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sábado, 27 de mayo de 2023

Picasso. Aniversario 1973-2023.

El día 25 de octubre de 1881 vino al mundo en Málaga el primero de los tres hijos del matrimonio formado por José Ruiz y Blasco y María Picasso López. El bebé no respiraba y fue el humo del puro de su tío, oportunamente dirigido a su rostro, el que le hizo toser y llorar.

Aunque lo bautizaron con diez nombres, se le conoció siempre por el primero y todos lo llamaban Pablo Ruiz Picasso. Fue un hombre con luces y sombras, un genio que estaba llamado a revolucionar el arte del siglo XX. Y, como una señal, la primera palabra que pronunció fue «piz» pidiendo que le dieran un lápiz.

Picasso siempre está presente en las conversaciones sobre arte, pero 2023 estará repleto de conferencias y exposiciones sobre su vida y su obra. Es la Celebración Picasso 1973-2023 o el Año Picasso y se conmemora el 50 aniversario de su fallecimiento. Los gobiernos de España y Francia han acordado trabajar conjuntamente en los homenajes, aunque también participarán otros países.

Su obra es mundialmente conocida y tenemos muchos datos sobre su vida: hay multitud de publicaciones, libros, películas y series. Pero también hay aspectos menos conocidos y de ellos nos gustaría hablar aquí.

Su padre, José Ruiz era un pintor especializado en paisajes, bodegones y palomas. Fue profesor de dibujo en la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y conservador del Museo de Bellas Artes de Málaga. Le unía una estrecha amistad con otros artistas de la época como Muñoz Degrain.

El 25 de diciembre de 1884 un terremoto sacudió Málaga alertando a toda la población. Los Ruiz Picasso vivían en las llamadas Casas de Campos, en la plaza de la Merced, hoy sede del Museo Casa Natal Picasso. A José le pareció seguro trasladar a su esposa nuevamente embarazada y a toda su familia a la casa de Degrain más sólida al estar «contra el monte». Su amigo estaba en el extranjero, pero su mujer les abrió las puertas de su hogar y asistió en el parto a María, que aquella misma noche dio a luz a su hija Lolita, a la que apodaron «la terremótica». Diariamente Málaga se sobresaltaba con nuevas réplicas hasta que cesaron el día 6 de enero de 1885. 

Escultura de Picasso en la plaza de la Merced
 con su Museo Casa Natal al fondo (Málaga).
Foto: archivo personal.

En un primer momento, Degrain no confiaba en el talento de Pablito. Lo había visto mezclar pinturas en su taller y le había dicho a José que su hijo no sería pintor. Pero no tardó en reconocer su error y proponerle a su amigo que lo matriculara en la Escuela de Bellas Artes de Málaga. Su propio padre y Degrain fueron los primeros maestros del pequeño Pablo y los que lo animaron a dedicarse a la pintura. Picasso comenzó a dibujar al estilo académico, inspirado por los grandes pintores españoles y por el arte Sacro. Más tarde reconocería cómo le habían influenciado Velázquez y El Greco. Pero siempre le inspiró su mar Mediterráneo, la mitología, el arte íbero, la tauromaquia, las guitarras y las mujeres.

Hubo momentos muy importantes en su primera juventud. Su padre, por cuestiones económicas, se presentó a la plaza de profesor de Bellas Artes en La Coruña y toda la familia, excepto Pablo, vivió con tristeza la mudanza. A sus 10 años empezó a sentirse seguro de su arte y a los 13 consiguió hacer su primera exposición. Continuó sus estudios en Madrid, donde obtuvo permiso para copiar las obras del Museo del Prado, y en Barcelona, ciudad a la que le unió una relación muy estrecha. Pero lo que más le marcó fue su vida en París y el descubrimiento de las obras de su admirado Cézanne.

Wikipedia
Puerta de Velázquez. Museo del Prado (Madrid)
Imagen: wikipedia.

No todo era el ambiente bohemio, los amigos, las exposiciones, los marchantes y las mujeres. Picasso sufrió pérdidas que cargó sobre sus hombros y que influenciaron su carácter y su arte. La primera de ellas sucedió en su adolescencia, cuando aún vivía en La Coruña: su hermana menor enfermó gravemente de difteria. Pablo, entre oraciones, hizo una promesa: si Conchita se curaba, él abandonaría la pintura. La pequeña murió y Picasso tuvo la dolorosa sensación de que su arte había quedado por encima de la vida de su hermana. Ya en Barcelona y París sufrió por el suicidio de dos de sus grandes amigos y su estado de ánimo se reflejó en sus pinturas. 

La firma de Pablo fue cambiando con el paso del tiempo sin que hubiera ninguna ruptura con su padre, como algunos han creído ver. Pasó de Pablo Ruiz Picasso, a Pablo R. Picasso, para luego ser Pablo Picasso y finalmente Picasso. 

Los críticos han dividido en etapas su obra: la etapa azul de figuras alargadas y tristes donde predomina ese color; la etapa rosa donde los tonos pastel dibujaban un mundo circense; la etapa negra y oscura donde exploró el arte africano. Y después de aquello el cubismo. El periodo cubista se divide a su vez en tres etapas. No se detuvo aquí y continuó tocando otros estilos: neoclasicismo, surrealismo y expresionismo.

El cubismo supone un punto de inflexión en el arte. Buscaba descomponer todo en figuras geométricas y mostrar el objeto desde diferentes perspectivas al mismo tiempo. Picasso dijo en una ocasión que pensaba que un bebé veía la cara de su madre por partes, nunca completa, porque es demasiado grande para abarcarla en solo una mirada.

La obra que inauguró el cubismo fue Las señoritas de Aviñón (1907). Picasso trabajaba sobre el óleo incansablemente, modificando las figuras, dibujando rostros influenciados por el arte íbero y por las máscaras africanas. Sentía, como confesó más tarde, que debía despertar a la gente con su arte, hacerlos comprender que vivían en un mundo distinto al que ellos creían, un mundo nada tranquilizador. Siempre quiso provocar las emociones del observador y que nadie se explicara cómo había logrado pintar su cuadros.

Thomas Hawk. Publciada en Flickr.
Las señoritas de Aviñón (1907).
Imagen: Thomas Hawk. Publicada en Flickr.

Fascinado por el arte íbero, no dudo en comprar, por mediación de Apollinaire, dos cabezas íberas robadas del Museo del Louvre y que mantuvo en su estudio. 

A algunos de sus amigos no les gustaba Las señoritas de Aviñón y estaban preocupados por el pintor. Pensaron que estaba llevando las cosas demasiado lejos y temían que si el proyecto fracasaba, Picasso se hundiera. Las críticas fueron dispares, pero Picasso siguió explorando este tipo de arte que inspiró a otros pintores y que hizo que las vanguardias artísticas rompieran con el arte figurativo.

Picasso trabajó con Braque y juntos formularon los principios del cubismo en 1908. Pero en el Salón de los Independientes de aquel año Derain y Braque presentaron obras cubistas sin mencionar a Picasso, cosa que enfureció al pintor malagueño. Aquello no evitó que Braque presentara un paisaje cubista al Salón de Otoño que Matisse, miembro del jurado, rechazó. Fue el propio Matisse el que bautizó al movimiento como cubista al hablar de él. La rivalidad entre Matisse y Picasso era manifiesta, sus burlas constantes, pero se admiraban mutuamente y hablaban con frecuencia.

Superado aquel bache en su amistad, Picasso y Braque trabajaron juntos de forma tan febril que no firmaron sus obras y resulta difícil distinguirlas.

En agosto de 1911 el Robo del siglo aparece en la portada de todos los diarios: la Gioconda había desaparecido del Museo del Louvre. Picasso temió ser relacionado con el robo porque las cabezas íberas robadas en el Louvre seguían en su estudio. Sus peores presagios se cumplieron cuando la policía lo arrestó al mes siguiente. Su amigo Apollinaire lo había delatado. Ambos pasaron unos días en el calabozo y pagaron una multa, pero consiguieron demostrar que no tenían nada que ver con el robo de la Mona Lisa.

Picasso siguió cultivando su arte y diversificando su obra. No podía parar de dibujar, hasta cuando se sentaba a tomar un café dejaba dibujos en las bandejas de los pasteles. También cultivó el grabado, la ilustración de libros, hizo cerámicas, esculturas, escribió poesía y teatro, diseñó vestuario y decorados para obras teatrales y danza.  

En 1936 Manuel Azaña le pidió que fuera director del Museo del Prado y Picasso aceptó el cargo, aunque nunca pudo ejercer a causa de la Guerra Civil Española y el posterior régimen político. Sin embargo, nadie lo destituyó y él comentaba con humor, muchos años después, que seguía siendo el director honorífico del más importante museo español.

En 1937 le pidieron que pintara un gran mural para representar a España en la Exposición Internacional de París, pero dudó antes de aceptar el encargo. En abril los alemanes e italianos bombardearon la localidad vasca de Guernica y Picasso decidió que ese sería el tema de su mural. Fue un proceso difícil y frenético que tenemos documentado por las fotos de Dora Maar y del que conservamos numerosos bocetos preparatorios. El Guernica, mezcla de cubismo y expresionismo, es un alegato contra la guerra y la obra cumbre del artista. Consciente de ello, dejó instrucciones precisas en cartas y en su testamento sobre qué hacer con el mural.

Antonio Marín Segovia. Publicada en Flickr.
Guernica.
Imagen: Antonio Marín Segovia. Publicada en Flickr.

Picasso nunca dejó de trabajar. Es uno de los artistas más prolíficos que han existido nunca. Tenía tantas obras que cuando llenaba una de sus casas, se mudaba a otra. 

Su figura siempre fue controvertida, su relación con las mujeres difícil. Sus esposas y amantes eran sus musas, pero las trataba con crueldad. Estaba comprometido con sus ideales políticos y defendía la paz. Tenía un profundo conocimiento del arte y supo beber de los clásicos para romper con lo establecido. Creía que el arte verdadero era el que siempre estaba vigente.

Junto a sus contemporáneos tuvo que lidiar contra la incomprensión de muchas personas, incluso de algunos intelectuales norteamericanos que llegaron a afirmar que el cubismo y el expresionismo destruían la moral y que algunos cuadros modernos eran una forma de espionaje ya que, debidamente interpretados, revelaban los puntos débiles de las defensas norteamericanas. Por fortuna, no todo el mundo compartía esas opiniones.

En 1950 le propusieron a Picasso hacer una retrospectiva de su obra y aquello le hizo sentir que ya lo estaban dando por muerto. Hombre de carácter, se revolvió contra la idea y le dijo a Matisse que ellos eran los líderes de la revolución, que los artistas de la nueva guardia solo los habían seguido y que él continuaría luchando contra ellos porque seguía vivo.

En los años 60, la opinión general lo veía como incapaz de sintonizar con la contemporaneidad. Entonces, Picasso decidió aislarse del mundo en su residencia francesa y rodearse solo de su familia y amigos. Tenía cuatro hijos de tres mujeres distintas.

En la última etapa de su vida se dejó vencer por el mal humor y las aprensiones. El miedo a la muerte iba haciéndose más intenso. Cuando le comunicaron el fallecimiento de Matisse, fingió que no lo había oído, aunque se lo repitieron varias veces. Picasso tenía muchos pájaros y los cuidaba. Su última esposa, Jacqueline, se encargaba de ocultarle la muerte de alguno de ellos, cambiándolo por otro joven. Picasso llego a decir que sus pájaros eran inmortales.

Picasso murió el 8 de abril de 1973 en Mougins (Francia) cuando contaba 91 años de edad.

Siempre será recordado como el genio que cambió el arte y su obra sigue plenamente vigente. Pero en su vida se enfrentó a personas que llegaron a reprocharle que pintaba como un niño.

En aprender a pintar como los pintores del Renacimiento tardé unos años; pintar como los niños me llevó toda la vida.

 

Leer: Los museos de Picasso

jueves, 20 de abril de 2023

Café con aroma de mujer (2021).

Pocos meses después de arrancar la andadura de este blog en 2011, dediqué una entrada a mis recuerdos de una telenovela mítica en su país: Café con aroma de mujer (Colombia, 1994). Esta serie arrasó en el mundo entero y llegó a estar, hasta el año pasado, en el segundo puesto de telenovelas más vistas de todos los tiempos (ahora copan el mercado los seriales turcos). No era mi telenovela favorita, pero era una historia diferente donde se aprendía mucho sobre todo el proceso de elaboración del café.

Hace tiempo que dejé de ver telenovelas, pero el año pasado no pude resistir la tentación porque… RCN se atrevió a volver a grabar Café con aroma de mujer. Aquello era todo un reto, algo muy arriesgado. Incluso, más arriesgado de lo que ellos pensaron, porque esta revisión de un clásico del género, idolatrado por varias generaciones en bastantes países, comenzó a grabarse en 2020. 

Cosmopolitan
Café con aroma de mujer (2021).
Foto: Cosmopolitan.

El inicio de la pandemia detuvo todos los rodajes en el mundo entero y el parón del sector llegó también a Colombia. Tras esos meses de confinamiento e incertidumbre, el equipo de Café consiguió los permisos para iniciar sus grabaciones. El sector audiovisual colombiano tenía puestos los ojos en este rodaje: si ellos conseguían grabar su serie, se reiniciarían las demás producciones. Hicieron grupo burbuja en mitad de una hacienda del eje cafetero, tomaron precauciones contra la Covid, PCR semanales, grabaron exteriores en Bogotá y Nueva York (con espontáneos que cruzaban la calle o bajaban del autobús con mascarilla en un Manhattan mucho más vacío de lo habitual). Pese a los cuidados, muchos miembros del equipo se contagiaron, pero la serie se puedo grabar y estrenar en los plazos previstos. Y todo el engranaje audiovisual volvió a ponerse en marcha en Colombia, como ya se estaba haciendo en el resto del mundo.

Quizá fuera necesario una actualización de la novela. Aquella se desarrollaba en un mundo sin teléfonos móviles, ni redes sociales que puede resultar ajeno a los jóvenes de hoy en día. O quizá no fuera necesario porque las audiencias en Colombia no fueron las esperadas. El boom llegó cuando Netflix la incluyó en su catálogo. Se posicionó rápidamente en lo más visto con 300 millones de visualizaciones en las primeras cinco semanas, y se mantuvo en el top 10 hasta marzo de 2023. Además es una de las series de Netflix que más espectadores ha vuelto a ver. 

En las dos versiones la historia es la misma: una andariega y su madre llegan cada octubre a la hacienda Casablanca para la recolección del café. Teresa Suárez, llamada la Gaviota, canta mientras trabaja llamando la atención del hijo (nieto en la versión original) del dueño. Los jóvenes se enamoran, pero la diferencia de clase los separa.


En ambas producciones todo gira entorno al mundo del café, desde su siembra y recolección hasta su exportación y el momento en que llega a nuestra taza. El fuerte carácter, la inteligencia, el estudio y el trabajo llevan a Gaviota hasta la cima. La diferencia radica en que en 1994 la protagonista consigue esto para sí misma, pero en 2021 lucha para que estos logros los alcancen otras muchas y al final de la historia monta una cooperativa de mujeres que cultivan y venden su propia marca de café.

La nueva versión ha sido calificada como feminista. Sin embargo, han tenido que conservar aspectos machistas y homófobos que forman parte del eje vertebrador de la historia. Han suprimido el tema de la trata de blancas, pero han introducido la crítica a la violencia de género y la discriminación hacia los inmigrantes. Además se habla de algo muy actual: internet y las redes sociales que son herramientas de aprendizaje y entretenimiento, pero también lugares donde se puede mentir, estafar y herir a los demás. El blanqueo de dinero por parte de los malos de la historia ocupa un lugar predominante, aunque pocas veces se pronuncia la palabra «narcotráfico». Y se trata algo que yo nunca había visto en una telenovela de corte romántico: la guerrilla (que en el país llaman guerra). Una de las subtramas nos presenta a dos personajes que han huido de ella pero han quedado marcados y son rechazados por la sociedad. (Para los interesados en este tema recomendamos Canto para no llorar. Arelys Henao una bionovela sobre esta cantante colombiana).

Y, quizá a alguien le sorprenda que lleguemos a este punto sin haber hablado del galán de la historia, Sebastián Vallejo. Los actores elegidos para interpretarlo en las dos versiones tienen mucho (todo) que ver con que las féminas se hayan enamorado de un personaje guapo y bueno, pero demasiado indeciso y manipulable (en 1994 y en 2021).

En España la comenzó a emitir en abierto Telecinco en 2022. Pero la audiencia no fue la esperada tras el enorme éxito que cosechó en Netflix (quizá, precisamente por ello, los interesados ya la habían visto sin los numerosos cortes publicitarios y optaron por verla de nuevo en la plataforma). Así que Telecinco la trasladó al canal Divinity. No obstante, para el último capítulo, emitido en marzo de 2023, le reservó el prime time de esa cadena.

La serie tiene numerosos exteriores que hacen que te enamores del eje cafetero de Colombia y resalta cómo el país ha conseguido emerger gracias al turismo que atrae la región. El desenlace es ligeramente diferente al original, y yo me inclino más por el actual.

Y, ya una reflexión personal que, seguramente, poca gente se hará: ¿por qué se especifica que la trama comienza en octubre de 2020 y se obvia completamente la pandemia aunque se «cuelen» personas con mascarillas en algunas escenas? Quiero decir, que si se está adaptando un guion de 1994 no hay necesidad de mencionar que la acción transcurre en 2020 si no se quiere hacer ninguna referencia al grave acontecimiento que sacudió el mundo ese año, podían no dar fechas, la historia podía haber sucedido en 2018 o en 2024. Otra serie más que decide que su acción transcurre en 2020, pero que finge que ese año no pasó nada reseñable.

Sea como fuere, Colombia vuelve a colocarse en la referencia mundial como el país del café, de Café con aroma de mujer. 


lunes, 27 de marzo de 2023

Un regalo insólito.

Viene de aquí

En la perfumería de mi barrio hace meses que ya no venden las mascarillas rosas que me gustaban. Bueno, ni rosas, ni de ningún color. Ya no venden porque nadie compra. Es la ley de la oferta y la demanda.

El día que mencioné a mis amigas que me gustaban las mascarilla de color rosa, no sospechaba lo que se me venía encima. Debían andar cortas de ideas o de dinero porque fue el único regalo que recibí en 2021. ¡Regalo de cumpleaños insólito! Pero, claro, en pandemia y conociéndome, todas vieron el cielo abierto en cuanto lancé la idea de regalo útil. Para muchas cosas es mejor mantener la boca cerrada.

Al volver a casa traía un bolso con un planeta sonriente dibujado. Un ojito estaba en Argelia y el otro en Arabia, la sonrisa en el Congo. Naricilla no tenía, los dibujantes no lo vieron necesario, quizá para que no se oliera nada raro y creyera que todos llevaban bolsos ecológicos como yo y nadie iba tirando plásticos por ahí. Un bolso azul profundo, como el espacio interestelar y una luna también sonriente al fondo sin importarle los cráteres que le habían pintado como pecas gigantes. Me gustan las pecas y creo que a ella también. Me hubiese gustado ser una niña pecosa y de cabello pelirrojo, pero la genética me dio este pelo indomable castaño oscuro y una piel tono tres, según dice mi maquillaje.

El bolso ecológico era mío, lo había comprado en un mercadillo, así que no cuenta como regalo de cumpleaños. Lo que contenía era todo contaminante, pero no cuenta como contaminación mía, sino ajena. El planeta no está a salvo con mis amigas y la gente como ellas.

freepik
Foto: Freepik

¿Qué había dentro? Lo que me habían regalado: montones de sobres de plástico con cinco mascarillas rosas dentro de cada uno y dos cajas, también de plástico, para guardar mascarillas. Bueno, eso y una pila para mi reloj rosa que seguía hibernando. ¡Ay, Mari Pili, que ya mencioné que tenía una guardada!

En el 2022 a mis amigas les sorprendía que yo siguiera con mascarilla, que mi móvil continuara funcionando a pesar de los baños de alcohol y que mi reloj rosa permaneciera protegido en el expositor, sin pila. Pero ya había vuelto a llevar bisutería y me había quitado la coleta. Vamos que, a mi manera, me había soltado el pelo. Y para celebrarlo me compré una cadenita de plata con mi horóscopo.

—¿Eso es una letra griega o rusa?— me preguntó Almu tosiendo.

—Es la esquematización de Tauro.

—Pero si parece un círculo con el palito de la ñ encima.

—¿Una O con virgulilla?

—¿Virgo? Pero ¿no eras Tauro? ¡Qué cosas más raras dices!

Un año más le insinué a mis amigas ideas de regalos útiles para mi cumpleaños: toda clase de bisutería, objetos de papelería y cositas con brilli brilli. Pero no, no me escucharon. Había dicho tantas veces que el virus se pegaba al metal, que no me regalaron ni pendientes, ni pulseras, ni muchísimo menos un reloj. Como yo seguía con mascarilla aunque todas habían dejado de usarla… mis regalos de cumpleaños volvieron a ser más mascarillas color rosa. Debían andar de liquidación en la perfumería del barrio.

—¿Ni un tarrito de colonia?

—¿Para qué?—preguntó Almu mirándome divertida— Siempre con la mascarilla puesta no vas a oler tu propio perfume. ¡Menudo desperdicio!

—Pero vosotras, sí—contesté—. La protección no está reñida con el aroma a jazmín, a lirio o a rosas...

—No cuela— pude entenderla entre toses —¡Uy, qué me he tragado el chicle!

—No cuela—repliqué.

Este 2023 vuelve a acercarse la fecha de mi cumpleaños y hace meses que no digo nada de las mascarillas. Llevarlas, las llevo, aunque todos me miren, especialmente ahora que han dejado de ser obligatorias en el transporte público. Pero mencionar, ya no he vuelto a mencionarlas delante de Almu, Mari Pili y las otras. Lo que sí he hecho es contarle esta historia a mi vecina del quinto, la que tiene en una vitrina su colección de muñecas de porcelana, de ojillos inquietantes, tez blanquecina, pelo natural y trajes antiguos con grandes encajes.

—¡Ah, por eso las sigues llevando!—me dijo cuando le subí la compra— Tienes tantas mascarillas que aún no se te han acabado.

—Las llevo porque las creo necesarias. Ya utilicé todas las que me regalaron y me compré otras. Trabajo en acompañamiento de mayores ¿sabe usted?

—Entonces, no te molestará que este año te regalen más—replicó en tono burlón.

—No, no me molesta—contesté tratando de apartar la mirada de aquellas muñecas que daban tanto miedo—. Además estoy muy orgullosa porque los ancianos a los que acompaño no se protegían por vergüenza o porque no sabían ponerse la mascarilla correctamente. Pero, siempre que vienen conmigo las llevan, como yo, bien colocaditas. Pero eso no quita para que me regalen otra cosa ¿verdad? No solo de mascarillas vive el hombre…

—Te estoy muy agradecida porque, aunque la pandemia haya terminado, me sigues ayudando con la compra.

—No ha terminado, por desgracia—murmuré.

—¡Ay, qué ocurrencias tienes!— se rió— Este año tendrás un regalo precioso. Un regalo muy especial que te voy a hacer yo.

Un estremecimiento recorrió mi espalda cuando la vi encaminar sus pasos a la reluciente vitrina que encerraba mis terrores.

© MJ

Este mes de marzo de 2023 se cumple el tercer aniversario de que la Organización Mundial de la Salud declaró pandemia a la Covid-19.

lunes, 27 de febrero de 2023

Del cine mudo al sonoro.

Hace unas semanas hablamos de la película Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly y Stanley Donen, 1952) mundialmente conocida por tener el número musical más famoso de la historia del cine. El film nos cuenta cómo fue la transición del cine mudo al sonoro y cómo no todos pudieron adaptarse a ello. 

Filmaffinity
Escena del rodaje de una de las primeras películas
sonoras recreada en "Cantando bajo la lluvia".
Foto: Filmaffinity.

Se dice que los hermanos Lumiére, los inventores del cinematógrafo, estaban convencidos de que era una moda pasajera y fue, en realidad, Méliès quien lo vio como un instrumento maravilloso para contar historias. El tiempo le dio la razón a este último. Algo parecido ocurrió cuando se anunció que se iban a rodar películas sonoras. Muchos creyeron que sería un fracaso o, como mucho, una novedad de la que el público se cansaría pronto. Pero el éxito de El cantor de Jazz (Alan Crosland, 1927) fue el principio del fin del cine mudo. 

Cámara de los hermanos Lumiére. Instituto Lumiére. Lyon. Wikipedia. Imagen de Victorgrigas
Cámara de los
hermanos Lumière.
Foto: Victorgrigas
Wikipedia.

Aunque hoy en día nos sorprenda, en aquella época no se veía como una limitación que las películas no tuvieran sonido, de hecho lo tenían si así se deseaba (desde la música que acompañaba en la sala para “tapar” el ruido de los proyectores, hasta los lectores de los textos que explicaban la trama o los narradores que ponían palabras a los personajes). 

Así que cuando se presentó el cine sonoro fueron muchos los artistas que lo rechazaron. El famoso director Griffith fue uno de los que se opusieron diametralmente a él porque lo consideraba una devaluación del séptimo arte. No olvidemos que el cine se ganó ese calificativo durante las tres primeras décadas del siglo XX cuando los creadores, inspirados en el teatro y la pintura, exploraron nuevos medios de expresión. Los planos, los contrastes, las luces, las sombras, los efectos especiales, la mímica de los actores, eran una forma nueva de comunicar el arte, capaz de crear metáforas y poesía sin palabras. La llegada del sonoro les pareció la pérdida de toda una forma de expresión que había llegado a su máxima madurez. Pensaban que los diálogos reiterativos y las grandes y pesadas cámaras que solo grabarían planos fijos o muy limitados supondrían un retroceso en el arte cinematográfico que dejaría de ser un lenguaje universal. No estaban muy equivocados estos creadores. En los primeros tiempos del sonoro muchas películas se limitaron a ser “teatro filmado”, pero con unos diálogos que explicaban cansinamente lo que ya se veía en pantalla.

Wikipedia
Charles Chaplin
caracterizado como
Charlot.
Foto: Wikipedia.
Dominio Público.

Sin embargo, aquellos que se negaban a rodar cine sonoro, como Charles Chaplin, tuvieron que claudicar (aunque su personaje Charlot nunca llegó a hablar en la pantalla).

Algunas de las estrellas más taquilleras de Hollywood se quedaron por el camino. Para muchos actores fue una pesadilla. De repente su voz, su acento, su forma de interpretar, quedaban en tela de juicio. De poco le sirvió a Pola Negri su carisma y su fama frente al rechazo del público al descubrir su fuerte acento polaco y su bajo nivel de inglés. Al atractivo galán William Haines lo destruyó la crítica al atribuirle una voz débil y afeminada, mientras que a John Gilbert se le rechazó porque su voz de tenor y su perfecta dicción no cuadraba con su imagen.

Los actores llegaron a tenerle pánico a los sound tests. Ni siquiera pasar esta prueba de voz o estudiar dicción garantizaba mantener el éxito que cosecharon en el cine mudo como le ocurrió a Mary Pickford. Louise Brooks se marchó de América no sin antes lanzar su frase más famosa: “Odio Hollywood y odio el cine sonoro”. Pero otros muchos actores y actrices, al ver sus fulgurantes carreras eclipsadas repentinamente, no pudieron soportarlo y acabaron suicidándose, sirva como ejemplo John Bowers. 

Sin embargo, también se dan casos de estrellas que pasaron aún con más gloria al cine sonoro y algunas, contra todo pronóstico. Tal es el caso de Greta Garbo que tenía la voz grave y, un fuerte acento sueco, pero al público le pareció que casaban a la perfección con su carácter.

Además, todo aquello suponía una gran inversión económica y la ruina llegó para muchos. Era imprescindible insonorizar los estudios, renovar los equipos y rodar detrás de un cristal porque las nuevas cámaras, además de pesadas, eran muy ruidosas. Los cines también tuvieron que gastar mucho dinero para adaptar sus locales con altavoces y amplificadores. Había que rentabilizar la inversión y durante un periodo de tiempo, coexistieron las películas mudas con las sonoras. Pero lo sorprendente es que, como no había suficientes películas sonoras, llegaron a sincronizarse las mudas que ya habían sido estrenadas, a veces con la negativa de los actores a prestar sus voces a esta nueva versión. También llegaron a hacerse versiones mudas de películas sonoras.

Con esta revolución Hollywood tuvo que enfrentarse al peligro que suponía la pérdida de la hegemonía y de los espectadores de habla no inglesa. La imagen quedaba vinculada al sonido y si se intentaba cambiar la voz de un actor, aunque fuera para traducirlo, podía considerarse falsificación. Solo quedaba la opción de utilizar subtítulos para que la película llegara a otros países y eso nos devolvía a carteles que leer, pero esta vez continuamente y restando atención a las escenas. Entonces idearon las dobles versiones que consistían en grabar la misma película pero con actores de otras nacionalidades. La segunda versión salía mucho más barata que la primera, pero perdía mucha calidad, por lo que este sistema duró poco, a excepción de las versiones al castellano que estuvieron haciéndose hasta 1939. Sabían que ninguno de los países latinos tenían la infraestructura necesaria para competir con las películas sonoras de Hollywood, pero temían perder a los millones de espectadores de habla hispana, sin caer en la cuenta de que cada país, y aún cada localidad, tenía su propio acento, sus expresiones y sus giros, por lo que una versión en castellano también corría el peligro de producir rechazo entre los espectadores de otros países hispanoparlantes. Como muestra de una de estas dobles versiones, conservamos Drácula protagonizado en inglés por Bela Lugosi y en castellano por el español Carlos Villar. Las dobles versiones se perdieron cuando se generalizó el doblaje.

En definitiva, hubo que abandonar la forma interpretativa y expresionista del cine mudo y reinventar el lenguaje cinematográfico. Desapareció de la comedia el splastick, esos gestos exagerados con los que los humoristas arrancaban una carcajada a los espectadores y, en cambio, nació el musical.

Por fortuna, estaban por llegar grandes directores que dotaron de arte al cine sonoro, que descubrieron que no solo se trataba de contar lo que ya se veía en pantalla, sino de aprovechar para hacer poesía con la imagen mezclada con las palabras, con los ruidos cotidianos y con el propio silencio.

Wikipedia. Imagen de Thomas Wolf.
El famoso cartel de Hollywood.
Foto: Wikipedia. Autor Thomas Wolf.


lunes, 23 de enero de 2023

Tienes un e-mail.

Anteriormente hablábamos aquí de El bazar de la sorpresas (1940), una obra maestra de Lubitsch que Nora Ephron se atrevió a versionar casi 60 años después. Hoy nos toca hablar de ello. 

Tienes un e-mail.

El remake de 1998, Tienes un e-mail, es también una película deliciosa. En ella se enfatiza el tono de enemistad de los protagonistas hasta el momento del encuentro en la cafetería, teniendo el acierto de conservar idéntica esta escena, una de las mejores en ambas versiones. También están presentes las referencias literarias, muchas más que en la original, aunque aquí cambian a los autores rusos por Orgullo y prejuicio de Jane Austen (el libro que la protagonista lleva en el café) y continuas referencias a El padrino que hacen los personajes masculinos. 

filmaffinity
Cartel de la banda sonora.
Foto: filmaffinity


El bazar de las sorpresas está considerada una de las obras maestras del cine, mientras que no le sucede lo mismo a Tienes un e-mail. James Stewart es uno de los más grandes actores de todos los tiempos y tiene muy buena química con Margaret Sullavan, eso es irrepetible. Pero Tienes un e-mail está protagonizada por la pareja de ficción favorita de los 90, Tom Hanks y Meg Ryan, siempre con su derroche de romanticismo, naturalidad y simpatía.

filmaffinity
Cartel de Tienes un e-mail
Foto: filmaffinity

En la nueva versión, los protagonistas, Kathleen Kelly y Joe Fox, son libreros rivales. Como homenaje y guiño a El bazar de las sorpresas (The shop around the Corner), conserva el título original como nombre de la librería de literatura infantil propiedad de Kathleen. Su negocio se ve amenazado por la inminente apertura de Libros Fox, un coloso que destruye las librerías tradicionales. En un primer momento, Kathleen piensa que se convertirán en el barrio de las librerías, pero cuando comienza a perder a toda su clientela se lanza a la lucha por salvar la tienda que fundó su madre. Nada le hace sospechar que su enemigo, Joe Fox, es el mismo hombre inteligente y divertido con el que se escribe correos electrónicos desde hace tiempo.

Los aciertos del remake radican en el respeto y cariño hacia la versión original, la elección de la pareja protagonista, la actualización de la trama, la defensa de la literatura y del comercio tradicional, la banda sonora, la incorporación de Nueva York como un personaje y que se conserve el tono de los diálogos. La idea de que cualquier persona que pasa por tu lado puede ser el amor de tu vida lo percibe el espectador al ver que Kathleen y Joe se cruzan continuamente, sin reparar el uno en el otro, en los primeros minutos del metraje. Se mantiene la escena del café, se amplía la secuencia en la que Joe visita a Kathleen cuando está enferma y se modifica un poco el final.

La mayor parte de la trama de El bazar de las sorpresas transcurre en la víspera de Nochebuena (por lo que muchas veces se considera cine navideño), mientras que Tienes un e-mail abarca desde el otoño, con escenas en Acción de Gracias y Navidad, hasta la primavera. Extender en el tiempo la acción y aumentar las conversaciones entre los protagonistas, consigue que se produzca de forma natural ese paso de la antipatía mutua a la amistad. Después de que Joe descubre en el café que Kathleen es su ciber novia, cambia su actitud y le demuestra que él no es el tipo detestable que ella cree.

filmaffinity y fotogramas
Joe y Kathleen se encuentran en la cafetería.
Foto: filmaffinity y fotogramas.

Pero esta nueva versión también tiene sus desaciertos. En mi opinión, uno de ellos es que Joe tenga una tía y un hermano tan pequeños que podrían ser sus hijos, pero que da pie a que entre en la librería de Kathleen y se produzca su primer encuentro. Otro desacierto es que ambos tienen pareja, aunque sus relaciones se basan en la costumbre y la comodidad. Pero lo peor es que hayan eliminado al personaje del señor Matushek.

En los últimos minutos de El bazar de las sorpresas es Klara la que comienza una declaración de amor que continúa Alfred; pero en Tienes un e-mail es Joe el que, compungido y emocionado, pide perdón a Kathleen y le habla de sus sentimientos, mientras ella lo escucha nerviosa y dubitativa momentos antes de la cita con su amor de internet, creyendo todavía que tiene que elegir entre dos hombres.

Esta es la escena donde Joe le declara su amor a Kathleen . Créditos Youtube.




Comparativa de la escena de la cafetería de Tienes un e-mail y El bazar de las sorpresas. Créditos Youtube.



viernes, 23 de diciembre de 2022

El bazar de las sorpresas.

Primero fue la obra de teatro Parfumerie de Miklós Laszlo en 1937, luego la película El bazar de las sorpresas (The Shop around the Corner) dirigida por Ernst Lubitsch en 1940, después la película musical En aquel viejo verano (In the good old summertime, Robert Z. Leonard, 1947), algunos años después el musical She loves me (estrenado en Broadway en 1963) y por último (de momento) el remake Tienes un e-mail (Nora Ephron, 1998). Cuando una fórmula funciona en origen, sigue repitiéndose y adaptándose y esta es una comedia romántica de enredo que funciona a las mil maravillas. Siempre que reponen en televisión El bazar de las sorpresas o Tienes un e-mail, toca tarde-noche de sofá porque nunca me canso de verlas. 

El bazar de las sorpresas (1940)
Foto: dominio público. Wikipedia.


El bazar de las sorpresas

En la tienda de Matushek y Compañía en Budapest venden de todo. Alfred Kralik (James Stewart) es el dependiente más antiguo y está muy bien considerado por el dueño, Hugo Matuschek (Frank Morgan). Alfred es serio y tímido, pero esconde un secreto: tiene una relación epistolar con una joven inteligente y buena de la que se ha enamorado sin conocerla en persona.

Un día entra en la tienda una muchacha a pedir empleo. Es Klara Novak (Margaret Sullavan) que media en una discusión sobre una caja de música para cigarrillos que el señor Matushek quiere vender en su negocio y que Alfred considera un producto sin salida. Klara logra que una señora la compre como bombonera. Esta es la primera de las muchas mentiras que se cuentan en la película pero, gracias a ella, Klara consigue el trabajo. Sin embargo, la relación entre los dos dependientes es de mutua antipatía.

Llega la época navideña. Todos deben quedarse a adornar el escaparate, pero Klara intenta escabullirse para acudir a su primera cita con su querido amigo por correspondencia. Los planes de Alfred cambian cuando el señor Matushek, creyendo que es el amante de su esposa, lo despide. El joven no se atreve a acudir al café donde su querida amiga lo espera con un libro de Anna Karenina y una flor. Siente que ya no tiene nada que ofrecerle. Así que le pide a un amigo que le entregue una nota excusándole. Alfred espera en la acera, su amigo se asoma y le dice que la chica del libro es Klara.

Después de la sorpresa inicial, Alfred decide entrar en el café y hacerse el encontradizo. Klara, que no sospecha nada, se muestra disgustada al verlo. En una memorable secuencia, comienzan enfrentando las obras de Anna Karenina de Tolstói y Crimen y castigo de Dostoievski pasando rápidamente al plano personal, echándose en cara lo mucho que ignoran el uno del otro y reprochándose sus discusiones de los últimos meses. 

Shop-Around-the-Corner dominio publico Metro-Goldwyn-Mayer - National Board of Review Magazine for February 1940, Volume XV, Number 2, page 21
Klara, Alfred y el señor Matushek en la tienda.
Foto: Metro-Goldwyn-Mayer. Wikipedia. Dominio público.

Esa noche, el señor Matushek intenta quitarse la vida, pero Pepi, el chico de los recados, llega a tiempo de impedirlo. Al día siguiente, descubre que es otro de los empleados el amante de su esposa y le pide a Alfred que vuelva a la tienda como gerente y que despida al traidor. Así lo hace y se propone que esa Nochebuena el señor Matushek se lleve la alegría de batir el record de ventas.

Ante el disgusto del plantón de la noche anterior, Klara se pone enferma y no acude al trabajo. Alfred va a visitarla y la muchacha le cuenta su historia de amor por correspondencia. En ese momento su tía le entrega una nueva carta de su querido amigo en la que se muestra celoso porque al acudir a la cita la vio hablando con un hombre. El truco de Alfred para ocultar su identidad surte efecto. Por la tarde ya están todos vendiendo a destajo en una tienda repleta de público.

El señor Matushek se debate entre la alegría por las ventas y la tristeza de encontrarse solo en Nochebuena. En una escena entrañable, va sondeando discretamente a sus empleados para ver si alguno de ellos lo invita, hasta descubrir que su nuevo chico de los recados (ya que ascendió a Pepi a dependiente después de que le salvara la vida) también está solo en una fecha tan señalada. Felizmente, los dos deciden compartir la cena de Nochebuena.

A solas en la tienda, Alfred vuelve a mentirle a Klara contándole que su novio fue a pedirle explicaciones y que le pareció un tipo gordo, feo, antipático, sin educación y muy interesado en su salario. Klara se decepciona. Luego confiesa que cuando conoció a Alfred se enamoró de él, pero que se le pasó cuando vio lo mal que se llevaban. Y entonces, empieza a recitar uno de los pasajes de las cartas y Alfred, decidido, continúa la frase logrando que Klara descubra que es él quien le escribía. La película termina con una simpática escena y la confirmación del amor de la pareja.

Ernst Lubitsch siempre manifestó que El bazar de las sorpresas era su mejor película y a la que más cariño le tenía. En ella, en realidad, homenajea a su padre, dueño de una tienda. Es una comedia de enredo que muestra como a través de las mentiras se puede llegar a la verdad. El toque Lubitsch, la aparente sencillez y sus brillantes diálogos la convierten en una obra maestra. Todos los actores están espléndidos. El peso de la trama recae sobre James Stewart, para quien estaba pensando el personaje, y en Margaret Sullavan que compone a una Klara a veces dulce, a veces desdeñosa y distante, pero siempre con carácter. También cabe destacar la interpretación de Frank Morgan como el señor Matushek, cuyas circunstancias pueden hacer tambalearse el mundo de Alfred.

Se la considera una película navideña ya que parte de la acción transcurre en esas fechas. 

Lee la comparativa con Tienes un e-mail.

Aquí abajo el brillante diálogo de la escena del encuentro de los protagonistas en el café: