio no tardó en quebrar. Solo una cosa relacionada con la cocina pareció salirle bien: la invención de la servilleta. Aquella amistad se rompió por la traición de Botticelli que acabó cayendo en la secta de Savonarola y arrojando sus propios cuadros a una de sus hogueras de las vanidades.

En aquel tiempo Italia estaba dividida en numerosas ciudades Estado y, Florencia, gobernada por los Medici, aspiraba a ser la capital cultural de Europa. El arte era poder y la famosa familia se convirtió en mecenas de numerosos artistas como Leonardo, Miguel Ángel y Rafael, los tres grandes nombres del Renacimiento pero pertenecientes a tres generaciones diferentes. Rafael era el más joven y el más querido por todos cuantos lo conocían. Suya es la famosa Escuela de Atenas pintada en el Vaticano donde retrata a Leonardo como Platón, a Miguel Ángel como Heráclito y a sí mismo como Apeles. Miguel Ángel era otro genio pero no causaba simpatía con su aspecto sucio y su carácter retraído. Miraba con desagrado el porte elegante, la personalidad afable y generosa de Leonardo, y pronto se convirtieron en rivales.

En "La Escuela de Atenas" Rafael pinta a Leonardo como Platón en el centro del cuadro.
Estancias de Rafael en El Vaticano.

En 1482 Leonardo acudió a Milán para dedicarse a la ingeniería militar y a desarrollar maquinaria de guerra para los Sforza. En sus cuadernos contemplamos cañones, vehículos blindados, puentes portátiles, sistemas para proteger Milán y artefactos para asediar otras ciudades. Allí vivió en dos etapas diferentes, sumando un total de 17 años de su vida.

Leonardo no se olvidó de la pintura y, entre otras obras, aceptó el encargo de la Última Cena para el refectorio de Santa Maria delle Grazie. Pero en lugar de pintarla al fresco, lo que aseguraba que los pigmentos quedaran totalmente adheridos a la pared, experimentó con la técnica al secco. A los pocos años la pintura comenzó a deteriorarse. Desde entonces los conservadores han estado esforzándose por mantenerla en las mejores condiciones posibles, luchando contra el tiempo, contra el rey de Francia que quiso arrancarla de la pared para llevársela y protegiéndola con sacos durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

"La Última Cena" de Leonardo da Vinci en el refectorio de Santa Maria delle Grazie (Milán).
Por razones de conservación solo se permite la entrada durante 15 minutos en grupos de 20 personas. 

En la década de 1490 dibujó en uno de sus numerosos cuadernos el famoso Hombre de Vitruvio donde sigue las proporciones clásicas del arquitecto romano y consigue la cuadratura del círculo. Se considera el símbolo del Renacimiento donde el hombre se convierte en el centro de todo y se piensa que es un autorretrato del artista. Actualmente se conserva en la Galería de la Academia de Venecia, pero solo se expone cada 10 años por motivos de conservación, el resto del tiempo puede contemplarse una copia exacta del original.
https://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_da_Vinci#/media/File:Da_Vinci_Vitruve_Luc_Viatour.jpg
"El hombre de Vitruvio" canon de belleza clásico.

Uno de los grandes proyectos encargados a Leonardo en Milán fue la estatua ecuestre de Francisco Sforza a la que se apodó “el gran caballo”. Leonardo preparó los bocetos para una escultura de ocho metros de altura, se compraron 70 toneladas de bronce para elaborarla, pero, aunque el tiempo pasaba, el artista solo llegó a hacer un modelo en barro, así que el bronce se utilizó para fabricar cañones cuando Francia invadió y conquistó Milán.

Establecido en Venecia, continuó con sus labores de ingeniería. Allí ideó diversos sistemas para proteger la ciudad de los ataques de los turcos. En sus cuadernos aparecen antepasados del submarino, escafandras y todo lo necesario para atacar los barcos por debajo. Pero estos proyectos no pudieron llevarse a cabo hasta los siglos XIX y XX.

En su deambular por las cortes italianas, Leonardo decidió presentarse en 1501 ante César Borgia para hablarle de sus proyectos de ingeniería, mecánica, anatomía, arquitectura, pintura, música y de su talento para diseñar jardines y organizar toda clase de festejos. El peligroso duque lo tomó a su servicio y se convirtió en su mecenas.

En Florencia, Leonardo trabajó junto a Maquiavelo en un plan para desviar el río Arno con la excusa de mejorar el riego de los cultivos, pero con la intención secreta de cercar la enemiga ciudad de Pisa y conseguir salida al mar para Florencia. Sin embargo, su proyecto fracasó.

https://eml.wikipedia.org/wiki/File:Leonardo_da_Vinci_-_Superficial_anatomy_of_the_shoulder_and_neck_(recto)_-_Google_Art_Project.jpg
Estudio de anatomía humana.
En los años siguientes llevó a cabo un estudio exhaustivo de la anatomía humana, convirtiéndose en un experto y representando con exactitud los huesos, músculos, tendones, vasos sanguíneos y órganos. También diseccionó animales como vacas, monos, caballos y pájaros. Deseaba hacer un estudio comparativo entre la anatomía humana y la animal. Investigó junto al médico Marcantonio della Torre e ilustró con más de 200 dibujos un tratado de anatomía.

Comenzó a pintar su obra más famosa, la Gioconda, en 1503, después de que Francesco del Giocondo le encargara un retrato de su esposa Lisa Gherardini. Sobre este cuadro han corrido ríos de tinta y ha sido objeto de estudio tanto por su valor artístico como por el misterio que esconde la expresión e identidad de la modelo (¿era Lisa o era la madre de Leonardo?), el paisaje que se dibuja al fondo y el hecho de que Leonardo nunca quisiera desprenderse de él, conservándolo a su lado hasta su muerte.

"La Gioconda"de Leonardo da Vinci.
El cuadro más famoso de la Historia del Arte.

En 1513 se marchó a Roma donde trabajó para el cardenal Giuliano de Medici, hermano del Papa León X, alojándose en el Vaticano. Parece ser que lo acompañaron sus dos alumnos favoritos, Salai y Francesco Melzi. Allí se dedicó a proyectos arquitectónicos, dibujo de mapas y estudio de los monumentos de la antigua Roma. Hasta pocos años antes nadie se había preocupado de la conservación de las obras de la antigüedad y la arquitectura romana había llegado a servir como cantera para nuevas construcciones. Pero es en el Renacimiento cuando se produce un cambio en el pensamiento y se vuelve al ideal de belleza clásico, al estudio de los tratados romanos.

Los tres últimos años de su vida los pasó en Francia, donde el rey Francisco I, que lo admirada y respetaba profundamente, le ofreció vivir en Clos Lucé, un castillo en el Valle del Loira, como un auténtico noble. En aquella época fue perdiendo la salud, pero eso no le impidió continuar con sus pinturas, sus tratados y sus proyectos urbanísticos e hidráulicos. Su castillo llegó a convertirse en una especie de museo, donde, además de sus cuadernos, conservaba consigo sus tres obras más queridas: San Juan Bautista; Santa Ana, la Virgen y el Niño y La Gioconda.

https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Amboise_-_Ch%C3%A2teau_du_Clos_Luc%C3%A9_-_014.jpg
El castillo Clos Lucé (Francia) donde vivió Leonardo los últimos años de su vida.
Fotografía de Thesupermat.

Murió el 2 de mayo de 1519, dejándonos, según algunas fuentes, más de 50.000 documentos. A través de sus diarios, planos, ideas, dibujos, estudios y reflexiones, conocemos todo aquello que proyectó y, en la mayoría de los casos, no llegó a realizar. Estos inventos, para muchos adelantados a su tiempo, no partían solo de sus observaciones, sino también de los estudios de otros pensadores anteriores. Además de todo lo que hemos mencionado, en sus códices se recogen bombas hidráulicas, una draga para construir canales, varios autómatas, flotadores para caminar sobre las aguas, un antepasado del automóvil, un telar mecánico, una máquina para pulir espejos y otras muchas cosas. Pero lo que más nos llama la atención es su perseverancia en el sueño de imitar el vuelo de los pájaros. Fruto de sus observaciones ideó el paracaídas (que no llegó a probar) y el ala delta (que funcionó con éxito). Luego realizó 14 prototipos de máquina voladora y aunque ninguno funcionó, Leonardo se tomó aquel fracaso como incentivo para seguir con sus investigaciones y, basándose en el tornillo de Arquímedes que conseguía subir el agua para el riego de los campos, ideó su tornillo aéreo para poder mover el aire y elevarse. Tampoco dio resultado, pero fue una pieza clave para la invención del helicóptero.

https://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_da_Vinci#/media/File:Leonardo_da_Vinci_helicopter_and_lifting_wing.jpg
El Tornillo Aéreo y una de sus máquinas voladoras.
Inventos y dibujos de Leonardo.

Su escritura es otra fuente de misterio pues se sabe que era ambidiestro, pero no se conoce con exactitud el motivo por el que escribía de forma especular.

Actualmente conocemos a Leonardo más como pintor, aunque solo realizara unas 30 obras en su dilatada vida. Empleó técnicas innovadoras (aunque a veces fracasara en ellas) pero tenía gran maestría en la composición, el sfumato, el uso de los colores, la perspectiva, la anatomía, el paisaje y la capacidad para plasmar las emociones humanas en sus retratos. Contaba Vasari, su primer biógrafo, que Leonardo no se basaba en rostros “tipo”, sino que copiaba del natural. No era extraño verlo cruzarse con alguien por la calle y caminar tras esa persona de aspecto interesante durante todo un día para luego poder dibujarla.

https://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_da_Vinci#/media/File:Da_Vinci_codex_du_vol_des_oiseaux_Luc_Viatour.jpg
Uno de los Códices de Leonardo con el estudio del vuelo
de los pájaros y las explicaciones en escritura especular.

Francesco Melzi fue el heredero de Leonardo e intentó mantener su legado unido. Pero tras su muerte, los documentos se dispersaron, las hojas de los cuadernos de Leonardo fueron arrancadas y vendidas o regaladas por separado, ya que cada una de ellas, con algún dibujo o anotación del genio renacentista, se había convertido en una obra de arte en sí misma. No será hasta finales del siglo XIX cuando los historiadores intenten agrupar y componer los cuadernos de nuevo, esos códices que hoy se atesoran en prestigiosas bibliotecas. Se han podido reunir 13.000 documentos, pero aún hoy muchas páginas permanecen perdidas, quizás para siempre.

Respecto a su pintura más querida y misteriosa, La Gioconda, que pasó a formar parte de la colección del rey francés Francisco I, puede contemplarse actualmente en el Museo del Louvre en París.

"La Gioconda" se exhibe en el Museo del Louvre de París
 bajo fuertes medidas de seguridad.

domingo, 5 de noviembre de 2017

La historia en los libros de historia.


https://www.casadellibro.com/libro-curiosidades-de-la-historia-con-el-ministerio-del-tiempo/9788467046564/2932866A partir de la exitosa serie española El Ministerio del Tiempo surgió la idea por parte de TVE y Espasa de crear un libro sobre curiosidades de la historia, proyecto que le fue descrito al historiador Javier Olivares uno de sus creadores y guionistas. Javier ya se había fijado en la web Historia 2.0 que diseccionaba históricamente cada capítulo de la serie y que propuso que fueran ellas, las historiadoras y redactoras de esa página, quienes llevaran a buen puerto este libro que tiene como excusa una serie de televisión que mezcla historia y fantasía para acercar los acontecimientos del pasado al gran público de manera atractiva y entretenida. Así nació Curiosidades de la historia con El Ministerio del Tiempo, un libro ameno pero riguroso, donde no solo aparecen los personajes históricos con los que los protagonistas de la serie tienen que convivir y, a veces, socorrer, si no que nos lleva a todos los períodos de nuestro pasado a través de capítulos cortos e interesantes, con humor y lenguaje sencillo. Un libro que acerca la historia a todos los públicos e invita a los seguidores de la serie a indagar más en las épocas que se tratan. Un texto que empieza en la prehistoria y acaba en la movida, en 1986, algo muy grato que no suele ser frecuente en los libros de esta índole.

Pero aquel que está interesado en la Historia, así en mayúsculas, sabe que hay muchos libros sobre curiosidades, anécdotas y acontecimientos de lo más interesantes, que mantienen el rigor de un manual de historia al uso, pero que son mucho más asequibles y entretenidos. Y es que la visión de la historia como una sucesión de fechas, reyes y batallas va perdiendo adeptos y cada vez más, la gente se interesa por la vida cotidiana, por sus personajes favoritos y por el origen de las cosas y de las costumbres.

https://www.planetadelibros.com/libro-historias-de-la-historia/49711
Como ejemplo de obras dedicadas a la divulgación de las curiosidades que la gente muestra por ciertos aspectos, generalmente pasados por alto por los académicos, está toda la serie de Historias de la Historia del genial Carlos Fisas, idea que nació de un espacio radiofónico donde se respondía a las preguntas de los oyentes. Fisas siguió con su pasión por la Historia con más obras estupendas como Curiosidades y anécdotas de la historia universal, Intimidades de la Historia o Historias de reyes y reinas.

Para los interesados en estos temas y en el origen de las cosas y de los inventos, recomiendo a Pancracio Celdrán, que tiene obras tan interesantes como Historia de las cosas o a Pedro Voltes antiguo director del Instituto Municipal de Historia de Barcelona, que además de centrarse en grandes reyes de nuestro pasado, también se dedicó a divulgar curiosidades de la historia en obras como Rarezas y Curiosidades de la Historia de España o El reverso de la Historia.

https://www.casadellibro.com/libro-historia-de-espana-contada-para-escepticos/9788408149699/2665139Todo aquel título que lleve la coletilla de “contada para escépticos” pertenece al siempre extraordinario Juan Eslava Galán. Así tenemos Historia de España contada para escépticos, Historia del mundo contada para escépticos, La Primera Guerra Mundial contada para escépticos o La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos. Asimismo tiene numerosos libros sobre Jaén, sobre misterios de diferentes épocas y temáticas y novelas históricas.

https://www.casadellibro.com/libro-historia-del-mundo-sin-los-trozos-aburridos/9788408170419/5082237También cabe destacar la obra de Fernando Garcés Blázquez que nos da una visión muy amena y completa en Historia del mundo sin los trozos aburridos. Todo está ordenado cronológicamente y al comenzar cada capítulo nos hace una tabla temporal para saber qué estaba pasando en cada uno de los continentes, también  nos habla de la historia china y japonesa que suele pasar desapercibida en los libros al uso que tenemos en España. Hace la clásica división de Prehistoria (de hecho comienza con la aparición de la vida en la Tierra, cosa que no se suele tratar en estos libros, e incorpora los últimos descubrimientos de la prehistoria humana retrasando las fechas en varios miles de años), Historia Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea (abarca hasta el año 2009 cosa inaudita en otros textos). Está organizado en pequeños subcapítulos. Afirma cosas sorprendentes que no mencionan otros autores (como que la prehistoria comenzó en el siglo XIX porque es cuando se descubrieron los primeros fósiles humanos prehistóricos) y hace reflexiones de lo más interesantes. Aunque no, no logra deshacerse de todos los trozos aburridos. Otra obra suya de lo más original es Historia del mundo con los trozos más codiciados sobre los objetos más deseados de cada época, lo que hoy en día son las marcas y que ya existían desde antiguo.

Una obra que me fascinó fue La sangre de los libros de Santiago Posteguillo, más conocido como novelista por sus trilogías sobre la antigua Roma. Con una portada más que atractiva, este texto nos propone un auténtico viaje en el tiempo por obras literarias, escritores y poetas, con toda la fuerza de sus palabras, de su imaginación y también con sus debilidades y con la sangre que ponían en sus escritos o que derramaban  con sus espadas.

https://www.casadellibro.com/libro-la-sangre-de-los-libros/9788408132424/2358938

Y si empezaba con un libro que me ha encantado, dejo para el final mis dos preferidos, auténticos compendios del saber, desde la creación del universo hasta la física cuántica. Relatos preciosos pero exactos que te atrapan desde la primera página y siempre quieres leer más. Me estoy refiriendo a Una breve historia de casi todo (que de breve, por fortuna, no tiene nada) y En casa: una breve historia de la vida privada (también muy extensa) ambos de Bill Bryson. El primero es un libro de divulgación científica, de lenguaje fácil y explicaciones sencillas que te relata los descubrimientos a través de sus descubridores y el segundo es una obra sobre historia de las cosas, de las diferentes formas de vida, de todo aquello que nos ha llevado a ser quienes somos en la actualidad.
https://www.casadellibro.com/libro-una-breve-historia-de-casi-todo/9788492966790/3060169