Aquí cambiamos de tema ¡de buenas a primeras!

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sábado, 29 de octubre de 2016

Hechos reales: anécdotas de viajes II



En otro tren nos ocurrió una anécdota curiosa. En el panel de salidas anunciaban el mismo andén para dos destinos diferentes. Me pareció extraño, pero yo no discuto las decisiones de la compañía así que, puse especial atención en subirme al que llevaba escrito mi ciudad y ocupar mi asiento en el vagón numero 11.

La azafata apareció enseguida repartiendo los auriculares para la película que emitían, cosa que no sé bien por qué se sigue haciendo, ya que parece que la única que ve la película soy yo. Bueno, en esta ocasión también el muchacho rubio y guapo que ocupó el asiento del otro lado del pasillo, y eso que la película era malísima.

El panel del tren anunciaba con bastante antelación y repetidas veces el siguiente destino en el que tenía parada. El joven, que había estado adormilado, se levantó de repente dando un salto.

-¿Dónde estamos? ¿Ya hemos pasado Ciudad Real?

-Sí, hace rato- le contesté.

-¡No! Tenía que bajarme en Ciudad Real y cambiar de tren. ¿Cómo voy a llegar a Sevilla a tiempo?

-Me parece que es la misma vía hasta Córdoba- le dije tratando de tranquilizarle – Busca al revisor, que está junto al vagón cafetería, y cuéntale lo que te ha pasado.

-Eso haré, gracias- respondió levantándose y cogiendo su maleta.

http://cordobacoaching.blogspot.com.es/2012/08/las-vias-del-tren-de-tu-destino.html

Pasó el tiempo y varias paradas más y pensé que se habría bajado en una de ellas, pero el muchacho volvió.

-He hablado con el revisor y lo hemos solucionado. Luego he cenado en la cafetería – me dijo- Tenías razón, es la misma vía hasta Córdoba, así que también puedo hacer el cambio de tren allí. Esta vez estaré más atento. No sé por qué me he distraído viendo esa película tan mala- continuó hablando – Soy un desastre, solo a un desastre como yo le ocurren estas cosas.

-Eso le puede pasar a cualquiera- le respondí pensando que estaba siendo demasiado duro consigo mismo.

-No, en mi billete ponía el vagón 30, pero me pareció un error, creí que un tren no podía tener tantos vagones y me subí en el último, en este. Pero resulta que van dos trenes juntos y sí existe el vagón 30 y está en el tren que va a Sevilla. Cuando lleguemos a Córdoba me bajaré e iré corriendo hasta el otro tren antes de que se separe de este – se explicó- Por eso digo que soy un desastre, siempre metiendo la pata, siempre cayéndome, como el personaje que interpreto en mis espectáculos.

-¿Espectáculos?

-Soy mago- me aclaró – Mezclo la magia con el humor y la gracia está en que todo me sale mal, pero me tiene que salir mal de una forma determinada para que el público se ría.

-Claro- asentí interesada- ¿Y actúas en Sevilla?

-Sí, mañana- y me dijo su nombre – Me han contratado para un evento, el equipo técnico lo está montando todo para los participantes. Así que cuando llegue esa parte me la encontraré hecha y solo tendré que preocuparme de lo mío. Tengo la gran suerte de que mi vocación es mi profesión.

-¿Y vives de ello?

-Sí, me da para vivir de ello. He actuado en muchos lugares, viajo mucho, siempre solo en el tren o en el avión. No se acostumbra uno a esta soledad. A veces es muy duro. A veces estás mal pero tienes que salir ahí a hacer que la gente se ría.

-Haces que por un rato la gente se olvide de sus preocupaciones. Eso es muy bonito.

-Sí, pero cuando no se ríen… lo paso fatal. Una vez, en Francia, el espectáculo salió mal, pero mal de verdad y nadie se reía. Fue horrible. Te analizas mucho, te preguntas qué no habrá funcionado.

-Pero te levantas y vuelves a ello.

-Sí, mañana, sobre el escenario, volveré a ser un desastre, a tropezar, a caerme, a salirme mal las cosas, pero yo sé que se reirán. Me encanta Andalucía, me encanta Sevilla, Málaga y soy un enamorado de Cádiz. Me encanta la gente del sur. Lo malo es que, en realidad, lo mismo me da estar en Sevilla que en Móstoles, porque no veo nada de la ciudad, solo la estación y el teatro o el lugar del evento.

Yo lo miré pensativa. Nunca había conocido a un mago en persona y estaba segura que cuando lo contara, alguna amiga me diría que por qué no le había pedido que me hiciera un truco de magia. También estoy segura de que le habría molestado, o lo habría hecho por compromiso. En aquel momento no era un mago, sino un muchacho que, simplemente, se había equivocado de tren.

-Ya estamos llegando a Córdoba- dijo poniéndose en pie demasiado pronto y cogiendo su equipaje – Esta vez no me despistaré. Me voy corriendo. En cuanto pare el tren me montaré en el de Sevilla inmediatamente.

Miró que lo llevaba todo y yo me pregunté qué trucos de magia llevaría escondidos en su maleta, que juegos de cartas desastrosos, de esos que tienen que salir mal, pero mal de una forma determinada para hacer reír, tendría preparados para el día siguiente.

-Ha sido un placer conocerte- se despidió y en ese momento me di cuenta de que ni siquiera le había dicho mi nombre.

-Igualmente- respondí – Suerte para mañana.

Me sonrió y desapareció. Estuvimos un rato parados en Córdoba, así que me quedé tranquila, sabiendo que había logrado tomar su tren.


Cogí el móvil y busqué su nombre en internet. Y allí me apareció su foto, con su pelo rubio despeinado, su ropa de los espectáculos y sus trucos preparados para unas buenas risas. 

http://www.espectaculoscortina.com/talleres_infantiles_barcelona.html

viernes, 14 de octubre de 2016

Hechos reales: anécdotas de viajes I


Yendo en autobús entre dos ciudades enclavadas en el Camino de Santiago, nos paramos en un pueblo de poético nombre. Cuatro peregrinos subieron al vehículo, pero el que tenía el asiento 31 se encontró con que estaba ocupado. Los dos miraron su billete y concluyeron que estaba duplicado, pues ambos eran exactamente iguales y señalaban como lugar asignado el asiento 31. Los otros tres peregrinos se acomodaron en sus sitios, mientras el cuarto iba a hablar con el simpático conductor. El hombre lo recibió con buena disposición, pues era dado a hablar mucho con los pasajeros, sin ir más lejos, cuando me subía al vehículo, en la estación de autobuses, me dijo: “Ilusionada ¿eh?” con una sonrisa.

Después de escuchar lo que ocurría, el conductor apartó la vista del billete, se acercó a la persona que ocupaba el asiento y tras comprobar que no entendía el castellano, sonrió abiertamente y bromeó:

-Alguien va a tener que hacer el camino andando…- luego poniéndose serio añadió: -No me está permitido llevar a nadie de pie en el autobús… ¡El que sabe español que se venga conmigo!

http://www.compostelavirtual.com/fotos/foto-senal-camino-de-santiago-322.html

 El peregrino y el chófer se bajaron del autobús, entraron en el bar de carretera que también  hacía las veces de estación y de expendedor y, tras unos minutos de incertidumbre, volvieron con un tercero.

-Tengo una persona que se baja en el siguiente pueblo- dijo el conductor y luego levantó la voz -¿Quién se baja en el siguiente pueblo?

-Yo- contestó la señora del primer asiento de manera disciplinada, alzando la mano, como si estuviera en el colegio.

- ¿Ves? El vendedor del bar se ha equivocado y ha vendido un billete repetido. Ahora, él mismo te llevará en su coche al siguiente pueblo, donde se bajará esta señora y tú ocuparás su lugar- le explicó al peregrino.

-Bueno- contestó el joven conforme – ¿Y mi mochila?

-Se queda en el autobús.

Dicho y hecho. El muchacho se apeó del vehículo y nosotros arrancamos sin más pérdida de tiempo. Los compañeros ni se inmutaron por la ausencia de su amigo. Veinte minutos después llegábamos a la siguiente parada en un pueblecito de casas bajas y modestas. El peregrino ya estaba allí, con el dueño del bar, de pie junto a un viejo Mercedes.

La señora se bajó en su destino, el muchacho subió, levantó los brazos y saludó a todos los viajeros. Como respuesta recibió una gran ovación y un aplauso de entusiasmo.

-¡Me he bajado de un Mercedes y me he subido en otro!- gritó ilusionado.

El conductor le señaló el primer asiento que había quedado libre.

-¿Portugués?- le preguntó interesado.

-Brasileño.

-Ahora están las Olimpiadas.

-Las Paraolimpiadas, sí.

Y ese fue el inicio de una larga conversación, a la que solo le faltó pedirse los respectivos facebooks, mientras que en la radio sonaban canciones de los años sesenta y las típicas de ciudades que solo has oído a algún borrachín.

Y es que las cosas, con buena voluntad por todas las partes, pueden solucionarse fácilmente.




No es lo mismo que nos ocurrió en el tren de Hendaya a Madrid, que hacía parada en Burgos.  En la estación esperábamos decenas de personas con nuestras respectivas maletas. Varios muchachos invidentes hablaban con el empleado de la estación que iba a ayudarlos a acomodarse, cuando el tren llegó repleto. Tuvimos que esperar pacientemente que los viajeros que tenían como destino Burgos, se apearan para poder subir nosotros y ceder el paso, como es lógico, al grupo de muchachos y al empleado que los acompañaba y que después debía bajar del tren, antes de que éste emprendiera su marcha de nuevo. Se ve que en esta operación tardamos más de lo habitual y cuando aún estábamos subiendo las maletas, se escuchó la voz de una señora muy enfadada que gritaba desde otro vagón:

-¡Vamos, que ya llevamos diez minutos de retraso!

La impaciencia es muy mala consejera.

http://consejosperegrinos.com/senalizacion-en-el-camino-de-santiago-para-no-perderse/

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Canciones con nombre de mujer III



A Lola se le ha cantado mucho. Así lo hacían Concha Piquer o Lola Flores en No me llames Dolores “No me llames Dolores, llámame Lola que ese nombre en tus labios sabe a amapola, sabe a amapola”; Pastora en Lola “No me llames Dolores, llámame Lola. La que siempre va sola por Barcelona buscando follón”; Chayanne en Lola “Lola, como te gusta subir en la ola y que los hombres a ti te den bola. Como disfrutas, ay carambola, Lola”; y La Lola de Café Quijano “Se llama Lola y tiene historia, aunque más que historia sea un poema”

Las telenovelas también están repletas de nombres de mujer y muchas de ellas tienen su propia canción, como muestra un botón… o cuatro. Rebeca: “por las calles va Rebeca, va buscando su destino, pero no se ha dado cuenta, que por ella yo suspiro”. Luz María “camina Luz María que al final del campo está la primavera”. Rosalinda cantada por Thalía “Ay amor, quédate muy dentro. Aquí está tu Rosalinda para vivir en tus sueños” o María Mercedes también por la misma cantante “María Mercedes pa’ servirle a usted, que rico son el que bailo yo, el baile que alivia cualquier dolor, su ritmo calienta mi corazón”

También tenemos canciones a nombres poco convencionales como Luna y Sol en la canción Sol, Noche y Luna de Chenoa y Galilea de Sergio Dalma.

Y ya sabemos todos que el vino que tiene Asunción, no es claro ni es tinto, ni tiene color.

Juanito Valderrama cantaba a Mi María Jesús, Peret a Belén y Tomasa, a Tomasa también Lolita,  Rocío Jurado a Rocío, Marifé de Triana a Triniá y a María de la O, Gracia Montes a Maruja Limón, Jorge Sepúlveda a María Dolores, Emilio José a Soledad, Fernando Esteso a La Ramona, Los Diablos a Rosana, Leo Dan a Raquel, Los Ángeles a Mónica, Danny Daniel a Isabel, Julián Granados a Lupita, Dyango a Maite, Juan Bau a Natacha y yo, Umberto Tozzi a Gloria, Pablo Milanés a Yolanda, Concha Velasco a Susana en la película del mismo nombre, Tino Casal a Eloise, Tiziano Ferro en Rojo Relativo a Paula, Danza Invisible a Catalina, Joaquin Sabina a la Pobre Cristina que no tenía más que dinero, Chayanne a Salomé. La Vieja Trova Santiaguera decía que María Cristina me quiere gobernar, Jorge Negrete rendía homenaje a las mujeres de la revolución mexicana en Adelita, El Consorcio aseguraba que Me lo dijo Adela, Hombres G gritaban que Marta tiene un marcapasos y Álvaro Soler afirmaba que sin tu mirada sigue, Sofía.


Y muchas otras canciones que faltan…

http://www.myweddinglab.es/2014/01/sorteo-ramo-de-novia-percha-con-nombre.html



domingo, 28 de agosto de 2016

Canciones con nombre de mujer II


Julio Iglesias llevó Gwendolyne para representar a España en Eurovisión en 1970, y años más tarde cantó a Manuela y a Nathalie. Nadie puede negar que lo suyo son las mujeres. Y en 1978 José Vélez nos representó en Eurovisión con Bailemos un vals donde cantaba a una tal Michelle.

El Dúo Dinámico también cantaba a chicas como Mari Carmen, Lolita o Carol. Y hablando de Carol o Carolina, a ella ya le cantaban los Formula V y M Clan le pedía “Esa va a ser mi ruina, pequeña Carolina, ¡vete, por favor!”

Y no de tanto repetir el nombre se multiplican las canciones, como le pasaba a Carmen. Nino Bravo no paraba de llamar a Noelia y soñar con ella al verla pasear todas las noches por la playa. “Hace tiempo que sueño con ella y solo sé que se llama Noelia”. Lo que poca gente sabe es que esta Noelia era la Miss España del momento.

Si hablamos de playa, verano, y canciones no podemos evitar pensar en nuestra famosa Eva María que se fue buscando el sol en la playa, con su maleta de piel y su bikini de rayas.

Otra canción del verano con nombre de mujer es Macarena, esa famosa Macarena que le daba alegría a su cuerpo y dio la vuelta al mundo.

María José tiene dos canciones a elegir, aunque en ambas la siguen, bien puede ser la María José de Los Mismos “Te encontré en el mar, María José, me acerqué a tu orilla, María José, me cubrió tu espuma, María José, sintió tu caricia María José, fui donde tú vayas, María José” o la de Enrique Anaut “María José, María José a un paso de ti y tú no me ves. María José, María José cerquita de ti, pisando tus pies”.

Magdalena tendrá que decidirse entre Trigo Limpio con su María Magdalena y Nubes Grises que le piden Bésame Magdalena.

Ana tampoco se puede quejar de canciones: Roberto Carlos le canta en Ana, José Augusto en  Ana María, Los Payos en Mi pequeña Anita y Mecano contaba la historia de Ana que esperaba a Miguel en la orilla en Ana y Miguel.


Sara también tiene canciones que hablan de ella, como Sara de El Último de la Fila “Sara, dulce, cuéntame el sortilegio aquel que aprendiste de las aves del amanecer” o Sara de Miguel Bosé “Cambió su suerte por el oro de su corazón, quemó su sueño, Sara… Sara…” Y como aportación de Sara, una de nuestras lectoras, incluimos Sara de Revólver y Mikel Erentxun "Sara, ¡oh!, Sara, ¿qué  es lo que viniste a buscar? ¿Por qué diablos paró aquí tu tren?"


http://blog.ticketbell.com/jack-lang-el-artifice-del-dia-internacional-de-la-musica/


miércoles, 27 de julio de 2016

Canciones con nombre de mujer I


Afortunadamente, el mundo está lleno de canciones y las hay de todas clases, unas mejores, otras peores. Las que más abundan, creo yo, son las de amor y desamor, pero de eso ya hablaremos otro día. Hoy vamos a hablar de las canciones que tienen nombre propio, nombre de mujer. Y son muchas. Seguro que si lo pensamos un poco salen más de una docena, y es lo que me ha pasado a mí que pensando, pensando en canciones en español, me han salido éstas:

María gana por goleada a cualquier otro nombre. Además de las canciones religiosas, de repente se me ocurren seis: la famosa Ave María que popularizó David Bisbal o esa otra María que cantaba Ricky Martin “un, dos, tres, un pasito pa’lante, María…”  La sentida María la portuguesa, la inolvidable María Bonita, la bailable Mamma María y la valiente María se bebe las calles de Pasión Vega.

Y si de “ave” se trata, aquí tenemos Ave Lucía de Sergio Dalma. Otra Lucía aún más famosa es Santa Lucía cantada por Miguel Ríos o por Serafín Zubiri. Y Lucía también es la de Serrat “Vuela esta canción, para ti, Lucía, la más bella historia de amor que tuve y tendré…” Pero Serrat no solo cantaba a Lucía, sino también a Penélope.

Laura tampoco se puede quejar con sus canciones. Así tenemos Lady Laura la canción que Roberto Carlos dedicó a su madre; a Raphael con una tristísima Cuando tú no estás dedicada a Laura en la película del mismo nombre. Los Tennessee se volvían locos por Laura, Nek nos contaba que Laura no está. Y ese Amo a Laura, pero esperaré hasta el matrimonio, de los Happines que tanta polémica levantó en su momento.

Otra que tiene donde elegir es Carmen, bien para que los Chunguitos se emborrachen para decirte que eres tú su amor, o bien para que los Trébol te canten aquello de "Carmen, Carmen, Carmen te quiero y tú lo sabes". Y antes que ellos ya cantaban Los Mismos Carmen, Carmen Sevilla Carmen de España, Manolo Escobar su Madrecita María del Carmen y no fue la única mujer a la que cantó Manolo, ahí tenemos a su María Antonia.

Para elegir canción también está Mariana. Mariana de Alberto Cortez, El Mariana Mambo de Chayanne o Mariana no quiere ser mojigata de Carlos Baute.

Rocío Dúrcal cantaba a mujeres en dos películas. Así, en Rocío de la Mancha deseaba a Isabel que tuviera suerte, mucha suerte y en Tengo 17 años a Natalia con la que se va derecho al cielo.

Nuestra niña prodigio, Marisol, también tenía su propia “Canción de Marisol” cantada por unos estudiantes en Ha llegado un ángel.


Y en película se convirtió Margarita se llama mi amor, esta Margarita con nombre y apellidos incluidos.

http://www.ohmyfiesta.com/2013/11/siluetas-de-caras-de-chicas.html

martes, 21 de junio de 2016

Los papeles de Mudfog


Parece mentira que a estas alturas aún queden obras de los genios de la literatura universal sin traducir al castellano y este era el caso de Los papeles de Mudfog de Charles Dickens. Por suerte, la editorial Periférica le encargó la labor a Ángeles de los Santos, quien también hace un magnífico postfacio. ¡Y ya tenemos este divertido libro todo para nosotros!

La edición recoge relatos publicados inicialmente en la revista Bentley’s Miscellany entre 1837 y 1839 y que se convirtieron en libro en 1880. Los papeles de Mudfog son tres textos sobre esta imaginaria ciudad: “La vida pública del señor Tulrumble, en otro tiempo alcalde de Mudfog” e “Informe completo de la primera y segunda reunión de la sociedad Mudfog para el avance de todo”. Completan la obra “La pantomima de la vida”, “Detalles referentes a un león”, “Robert Bolton, el caballero con contactos en la prensa” y “Epístola familiar de un padre a su hijo de dos años y dos meses”.

En “La vida pública del señor Tulrumble”, vemos la maestría de Dickens para describir las ciudades y los personajes, así como su sentido del humor, con un alocado desfile en el que el señor Tulrumble, pese a su ambición, se convierte en el centro de todas las burlas.

“Los informes de la Sociedad Mudfog para el Avance de Todo”, elaborados por un magnífico corresponsal que nos enumera hasta los más mínimos detalles, es una parodia de la Sociedad Británica para el Avance de la Ciencia. Aquí los científicos tienen las más sorprendentes ideas, a cada cual más descabellada, para solucionar los problemas de la sociedad.

En “La pantomima de la vida”, nos dice, ni más ni menos, que la vida es puro teatro. Las personas se ríen cuando los protagonistas son otros, pero se quejan de su  desgracia cuando se trata de sí mismos.

En “Detalles referentes a un león”, habla de un león literario que es exhibido en público y tiene que mostrarse manso.

En “Robert Bolton, el caballero con contactos en la prensa” nos relata la historia del panadero asesino.

Y en “Epístola familiar de un padre a su hijo” se despide de la revista como si de un hijo se tratara, introduciendo el tema del cambio explícitamente.


Aunque esta es una obra temprana del autor, cuando aún firmaba con seudónimo, ya está presente el estilo y los temas propios de Dickens, revestidos de humor y comicidad.

http://www.casadellibro.com/libro-los-papeles-de-mudfog/9788416291014/2405268


viernes, 27 de mayo de 2016

Jugando con fuego.


Igual que los rayos X fueron utilizados para fines estéticos contra la alopecia o en las zapaterías para radiografiar el pie y que el cliente viera lo bien que le sentaba el zapato; el radio fue explotado hasta límites insospechados.

En 1898 el matrimonio Curie descubrió el radio. Informaron a la Academia de Ciencias, pero decidieron no patentarlo, porque era un bien común que debían compartir  con sus colegas, incluso con sus competidores.

Los científicos fueron los primeros fascinados por el radio y por su luminiscencia verde azulada. Les parecía que era el principio de la vida. No era extraño que fueran con un pequeño tubito con radio en el bolsillo del chaleco y los Curie dormían con uno en el cabecero de la cama.

Insensatamente la fiebre del radio se desató en el mercado. En la cosmética se le añadió radio a las cremas faciales, a las barras de labios, al champú, a la pasta de dientes. Se supone que dejaban la piel sana, sin arrugas, el pelo fuerte y hermoso, los dientes libres de caries y blancos. Hasta el chicle llevaba radio. Llegó a confeccionarse lana radiactiva porque, según la publicidad, daba energía vital. Así existía la crema AlphaRadium, o la lana O-Radium.

Con un líquido con una cantidad ínfima de radio se limpiaban los cristales para darles un tono verdoso brillante en la oscuridad. Y con pintura tratada con radio se pintaban las esferas y los números luminosos de los relojes para poder ver la hora en la oscuridad.

En medicina parecía que el radio lo curaba todo, desde la impotencia, artritis, neuralgias… hasta los catarros. Así empezaron a salir medicinas radiactivas como el Radithor, creada por un falso doctor.


Nadie fue consciente del peligro que corrían hasta que las muertes empezaron a sucederse. No solo entre el equipo de científicos que investigaba con la radiactividad, sino también entre los operarios que pintaban las esferas de los relojes y chupaban el pincel para ello, o las personas que tomaban el Radithor. No fue hasta los años 30 cuando las autoridades tomaron cartas en el asunto.

http://tablap4512.webcindario.com/links/88.html

martes, 26 de abril de 2016

De capa y espada.


-No queda sino batirnos.

Esto decía don Francisco de Quevedo en la serie de libros Las aventuras del capitán Alatriste de Pérez-Reverte.

http://ciudadania-express.com/2016/04/22/cumple-400-anos-de-la-muerte-de-miguel-de-cervantes/

Si Cervantes huyó de España tras un duelo, luchó en la batalla de Lepanto y tuvo que hacer  frente a numerosas adversidades en su vida, también otros literatos fueron hombres de capa y espada.


A Quevedo no le quedó sino batirse en numerosas ocasiones y es que no se mordía la lengua a la hora de burlarse del más pintado en sus rimas que corrían como la pólvora por los mentideros de la villa. Por atreverse, se atrevió a burlarse de la mismísima reina Mariana de Austria. Todos sabían que su majestad estaba muy acomplejada por su cojera y nadie se atrevía a decirle nada. Quevedo apostó con unos amigos que la llamaría coja en su propia cara. Así, un día que los reyes paseaban por el Prado se acercó a la reina con una rosa y un clavel en cada mano.
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Firma_de_Francisco_de_Quevedo.gif

-Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja.

Menos mal que la reina reaccionó bien.

https://unkilodeplomo.wordpress.com/2013/11/30/visita-a-la-casa-museo-de-lope-de-vega/
Quien también hacía correr versos envenenados por Madrid era Lope de Vega, un mujeriego incorregible, que tenía que batirse o salir huyendo. No en vano una vez fue detenido por difamación cuando intentaba escapar del teatro de la Cruz en el momento de la representación de su nueva obra. Enrolado en la Armada Invencible, secretario de personajes ilustres, encarcelado, desterrado y entre amor y amor aún le dio tiempo a ser uno de los escritores más prolíficos.


http://blog.educastur.es/poesia/2007/12/13/pedro-calderon-de-la-barcala-vida-es-sueno/Calderón de la Barca es otro de nuestros literatos de capa y espada, espada que tuvo que desenvainar no pocas veces. En una de ellas asaltó el mismísimo convento de clausura de las trinitarias en pos de un enemigo que había herido a su hermano. Este fue el hecho que le valió la enemistad con Lope, ya que no le perdonó que turbara la paz del convento donde su hija era novicia.

martes, 29 de marzo de 2016

La corona partida.


Como ya contamos aquí, la serie Isabel tuvo una gran aceptación por parte del público español. En ella se narraba la vida de Isabel de Castilla y los hechos históricos que se precipitaron durante sus años jóvenes y su reinado.

Tras el éxito obtenido, se grabó Carlos, Rey Emperador. Esta serie comienza con la llegada de un joven Carlos a España y cuenta los acontecimientos históricos de su reinado.

Pero quedaba algo por contar. La ficción televisiva pegaba un salto entre la muerte de Isabel y la llegada de Carlos a España obviando la lucha de poder entre Fernando el Católico y Felipe el Hermoso. Ambos se disputan el trono de Castilla ignorando a su legítima heredera, Juana. Esta es la historia que narra la película La corona partida que atrae al público fiel a la serie Isabel.

Con una cuidada producción, un impecable vestuario y una ambientación excelente, el film narra todo lo que Isabel y Carlos, Rey Emperador se dejaron en el tintero. Tres años en la vida de Juana, tres años de penurias y degradación emocional.

La película pretende funcionar como pieza independiente de la serie. Lineal y lenta en algunas ocasiones, su ritmo narrativo es desigual. Aunque su calidad técnica es indiscutible, no ha conseguido igualar a la serie y tampoco le ha beneficiado la fecha de estreno, justo después de la finalización de Carlos, Rey Emperador, cuando debería haber sido estrenada antes que ésta.

http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-238045/



miércoles, 24 de febrero de 2016

EGB


Yo  fui a EGB, es decir, que pertenezco a la Generación EGB. Lo que quiero decir es que me he leído los dos libros.

Yo fui a EGB fue en un principio una página de facebook y después un blog con muchos seguidores, muchas anécdotas, muchos recuerdos y muchos premios. Se convirtió en un libro, bueno en tres y en ¡un disco! con todo aquello que a los que éramos niños en esa época nos llena de nostalgia, de desayunos con Cola-cao y galletas Fontaneda, de mañanas en el cole cuando el maestro le tiraba el borrador a la cabeza al más revoltoso de la clase, de recreos con nuestro Bollycao o de tardes jugando con los amigos a los cromos, a las chapas o al escondite. Fuimos los que vimos el estreno de Verano azul (y las reposiciones) y coleccionamos las pegatinas de V que daban con la revista Teleindiscreta  o las de actores y cantantes con la Superpop.

Javier Ikaz y Jorge Díaz han rescatado todos estos recuerdos comunes, que por consabidos y obvios, nadie había recopilado y nos ha devuelto otros que teníamos medio olvidados en tres libros que no pasarán a la Historia como grandes obras de la literatura, pero que harán las delicias de los lectores que vivieron esa época (años 70, 80 y principios de los 90) y que de paso, con el transcurso del tiempo, se convertirán en un documento donde se recoge toda una época, para que en el futuro sepan que costumbres, gustos e ilusiones teníamos las personas que vivimos nuestra niñez en esos años.


Generación EGB de Javier Nieves, comenzó como una sección en el programa “La Mañana” de la Cope, después se convirtió en libro donde se recopilan los recuerdos y las anécdotas de la misma generación que Yo fui a EGB, pero de forma menos “universal”. Aunque son los mismos temas, en este último libro todo es común, familiar, nada te es ajeno en toda la lectura, sin embargo en Generación EGB sí hay cosas que te extrañan, que no compartes como esos niños que pasaban los cromos diciendo “sí le, sí le…” (Sí le ¿qué? Por ejemplo, yo decía “lo tengo, lo tengo, no lo tengo”) o se metían con toda su familia en un coche y se iban a veranear a Torrevieja (¿dónde veraneaban los de Torrevieja?) Son pequeños detalles, pero son una diferenciación de los niños madrileños que al resto nos saca de la lectura.
http://www.casadellibro.com/libro-yo-fui-a-egb/9788401346712/2196955

miércoles, 27 de enero de 2016

Palmeras en la nieve


Palmeras en la nieve, una obra de Luz Gabás, cuenta la historia de Kilian, un joven oscense que deja su aldea nevada para trabajar en una plantación de cacao en la exótica isla de Fernando Poo (Bioko) junto a su hermano. Allí descubrirá los enormes contrastes entre la España de los años 50 y la Guinea Española. Un amor prohibido, lazos de amistad y la situación política de la isla marcarán la vida de Kilian.

http://www.casadellibro.com/libro-palmeras-en-la-nieve/9788499980232/1952725Cincuenta años después, Clarence, su sobrina, descubre un fragmento de una carta olvidada y media fotografía que la llevan a perseguir un misterio familiar hasta la actual Bioko.

Luz sabe muy bien de lo que nos habla, porque, aunque la historia de amor y los personajes son ficción, los hechos que cuenta son reales, ya que su propia familia emigró a Fernando Poo.

Debe ser difícil adaptar el libro a la gran pantalla, pero así lo ha hecho Fernando González Molina en un intento loable de darnos una película exótica y colonial que no abunda en el cine español. La fotografía y la ambientación son impecables, empezando por el corredor de palmeras que lleva a la finca Sampaka donde trabajan Kilian, su hermano y su padre y terminando por las localizaciones.


Sin embargo, la película también tiene sus puntos flacos. Mario Casas no está en su mejor registro y, pese a sus casi tres horas de duración, la cinta se queda corta ya que cercena muchos personajes, historias y detalles imprescindibles para la trama, dejando a los espectadores que no han leído el libro sin parte de la historia y a los que sí lo hemos leído pensando en que hubiese quedado mejor en serie. Todos tenemos en la mente la manufactura perfecta, el lujo y la ambientación de El tiempo entre costuras y echamos de menos algo así para una obra como Palmeras en la nieve.

http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-224139/