Aquí cambiamos de tema ¡de buenas a primeras!

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jueves, 16 de abril de 2026

Artemis II: vuelta a la Luna.

A mediados del siglo pasado se llevó a cabo la Carrera Espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Fruto de ella conseguimos que los terrestres se pasearan por la superficie lunar, como ya contamos aquí. Pero, logramos algo mucho más importante: grandes avances tecnológicos que han llegado a la sociedad general.

En las últimas décadas se han desarrollado importantes proyectos con la colaboración de muchos países para conocer y explorar el espacio. Ahí tenemos el ejemplo de la Estación Espacial Internacional. Pero no todas las misiones son fruto de la cooperación y el interés científico. Sigue habiendo competiciones por la primacía estratégica y militar, un afán colonizador e intención de explotar recursos naturales. Las empresas privadas ya han comenzado la actividad turística.

Imagen propiedad de la NASA.
Vista de la Tierra desde la nave el 2 de abril de 2026.
El halo luminoso en la parte de abajo a la derecha es la luz del Sol tras nuestro planeta, el arco verde en la parte superior derecha es una aurora boreal, la estrella luminosa abajo a la derecha es Venus.
Imagen propiedad de la NASA.

En esta década hemos visto misiones espaciales de diferentes países que han llegado a lanzarse en los mismos días y al mismo destino. Ya hablamos aquí de ello y lo bautizamos como febrero marciano de 2021. 

En los tiempos tan complicados que estamos viviendo la misión Artemis II ha ilusionado a muchas personas. Los astronautas (tres hombres y una mujer) partieron hacia la Luna después de someterse a duros entrenamientos y una estricta cuarentena donde sus familiares tuvieron que visitarlos con mascarilla obligatoria.

Han pasado más de 50 años desde que fuimos a la Luna, y estos cuatro científicos han sido los encargados de volver, pero no para pisarla, sino para rodearla. Han batido el récord de distancia en nave tripulada y han contemplado la cara oculta de nuestro satélite. Han podido bautizar cráteres, han asistido a la colisión de meteoritos en directo y han presenciado un eclipse de Sol desde fuera de la Tierra. Tres estadounidenses y un canadiense han completado una misión financiada por Estados Unidos, con la colaboración de Canadá, Australia, la Unión Europea y otros países que se han encargado de propulsar la nave, darles soporte vital como oxígeno, agua, eliminación de CO2 y climatización. Este proyecto es el primer paso para la futura misión Artemis III, porque lo que se persigue es construir una estación en orbita lunar que sirva de base para dar el siguiente salto: Marte.

Imagen: propiedad de la NASA.
Eclipse de Sol visto desde la Luna.
Desde allí el Sol se ve más pequeño y queda oculto tras la Luna durante el eclipse. Los astronautas llevaban gafas especiales para eclipses. Es la primera vez que se utilizan fuera de la Tierra.
Imagen propiedad de la NASA.

El viaje ha durado unos 10 días. La nave Orión cruzó hasta la cara oculta de la Luna y perdió la comunicación con la Tierra durante más de 40 minutos. Hay satélites chinos allí que podrían haber servido para que no se produjera ese silencio, pero China y Estados Unidos están en clara competencia por la supremacía espacial.

El 11 de abril de 2026 la capsula Orión amerizó con éxito frente a las costas de California. Los astronautas volvieron sanos y salvos a casa.

Imagen: propiedad de la NASA.
La Tierra se oculta tras la Luna. Vista captada desde la nave Orión el 6 de abril de 2026.
Imagen propiedad de la NASA.


miércoles, 18 de marzo de 2026

Cuando no es el Día de la Mujer.

El pasado 8 de marzo pudimos ver en redes sociales muchas felicitaciones por el Día de la Mujer. Aquí contamos cómo surgió esa fecha. Pero el considerarlo festivo lo despoja inconscientemente de su carácter reivindicativo. Se han conseguido muchos derechos, pero ya se escuchan mensajes como “yo no soy ni machista, ni feminista”, “no sé por qué lucháis, si ya lo habéis conseguido todo” y “tenéis que volver al rol tradicional”.

No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelva a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”. Simone de Beauvoir.

En las grandes revoluciones que llevaron a mejoras sociales y laborales, las mujeres lucharon junto a los hombres, pero fueron excluidas de los logros. Incluso la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789), texto fundamental de la Revolución francesa, negaba tales derechos a las féminas. Cuando Olympe de Gouges publicó Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana (1791) fue condenada a muerte.

Las mujeres fueron apartadas de cualquier ámbito del saber o de la vida pública. Disfrazadas de varón o firmando como tales, consiguieron acceder a cosas que le estaban vetadas por ser mujeres. Si eran sobresalientes en algo, se las convencía de no merecer reconocimiento, nunca se las consideraba profesionales o, directamente, se les robaba su logro.

Imagen: IA Copilot.

Todos conocemos escritoras que tuvieron que firmar con pseudónimo masculino para ver sus obras publicadas o para ser tomadas en serio.

Otras artistas fueron disuadidas por la propia presión social. Clara Wieck declaró: “Hubo un tiempo en el que yo creía tener talento creativo, pero he renunciado a esa idea; una mujer no debe tener el deseo de componer: si ninguna ha podido hacerlo, ¿por qué iba a poder yo?”. Ahora la conocemos como una gran compositora, pero por su nombre de casada: Clara Shumann. Ha habido que esperar al siglo XX para ver mujeres dirigiendo orquestas, pero ninguna ha sido invitada hasta el momento a dirigir el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena y no se había incluido en su repertorio una pieza de una compositora hasta el año 2025.

Siempre ha habido artistas de gran talento, como Luisa Roldán, María del Rosario Weiss, Margarethe van Eyck, Marietta Tintoretta, Artemisia Gentilieschi, o las hermanas Margarita y Dorotea Joanes pero han tardado siglos en ser reconocidas. Siguen siendo muy pocas las obras de artistas femeninas que pueden verse en los grandes museos. Por ejemplo, el Prado tiene menos del 1% de obras pintadas por mujeres. No se trata de perseguir una paridad basada en números, se trata de justicia.

Desde tiempos inmemoriales las mujeres han aprendido a cocinar para alimentar a la familia, para “ganarse a un hombre por el estómago”, todos pensamos que no hay mejor comida que la de nuestra abuela o nuestra madre. ¿No hay más mujeres en el podio de afamados cocineros del mundo porque se les presupone propio de su sexo y sin mérito cocinar bien?

La ciencia también ha sido siempre machista, por eso existe el Día Internacional de la Mujer, la Niña y la Ciencia. Desde la antigüedad las mujeres se han ocupado de la salud de su familia, de conocer remedios (aunque a veces se les llamara brujas) y han hecho grandes hallazgos, pero el mérito se lo llevaban sus maridos o sus compañeros de laboratorio. A eso se le llama hoy efecto Matilda. Pierre Curie tuvo que rogar a la comunidad científica que dejara de atribuirle a él los logros de Marie. Son bastantes los casos de mujeres a las que sus colegas les robaron sus descubrimientos y… el Nobel, como le ocurrió a Jocelyn Bell Burnell o a Lise Meitner.

Los estudios clínicos se hacían solo con hombres. Hasta 1993 no había ley en Estados Unidos que obligara a incluir mujeres en ellos. Se han estado recetando medicinas al conjunto de la población sin conocer los efectos secundarios que producía en las mujeres. Las dosis estaban pensadas para hombres de 70 kilos. Por cierto, la temperatura del aire acondicionado también está pensada para hombres de 70 kilos, por eso ha habido que legislarla.

Muchas personas creen que los derechos adquiridos están tan asentados que no corren peligro. Pero la igualdad no está asegurada, hay que defender los logros conseguidos y prevenir retrocesos.


Imagen: IA Copilot.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Quince años con De buenas a primeras.

Hace un lustro celebrábamos aquí el décimo cumpleblog. Os contaba cómo nació la idea, cómo elegí el nombre y cómo fue creciendo con cada entrada. Este 11 de febrero de 2026 De buenas a primeras cumple ya quince años y se convierte en un blog longevo. 

Portada del blog.
Plantilla propiedad de Blogger.

Un quindenio puede considerarse mucho tiempo o puede pasarse en un suspiro. Todo depende de lo que estemos midiendo. Cuando hablamos de astronomía, de la vida en nuestro planeta o de la historia más remota, quince años arriba o abajo es una datación muy exacta. Pero quince años en la vida de una persona es mucho tiempo, puede ser la distancia que separa el nacimiento de la adolescencia o la juventud de la madurez, por ejemplo. ¡Pueden pasar tantas cosas en quince años! Probablemente cambien las circunstancias personales, familiares, laborales, las prioridades o las obligaciones, puede que todo ello nos deje sin tiempo, sin energía o, simplemente, sin interés en el proyecto. Por eso, quince años de actividad siempre ha sido mucho para un blog. Aunque, por fortuna, quedan bastantes más veteranos que este, otros tantos han cerrado sus páginas ante las modas cambiantes donde se prima la inmediatez, la brevedad y el consumo rápido. 

Yo era quince años más joven cuando comencé con este blog. Estaba ilusionada sabiendo que en internet había un espacio para todo aquel que quisiera contar algo. Podía lanzar mi botella al océano con la esperanza de que algún navegante la encontrara y leyera el mensaje que contenía. Creo que la motivación primera de la escritura es la de expresarse, la de reflexionar, la de hacer un monólogo interno, la de escribir para uno mismo. Hasta los grandes escritores con la imaginación plagada de historias, empezaron contándoselas a sí mismos. Pero es muy bonito cuando, después del esfuerzo y el tiempo invertido, nos encontramos a alguien al otro lado, un lector que además, en los blogs y sus variantes, puede participar dejando sus comentarios o impresiones y haciendo que el monólogo se convierta en un diálogo.

Gracias a todos los lectores: a los que están desde el primer día, a los que estuvieron durante un tiempo y a los que han llegado hace poco; a los que dejan comentarios y a los que no; a los que vienen siempre y a los que solo se asoman de vez en cuando. Sois el gran apoyo que propicia que el blog lleve quince años de vida y que pueda seguir más tiempo.

Y también quiero agradecer a los amigos que recomiendan algunos artículos de este blog y a los que me hacen sugerencias. Me he atrevido, animada por algunos de ellos, a intentar otro formato. Es solo una prueba que hubiese resultado imposible sin la ayuda de Eva. No pretende ser sustitutivo del blog, sino algo esporádico y complementario. Ya me diréis que os parece. Si pincháis aquí está el enlace a la página principal y, en la imagen de abajo, el vídeo que más me gusta hasta el momento.

martes, 27 de enero de 2026

España en la Unión Europea. 40º. aniversario.

El 1 de enero de 1986 España entró en la Unión Europea. Entonces se llamaba Comunidad Económica Europea y no entrábamos solos, Portugal nos acompañó en ese día histórico. España estaba deseando formar parte de este proyecto, incluso podía verse en películas de las décadas de 1970 y 1980 cuando los personajes decían “somos europeos”. España había solicitado su adhesión con anterioridad, pero fue en 1979 cuando la Comunidad Económica Europea aceptó iniciar las negociaciones. En 1985 el Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad nuestro ingreso en la que hoy es la Unión Europea.

El edificio Berlaymont es la sede de la Comisión Europea en Bruselas.
Imagen: archivo propio.

El sueño europeo no era algo nuevo. Ese anhelo siempre se topaba con enfrentamientos bélicos entre los países del continente: reyes y líderes militares con aspiraciones imperialistas habían intentado hacerse con todo. Pero, incluso en tiempos de paz, resultaba un problema integrar a tantas naciones con idiomas, monedas, leyes y costumbres muy diferentes.

El fin de la Segunda Guerra Mundial marcó un antes y un después. Europa estaba destrozada, incluso los países vencedores tenían que reconstruirse tras las pérdidas humanas, materiales y económicas. La idea de una paz duradera en el continente resurgió con más fuerza tras el desastre y se pensó que crear un ámbito comercial común llevaría a la cooperación y evitaría conflictos futuros.

En mayo de 1949 diez países de Europa Occidental crearon el Consejo de Europa, en 1951 la Comunidad Europea del Carbón y del Acero y en 1962 el Parlamento Europeo. No vamos a explicar la larga historia y los hitos que se fueron consiguiendo, pero sí destacamos que lo acontecido convirtió a la Comunidad Económica Europea en la Unión Europea (UE). El 1 de enero de 1993 se creó el mercado único con libre circulación de personas, mercancías, servicios y capital. El 1 de enero de 2002, el euro, como contamos aquí, empezó a circular entre los habitantes de doce países y en la actualidad, se ha convertido en la segunda moneda más utilizada en el comercio global.

En 2012 la Unión Europea recibió el Premio Nobel de la Paz.

Parlamento Europeo.
Imagen: europarl.europa.eu

Europa asistió a la Guerra Fría, a la separación de la URSS, sufrió vaivenes políticos, sorteó crisis financieras, fue objeto de atentados terroristas y encaró unida la pandemia de COVID-19.

Cada vez son más los países que solicitan su entrada en la UE, aunque también hemos visto la salida de Reino Unido que así lo votó en 2016 y se hizo efectivo el 31 de enero de 2020.

En 2026 la Unión Europea está formada por 27 países representados por una bandera azul con estrellas y un himno, la Oda a la alegría, que compuso Beethoven hace 200 años. No sabemos si este proyecto común durará tanto tiempo ya que en esta etapa se enfrentan graves desafíos y problemas, pero muchos europeos conservan la esperanza de avanzar juntos hacia un futuro de paz y hermandad.

En azul los países que forman la Unión Europea en enero de 2026.
Imagen:https://www.saberespractico.com/geografia/paises-union-europea/