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viernes, 22 de julio de 2011

Aprendiendo con las telenovelas: ¿café o tequila?


No puedo negar que me gustan las telenovelas. Sí, esas que suelen emitir en la sobremesa y que ahora algunas cadenas de TDT quieren convertir en su única programación. No lo neguemos… hay pocas personas que no se hayan sentado ante el televisor y hayan detenido su “zapping” en uno de estos seriales, normalmente latinoamericanos,  quedándose un buen rato mirando alguna escena romántica, alguna miss transformada en actriz o, simplemente, riéndose de los nombres tan rebuscados y tan sonoros de los personajes. ¡Qué levante la mano quien no haya visto un par de capítulos o no haya oído hablar de “Cristal” o “Pasión de Gavilanes”!

Las telenovelas pueden ser vistas desde diferentes ángulos, pueden ser un entretenimiento, pueden ser una fuente de crítica, de conversación o una forma de acercarse a otros paisajes, a otras formas de vida, a otras formas de “hablar” el castellano.

Recuerdo con especial cariño una de las primeras telenovelas que vi. Se llamaba “Café con Aroma de Mujer” y era colombiana. Es evidente, quién puede hablar de café mejor que ellos. Sí, me pareció muy buena idea, me pareció una bonita historia de amor que se salía del tópico y fue mi primer aprendizaje. No se limitaron a contarnos la historia de amor de una simple recolectora de café que cantaba mientras el nieto del dueño de la plantación caía rendido a sus pies. Nos contaron todo el proceso hasta que nuestro líquido elemento acaba una mañana en una humeante taza o en un simple vasito de plástico dejado caer del interior de una máquina. Desde las plantaciones de café, la vida diaria de los recolectores y el proceso de transformación hasta las plagas, fumigación, exportación y venta. Nuestra protagonista estudió, trabajó y escaló posiciones mostrándonos cada uno de los eslabones de la cadena de algo tan importante para muchos como es el café.

Por supuesto la historia tenía final feliz y nuestra inocente recolectora, después de varios años y mucho esfuerzo, consiguió ser una gran ejecutiva y casarse con el hombre de su vida, aquel heredero que quedó al borde de la quiebra tras una plaga de “la roya” que destruyó casi toda su plantación.  Pero al fin fueron felices y comieron perdices… o mejor dicho, bebieron mucho café.

La novela tuvo tantísimo éxito en todos los países donde se emitió (incluida España) que en México decidieron adaptarla. Esta vez tomaría el nombre de “Cuando Seas Mía”. Mucho más melodramática, más centrada en el amor de los protagonistas, pero también ambientada en el mundo del café. Aquí aprendí  una cosa muy simple, que los dueños del café en América no son los colombianos y brasileños, sino que también  los mexicanos tienen su parcela del mercado. Yo no lo sabía y lo aprendí con esta serie donde, dicho sea de paso, vemos también como los vecinos del sur copan el mercado y México intenta aumentar sus exportaciones.  

La tercera adaptación de esta telenovela (por ahora y que yo tenga noticia) también es mexicana, pero esta vez se centra en uno de los productos más significativos del país azteca, uno de esos que identificamos cien por cien con México: el tequila. Se llamaba “Destilando Amor” y nos contaba la misma historia de la pobre jornalera que regresa año tras año a una hacienda de Jalisco para la "jima" del agave azul. Pero esta vez, no solo les daba tiempo a explicarnos el proceso de producción del tequila, sino que llegan a bosquejarnos su historia y a hacernos toda una exposición de los diferentes tipos de tequila que existen y enseñarnos sus maravillosas botellas como auténticas joyas. Esta vez contemplamos los campos de la localidad de Tequila y podemos pasear entre sus agaves, aprendiendo a querer a una planta que antes no significaba nada para nosotros.


5 comentarios:

Sara dijo...

Perdona MJ, pero soy una escéptica. Por muy documentadas que estén estas telenovelas y por muchos ingredientes didácticos que les añadan no son más que el manido cuento de la Cenicienta (con todos sus resabios machistas), donde la imagen que la mujer debe tener de sí misma sale muy mal parada.

Un saludo

MJ dijo...

Gracias por tu aportación, Sara.
Es normal que no estemos de acuerdo en todo. Admito que las telenovelas han sido muy machistas, pero esto con el tiempo y las nuevas historias se va corrigiendo. Ahora hay novelas que cuentan con una protagonista de carácter que termina "salvando" al galán de la soledad y una vida vacía. Me gustan las historias que aportan algo nuevo, por eso quería destacar esta novela sobre el café y las versiones posteriores.

Ángeles dijo...

Yo siempre he oído decir lo que comenta Sara, pero la verdad es que como jamás he visto ni un minuto de ninguna telenovela, no tengo opinión.
Ya lo dijo aquel: como no tengo, me abstengo.

Pero tú sí que sabes.

MJ dijo...

Gracias por tu comentario, Ángeles.

NATALIA dijo...

Si que controlas el tema M.J. Yo vi los primeros capítulos de café con aroma de mujer pero me cansó cuando se supónia que el protagonista volvía a reencontrarse con su paloma y va y se casa con otra. No llegué a ver el proceso del café. Si me acuerdo de la canción. A mi de las novelas me gusta el principio pero las alargan demasíado. Ya hace tiempo que no veo una, desde Bety la fea, original colombiana por supuesto. Yo no tengo el conocimiento que tienes tu del género pero es como todo, las hay muy buenas, buenas, regulares , malas y pésimas. Que hay machismo en las telenovelas, seguro, pero tampoco veo que los maridos laven los platos en las películas estadounidenses. Por lo menos en las telenovelas las protagonistas casi siempre son mujeres y no se puede decir lo mismo en el cine.

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