Creo haber contado en alguna ocasión que no soy muy
deportista pero que, sin embargo, me gusta conocer los orígenes de las cosas y
eso incluye, por supuesto, el deporte. Ya hacía un pequeño guiño a estas
historias contando la creación del “Balón Naismisth” y “La Minoneta”, pero la
historia que más me gusta es la de las olimpiadas.
En primer lugar aclarar que una olimpiada no son
esos días en los que se disputan los famosos juegos, sino el periodo de cuatro
años que transcurre entre uno y otro.
Y toda esta maravillosa historia comenzó con el rey
de la Élida, Ifitos que, desesperado al ver sucumbir sus tierras bajo las
guerras de los poderosos vecinos, se presenta un buen día del año 844 a.C. ante
el Oráculo de Delfos para preguntarle qué debía hacer. En la antigüedad era de
lo más corriente consultar el oráculo para tomar decisiones y las pitonisas,
que interpretaban la voluntad de Apolo, obsequiaban al visitante con la
infalible respuesta del dios.
- Organiza en Olimpia los Juegos Atléticos, gratos a
Zeus- le contestó la pitonisa.
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| Estado actual de la ciudad de Delfos. |
Ifitos, muy satisfecho con la respuesta, se marchó
directo a hablar con Licurgo, rey de Esparta, y con Cleóstenes rey de Pisa, a
los que también les gustó la idea y declararon la Élida (donde se encontraba
Olimpia) zona neutral.
Mitad historia, mitad
leyenda, este es el origen aceptado de las olimpiadas, aunque existe un origen mítico que
habla de cómo Heracles, ocho siglos antes, tras limpiar los establos de Augias
(en uno de sus famosos “trabajos”) organiza una carrera para dar gracias a los
dioses, “inventando” entonces el “estadio”, medida de longitud (192,27 m.)
conseguida tras poner sus pies uno delante de otro 300 veces.
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| Maqueta del santuario de Zeus en la ciudad de Olimpia. |
La primera olimpiada de la que se tiene constancia
histórica transcurrió en el solsticio de verano del año 776 a.C. y el pastor
Koroibos, corredor del estadio, se convirtió en el primer campeón olímpico.
Desde entonces los juegos atléticos de Olimpia se celebraron cada cuatro años
de manera inalterable, lo que ha permitido fechar, con total fiabilidad, los
grandes hechos acontecidos en la antigüedad.
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| Deportistas corriendo el estadio. |
No eran los Juegos Olímpicos los únicos que se
disputaban en Grecia, pero sí uno de los más importantes. Además de estos juegos
dedicados a Zeus, existían también los Juegos Píticos (Delfos) consagrados a
Apolo, que igualmente se disputaban cada cuatro años; los Juegos Istmicos
(Corinto) dedicados a Poseidón, cada dos años; y los Juegos Nemeos (Nemea) en
honor a Heracles, también cada dos años.
El éxito acompañó a las olimpiadas desde el primer
momento y pronto comenzaron a participar más estados griegos y añadirse más
deportes.




















