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martes, 19 de diciembre de 2017

La batalla de la vida. Charles Dickens.


El enorme éxito que Dickens había cosechado con sus libros de Navidad los años anteriores le llevaron a publicar una nueva novela corta en 1846. Se había convertido ya en una tradición y el autor no podía faltar a su cita anual.

Después de Canción de Navidad (1843), Las campanas (1844) y El Grillo del Hogar (1845), llegó La batalla de la vida. Una historia de amor (1846), que junto al posterior El hechizado (1848), completaría los llamados Cuentos de Navidad que se recopilaron en 1852.

La batalla de la vida la escribió en Suiza, en una época en la que el país vivía inmerso en batallas religiosas y, aprovechó para criticar las guerras y calificarlas de absurdas. Al autor le parecen más importantes las batallas del día a día, los sacrificios personales y actos de heroísmo de la gente corriente en el devenir de la vida y así lo pone en boca de sus personajes.

"Cuentos de Navidad".
Edición conmemorativa del bicentenario de Dickens.
Ilustración de "La batalla de la vida" por Javier Olivares.
Fotografía gentileza de Ángeles.

De nuevo el tema del hogar, la familia, el amor, el reencuentro y el perdón se dan cita en esta obra, pero ya no queda rastro de la feroz denuncia social que destilaban Canción de Navidad y Las campanas. Además, esta historia se desarrolla a lo largo de varios años, con lo que solo una escena está ambientada en Navidad.

Falta aquí uno de los elementos favoritos del autor: lo sobrenatural. Aunque le había dado muy buen resultado en sus obras anteriores, donde los fantasmas, duendes o hadas habían poblado las historias desencadenando la trama o dando un giro argumental de vital importancia, decide no incluirlo en La batalla de la vida. Esto resulta perjudicial, como el mismo Dickens reconoció tiempo después.

La obra vendió más de 20.000 ejemplares el día de su publicación, precisamente por el interés que tenían los lectores por continuar la nueva tradición de un cuento dickensiano cada Navidad, pero la obra no colmó las expectativas del público y la crítica le fue desfavorable. Las ventas cayeron rápidamente y la novela fue olvidada en poco tiempo, convirtiéndose en uno de los libros menos conocidos de Dickens.

La historia comienza como los cuentos clásicos: hace mucho tiempo. Y es que hace mucho tiempo, en un lugar rural de Inglaterra, hubo una batalla histórica que tiñó la tierra de sangre. Los combatientes ni siquiera sabían por qué luchaban, pero se dejaron la vida en aquella guerra. Allí, en el campo de batalla, quedaron cientos de cadáveres de hombres y caballos que los vientos barrieron y el tiempo enterró. Pasaron los años y volvió a crecer la hierba, volvieron a sembrarse cosechas que los habitantes del pueblo miraban con recelo. Cada cierto tiempo, el arado tropezaba con vestigios de la contienda, cascos o escudos. Los relatos se transmitían de generación en generación, pero cada vez eran más cortos y parcos en detalles, hasta que se borró toda memoria de lo acontecido y si, alguna vez, aparecía un trozo de metal oxidado, nadie sabía qué podía haber sido o que utilidad había tenido en el pasado.

"La batalla de la vida". Edición de 1866.
Ilustrador C. Standfield.

Sobre aquel antiquísimo campo de batalla se levanta la casa y el huerto del doctor Jeddler, un gran profesional que tiene una particular filosofía de vida: afirma que la existencia no es más que una farsa que hay que tomarse a broma. El viejo viudo vive con sus dos encantadoras hijas, Grace y Marion, y sus dos sirvientes Clemency Newcome y Ben Britain. Clemency, también tiene su curiosa forma de ver la vida y esta se limita a seguir los lemas que llevan escritos su antiguo dedal, “olvida y perdona” y su rallador de nuez moscada, “haz lo que quisieras que te hicieran a ti”.

Grace, la mayor de las hermanas, pese a llevarse pocos años con Marion, ha cargado sobre sus hombros la responsabilidad de criarla como si fuera su propia hija y le profesa un amor incondicional. La jovencita Marion, corresponde a Grace con el mismo fervor y admiración. No hay dos hermanas en el mundo que se quieran tanto como las hijas del doctor Jeddler.

Es el día del cumpleaños de Marion, y las dos muchachas bailan con la música de los artistas que ha contratado su prometido, Alfred Hearthfield. Alfred ha sido pupilo del doctor Jeddler, pero ahora tiene que ausentarse tres años para terminar sus estudios de medicina en el extranjero. Acaba aquí la misión de administrador de la herencia que los padres de Alfred habían encomendado al doctor Jeddler y los abogados Snitchey y Craggs estan presentes para la firma de documentos.

El médico recuerda que tal día como aquel se libró allí mismo, hacía mucho tiempo, una absurda batalla. Alfred afirma que el verdadero campo de batalla es la vida y donde hay que luchar cada día. Después se despide de todos, dejando a Marion bajo los cuidados de Grace, a la que llama hermana, y promete volver para casarse con la jovencita.

Grace y Marion según ilustración de
D. Maclise para la edición de 1866.

Pasa el tiempo y en el despacho de Snitchey y Craggs se encuentra el señor Michael Warden, que hasta el momento había llevado una existencia disipada y derrochadora. Pero el señor Warden está decidido a reformarse y empezar una nueva vida en el extranjero con la mujer a la que ama. Ante el asombro de los abogados, confiesa que se ha enamorado de Marion y que se las ha arreglado para pasar seis semanas alojado en su casa reponiéndose de las, sospechosamente frecuentes, caídas de su desbocado caballo. Alberga esperanzas de que la muchacha esté arrepentida de su compromiso con Alfred y decida marcharse con él. Los abogados se indignan ante los propósitos de Warden, pero resuelven guardar silencio.

Una noche Clemency descubre a Marion hablando a escondidas en el jardín con Warden, pero decide no delatarla ante su familia.

El doctor Jaddle prepara una gran fiesta de Navidad para celebrar el regreso de su futuro yerno. Hay comida, música, luces, adornos y multitud de invitados, entre los que se encuentran los abogados Snitchey y Craggs que ya respiran tranquilos al creer que Warden se ha marchado al extranjero renunciando al amor de Marion.

Alfred llega de su largo viaje en el mismo momento que un grito desgarrador sale de la casa. Es Grace que corre aturdida y desesperada. Cuando Alfred la toma entre sus brazos y le pregunta qué ocurre, la joven cae desmayada. El doctor Jaddle trae una carta en sus manos: Marion se ha fugado, pide perdón y suplica que se respete su decisión inocente e irreprochable. Alfred ve caer la nieve mientras piensa lo pronto que se borraran las huellas de Marion y quizá su recuerdo.


No será hasta seis años después cuando todos conozcan el acto de sacrificio personal y amor incondicional que llevó a Marion a alejarse de su casa y de las personas que más quería... 


domingo, 10 de diciembre de 2017

El Grillo del Hogar. Charles Dickens.


En 1843 Dickens sorprendía a todos con Canción de Navidad y al año siguiente repetía su éxito con Las campanas. En 1845, sabiendo que sus lectores esperaban ansiosos otro Cuento de Navidad que leer y colocar en un lugar privilegiado de sus estanterías, escribe El Grillo del Hogar. Un cuento de hadas sobre la morada familiar. En él vuelve a repetir sus temas favoritos para la Navidad: el hogar, la familia, el amor, el reencuentro, el perdón y lo sobrenatural. Pero en esta ocasión, deja de lado la crítica social (que solo puede atisbarse en unas pocas escenas, como en el hogar pobre y medio derruido de Calep, en el carácter tacaño y ruin del rico señor Tackleton que recuerda al señor Scrooge de Canción de Navidad, o cuando describe los juguetes destinados a las clases altas en contraposición a los de las clases humildes) y se centra en un cuento que retrata el ideal de familia feliz de la época y que logra atrapar a los lectores, de tal forma, que en pocos días se agotaron los ejemplares de la primera edición y salió a la venta la segunda.

https://es.wikipedia.org/wiki/El_grillo_del_hogar
Portada de la segunda edición de "El Grillo del Hogar".

Los personajes están presentados con mucho humor y las escenas cómicas se mezclan con las dramáticas en una estructura prácticamente teatral que se divide en tres cantos. De hecho, la obra fue representada en numerosas ocasiones consiguiendo, en los primeros años, un éxito aún mayor que el de Canción de Navidad y Dickens la leyó en público cuatro veces. Pero no todas las críticas fueron favorables, ya que muchos opinaban que era una historia demasiado sentimental. Su amigo Thackeray salió en defensa del libro contando lo mucho que disfrutó con su lectura.

La historia comienza con el coro que forman un hervidor y el Grillo del Hogar en la casa de los Peerybingle. Aquel es el reino de Mary, a la que su marido llama cariñosamente Motita, una joven bajita, afanosa y risueña. La sigue a todas partes Tilly Slowboy, una hospiciana reconvertida en torpe niñera que suele poner en peligro al bebé de Mary. Estamos a finales de enero y solo quedan tres días para que la muchacha celebre su primer aniversario de bodas con el corpulento y bonachón John Peerybingle,  bastante mayor que ella. John es carretero y esa noche llega helado junto a su perro Boxer y un montón de paquetes que no ha terminado de repartir. Tras una divertida escena, Motita le cuenta a su marido que cree que tener un Grillo en el Hogar es lo más afortunado del mundo y rememora que lo escuchó por primera vez cuando llegó allí recién casada y parecía decirle que John sería el marido más atento y cariñoso del mundo. En realidad, los dos piensan que el otro no se casó enamorado y que rezaba cada noche para aprender a amar a su pareja. 

Entre los paquetes que trae su marido, Motita descubre una caja redonda que guarda una tarta nupcial y se lleva una desagradable sorpresa al saber que es para el próximo enlace del viejo y avaro comerciante de juguetes Tackleton con su amiga de la niñez May Fielding. Entonces, John recuerda que ha recogido en la carretera a un anciano que espera fuera y lo invita a pasar a su casa.

Al poco rato llega Calep Plummer a retirar un paquete. Calep es un hombre menudo, encorvado y arrugado que se dedica a fabricar juguetes para Tackleton por un miserable sueldo. El pobre se lamenta de su suerte, ya que está afligido por la muerte de su hijo Edward, desaparecido en un viaje a América del Sur, y por la ceguera de su hija Bertha. Quien también se presenta allí es Tackleton que viene a recoger su tarta y a invitar a John y Mary a su boda. Disgustado por el canto del Grillo del Hogar, le sugiere a la pareja que lo maten, alegando que eso hace él con los que se cuelan en su casa y aprovecha la ocasión para pedirle al carretero que se reúnan el próximo día para que Motita convenza a May de que va a tener un matrimonio tan feliz como el suyo. John no sabe cómo eludir la invitación y Motita se disgusta al oír a Tackleton confesar que se casa con May por el capricho de desposar a una joven hermosa y que considera que sus parejas son similares, pues ambos se llevan muchos años con sus esposas.

De repente Motita pega un grito, se echa a reír y a llorar sin explicación aparente mientras intenta disimular una furtiva mirada que se cruza con el anciano. El desconocido le pide a John que le alquile una habitación por unos días a lo que Motita, para sorpresa de su marido,  contesta afirmativamente con mucha vehemencia.

Cuando John se queda solo en el salón escucha cantar al Grillo del Hogar, que en realidad era el genio de su casa. Y aunque no aparta la vista del fuego de la chimenea, puede verlo tomando apariencia feérica e invocando numerosas representaciones hogareñas con infinidad de Motitas de todas las edades en actitudes cariñosas.

En el segundo canto nos encontramos en el hogar de Calep Plummer y su hija ciega Bertha. El pobre juguetero vive en una casa desvencijada haciéndole creer a Bertha que todo es bello e idílico, que él es joven y elegante y que su patrón es una buena persona con un humor excéntrico. Aquella forma de aliviar la pena de su hija se la había inspirado su propio Grillo del Hogar. Calep y Bertha trabajan con denuedo para fabricar los juguetes y las casitas de muñecas que Tackleton vende, cada una con los materiales que corresponden a cada clase social a la que va destinada: magníficas mansiones con muñecas hermosas con extremidades de cera y perfectamente simétricas para la nobleza y la alta burguesía, y apartamentos de una sola habitación con muñecas que tienen por brazos y piernas simples fósforos para el pueblo llano.

Tackleton llega a la casa de Calep y Bertha.
Foto gentileza de Ángeles.

Tackleton se presenta en casa de Calep tratando con desdén e impertinencia a su empleado y llamando idiota y loca a Bertha, pero ella le responde con cariño pensando que todo es una broma. Solo ha ido a comunicarles que se unirá al almuerzo que tienen con los Peerybingle para que May disipe todas las dudas sobre su boda. Cuando Bertha se entera de que Tackleton, al que su padre le ha descrito como un amigo bondadoso, honrado y benévolo, va a casarse, no puede evitar llorar con desconsuelo. Calep comprende entonces que, inventando un falso mundo de felicidad alrededor de su hija, solo ha conseguido romperle el corazón.

Como cada quince días Motita lleva un magnífico almuerzo a su amiga Bertha, pero hoy descubre que va a pasar la tarde también con Tackleton, May y su madre. En la velada queda patente que May había rechazado durante mucho tiempo el cortejo del rico juguetero y éste se siente terriblemente incómodo y desplazado en el entorno de los amigos de su prometida.

Tackleton llama en secreto a John para decirle que su esposa le es infiel. Para demostrárselo lo lleva hasta un ventanal desde el que ve como Motita deja que un joven le hable al oído, se ríe feliz y ella misma le ayuda a colocarse el disfraz de anciano que luce en su propia casa. John concluye que es un antiguo enamorado, más joven, que supo ganarse el corazón de Motita como él nunca pudo hacerlo.
John, escopeta en mano, ante la puerta del falso anciano.
Foto gentileza de Ángeles.

De regreso a casa Motita descubre la mirada acusadora de su marido y se marcha llorando. El carretero coge la escopeta y se aproxima a la puerta de la habitación donde duerme el falso anciano. De pronto, la chimenea se ilumina con un resplandor y el Grillo del Hogar comienza a cantar. John suelta la escopeta y se sienta llorando ante el fuego. El Grillo adopta de nuevo forma feérica y, asistido por multitud de hadas, le muestra a Motita buena, inocente y fiel. El carretero pasa en vela toda la noche hasta que llega la mañana de su aniversario y el mismo día que ha escogido Tackleton para desposar a la joven May, sin sospechar el giro que darán los acontecimientos…


sábado, 2 de diciembre de 2017

Las campanas. Charles Dickens.


Después de aquel revulsivo que supuso Canción de Navidad (1843), el público esperaba leer un nuevo cuento de Dickens cada diciembre y eso fue lo que sucedió al año siguiente cuando salió a la venta Las campanas. Un cuento de duendes sobre unas campanas que anuncian el final del año y la llegada del nuevo.

Cuenta John Foster, biógrafo del escritor, que un día recibió una carta de Dickens que solo decía: “Hemos oído el toque de la medianoche”. Ese toque, al que se refería, no era otro que el sonido de las campanas de Génova que llegaban hasta la villa donde se alojaba Dickens (estuvo un año viviendo en Italia) y aquello le dio el empujón para escribir el segundo de los libros que se recopilarían en 1852 bajo el título Cuentos de Navidad. No solo hace referencia a las campanas de una iglesia, sino que, como en Canción de Navidad, también intentan llamar la atención sobre la situación desesperada de los más pobres.

Portada de una antigua edición de "Cuentos de Navidad".
Foto gentileza de Ángeles.


La historia comienza un 31 de diciembre, cuando Toby Veck, apodado Trotty, espera en la puerta de la iglesia que alguien solicite sus servicios como recadero municipal. En aquel lugar especialmente frío y ventoso ve pasar las horas, y desde abajo, observa las poderosas campanas que lo contemplan. La furia del aire lucha por arrancarles algún sonido, pero ellas son tan grandes, tan antiguas, que resisten majestuosas la tempestad en las alturas. A veces Trotty cree que las campanas le llaman y, cuando las cosas van mal, le hablan para darle ánimos y asegurarle que pronto todo se arreglará. Él las escucha atento, pero hace oídos sordos a aquellos que aseguran que las campanas están embrujadas.

Aquella tarde Trotty se siente el hombre más afortunado del mundo cuando ve aparecer a su hija Meg con un plato de callos. No está acostumbrado a comer caliente y se dispone a dar buena cuenta del manjar sentado en las escaleras de la puerta del concejal Cute, mientras Meg le cuenta con gran ilusión que su novio, Richard, le ha pedido que se casen el día de Año Nuevo. El muchacho les sorprende en plena conversación y se une a ellos con alegría. Pero, de repente, Cute sale de su casa junto a dos caballeros que se molestan mucho al encontrarlos allí. Los tres poderosos comienzan a hablar sobre el despilfarro que supone que Trotty coma un plato de callos, pues con la sustancia que se pierde en la cocción podrían alimentarse 500 personas y el recadero empieza a sentirse terriblemente culpable sin reparar que son los caballeros los que se están comiendo su comida. El concejal Cute, al darse cuenta de que Meg y Richard planean casarse, intenta quitarles la idea de la cabeza. Le asegura a Meg que será una desgraciada, que su marido morirá pronto y la dejará con un buen número de hijos que no podrá alimentar y que vagabundearan por las calles y, le advierte, que entonces no se tope con él porque está dispuesto a hacer desaparecer a todos los niños vagabundos de la ciudad y a las madres mendigas, añadiendo que, si en su desesperación intentara quitarse la vida, también se las verá con él porque piensa acabar con todos los suicidas. Después de dejar a Meg sumida en la tristeza, dirige sus palabras a Richard para afirmar que sería una locura casarse, pues desperdiciaría su vida junto a una mujer que en unos años estaría avejentada y le habría dado un montón de hijos que le seguirían a todas partes. La pareja se marcha desconsolada y cuando el recadero va a ser lo propio, Cute le ordena que entregue una carta al parlamentario sir Joseph Bowley. Trotty no se atreve ni a pedirle los honorarios que considera justos por su trabajo. A aquellas alturas, se ha convencido de que los pobres no tienen derecho a existir.
https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=22617815184&searchurl=tn%3Dcampanas%26sortby%3D17%26an%3Ddickens&cm_sp=snippet-_-srp1-_-image1
Portada de "Las campanas" 

El viejo recadero acude a la casa del parlamentario y allí lo encuentra pagando ostentosamente sus deudas para comenzar el año nuevo libre de compromisos. Bowley regaña a Trotty por haber dejado a deber al casero y en la tienda de comestibles del barrio, y le da un discurso paternalista autoproclamándose amigo de los pobres y presumiendo de su supuesta caridad. Por la conversación, Toby descubre que en la nota que Cute le envía a sir Joseph Bowley queda muy claro que pretende apresar a un tal Will Fern por vagabundo, por lo que, más tarde, cuando se encuentra por casualidad con el señor Fern que le pide que le indique la dirección de Cute para hablar con él y aclarar cierto malentendido, le advierte de las intenciones del concejal. Apiadado del pobre campesino y de la niña que lleva en brazos, su sobrina Lilian que ha quedado huérfana recientemente, y sabiendo que no tienen un techo bajo el que cobijarse, ni nada que comer, los lleva a su pobre casa y comparte lo poco que tiene con ellos.

Por la noche, Trotty escucha sonar las campanas y cree que le están llamando. La cancela que lleva al campanario está inusualmente abierta y el recadero lo interpreta  como una señal para que suba. Ya arriba presencia como un tropel de espíritus sobrevuela la ciudad y los duendes de las campanas salen de sus escondites para presentarse ante él. Aterrado, se ve abajo, tirado en el suelo y comprende que se ha caído de la torre y ha muerto. Pero los duendes le aclaran que han transcurrido nueve años desde entonces, le recriminan la pérdida de su fe en la humanidad y le exhortan a aprender la lección observando la vida de Meg. La joven nunca llegó a casarse y malvive junto a Lilian cosiendo día y noche hasta la extenuación. Lilian maldice su suerte: “¡Cómo puede seguir girando este cruel mundo y soportar ser testigo de semejantes vidas!”. Richard se ha convertido en un alcohólico que pierde los pocos trabajos que consigue y Will Fern vuelve a ser encarcelado en cuanto lo sueltan de prisión. En una de esas ocasiones logra colarse en un banquete en casa de sir Joseph Bowley, en el que también está presente el concejal Cute, y decirles lo que piensa: “Vean cómo sus leyes están pensadas para atraparnos, para cazarnos, cuando nos encontramos en esta posición. ¿Que intento vivir en otra parte? Soy un vagabundo. ¡A la cárcel con él! (…) ¿Que me como una manzana o un nabo podridos? ¡A la cárcel con él! ¿Que al volver de la cárcel, que está a más de treinta kilómetros, pido una triste limosna en la carretera? ¡A la cárcel con él! (…) ¿Quién puede devolverme mi libertad? ¿Quién puede devolverme mi buen nombre? ¿Quién puede devolverme a mi inocente sobrina? Ni siquiera los caballeros y las damas de toda Inglaterra. (…) Proporciónennos, por piedad, mejores hogares cuando aún estamos en la cuna; proporciónennos mejor comida cuando trabajamos para ganarnos la vida; proporciónennos leyes más benévolas que nos ayuden a rectificar cuando nos equivocamos, y no nos pongan siempre delante la cárcel (…)”

Dickens divide la obra en cuatro cuartos, como los cuartos de hora de un reloj, y es el tercer cuarto el más aterrador de todos, no solo por la presencia de los espectros, sino por las escenas terribles que Trotty se ve obligado a presenciar y las desgarradoras circunstancias que llevan a Meg a la desesperación. Y es que, algunos de los acontecimientos que se narran en el cuento, están basados en noticias que salieron en la prensa aquel año y el escritor, en su lucha por los pobres y por la concienciación, no las podía pasar por alto. 

Al final de la historia es el propio autor el que nos habla para hacernos reflexionar sobre el desenlace abierto y es el lector el que debe elegir qué creer: 
“procuren recordar las crudas realidades de las que proceden estas sombras, y en su entorno (…) traten de enmendarlas, mejorarlas y dulcificarlas. ¡Y que así el Año Nuevo sea un Año Feliz para ustedes y feliz para todos aquellos cuya felicidad depende de ustedes! (…)”. 

El cuento de Las campanas no transcurre propiamente el día de Navidad, sino en la Nochevieja y finaliza cuando llega el Año Nuevo, pero, como en Canción de Navidad, Dickens volvió a recurrir al elemento sobrenatural como hilo conductor de la historia, porque éste le parecía un ingrediente indispensable en aquellas fiestas y lo utilizó en casi todos los cuentos de Navidad posteriores, junto al tema de la familia, el hogar, el perdón y el amor.

Richard y Meg bailan en un pasaje de "Las campanas".
Foto gentileza de Ángeles.

Las campanas fue una obra recibida con gran expectación gracias al éxito que tuvo Canción de Navidad el año anterior. Dickens había regresado desde Italia únicamente para hacer una lectura a varios amigos antes de la publicación. Solo estuvo una semana en Inglaterra, el tiempo suficiente para dejarlo todo arreglado para que saliera a la venta. La primera edición fue idéntica a la de su predecesor y contaba, también, con cuidadas ilustraciones, pero esta vez no fueron en color, para ahorrar en los costes de producción.

El libro causó un gran impacto: en las primeras semanas se estrenaron cinco obras de teatro basadas en la historia de Trotty y se vendieron 20.000 ejemplares, todo un éxito. Pero su fama acabó eclipsada por el éxito continuado de Canción de Navidad.

La crítica no fue unánime con Las campanas, mientras unos apoyaban el mensaje social, a otros les pareció que tenía un carácter político demasiado radical. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

Canción de Navidad. Charles Dickens.


Una de las obras más famosas de Charles Dickens y la más recordada de cuantas historias navideñas se hayan creado es Canción de Navidad. Pero Canción de Navidad es mucho más que un simple cuento.

https://es.wikipedia.org/wiki/Los_papeles_p%C3%B3stumos_del_Club_Pickwick
Los Papeles Póstumos del Club Pickwick
 con autógrafo de Dickens.
Cuando Dickens escribía Los pápeles póstumos del Club Pickwick (1836-1837) decidió que una de las entregas incluyera un capítulo navideño donde se contaba la historia de Gabriel Grub, al que visitan unos duendes que le muestran el pasado y el futuro, logrando redimirlo.

No volvió a escribir sobre la Navidad hasta que en 1843 leyó, horrorizado, el Segundo Informe de la Comisión del Empleo Infantil (Second Report of the Children’s Employment Commission) que presentó el Parlamento, donde se exponían las condiciones del trabajo infantil en la Revolución Industrial. Él, que no solo había visto la miseria en la que vivían los pobres, sino que en su propia infancia había tenido que trabajar en una fábrica de betún, conocía el sufrimiento que padecían los más desfavorecidos. Pensó entonces en escribir un panfleto político que concienciara a las clases medias y acomodadas. Dio discursos para recaudar fondos y exhortó a que se iniciara una reforma educativa para combatir la ignorancia.  Su defensa de los más humildes y su lucha contra las injusticias sociales fueron una constante en su vida, aunque en 1841 rechazara la invitación a presentarse como candidato al Parlamento.

Pronto entendió que un panfleto y unas charlas no serían suficiente, que tenía que llegar al máximo número de personas posible y tuvo la inspiración de crear Canción de Navidad, un cuento profundo e impactante que expusiera el sufrimiento de los desamparados y moviera a los más favorecidos a practicar la caridad. Introdujo variantes a la historia navideña de Gabriel Grub, añadió el tema de los recuerdos (muy importantes para él) y conservó el carácter sobrenatural que le parecía que debía estar ligado a estas fechas.

Escribió Canción de Navidad en solo seis semanas y salió a la venta el día 17 de diciembre de 1843. En pocos días se vendieron los seis mil ejemplares de la primera edición y se empezó a preparar la segunda. Era el regalo perfecto de Navidad, con una encuadernación preciosa y las ilustraciones a color de John Leech, magnífico dibujante, amigo personal del escritor. Debido al carácter moral, de crítica social y de concienciación que tenía la obra, Dickens invirtió mucho dinero en ella y tan solo ganó 230 libras.

El argumento de Canción de Navidad es de sobra conocido, pues ha sido llevado al cine y la televisión en numerosas ocasiones.

La historia comienza la tarde de Nochebuena, cuando, el señor Scrooge, un viejo avaro y egoísta que tan solo se preocupa de ganar dinero, se ve obligado a darle el día de Navidad libre a su empleado, Bob Cratchit, un pobre hombre que malvive con el mísero sueldo que su tacaño jefe le paga y que no le alcanza para mantener a su familia y hacer frente a los gastos médicos de su hijo Tim.
Ya en casa, Scrooge recibe la visita del espectro de su antiguo socio, Marley, que ha sido condenado a vagar eternamente con una pesada cadena que representa sus maldades. Marley le advierte de que le espera el mismo castigo, pero que esa noche tendrá la oportunidad de redimirse con la visita de tres espíritus.
Escena de Canción de Navidad. Ilustración de William Littlewood.
Fotografía gentileza de Ángeles.

El Fantasma de las Navidades Pasadas lleva a Scrooge a su infancia y juventud, donde vuelve a ver a su querida hermana Fan, que murió a dar a luz a su sobrino; a su antiguo jefe que organizaba divertidas fiestas de Navidad y era muy bueno con él; y a su prometida Belle, que lo abandonó tras descubrir que el verdadero amor de Scrooge era el dinero.

El Fantasma de las Navidades Presentes enseña a Scrooge como celebran la Navidad diferentes personas, entre ellos su sobrino Fred, y los Cratchit. En casa de su empleado, el viejo avaro siente pena al ver al pequeño Tim, tan enfermo, pero tan arropado con el amor y la alegría de su familia. El espíritu le confirma que Tim morirá si no cambian las cosas. Antes de marcharse, Scrooge queda impresionado al toparse con dos niños mendigos que representan la Ignorancia y la Miseria.

Uno de los Fantasmas visita al señor Scrooge.
Edición conmemorativa del bicentenario de Dickens.
Ilustración de Javier Olivares.
Fotografía gentileza de Ángeles.

Pero la visión más terrible será la que le muestra el Fantasma de las Navidades Futuras que lo lleva a presenciar una conversación entre varias personas hablando mal de alguien que acaba de morir, a la empleada del hogar y el enterrador robando al muerto y a una pareja alegrándose de que su muerte les permita ampliar el plazo para pagar la deuda que habían contraído con él. Después visita la casa de los Cratchit, donde la familia no ha logrado reunir el dinero para el  tratamiento del pequeño Tim, y llora desconsolada su pérdida. Finalmente Scrooge viaja a un cementerio, donde descubre, horrorizado, su propia tumba abandonada y que él era aquel del que todos hablaban mal y se alegraban de su muerte. Arrepentido, Scrooge promete corregir sus errores para cambiar el funesto destino.

Scrooge despierta la mañana de Navidad y recupera la generosidad y la alegría que había perdido. Envía comida a casa de su empleado, acude a almorzar con su sobrino y ofrece donativos a los pedigüeños. Cuando Cratchit acude al trabajo, Scrooge le sube el sueldo y le promete hacerse cargo de los gastos médicos del pequeño Tim, que logra sobrevivir, y lo querrá como a un segundo padre.

La historia finaliza, precisamente con unas palabras del niño: “¡Qué Dios nos bendiga a todos!”

La obra fue un éxito de crítica y público inmediato. Las reseñas fueron positivas y destacaron la humanidad y la compasión que desprendían sus páginas. Thackeray llegó a decir de él que suponía “un beneficio nacional, y un bien personal para todo hombre y mujer que lo lea”.

No cabe duda de que Dickens consiguió su propósito, pues el libro gustó mucho, pero también impresionó. Su tono cercano, la ambientación en la Gran Hambruna irlandesa, el tema del hogar y la familia (el más importante de la Navidad para Dickens, junto al de los recuerdos), el realismo en las descripciones, la personificación de la Ignorancia y la Miseria, la advertencia del Fantasma de las Navidades Presentes de la catástrofe social que se avecina y la esperanza de un futuro mejor con la curación del pequeño Tim y la redención de Scrooge, movieron las conciencias de la clase media.

A las clases bajas les dio ánimo y fuerzas sentirse identificadas con las penurias, la unión y el amor de la familia Cratchit y conmovidas por el destino del pequeño Tim. Dickens recibió multitud de cartas de agradecimiento de familias pobres que estaban pasando muchas dificultades y que le confesaban “en confianza” que Canción de Navidad les daba esperanzas en el futuro, que lo leían en voz alta en casa y lo guardaban en un lugar especial. Por eso, no ha de extrañarnos que, aunque hoy el personaje de mayor interés sea Scrooge, en el siglo XIX el centro del cuento lo constituyese la familia Cratchit.

Fue la reina Victoria la primera que pidió a Dickens que le leyera personalmente Canción de Navidad, pero no fue la única por lo que Dickens, en 1853, organizó la primera lectura pública para la beneficencia de su gran obra navideña y continuó con ellas hasta su muerte en 1870 (alternando Canción de Navidad y Oliver Twist), aunque desde 1858 las lecturas fueron en beneficio propio. Dickens resume Canción de Navidad en hora y media de lectura, centrada, principalmente, en las escenas de la familia Cratchit. Se han contabilizado más de 127 lecturas públicas de Canción de Navidad, todas ellas multitudinarias, donde los asistentes han dejado testimonio de la fuerza, la gran interpretación y la preciosa voz de Dickens.

Actualmente la crítica la considera una obra de componente político, que condena el capitalismo industrial de su época. Además se le reconoce el mérito de haber contribuido al resurgimiento de las antiguas tradiciones navideñas y a la modernización con nuevos elementos de la celebración de la Navidad.
Recopilación de los Cuentos de Navidad.
Edición conmemorativa del bicentenario de Dickens.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Cuentos de Navidad de Charles Dickens.


El año pasado ya contábamos aquí la historia de cómo la celebración de la Navidad estuvo a punto de desaparecer y cómo Charles Dickens le insufló la magia, el amor, la alegría, la caridad, el reencuentro y la reconciliación. Suyo es, pues, lo que conocemos como el espíritu navideño.

A Dickens le encantaba la Navidad y escribió muchas veces sobre ella a lo largo de su vida, pero su relato más famoso fue A Christmas Carol in Prose, Being a Ghost-Story of Christmas (Cuento de Navidad o Canción de Navidad. En prosa. Cuento navideño de espectros) obra que perdura en el tiempo, que se reedita y se versiona continuamente para cine, televisión y teatro. Después de la extraordinaria acogida que tuvo Canción de Navidad (él mismo confesaba que había sido “un éxito prodigioso. El mayor que he conseguido nunca”) todos esperaban un nuevo cuento cada diciembre e, incluso, le reservaban un hueco en sus estanterías. Así que publicó uno nuevo cada año.

El día 17 de diciembre de 1843 Canción de Navidad apareció en las librerías, agotándose en menos de una semana. En 1844 publicó Las campanas. Un cuento de duendes sobre unas campanas que anuncian el final del año y la llegada del nuevo. Para la Navidad de 1845 Dickens tenía preparado El Grillo del Hogar. Un cuento de hadas sobre la morada familiar. Y en 1846 llegó La batalla de la vida. Una historia de amor. En 1847 las librerías se vieron huérfanas del esperado nuevo cuento de Navidad de Dickens, porque éste se encontraba enfrascado en su novela Dombey e hijo, y, con disgusto, tuvo que renunciar a lo que se había convertido en una tradición. Pero no defraudó en las siguientes Navidades ya que, en diciembre de 1848, salía a la venta El hechizado y el trato con el fantasma.

https://en.wikipedia.org/wiki/Charles_Dickens
"El sueño de Dickens" de Robert William Buss.

En 1849 Dickens estaba muy concentrado escribiendo David Copperfield y no sacó ningún libro de Navidad. Para 1850 ya tenía preparada su revista Palabras de andar por casa (Household Words) donde incluir las nuevas narraciones festivas. Así que durante los años siguientes continuó con sus historias navideñas en relatos y artículos que publicaba en esta revista y en su sucesora Durante todo el año (All the Year Round).

En 1852 se editó una recopilación de los cinco libros, bajo el título Cuentos de Navidad, eclipsando a sus imitadores, que cada diciembre llenaban las librerías con historias navideñas.


Y es de estos cinco libros de los que nos proponemos hablar en los siguientes artículos. Puede que el gran éxito y la repercusión de Canción de Navidad haya ensombrecido a los otros relatos, llegando a ser desconocidos para el gran público, pero después de leerlos, es imposible relegarlos al olvido. Son, igualmente, historias con el sello de Dickens, con sus temas, su estilo y el toque mágico que otorgó a estas fechas. 

https://www.casadellibro.com/libro-cuentos-de-navidad/9788491045113/4589829



domingo, 5 de noviembre de 2017

La historia en los libros de historia.


https://www.casadellibro.com/libro-curiosidades-de-la-historia-con-el-ministerio-del-tiempo/9788467046564/2932866A partir de la exitosa serie española El Ministerio del Tiempo surgió la idea por parte de TVE y Espasa de crear un libro sobre curiosidades de la historia, proyecto que le fue descrito al historiador Javier Olivares uno de sus creadores y guionistas. Javier ya se había fijado en la web Historia 2.0 que diseccionaba históricamente cada capítulo de la serie y que propuso que fueran ellas, las historiadoras y redactoras de esa página, quienes llevaran a buen puerto este libro que tiene como excusa una serie de televisión que mezcla historia y fantasía para acercar los acontecimientos del pasado al gran público de manera atractiva y entretenida. Así nació Curiosidades de la historia con El Ministerio del Tiempo, un libro ameno pero riguroso, donde no solo aparecen los personajes históricos con los que los protagonistas de la serie tienen que convivir y, a veces, socorrer, si no que nos lleva a todos los períodos de nuestro pasado a través de capítulos cortos e interesantes, con humor y lenguaje sencillo. Un libro que acerca la historia a todos los públicos e invita a los seguidores de la serie a indagar más en las épocas que se tratan. Un texto que empieza en la prehistoria y acaba en la movida, en 1986, algo muy grato que no suele ser frecuente en los libros de esta índole.

Pero aquel que está interesado en la Historia, así en mayúsculas, sabe que hay muchos libros sobre curiosidades, anécdotas y acontecimientos de lo más interesantes, que mantienen el rigor de un manual de historia al uso, pero que son mucho más asequibles y entretenidos. Y es que la visión de la historia como una sucesión de fechas, reyes y batallas va perdiendo adeptos y cada vez más, la gente se interesa por la vida cotidiana, por sus personajes favoritos y por el origen de las cosas y de las costumbres.

https://www.planetadelibros.com/libro-historias-de-la-historia/49711
Como ejemplo de obras dedicadas a la divulgación de las curiosidades que la gente muestra por ciertos aspectos, generalmente pasados por alto por los académicos, está toda la serie de Historias de la Historia del genial Carlos Fisas, idea que nació de un espacio radiofónico donde se respondía a las preguntas de los oyentes. Fisas siguió con su pasión por la Historia con más obras estupendas como Curiosidades y anécdotas de la historia universal, Intimidades de la Historia o Historias de reyes y reinas.

Para los interesados en estos temas y en el origen de las cosas y de los inventos, recomiendo a Pancracio Celdrán, que tiene obras tan interesantes como Historia de las cosas o a Pedro Voltes antiguo director del Instituto Municipal de Historia de Barcelona, que además de centrarse en grandes reyes de nuestro pasado, también se dedicó a divulgar curiosidades de la historia en obras como Rarezas y Curiosidades de la Historia de España o El reverso de la Historia.

https://www.casadellibro.com/libro-historia-de-espana-contada-para-escepticos/9788408149699/2665139Todo aquel título que lleve la coletilla de “contada para escépticos” pertenece al siempre extraordinario Juan Eslava Galán. Así tenemos Historia de España contada para escépticos, Historia del mundo contada para escépticos, La Primera Guerra Mundial contada para escépticos o La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos. Asimismo tiene numerosos libros sobre Jaén, sobre misterios de diferentes épocas y temáticas y novelas históricas.

https://www.casadellibro.com/libro-historia-del-mundo-sin-los-trozos-aburridos/9788408170419/5082237También cabe destacar la obra de Fernando Garcés Blázquez que nos da una visión muy amena y completa en Historia del mundo sin los trozos aburridos. Todo está ordenado cronológicamente y al comenzar cada capítulo nos hace una tabla temporal para saber qué estaba pasando en cada uno de los continentes, también  nos habla de la historia china y japonesa que suele pasar desapercibida en los libros al uso que tenemos en España. Hace la clásica división de Prehistoria (de hecho comienza con la aparición de la vida en la Tierra, cosa que no se suele tratar en estos libros, e incorpora los últimos descubrimientos de la prehistoria humana retrasando las fechas en varios miles de años), Historia Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea (abarca hasta el año 2009 cosa inaudita en otros textos). Está organizado en pequeños subcapítulos. Afirma cosas sorprendentes que no mencionan otros autores (como que la prehistoria comenzó en el siglo XIX porque es cuando se descubrieron los primeros fósiles humanos prehistóricos) y hace reflexiones de lo más interesantes. Aunque no, no logra deshacerse de todos los trozos aburridos. Otra obra suya de lo más original es Historia del mundo con los trozos más codiciados sobre los objetos más deseados de cada época, lo que hoy en día son las marcas y que ya existían desde antiguo.

Una obra que me fascinó fue La sangre de los libros de Santiago Posteguillo, más conocido como novelista por sus trilogías sobre la antigua Roma. Con una portada más que atractiva, este texto nos propone un auténtico viaje en el tiempo por obras literarias, escritores y poetas, con toda la fuerza de sus palabras, de su imaginación y también con sus debilidades y con la sangre que ponían en sus escritos o que derramaban  con sus espadas.

https://www.casadellibro.com/libro-la-sangre-de-los-libros/9788408132424/2358938

Y si empezaba con un libro que me ha encantado, dejo para el final mis dos preferidos, auténticos compendios del saber, desde la creación del universo hasta la física cuántica. Relatos preciosos pero exactos que te atrapan desde la primera página y siempre quieres leer más. Me estoy refiriendo a Una breve historia de casi todo (que de breve, por fortuna, no tiene nada) y En casa: una breve historia de la vida privada (también muy extensa) ambos de Bill Bryson. El primero es un libro de divulgación científica, de lenguaje fácil y explicaciones sencillas que te relata los descubrimientos a través de sus descubridores y el segundo es una obra sobre historia de las cosas, de las diferentes formas de vida, de todo aquello que nos ha llevado a ser quienes somos en la actualidad.
https://www.casadellibro.com/libro-una-breve-historia-de-casi-todo/9788492966790/3060169