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martes, 30 de diciembre de 2025

Las doce uvas.

La Navidad está repleta de tradiciones. Es tiempo de adornar la casa, cantar villancicos, hacer regalos, ver películas navideñas y organizar cenas para familiares o amigos con dulces típicos. Pero cuando llega el 31 de diciembre hay algo que no falta en ninguna mesa española: las uvas.

La costumbre consiste en comer una uva con cada campanada de esa medianoche. Así se intenta atraer a la buena suerte para el año nuevo. Los españoles estamos convencidos de que es una tradición original nuestra… pero eso no está tan claro.

Racimos de uvas blancas. Son las que se utilizan para cumplir la tradición.
Imagen: archivo propio.

Tenemos dos teorías al respecto, ambas documentadas parcialmente y que no son excluyentes:

Hay quienes aseguran que todo comenzó en 1882 cuando se intentó poner fin a los disturbios que se vivían cada madrugada del 5 de enero, cuando los madrileños salían a las calles para celebrar la víspera de Reyes. Desde el Ayuntamiento impusieron una tasa de un duro a aquel que quisiera “salir a recibir a los Reyes Magos”. Esto originó que un grupo de madrileños protestara el 31 de diciembre en la Puerta del Sol.

La otra teoría es la que nos lleva hasta las reuniones de la Ilustración francesa donde nunca faltaban el champán y las uvas. Las familias aristocráticas españolas de finales del siglo XIX imitaron esta costumbre añadiéndole una variante: terminar la cena de Nochevieja con doce uvas y champán. Esto se convirtió en un signo de estatus social y de opulencia, pero contrastaba con lo poco que podía permitirse la clase obrera. Así que una Nochevieja un grupo de madrileños se reunieron delante del reloj de la Puerta del Sol y comieron una uva por cada campanada que marcaba el paso del 31 de diciembre al 1 de enero. Era su forma de protesta y de burla hacia las clases pudientes. Con el tiempo otras zonas de España adoptaron este hábito, despojándolo de su carácter satírico.

En 1897 esta forma de festejar la llegada del año nuevo era ya tan popular que la prensa hablaba de las uvas bienhechoras.

La Puerta del Sol.
Imagen: archivo propio.

En 1909 se recogió una extraordinaria cosecha de uvas, especialmente en la zona de Alicante, donde a un grupo de viticultores se les ocurrió que podían venderlas en las fiestas navideñas alegando que traerían buena suerte a aquel que terminara el año comiéndolas, incluso hicieron paquetitos con doce uvas. La idea fue un gran éxito y le dio el impulso necesario para que se adoptara en todo el territorio nacional. En Madrid miles de personas se reunían ante el reloj de la Puerta del Sol, en el resto del país lo hacían en las plazas mayores que contaban también con reloj o en casa de algún familiar. En 1922 la radio comenzó a retransmitir el mágico momento y en 1962 lo hizo Televisión Española (desde el fin de año de 1983 también emite las de las Islas Canarias una hora después).

Esta tradición está tan arraigada en España que, más de un siglo después, sigue celebrándose puntualmente y se ha exportado a otros países.

Los últimos minutos del viejo año se dedican a preparar las uvas para poder comerlas rápido (contarlas, pelarlas o comprarlas sin pepitas). A los niños se les dan las más pequeñas o se cambian por pasas. Las familias se reúnen ante el televisor donde se repiten las instrucciones del famoso reloj y llega el esperado momento. Cumplida la tradición se da la bienvenida al nuevo año brindando con cava, sidra o champán.

La Puerta del Sol con el famoso reloj de la tradición.
Imagen: archivo propio.

El éxito de las uvas de la suerte es tal que se están creando otras costumbres a su sombra: en Madrid aprovechan el “ensayo general” del relojero para celebrar las preuvas, justo un día antes; en Salamanca, como contamos aquí, desde 2005 se celebra la Nochevieja Universitaria en la plaza mayor comiendo doce gominolas el penúltimo jueves lectivo de diciembre; en Bérchules (Granada) celebran su Nochevieja el primer sábado de agosto desde que el 31 de diciembre de 1994 sufrieron un apagón que les impidió cumplir con la tradición…

Y paro de contar o nos darán las uvas...

¡Feliz Año Nuevo!


lunes, 24 de febrero de 2025

Turismo espacial.

El hombre lleva siglos soñando con viajar al espacio y ese anhelo se ha visto reflejado en la literatura y en el cine. Ya hablamos de la Carrera Espacial que enfrentó a Estados Unidos y Rusia en plena Guerra Fría. Como todos sabemos, Estados Unidos ganó esa competición con sus misiones Apolo que pusieron a varios hombres en la Luna entre 1969 y 1972.

No hemos abandonado la idea de regresar a nuestro satélite natural, pero ahora las miradas están puestas en Marte.

Como contamos también, hubo un proyecto privado, llamado Mars One, que pretendía construir una colonia terrestre en suelo marciano alrededor del año 2025, pero no pudo llevarse a cabo porque se declaró en bancarrota en 2019.

Seguimos en una carrera espacial, pero esta vez con más participantes. Estos proyectos estatales han logrado alcanzar Marte, aunque todavía ningún terrestre ha podido pasearse por el desierto rojo. Ya contamos aquí, en “un febrero marciano”, cómo la NASA, China y los Emiratos Árabes lanzaron sus respectivas naves en 2021.

www.flickr.com/photos/globovision/4543472940.
La Tierra vista desde la Luna en una de las misiones Apolo.
Imagen: www.flickr.com/photos/globovision/4543472940.

Son muchos los niños que sueñan con ser astronautas y muy pocos los adultos que lo consiguen. Así que las empresas privadas, principalmente estadounidenses, han decidido lanzarse al terreno del turismo espacial. Ellos lo llaman la democratización de los viajes espaciales aunque, en realidad, quieren decir que ya no necesitas la preparación académica y técnica de los astronautas, aunque sí tendrás que superar duras pruebas físicas para que te consideren apto. El precio es secreto, aunque hay fuentes que apuntan a que el primer turista espacial pagó más de 25 millones de dólares, pero el coste del pasaje, si es un viaje suborbital, puede ser de 400.000 dólares o menos, es negociable.

En el turismo espacial pueden distinguirse dos modalidades: los viajes orbitales (puedes orbitar la Tierra e incluso pasar unos días en la Estación Espacial Internacional) y los suborbitales ( llegas hasta la línea de Kármán, el límite de la atmósfera con el espacio exterior, desde donde verás parte de la curvatura de la Tierra durante unos minutos antes de regresar).


M. Von D. Pinterest
Vista desde la línea de Kármán.
Imagen: M. Von D. Pinterest

Hasta el momento las empresas que tienen más éxito en este nuevo tipo de turismo son SpaceX y Orion Span para el turismo orbital y Virgin Galactic y Blue Origin para el suborbital. Aunque ya están saliendo empresas “low cost”. Según las previsiones el turismo espacial se incrementará en un 40% en las próximas décadas.

Hay algo en lo que coinciden tanto los astronautas como los turistas espaciales: lo más impresionante de todo es ver la Tierra tan azul, tan bella, tan llena de vida frente al espacio oscuro y vacío. Todos regresan con la idea de que hay que cuidar nuestro planeta porque es la “nave” con la que viajamos por el Universo.

El 25 de febrero de 2025 la empresa Blue Origin lanzará su cohete New Shepard desde Texas para realizar un viaje suborbital donde irán varios turistas espaciales, entre ellos el español Jesús Calleja que nos contará esta aventura en Mediaset y Prime Vídeo. El lanzamiento será televisado en directo por los informativos de Telecinco. Calleja y sus cinco compañeros se unirán al selecto grupo de 31 personas que ya realizaron el trayecto en años anteriores.

En este viaje la capsula superará la línea de Kármán (más de 100 km de altitud) y los pasajeros estarán en ingravidez durante 3 minutos para luego descender a una velocidad de 4.000 kilómetros por hora. Esto ejercerá una presión cinco veces superior a la fuerza de la gravedad sobre ellos. Unos paracaídas irán desplegándose hasta aminorar la velocidad y lograr que la cápsula se pose en la superficie terrestre. El tiempo total del viaje será inferior a 15 minutos.

El nombre del cohete es en honor al astronauta Alan Shepard, el segundo hombre (después de Yuri Gagarin) en hacer un viaje al espacio y el quinto en pisar la Luna (lo hizo con la misión Apolo 14).

Hasta el momento, dos astronautas españoles han estado en el espacio: Pedro Duque, astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA), que viajó en 1998 y 2003 y el hispano-estadounidense Michael López-Alegría (NASA) que ha viajado varias veces y ahora es parte de la junta directiva de la empresa privada Axiom Space.

c_yusra. Pinterest.
Estación Espacial Internacional.
Imagen: c_yusra. Pinterest.

Hace muy poco Pablo Álvarez y Sara García fueron elegidos por la Agencia Espacial Europea como astronauta y astronauta en la reserva respectivamente.

En España también hemos logrado nuestro propio hito. La empresa privada española PLD Space, lanzó su cohete Miura 1, íntegramente español, la madrugada del 7 de octubre de 2023 desde las playas de Huelva. Fue un viaje suborbital que llevaba experimentos científicos a bordo y que se completó con éxito al amerizar en el Atlántico. Fue el primer cohete que salió desde suelo europeo. Esto colocó a España entre el selecto grupo de los 10 países capaces de llevar a cabo un proyecto de tal envergadura.

lunes, 4 de diciembre de 2023

The Walt Disney Company: el centenario.

El 5 de diciembre de 1901 vino al mundo Walt Disney, el hombre que estaba llamado a revolucionar la animación y el cine. Desde muy pequeño demostró sus dotes para el dibujo y se formó para ello.

A principios de los años 20, tras ser despedido del periódico para el que trabajaba como caricaturista, decidió fundar, junto a su amigo Ub Iwerks, la Iwerks-Disney Commercial Artist que quebró a los dos años.

Walt no se rindió y se lanzó al rodaje del corto Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas que mezclaba imagen real y dibujos animados. Consiguió venderlo a una distribuidora de Hollywood y firmar varios contratos.

El 16 de octubre de 1923 Walt y su hermano Roy fundaron Disney Brothers Cartoon Studio, que más tarde se convertiría en The Walt Disney Company.

Al año siguiente Ub Iwerks llegó a Los Ángeles para trabajar con su amigo y en 1925 Walt contrató a la dibujante Lillian Bounds, que poco después se convertiría en su esposa y madre de sus hijas.

El primer éxito de Disney e Iwerks fue el conejo Oswald, pero también su gran decepción ya que la distribuidora se quedó con los derechos.

En 1928 Iwerks, partiendo de un boceto de Disney, creó a Mortimer Mouse. A Lillian le pareció un nombre muy pretencioso y lo bautizó como Mickey Mouse. Con Mickey comenzó todo un universo de personajes icónicos que marcarían el siglo XX.

The Walt Disney Company
Cartel conmemorativo del primer corto de Mickey.
Imagen: The Walt Disney Company.

Disney era un hombre de gran talento para crear personajes y contar historias, pero también un gran innovador con visión de futuro. Supo ver que el sonido y el color se impondrían en el cine cuando pocos creían en ello. El tercer corto de Mickey Mouse incorporó ya sonido y él mismo Walt se encargó de doblar a su personaje estrella durante décadas.

En los inicios de 1930 una serie de desavenencias en la compañía desembocaron en la marcha de varios empleados, entre ellos Iwerks que creó su propio estudio, para disgusto de Walt.

En 1932 Disney incorporó el tecnicolor. Árboles y flores se convirtió en el primer corto de animación en ganar un Oscar, galardón que también consiguió Mickey.

Luego se embarcó en un arriesgado proyecto: Blancanieves y los 7 enanitos (estrenada en 1937). Un largometraje animado sonoro y en color basado en un cuento de hadas. En él utilizó la cámara multiplano creada por su equipo para dar mayor sensación de profundidad. Nadie apostaba por un largometraje animado. Hollywood lo llamaba «la locura de Disney», pero él estaba tan seguro que empeñó su patrimonio. El éxito de público y crítica fue rotundo y el reconocimiento llegó en forma de un Oscar acompañado de 7 miniaturas.
Filmaffinity y The Walt Disney Company
Blancanieves y los siete enanitos.
Imagen: Filmaffinity y
The Walt Disney Company.

Utilizó la misma técnica para las siguientes películas: Pinocho (1940) y Fantasía (1940). En esta última ademas incorporó el «fantasound» una innovación sonora que permitía ver la película como si se estuviera asistiendo a un concierto de música clásica.

Pese a todo, las películas de los años 40 no alcanzaron el éxito de Blancanieves y el estudio tuvo graves problemas económicos. Los empleados ya habían mostrado su descontento con el trato que se les daba y la falta de reconocimiento que se hacía más patente cuando no se incluían sus nombres en los títulos de crédito de las películas. Tras el anuncio de la bajada de los salarios los animadores se declararon en huelga. El tema se saldó con más de cien despidos y la inclusión en el siguiente largometraje, Dumbo (1941), de una escena donde se ridiculizaba a los huelguistas retratándolos como los payasos del circo.

Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, Disney hizo producciones de corte propagandístico que solo sirvieron para cubrir gastos. Su siguiente película, Bambi (1942) tuvo pérdidas.

Tras ocho años sin volver a hacer largometrajes animados, el estudio decidió adaptar otro cuento de hadas: Cenicienta. Fue una puesta acertada, los salvó de caer en bancarrota y se convirtió en el mayor éxito de la compañía después de Blancanieves. A partir de este film, aunque Disney aportaba muchas ideas y nunca dejó de supervisar las películas de dibujos animados de su estudio, fue delegando estas producciones a sus animadores de confianza. Con Alicia en el país de las maravillas (1951) y Peter Pan (1953) se inició la que se ha llamado «era dorada» de las producciones Disney que continuó con las siguientes películas de los años 50.

La televisión llamó a la puerta de los hermanos Disney. Firmaron un contrato con la cadena ABC que empezó emitiendo sus cortos, después siguieron especiales de gran audiencia y el programa diario The Mickey Mouse Club. El merchandising (que Roy ya había lanzado en 1930) se multiplicó y las ventas se dispararon. Las series Disney fueron un éxito y sus canciones vendieron millones de copias llevando a crear Disneyland Records, su propio sello discográfico. Gracias a estos enormes beneficios Walt pudo hacer realidad su gran sueño: crear el parque de atracciones Disneyland. El primero se inauguró en julio de 1955.

Castillo en Disneyland París.
Imagen: archivo personal.

Las películas de animación continuaron estrenándose con importantes innovaciones: La dama y el vabugundo (1955) fue la primera película de animación en Cinemascope; La bella durmiente (1959) utilizó el lenguaje de las Vanguardias Históricas y el Technirama y 101 dálmatas (1961) usó la xerografía dando la impresión de dibujos imperfectos.

Una promesa (que contamos aquí) y más de 20 años de negociaciones le costó a Walt conseguir llevar a Mary Poppins (1964) a la gran pantalla. Estuvo nominada a 13 Oscar, ganó 5 y se convirtió en el mayor éxito Disney de toda la década de 1960.

kinefilia.wordpress.com
Mary Poppins
Imagen: kinefilia.wordpress.com

La compra de los derechos de Winnie the Poop en 1966 y la realización de El libro de la selva (estrenada en 1967) fueron los últimos proyectos de Walt que falleció en 1966. Entonces Roy renunció a su jubilación y se puso al mando de The Walt Disney Company, pero él había llevado siempre la parte financiera y no la creativa. Consiguió mantener la empresa unida, aunque estancada. Tras su muerte en 1971, se fueron sucediendo los directores que ya no formaban parte de la familia Disney.

elseptimoarte.net
La bella y la bestia.
Imagen:elseptimoarte.net
El renacimiento de The Walt Disney Company tuvo lugar en 1989 encadenando los éxitos de taquilla y crítica que comenzaron con La Sirenita (1989). Para La bella y la bestia (1991) decidieron animar su escena principal por ordenador y este cuento de hadas se convirtió en el primer film de dibujos animados en recibir la nominación a Oscar a la mejor película. Poco después, se representó en Broadway y fue el primer musical de Disney Theatrical Productions.

Combinar la animación tradicional con la de ordenador resultó todo un acierto y lo volvieron a hacer en Aladdin (1992), el Rey león (1994) y Tarzán (1999). Luego se lanzaron a crear la primera historia completamente realizada por ordenador y se la encargaron al estudio Pixar. El resultado fue el exitoso Toy Story (1995) que se convirtió en toda una franquicia. Las películas de ese estudio eran una maravilla como demostraron Monstruos S.A. (2001), Buscando a Nemo (2003) y Cars (2006). Lo que hizo que Disney comprara Pixar en 2006.

Con el fin del siglo XX y la llegada del siglo XXI, las historias se renovaron. Las princesas asustadizas que esperaban ser salvadas se convirtieron en mujeres decididas, guerreras como Pocahontas (1995) y Mulán (1998), que tomaban las riendas de su vida como Tiana y el sapo (2009) y que salvaban al «príncipe» como en Enredados (2010). Lejos quedaron los proyectos que Walt tenía para cuentos como La reina de las nieves, en el siglo XXI las protagonistas fueron la empoderada Elsa y la decidida Anna de Frozen (2013) que no necesitaron ningún príncipe que las rescatara.

The Walt Disney Company y la-blibloteca-de-laura.blogspot.com.es
Frozen
Imagen: The Walt Disney Company.

Atrás quedaron los tiempos en que el racismo era la norma y películas como Canción del Sur (1943) fueron eliminadas del catálogo.

En las últimas décadas los argumentos de las historias se han abierto a otras culturas como ya ocurriera en Mulán, y que hemos podido ver en películas como Coco (2017) o Encanto (2021). Ahora se trata los temas de igualdad de género, del amor interracial y se presenta personajes abiertamente homosexuales.

En los últimos años The Walt Disney Company se ha embarcado en transformar sus clásicos de animación (Cenicienta, La Bella y la Bestia, Mulán, La Sirenita) en películas de acción real.

The Walt Disney Company y gratistodo.com
La bella y la bestia en imagen real (2017)
Imagen: The Walt Disney Company.

The Walt Disney Company se ha encontrado ante el abismo de la bancarrota varias veces pero ahora goza de muy buena salud financiera y un gran prestigio. El universo cinematográfico de grandes sagas como Star Wars, Indiana Jones, Piratas del Caribe y los superhéroes forman parte ya de Disney con la adquisiciones de Marvel Entertainment en 2009, Lucasfilm en 2012 y Twenty Century Fox. Además en 2019 creó su propia plataforma streaming llamada Disney +

Logo: dominio público. Wikipedia.

Se cumplen 100 años de aquel lejano día en que dos hermanos armados de talento e ilusión abrieron una modesta empresa que hoy es el conglomerado mediático más grande del planetaLas historias de Disney han marcado a las generaciones del siglo XX y XXI y siguen haciendo soñar a niños y adultos. El mundo está de celebración con homenajes, conciertos, exposiciones y programas especiales. El propio The Walt Disney Company celebra su centenario con un corto que reúne a casi todos sus personajes, con espectáculos en sus numerosos parques temáticos y la nueva película Wish: el poder de los deseos (2023).

Disney y Mickey en el Parque Walt Disney Studios en París.
Imagen: archivo personal.

jueves, 14 de septiembre de 2023

Bird box: a ciegas en Barcelona y en todas partes.

Hace varias semanas vi que en las marquesinas de mi ciudad se repetía el mismo cartel. Normalmente, los miro por curiosidad, más como una pieza creativa que otra cosa, pero en esta ocasión la publicidad cumplió su propósito. Me llamó la atención porque mostraba a dos actores con los ojos vendados y aspecto de vivir en un mundo postapocalíptico. Una historia donde los protagonistas deciden privarse del sentido de la vista.

Netflix y Filmaffinity.com
Bird Box. Barcelona.
Foto: Netflix y
Filmaffinity.com
La película es Bird box Barcelona. La gran baza de Netflix para la temporada. Nunca había oído hablar de ella, pero la especificación del lugar donde transcurría la acción me hizo pensar que se trataba de una secuela. Hace poco que tengo Netflix y me fui a su catálogo, para descubrir que existe un primer Bird box, que en España hemos traducido como A ciegas, protagonizado por Sandra Bullock y que está basado en una obra literaria de 2014. Decían que había sido un gran éxito, aunque la crítica daba unas opiniones muy dispares sobre ella. No la conocía, no soy aficionada al género de terror, ni al de catástrofes, aunque he visto algunas películas y series al respecto. En este blog hablamos de Apagón y de No mires arriba, por ejemplo. Y, precisamente, por mis reticencias hacia el terror psicológico (como la califican) he tardado en decidirme. Seguro que hay películas mejores, pero yo me quedé pegada al sillón durante todo el metraje de Bird Box (2018). Y no, no es de una invasión extraterrestre como dicen muchas reseñas en internet.

El principio de Bird Box es contundente. La protagonista, Malorie (Sandra Bullock), advierte a dos niños que tendrán que hacer un viaje muy difícil con los ojos vendados y le da una serie de instrucciones que tienen que cumplir para sobrevivir. Entonces se produce un flashback donde vemos cómo comenzó todo cinco años antes. La hermana de Malorie la recoge en su casa para acompañarla al ginecólogo que supervisa su embarazo (no deseado) y mientras ve las noticias advierte que algo alarmante está ocurriendo en Asia y Europa: una oleada de suicidios masivos azota los dos continentes. Vemos a gente corriendo por la calle, accidentes y muertos. Malorie echa un vistazo a la pantalla y simplemente dice: «Ah, pero eso es en Rusia». Sí, las imágenes mostraban algún lugar de Rusia, mientras ellas se encontraban en América, demasiado lejos como para que «eso» las alcanzara, nada preocupante si ocurre lejos de casa… ¿solo a mí me suena esto de algo?

Pero cuando Malorie sale de la consulta alguien se suicida delante de ella. En la calle el caos que vio en televisión se ha convertido en una realidad y su propia hermana es víctima de ello. Malorie consigue refugiarse en la casa más cercana, donde también se esconden otras personas. Los que se encuentran en la calle o miran al exterior ven algo, unas criaturas que con su sola presencia despiertan los miedos más profundos de cada individuo y provocan su suicidio inmediato. La «pandemia» que se desata en el mundo no ataca a la salud física, sino a la mental.

Netflix y Filmaffinity
Bird box (A ciegas). 
Foto: Netflix y Filmaffinity

Hay otro peligro añadido. A las personas con patologías psiquiátricas no les afecta ver eso. Ellos lo juzgan algo hermoso y obligan a los demás a mirarlo provocándoles la muerte. Para sobrevivir también hay que evitar encontrarse con estos individuos.

Hay que permanecer encerrados en casa y cubrir todas las ventanas. Pero la comida se acaba y hay que conseguir más para aguantar otra temporada. No queda otra solución que taparse los ojos y caminar a ciegas. Esto tiene muchas connotaciones simbólicas y psicológicas.

Netflix y Filmaffinity
Uno de los carteles de Bird Box.
Foto: Netflix y Filmaffinity

Bird Box Barcelona (2023) no es una segunda parte porque sigue la misma línea temporal. Estas entidades que alteran nuestra psicología (y que nunca aparecen en pantalla) están en el mundo entero. Malorie no sale en esta película porque está luchando por su supervivencia en América, mientras nosotros somos testigos de cómo se enfrenta la situación en Barcelona. Han pasado nueve meses desde el inicio de esta catástrofe y los protagonistas de Bird Box Barcelona también caminan con los ojos vendados intentando no encontrarse con las criaturas, ni con los videntes que provocarán su muerte al arrancarles el pañuelo protector. Las entidades también les instan a mirarlas utilizando distintos trucos: «Quítate la venda. Déjame ver esos ojos preciosos. Déjame verlos» le dice una de ellas a una niña imitando la voz de su madre.

La crítica ha calificado a Bird Box (2018) con una puntuación de 6 sobre 10. A algunos les parece una buena película y a otros, genérica. El público ha disfrutado de la historia, aunque no falta quien dice que el guion es una tontería.

Opino que Bird Box (2018) es un film muy interesante, inquietante y que mantiene la tensión hasta el último momento. Y, aunque no fuera su intención, ya que el libro es de 2014 y la película de 2018, creo que recuerda en algunos aspectos a acontecimientos recientes: la población está en un confinamiento del que solo se debe salir protegiéndose una parte específica de la cara, mientras otros no ven peligro alguno ¿os resulta familiar? Puede que los seres humanos tengamos un patrón de comportamiento ante la adversidad que no se sale de un par de tipologías o, tal vez, haya creadores que tienen destellos de clarividencia. (Recomiendo la serie española de ciencia ficción La valla donde supieron ver que un virus mortal podía recorrer el mundo y donde aparecían personajes, fuera del ámbito sanitario, con mascarilla en una ficción grabada en 2019).

Lamento decir que Bird Box Barcelona (nuestra contribución patria) no está a la altura de su predecesora, aunque despeja algunas incógnitas sobre la naturaleza de estos entes y ofrece otra perspectiva. El hecho de que nos relaten cómo suceden las cosas en España deja la puerta abierta a que otros narren lo que ocurren en sus respectivos países y se convierta en toda una franquicia.

jueves, 20 de abril de 2023

Café con aroma de mujer (2021).

Pocos meses después de arrancar la andadura de este blog en 2011, dediqué una entrada a mis recuerdos de una telenovela mítica en su país: Café con aroma de mujer (Colombia, 1994). Esta serie arrasó en el mundo entero y llegó a estar, hasta el año pasado, en el segundo puesto de telenovelas más vistas de todos los tiempos (ahora copan el mercado los seriales turcos). No era mi telenovela favorita, pero era una historia diferente donde se aprendía mucho sobre todo el proceso de elaboración del café.

Hace tiempo que dejé de ver telenovelas, pero el año pasado no pude resistir la tentación porque… RCN se atrevió a volver a grabar Café con aroma de mujer. Aquello era todo un reto, algo muy arriesgado. Incluso, más arriesgado de lo que ellos pensaron, porque esta revisión de un clásico del género, idolatrado por varias generaciones en bastantes países, comenzó a grabarse en 2020. 

Cosmopolitan
Café con aroma de mujer (2021).
Foto: Cosmopolitan.

El inicio de la pandemia detuvo todos los rodajes en el mundo entero y el parón del sector llegó también a Colombia. Tras esos meses de confinamiento e incertidumbre, el equipo de Café consiguió los permisos para iniciar sus grabaciones. El sector audiovisual colombiano tenía puestos los ojos en este rodaje: si ellos conseguían grabar su serie, se reiniciarían las demás producciones. Hicieron grupo burbuja en mitad de una hacienda del eje cafetero, tomaron precauciones contra la Covid, PCR semanales, grabaron exteriores en Bogotá y Nueva York (con espontáneos que cruzaban la calle o bajaban del autobús con mascarilla en un Manhattan mucho más vacío de lo habitual). Pese a los cuidados, muchos miembros del equipo se contagiaron, pero la serie se puedo grabar y estrenar en los plazos previstos. Y todo el engranaje audiovisual volvió a ponerse en marcha en Colombia, como ya se estaba haciendo en el resto del mundo.

Quizá fuera necesario una actualización de la novela. Aquella se desarrollaba en un mundo sin teléfonos móviles, ni redes sociales que puede resultar ajeno a los jóvenes de hoy en día. O quizá no fuera necesario porque las audiencias en Colombia no fueron las esperadas. El boom llegó cuando Netflix la incluyó en su catálogo. Se posicionó rápidamente en lo más visto con 300 millones de visualizaciones en las primeras cinco semanas, y se mantuvo en el top 10 hasta marzo de 2023. Además es una de las series de Netflix que más espectadores ha vuelto a ver. 

En las dos versiones la historia es la misma: una andariega y su madre llegan cada octubre a la hacienda Casablanca para la recolección del café. Teresa Suárez, llamada la Gaviota, canta mientras trabaja llamando la atención del hijo (nieto en la versión original) del dueño. Los jóvenes se enamoran, pero la diferencia de clase los separa.


En ambas producciones todo gira entorno al mundo del café, desde su siembra y recolección hasta su exportación y el momento en que llega a nuestra taza. El fuerte carácter, la inteligencia, el estudio y el trabajo llevan a Gaviota hasta la cima. La diferencia radica en que en 1994 la protagonista consigue esto para sí misma, pero en 2021 lucha para que estos logros los alcancen otras muchas y al final de la historia monta una cooperativa de mujeres que cultivan y venden su propia marca de café.

La nueva versión ha sido calificada como feminista. Sin embargo, han tenido que conservar aspectos machistas y homófobos que forman parte del eje vertebrador de la historia. Han suprimido el tema de la trata de blancas, pero han introducido la crítica a la violencia de género y la discriminación hacia los inmigrantes. Además se habla de algo muy actual: internet y las redes sociales que son herramientas de aprendizaje y entretenimiento, pero también lugares donde se puede mentir, estafar y herir a los demás. El blanqueo de dinero por parte de los malos de la historia ocupa un lugar predominante, aunque pocas veces se pronuncia la palabra «narcotráfico». Y se trata algo que yo nunca había visto en una telenovela de corte romántico: la guerrilla (que en el país llaman guerra). Una de las subtramas nos presenta a dos personajes que han huido de ella pero han quedado marcados y son rechazados por la sociedad. (Para los interesados en este tema recomendamos Canto para no llorar. Arelys Henao una bionovela sobre esta cantante colombiana).

Y, quizá a alguien le sorprenda que lleguemos a este punto sin haber hablado del galán de la historia, Sebastián Vallejo. Los actores elegidos para interpretarlo en las dos versiones tienen mucho (todo) que ver con que las féminas se hayan enamorado de un personaje guapo y bueno, pero demasiado indeciso y manipulable (en 1994 y en 2021).

En España la comenzó a emitir en abierto Telecinco en 2022. Pero la audiencia no fue la esperada tras el enorme éxito que cosechó en Netflix (quizá, precisamente por ello, los interesados ya la habían visto sin los numerosos cortes publicitarios y optaron por verla de nuevo en la plataforma). Así que Telecinco la trasladó al canal Divinity. No obstante, para el último capítulo, emitido en marzo de 2023, le reservó el prime time de esa cadena.

La serie tiene numerosos exteriores que hacen que te enamores del eje cafetero de Colombia y resalta cómo el país ha conseguido emerger gracias al turismo que atrae la región. El desenlace es ligeramente diferente al original, y yo me inclino más por el actual.

Y, ya una reflexión personal que, seguramente, poca gente se hará: ¿por qué se especifica que la trama comienza en octubre de 2020 y se obvia completamente la pandemia aunque se «cuelen» personas con mascarillas en algunas escenas? Quiero decir, que si se está adaptando un guion de 1994 no hay necesidad de mencionar que la acción transcurre en 2020 si no se quiere hacer ninguna referencia al grave acontecimiento que sacudió el mundo ese año, podían no dar fechas, la historia podía haber sucedido en 2018 o en 2024. Otra serie más que decide que su acción transcurre en 2020, pero que finge que ese año no pasó nada reseñable.

Sea como fuere, Colombia vuelve a colocarse en la referencia mundial como el país del café, de Café con aroma de mujer.