Medianoche
del 15 de julio de 2026, la verja de Gibraltar abría sus puertas para que las
personas pudieran pasar libremente, sin tener que enseñar pasaporte o documento
de identidad. Un día para la historia
que unos vivían con alegría y otros con incertidumbre.
Gibraltar,
por su valor estratégico, fue lugar de conflictos durante toda la historia. Los
romanos lo llamaban Mons Calpe y creían que era una de las dos columnas de
Hércules. Luego pasó a ser “la montaña de Tariq” cuando este general árabe
entró en la Península Ibérica en el 711. La Corona de Castilla conquistó el
territorio en 1462, pero el Peñón siguió siendo testigo de batallas por su
soberanía. En 1704 el ejército anglo-holandés ocupó Gibraltar en el marco de la
Guerra de Sucesión Española. Con la firma del Tratado de Utrecht en 1713, Gran
Bretaña consiguió Gibraltar o Rock, como los llanitos la llaman hoy en día.
España nunca ha dejado de reclamar la soberanía de Gibraltar y de denunciar
incumplimientos en los pactos.
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| La Línea de la Concepción y Gibraltar. Imagen: Gregg Tenney. Pinterest |
La
situación era tan tensa que Felipe V tuvo que ordenar las construcción de
fuertes que se convirtieron en la Línea de Contravalación. Junto a los
militares se asentaron familiares, artesanos y comerciantes dando lugar a la
Villa de La Línea de la Concepción (Cádiz) a finales del siglo XIX. Allí, entre
La Línea y Gibraltar, está plantada la verja que los ingleses levantaron en los
primeros años del siglo XX. Sin embargo, la población circulaba, se relacionaba
y comerciaba como vecinos y estrechaba lazos que los convertían en familia. Había
trabajadores transfronterizos que traían de allí productos difíciles de
encontrar en Andalucía.
En
la década de 1960 el gobierno español solicitó a Naciones Unidas la
descolonización del Peñón. Reino Unido realizó un referéndum donde, por
abrumadora mayoría, los gibraltareños decidieron seguir con los británicos. La
respuesta española fue cerrar la Verja a cal y canto en 1969 dejando a la
población separada durante largos años. Cada domingo las familias de La línea y
de Gibraltar se acercaban a la Verja para verse unos minutos. Allí se mostraba
a los abuelos el nuevo nieto que acababa de llegar al mundo, se saludaban a
gritos, los más afortunados se miraban con prismáticos y se apartaban para
dejar paso a otras familias que también querían ver de lejos a sus seres
queridos.
Hubo
que esperar a 1982 para que se abriera la Verja peatonalmente y a 1985 para que
se hiciera lo propio con el tráfico rodado. El pasaporte era obligatorio. Desde
La Línea se pasa la frontera y se atraviesa a pie o en vehículo un pequeño
aeropuerto que empieza y termina en el mar. Desde allí te adentras en una
localidad con carteles en inglés pero con bastante población de origen español
que habla un andaluz aderezado con palabras inglesas a los que se les suele
llamar llanitos. Hasta ahora había productos más baratos que en la península,
desde el azúcar hasta el tabaco o el alcohol.
En
el tiempo que Reino Unido formó parte de la Unión Europea (UE) todo resultó más
fácil. Antes los comercios ya aceptaban pesetas, ahora se comerciaba en libras
o en euros indistintamente, los controles eran más relajados, y no necesitabas
más que el DNI para cruzar la Verja. Después llegó el Brexit. Mientras los
ingleses decidieron con un 52% su salida de la UE, los llanitos habían apoyado
permanecer en ella con más del 95% de sus votos. Cuando el Brexit se hizo
efectivo, todo resultó más férreo, más estricto y más difícil. Cada día unas
15000 empleados transfronterizos hacían horas de colas para llegar a sus
puestos de trabajo.
En 2020 España y Reino Unido anunciaron negociaciones sobre la situación del
Peñón. Esto se ha concretado en un acuerdo entre la UE, Reino Unido, España y
Gibraltar para hacer desaparecer la Verja. Los controles Schengen se sitúan
ahora en el puerto y aeropuerto de Gibraltar bajo responsabilidad española y el
Peñón también entra en el mercado interior y la unión aduanera de la UE,
equiparando la fiscalidad y los asuntos laborales y medioambientales con el
resto de la Unión. Se impone un impuesto para equilibrar los precios de los productos
y se le elimina de la lista de paraísos fiscales. Finalmente, Gibraltar está
más integrado en la UE que Reino Unido.
El
tema de la soberanía queda intacto: España se reafirma en que no va a renunciar
a la reivindicación de soberanía sobre el Peñón y que este acuerdo no limita de
ninguna manera sus argumentos jurídicos, mientras que Reino Unido sigue
afirmando que es un territorio británico de ultramar. Quizá, la última palabra
la tenga otro acuerdo político o quizá quede en manos de una vieja leyenda en
la que creen ambos países: Gibraltar seguirá siendo británico mientras haya
monos en la Roca.
El
acuerdo firmado en Bruselas se llevó a la práctica a las 00:01 del 15 de julio
de 2026 cuando el alcalde de La Línea y el ministro principal de Gibraltar cruzaron
la Verja y se abrazaron mientras sonaba el himno europeo.


