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lunes, 14 de mayo de 2018

Festival de Eurovision 2018: paz, amor, lágrimas y una gallina.



https://en.wikipedia.org/wiki/Eurovision_Song_Contest_2018Ya contábamos aquí como una balada romántica de Salvador Sobral se alzó con la primera victoria para Portugal en el Festival de Eurovisión de 2017 y, con el premio en la mano, declaraba que “la música no son fuegos artificiales, la música es sentimiento y tiene que decir algo”.

Quizá esto devolvió la fe en un festival que parecía haber olvidado la música y haberse centrado en un show cegador, repleto de parafernalia y distracciones.

España envió a la joven pareja formada por Amaia y Alfred con Tu canción. Cantarle al primer amor con dulzura y ensoñación podía resultar demasiado azucarado para algunos y hasta aburrido para otros, pero logró emocionar a la mayoría de los españoles. La puesta en escena no podía ser más sencilla, tan solo con luces y las linternas de los móviles del público como un cielo plagado de estrellas. Muchos la calificaron de sosa y otros de intimista. Les tocó actuar en segundo lugar, el llamado “puesto maldito”, pues nadie que haya arrancado de esa posición ha logrado la victoria en toda la historia del festival. A pesar de la inocencia que desprendía Tu canción, a pesar de que el público español esperaba un beso final que nunca llegó, la BBC preguntó en sus redes cómo se decía en español "idos a un hotel".

http://cadenaser.com/ser/2018/05/11/television/1526045484_553831.html
Amaia y Alfred durante su actuación.

Otra apuesta por el amor que fue calificada de almibarada fue la de Lituania, cuya cantante, sentada en el escenario, acompañada por conmovedores hologramas de parejas desde la niñez a la vejez, solo  se levantó para acercarse a su marido, abrazarlo y romper a llorar.

No fue la única que lloró, ya que la cantante portuguesa apenas pudo terminar su balada por la emoción y las lágrimas.

Y sin reponernos aún de tanta melancolía y tristeza, nos encontramos con los ojos vidriosos y el llanto contenido del cantante alemán, Michael Schulte, que interpretaba una de las mejores y más conmovedoras canciones de la noche, You let me walk alone, dedicada a su padre que falleció cuando él era solo un niño y que lo dejó “caminando solo”. También a los que se fueron dedicó su canción Albania.

Casi al final del festival hicieron su aparición los cantantes de Irlanda, país que más victorias (siete) ha alcanzado en el palmarés de Eurovisión y que decidieron que era buena idea cantar una balada romántica con la chica al piano y el chico a la guitarra (como se había barajado que podría hacer España) y con nieve mecida por la brisa como se había visto en el vídeo musical de la canción española. Fue calificada como la puesta en escena más bonita de la noche. Cosas del destino, ellos cosecharon muchos más votos que Tu Canción.

http://www.abc.es/play/television/eurovision/abci-eurovision-alfred-amaia-harry-potter-201805051629_noticia.html
Un momento de la sobria puesta en escena de la canción española.

Espectaculares fueron la canción y la puesta en escena de Estonia con la cantante lírica Elina Nechayeva cantando a La forza del amor en italiano, con un vestido de 65.000 euros y ocho kilos de peso sobre el que se proyectaban las más bellas imágenes.

Mensajes de paz y humanidad se lanzaba también desde Francia con Mercy, el nombre real de un bebé que nació cuando su madre intentaba llegar como inmigrante ilegal a Europa.

En un hecho histórico se basaba la canción de Dinamarca que con las velas al viento secundaban la postura del antiguo noble vikingo Magnus Erlendsson que se negó a blandir la espada en la batalla de Anglesey Sound (1098) porque creía que los conflictos podían ser resueltos sin violencia.

Italia, cerraba las actuaciones de la noche, con los ganadores del festival de Sanremo, aquel que inspiró la creación de Eurovisión, repitiendo Non mi avete fatto niente (no me has hecho nada), hablando de lo absurdo de la guerra y subtitulando su canción en muchos idiomas, para que su mensaje llegara a todas partes.

La reivindicación más llamativa vino de la mano de Israel con su Toy donde Netta comenzaba cacareando e imitando a una gallina para, luego, dejar claro su mensaje feminista y contra el bullying, gritando “no soy tu juguete, chico estúpido”, entre música repetitiva y atuendo estrafalario. Era la favorita de la noche.

Pero no todo iba a ser lágrimas y mensajes de paz y amor. También había lugar para el espectáculo, el baile y los fuegos artificiales en el Altice Arena de Lisboa. Así lo entendió Alexander Rybak representante de Noruega que ya ganó en 2009 con su famoso violín y su canción Fairytale y que buscaba repetir la victoria este año con That’s How You Write a Song contestando a las miles de cartas que le habían llegado pidiendo consejos sobre cómo escribir una canción. Un juego de puertas imposibles y un look pasado de moda presentaba Moldavia que esperaba que aquel fuera su día de suerte. Un vampiro ucraniano que se levantaba del interior del piano y lo envolvía en llamas abrió el festival. La espectacularidad de las actuaciones al más puro estilo Beyonce o Jennifer López que sumaron puntos para Australia y Chipre nos hacían llegar casi al final de la gala. El salto mortal (nunca mejor dicho) lo dio el  cantante de la República Checa que acabó en el hospital tras uno de los ensayos, pero que finalmente pudo entonar su Lie to me.

Hubo de todo, desde ópera, pop, folk, rock, country hasta heavy. Pero el incidente de la noche lo protagonizó un espontáneo cuando le arrebataba el micrófono a SuRie, cantante de Reino Unido,  mientras interpretaba su preciosa Storm. La británica declinó la invitación de repetir su actuación.

https://en.wikipedia.org/wiki/Eurovision_Song_Contest_2018
Cuatro mujeres presentaron la gala: Daniela Ruah,
Silvia Alberto,Catarina Furtado y Filomena Cautela.
Y mientras se esperaba que llegasen las votaciones, Salvador Sobral apareció en el escenario, bastante mejorado y con muy buen aspecto, para cantar con su admirado Caetano Veloso Amar pelos dois.

Los favoritos de la noche fueron Israel, Chipre, Alemania, Francia e Italia. Cuando España presentó su candidatura, se colocó en cuarta posición en las casas de apuestas, pero tras los ensayos acabó cayendo hasta el puesto 19.

El jurado profesional dio la sorpresa al colocar en lo más alto de la clasificación a Austria y Suecia. Cesar Sampson (Austria) acarició la victoria en varias ocasiones a lo largo de la noche tras sorprender con su tono góspel y su canción Nobody but you, quedando finalmente en tercera posición. Y Benjamin Ingrosso (Suecia) con su canción disco Dance you off y su cuidada puesta en escena descendió al  séptimo puesto tras sumarse el televoto del público. Y es que los telespectadores lo tenían claro desde el principio. La espectacular Eleni Foureira (Chipre) con su Fuego, compuesta por los mismos músicos que escriben para Jennifer López, deslumbró al público, pero no consiguió arrebatarle la victoria a Netta con su Toy y fue Israel quien se alzó con el triunfo barriendo a sus rivales. La estrambótica Netta recogió el micrófono de cristal de manos de un Salvador Sobral neutro que unos días antes había confesado públicamente que Toy le parecía “una canción horrible”. Y es que, en realidad, para reivindicar algo no es necesario hacerlo de forma llamativamente estrafalaria, porque se corre el peligro de convertir en superficial un mensaje profundo. Todo el mundo conoce ya el tema de Netta como el baile de “la gallina”…


https://es.wikipedia.org/wiki/Festival_de_la_Canci%C3%B3n_de_Eurovisi%C3%B3n_2018
Los participantes de Eurovisión 2018.

Amaia y Alfred recibieron 61 puntos (solo 18 del televoto) y quedaron en la posición 23 de 26 países. Amaia, tan espontánea y sincera como siempre, afirmó que “es una posición de mierda”, pero que estaban contentos con la actuación y Alfred declaró que siempre habían dicho que les daba igual el puesto en el que quedaran. Tras nuestra derrota no han faltado las voces que declaraban que Lo malo de Aitana y Ana Guerra habría hecho mejor papel en el festival.

Portugal cerró la lista pasando de primer puesto y record de votos en 2017 a última posición con 39 puntos en 2018.

¿Qué impresión dará ver en los futuros recopilatorios de las canciones vencedoras de Eurovisión Amar pelos dois en 2017 seguida de Toy en 2018? ¡Menudo cambio!


Este fue el resultado final del festival de Eurovisión 2018:

1.    Israel. Toy. Netta.
2.    Chipre. Fuego. Eleni Foureira.
3.    Austria. Nobody but you. Cesár Sampson.
4.    Alemania. You let me walk alone. Michael Schulte.
5.    Italia. Non mi avete fatto niente. Erma meta y Fabrizio Moro.
6.    República Checa. Lie to me. Mikolas Josef.
7.    Suecia. Dance you off. Benjamin Ingrosso.
8.    Estonia. La forza. Elina Nechayeva.
9.    Dinamarca. Higher Ground. Rasmussen.
10.Moldavia. My lucky day. DoReDoS.

http://www.rtve.es/television/20180513/israel-baile-gallina-ganan-eurovision/1732440.shtml
Tabla con los resultados finales de las votaciones.


miércoles, 17 de mayo de 2017

El Festival de Eurovisión 2017: impresiones y resultados.


El Festival de la canción de Eurovisión nació en 1956 con la idea de estrechar lazos entre los países europeos. En aquella época el continente seguía intentando reconstruirse tras las guerras y los motivos de unión y reunión eran bienvenidos. A día de hoy, el famoso festival sigue celebrándose, contando cada vez con más países participantes, pero también con más detractores que lo consideran algo desfasado y sin valor musical.

https://www.saberespractico.com/banderas-2/banderas-paises-de-europa/


Tal y como contábamos, el Festival de Eurovisión 2017 se ha celebrado en Kiev (Ucrania) no exento de polémica, como suele ser habitual. En este caso el tira y afloja que han mantenido Ucrania y Rusia por la cuestión de Crimea ha impedido que la cantante rusa pisara suelo ucraniano y este país se ha quedado sin participar este año en el festival.
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Ukraine_Eurovision.png
Todas las galas de Eurovisión suelen hacer un despliegue de tecnología espectacular para que la puesta en escena de los diferentes países, lo que actualmente cobra la máxima importancia, brille de forma deslumbrante. Ucrania no se ha quedado atrás y ha puesto a disposición de los cantantes unas impresionantes pantallas donde se proyectaban desde los fuegos artificiales más largos emitidos durante una actuación, hasta la imagen de la Tierra vista desde el espacio. La organización del evento ha costado 50 millones de euros y, como ocurre casi todos los años, los beneficios no alcanzan ni la mitad del dinero invertido. A los tres presentadores, todos hombres, se les ha criticado su pobre nivel de inglés y su encorsetamiento, aunque ellos se esforzaran por explicarnos en clave de humor el duro entrenamiento al que se habían sometido para conducir una gala que vieron más de 200 millones de personas. El espectáculo fue  seguido por los 42 países que competían este año, más otros muchos que no participan (buena parte de América por el canal internacional de TVE y algunos países asiáticos). Se realizaron dos semifinales previas para decidir qué países pasaban a la gran gala final donde también compiten los llamados Big 5, que no tienen que pasar este filtro (como por ejemplo,  España). Pero que no se crea nadie que solo los países europeos pueden cantar en este festival, Israel, por ejemplo, es un habitual que lleva mucho tiempo participando y, algunos años se ha invitado a un país a presentarse como por ejemplo a Australia en 2015, con motivo de la celebración del 60 aniversario del festival y la fidelidad con la que los australianos han seguido durante 30 años el evento aunque no compitieran en él. Fue tal el éxito que cosechó que ahí sigue, aunque esté en nuestras antípodas.

Este año la gala la abrió Israel, el primero de los 26 países que cantaron en la final del festival. Bielorrusia celebraba el 800 aniversario de la fundación de su país cantado por primera vez en su idioma, el representante de Austria nos miraba embelesado mientras entonaba su bonita canción sentado en la luna, tres novias con el micrófono “escondido” en sus ramos hacían las segundas voces de Moldavia, Hungría enviaba a su primer representante de etnia gitana, Azerbaiyán pintaba con tiza en una pared negra dentro de una habitación del pánico, Croacia mezclaba el pop con la ópera en italiano, Chipre apostaba por Gravity una canción del mismo compositor que ya ganó el festival en 2012 con su famosa Euphoria, Rumanía se arriesgaba con el canto tirolés mezclado con rap, el país anfitrión se atrevió con el inglés por primera vez y presentó un rock, Bélgica llevó a una muchacha de voz grave, presencia fría y actitud imperturbable, Suecia nos hizo un nada improvisado desfile de modelos masculinos con una complicada coreografía sobre cintas de gimnasio, Bulgaria llevó al primer representante del festival nacido en el siglo XXI, un jovencito de preciosa voz con cuidada puesta en escena. Cerraba el festival Francia que retomaba la costumbre de cantar en su idioma oficial.

¿Quiénes eran los favoritos? Bélgica, Suecia, Bulgaria y Portugal. Pero desde el primer momento todos lo tuvieron muy claro: Italia ganaría el festival. La canción Occidentali’s karma interpretada en italiano por Francesco Gabbani y que ganó en febrero el festival de Sanremo, se posicionaba la primera en las casas de apuestas, en las críticas y entre los eurofans. Su música pegadiza y bailable, su letra, la voz de Francesco y una coreografía sencilla, alejada de parafernalias, con la presencia del cantante y un mono desnudo que bailaba sobre el escenario, se ganó a los europeos. No es nada frecuente que una canción vencedora en el festival de Sanremo tenga tanta repercusión en el resto del continente, pero enseguida se coló en las listas de éxitos europeas y tuvo más de 100 millones de visualizaciones en Youtube. La letra, llena de citas cultas, critica la superficialidad de aquellos que se creen muy modernos al adoptar la espiritualidad oriental de forma vacía. Sí, tan contemporáneos como el hombre del neolítico, dice Francesco. El cantante afirma que la lectura de El mono desnudo (1967) de Desmond Morris le impactó y tiene mucho que ver con su canción, hecho que ha vuelto a convertir el libro en best seller en Italia. Por su parte, el etólogo británico, se mostraba encantado y afirmaba que vería desde su casa de Oxford el festival y apostaría por Francesco.

¿Qué pasó con España? Pues como ya contamos, las casas de apuestas nos situaban en última posición. Tras su polémica victoria en Objetivo Eurovisión, Manel Navarro se había ganado la antipatía de buena parte de los eurofans y de los surferos (que calificaron la imagen que mostraba de ellos como grotesca). De poco sirvieron las disculpas del cantante, el buen rollo que quería transmitir con Do it for your lover, su camisa de flores hawaianas y las tablas de surf proyectadas en el suelo del escenario sobre las que el grupo fingía surcar las olas mientras una idílica playa con palmeras y una puesta de sol brillaban a sus espaldas. Los abucheos (que no captó la cámara) de los propios eurofans españoles no hacían presagiar nada bueno. Desafinar, desafinaron varios cantantes en sus respetivas actuaciones, pero Manel lo hizo de una forma dolorosamente apreciable en el momento álgido de la canción. El joven salió al paso con sentido del humor y sin hacer ninguna autocrítica, aunque días después confesaría que en aquel momento lo pasó muy mal y pidió disculpas por la decepción. A este ya famoso y mediático gallo (las redes sociales están repletas de bromas y memes al respecto) se le culpa del mal resultado de España, pero lo cierto es que el jurado profesional votaba el día anterior, tras el ensayo general, donde Manel estuvo impecable, y ningún país nos dio un solo punto. Finalmente, España quedó en última posición con solo 5 puntos otorgados por el televoto de Portugal.

¿Quién ganó Eurovisión? Ganó uno de los favoritos, quizá el que menos esperaba ganar, alguien que había devuelto a su país a la gran final tras siete años de ausencia. Después de 48 años de participaciones y de quedar frecuentemente en los últimos puestos, por primera vez, Portugal, saboreó la victoria. El héroe de esa noche histórica fue Salvador Sobral, un muchacho enfermo del corazón que ni siquiera había podido acudir a todos los ensayos, pero que con su sola voz melodiosa, su sentimiento y su canción romántica en portugués, cautivó al jurado y a los espectadores. No necesitaba nada más que su sensibilidad y su sencillez, sin vistosas puestas en escenas, ni estudiadas coreografías. Los puntos empezaron a llover desde el primer momento, muy pocos países no le votaron, ninguno de los que lo hizo le dio menos de 5 puntos y 17 países (entre ellos España) le otorgaron sus 12 puntos. Comenzó en primera posición y nunca dejó de estarlo. El voto del público fue determinante, sacaba ya más de 100 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, Bulgaria, pero el televoto aumentó la distancia. Cuando enfocaron a Salvador que estaba sentado con su hermana, la compositora de su canción Luisa Sobral, el joven no terminaba de creerlo. Nadie había conseguido nunca en la historia de Eurovisión los 758 puntos que le dieron la victoria. Cuando se convenció, subió al escenario para recoger el famoso trofeo, un micrófono de cristal, que enseguida se puso sobre la cabeza mientras abrazaba a Luisa. Salvador, que días antes había admitido que no seguía especialmente el festival y que su sueño era cantar por el mundo, dedicó sus primeras palabras como ganador a recordar a todos que: “la música no son fuegos artificiales, la música es sentimiento y tiene que decir algo”.

https://sitioexpresodemedianoche.blogspot.com.es/2015/05/

Como todos los años, el festival se cerró con la canción ganadora, pero esta vez Salvador no cantó solo, sino junto a su hermana en un precioso dúo que hizo las delicias del público.

Amar pelos dois, melancólica y tierna, tiene la magia de la atemporalidad y el sabor a banda sonora de película clásica. La letra habla de vivir para amar y de rezar para que la persona amada vuelva a quererte.

Portugal había pasado todo ese 13 de mayo de celebración pues se cumplían 100 años de la aparición de la Virgen de Fátima y el Papa Francisco había viajado hasta allí para canonizar a los pastorcitos. Por la noche cientos de miles de seguidores del Benfica festejaban su cuarto título consecutivo en la Liga. Las calles de Lisboa ya estaban llenas cuando los altavoces de la Glorieta del Marqués de Pombal retransmitieron la actuación de Salvador. La euforia fue total cuando se le proclamó ganador, los jóvenes salieron a las calles cantando Amar pelos dois y gritando “douze points”, los mayores pensaron que era un milagro y los incrédulos tardaron en asimilarlo: habían sido 48 años de espera.

Este fue el resultado final del Festival de Eurovisión 2017:
1.    Portugal. Amar pelos dos. Salvador Sobral. 758 puntos.
2.    Bulgaria. Beautiful mess. Kristian Kostov. 615 puntos.
3.    Moldavia. Hey mamma! Sunstroke Project. 374 puntos.
4.    Bélgica. City lights. Blanche. 363 puntos.
5.    Suecia. I can´t go on. Robin Bengtsson. 344 puntos.
6.    Italia. Occidentali’s karma. Francesco Gabbani. 334 puntos.

http://as.com/tikitakas/2017/05/12/portada/1494612968_444718.html



lunes, 20 de marzo de 2017

El Festival de Eurovisión y las polémicas de los últimos años.


Todos los años, por una cosa u otra, siempre hay polémica alrededor del Festival de Eurovisión, tanto es así que incluso existe la expresión eurodrama para referirse a ello.

En 2016 fue por la decisión de la cantante y compositora Barei de interpretar su tema Say Yay! íntegramente en inglés. Barei resultó ganadora en el programa Objetivo Eurovisión emitido por TVE con la finalidad de elegir la canción que representaría a España en el Festival de la Canción de Eurovisión. Fue votada como la mejor candidata tanto por el jurado de expertos presentes en el plató  como por el voto del público desde sus casas. En aquella ocasión se presentaron seis finalistas de los cuales, tres iban con canciones en castellano y tres en inglés. Los responsables de TVE dieron la opción a los cantantes que interpretaban sus temas en inglés de introducir alguna estrofa en castellano, pero dejándoles total libertad de decisión. Barei eligió continuar sin incluir ninguna frase en español ya que consideraba que sus influencias y el estilo de su música eran más coherentes con la letra en inglés. Tras su victoria en Objetivo Eurovisión se desató la polémica.

Todos los años surgen las mismas preguntas ¿Debe España presentarse a Eurovisión renunciando a su idioma mayoritario y cantando en inglés? ¿Facilitaría esto alcanzar la ansiada victoria? Los miembros de la Real Academia Española (RAE) lo tienen claro: España debe presentar un tema en castellano.

En varias ocasiones nuestro país ha acudido al festival con una canción con título, estribillo o varias frases en inglés, lo que ha provocado el malestar de los académicos, pero 2016 se convirtió en el año en que, por primera vez, nos presentábamos con una canción sin una sola palabra en castellano. La disconformidad y el descontento de los académicos de la RAE se hacían patentes en las declaraciones de José María Merino que calificó el hecho como un disparate, argumentando que el castellano no es una lengua minoritaria, sino que lo hablan 500 millones de personas en el mundo.

El público manifestó su disgusto en todos los medios de comunicación, porque, aunque la canción había sido apoyada por los españoles, muchos no se sentían identificados con una canción íntegramente en inglés y, los que no tenían soltura en dicho idioma, se quejaban de que no entendían la letra, ni siquiera el mensaje general, y que les resultaba inaceptable no saber de qué hablaba el tema que representaba a su país en el festival de la canción más importante de Europa y uno de los más famosos del mundo. A ello se sumaba que nadie se había preocupado de traducir la letra para que todos la entendieran, ni de presentar el vídeo subtitulado para España, por lo que mucha gente tuvo dificultades para encontrar información sobre la historia que contaba Barei en su famoso tema y se dieron por vencidos, quedándose con la incógnita de qué decía la cantante más allá de su repetido Say Yay!

Otras muchas personas, sobre todo fuera de nuestras fronteras, no alcanzaban a comprender la polémica desatada en España por presentar una canción en inglés. El inglés es el idioma internacional, el que la mayoría de las personas entiende, muchos países (incluida Francia, Alemania y Rusia) han renunciado sin problemas a cantar en sus respectivas lenguas para apuntarse a la modernidad y en inglés se han interpretado las canciones ganadoras del festival en los últimos años. Lejos quedan aquellos tiempos en los que cada país competía en Eurovisión en su propia lengua, llegando, incluso, a estar regulado intermitentemente que así fuera por las mismas bases del concurso, hasta que en 1999 se decidió dejar que cada participante eligiera el idioma de la canción que lo representaba.

Pero si muchos creían que el cantar en inglés daría la victoria o situaría a Say Yay! en el Top Five estaban muy equivocados, pues Barei quedó en el puesto número 22 de 26 países.

http://blogs.formulatv.com/cosas_de_la_tele/festival-de-eurovision-en-que-idioma/

Comprendo la postura y el razonamiento de las personas que no saben inglés o que, simplemente, no se sienten representadas por una canción en otro idioma y comparto la opinión de la RAE. Creo que cada país debería cantar en su propia lengua y, personalmente, considero que las canciones de Eurovisión deberían estar subtituladas para que todos entendiéramos la letra, que es una parte muy importante de la composición.

Respecto al Festival de Eurovisión de 2017, como viene siendo costumbre, TVE ha repetido su programa Objetivo Eurovisión para elegir al representante de este año. Y, como el año pasado, la polémica ha acompañado al ganador. En este caso volvieron a presentarse varios temas en inglés, y TVE mantuvo su recomendación de incluir estrofas en castellano en las canciones. Así lo hizo Manel Navarro, el cantautor catalán que resultó ganador, que había compuesto su tema Do it for your lover completamente en inglés y que decidió mantener el idioma anglosajón solo en el estribillo, traduciendo el resto, cosa que muchos le agradecemos. Junto a él se presentaban Mirela con Contigo, Leklein con Ouch!, Maika con Momento crítico, Paula Rojo con Lo que nunca fue y Mario Jefferson con Spin my Head. Para mí, Paula Rojo fue todo un descubrimiento, y su presencia en Objetivo Eurovisión ha  conseguido que ahondara más en su música y descubriera canciones tan bonitas como Suena a country o El país de Nessie.

La polémica surgió cuando el jurado en plató dio la victoria a Manel y el voto telefónico del público otorgó la máxima puntuación a Mirela, llegando a un empate. Otros años, en situaciones similares, la última palabra la había tenido el televoto, pero en esta ocasión fue el jurado el que inclinó la balanza a favor del cantautor catalán dejando a Mirela, la eterna aspirante (pues la cantante ya ha intentado convertirse en la representante española en Eurovisión en varias ocasiones) en un segundo puesto ante la ira de los eurofans presentes en el plató. La cosa no acabó muy bien, pues los abucheos y los gritos de “tongo” se oyeron claramente, mientras que en las redes se ponía en duda la imparcialidad de uno de los miembros del jurado y se decía que en algún medio había aparecido Manel como ganador media hora antes de que se cerraran las votaciones. El joven, con algún que otro gesto despectivo hacia el público presente en la gala, volvió a cantar Do it for your lover, y se puso fin al programa. Lo que ocurrió después solo ellos lo saben, pero trascendió que nada pudo contener la ira de algunos eurofans y que hubo, incluso, una agresión.

Las redes echaron humo las semanas siguientes con mensajes continuos en contra de Manel, pidiendo que renunciara a favor de Mirela o que se le descalificara por los gestos de desprecio que mostró ante las protestas del público. Muchos eurofans no se sienten representados por él y afirman que no verán el festival este año. Mientras, Manel, continúa con la promoción de su canción y, tras pedir disculpas, ha manifestado su deseo de conseguir el apoyo mayoritario de los eurofans.

España solo se ha alzado con la victoria en dos ocasiones (con Massiel en 1968 y su famoso La, la, la y con Salomé en 1969 y su Vivo cantando). A estas alturas parece casi imposible que volvamos a ganar. Recordemos que dos estrellas reconocidas mundialmente como Raphael (Yo soy aquel, 1966. 7º puesto. Hablemos del amor, 1967. 6º puesto) y Julio Iglesias (Gwendoline, 1970. 4º puesto) no lograron el triunfo. Tampoco lo hicieron las magníficas baladas de Nina (Nacida para amar, 1989. 6ª puesto), Sergio Dalma (Bailar pegados, 1991. 4º puesto) y Pastora Soler (Quédate conmigo, 2012. 10º puesto), ni la impresionante campaña publicitaria y apelación al voto emigrante de Rosa (Europe’s living a celebration, 2002. 7º puesto), ni el ritmo contagioso de David Civera (Dile que la quiero, 2001. 6º puesto). En los últimos 25 años solo hemos rozado la victoria con Anabel Conde (Vuelve conmigo, 1995. 2º puesto).

Con este panorama, aunque me guste la canción, no espero demasiado. Sospechamos que la vecindad y los emigrantes otorgan votos y cuantos más vecinos tengas, más votos obtienes. Y a esto hay que sumarle que las casas de apuestas sitúan a Do it for your lover en último lugar.


http://www.formulatv.com/noticias/60685/turquia-no-participara-festival-eurovision-2017/




jueves, 27 de diciembre de 2012

Compras navideñas



Parece que cada año llega antes la Navidad. A primeros de noviembre (en algunos lugares ya a finales de octubre), cuando todavía podemos andar en manga corta, aparecen los escaparates adornados con grandes árboles y luces.
Son las tiendas las primeras en recordarnos que llega esa época que en el cine y en la televisión se nos presenta como idílica, llena de paz, amor, felicidad y  desconocidos que te saludan por la calle. La imagen de George Bailey corriendo eufórico hacia Bedford Falls mientras grita “¡¡Feliz Navidad!!” a todo y a todos forma parte de la memoria colectiva.

¡Qué bello es vivir!

Con el paso de los días todo se va contagiando de adornos, las casas, las calles, los parques y los edificios oficiales… Cualquier rincón es bueno para poner una guirnalda de luces, una ramita de pino, un bonito belén. Los escaparates simulan esa nieve brillante y las postales dibujan con purpurina el blanco de las calles. Es invierno y nieva. “Let it snow, let it snow, let it snow”… Una de mis canciones preferidas, aunque no en todas partes nieva, ni es invierno en todo el planeta, pero ese es un pequeño detalle sin la menor importancia. ¿Llegará Santa Claus en su trineo con regalos para ti o tú eres más de Reyes Magos?

Los villancicos suenan a todo volumen en los centros comerciales engalanados para invitar a las compras. Abren todos los días, incluso los domingos.

Es curioso cómo se llenan con carteles de lo más variopintos. ¿Estás en España? ¡No importa! ¡“Merry Christmas” lo entiende todo el mundo! Es el lenguaje internacional, es el lenguaje de la felicidad y la euforia colectiva.  Es tan internacional que podemos hacer variantes y todo el mundo lo sigue entendiendo. En algunas tiendas se puede leer: “Merry Kissmas”… Es más cariñoso. En otras nos encontramos con “the best gift” y una sonrisita se nos dibuja en la cara. En estas fechas no hay saldos, oportunidades, descuentos, ni rebajas; hay “sales” o “Il regalo perfetto, idee partire da euro 9.95” que es más sofisticado, más glamuroso.

-¡Llama a la Vane y pregúntale su talla!- grita una jovencita mientras rebusca en el montón de 9.95.



Un joven levanta varias perchas con prendas de mujer mientras su amigo las fotografía con el móvil y se dispone a enviarlas vía “whatsapp”…

-A ver cual le gusta más- añade mientras teclea a toda prisa.

Las mujeres eligen vestidos de fiesta, los hombres huyen de las corbatas, los niños lloran porque quieren ir a ver aquel juguete o pasearse por la tienda Disney. Un Santa Claus, extrañamente joven y delgado, reparte publicidad, Melchor espera en su dorado sillón mientras su paje conduce a un asustado pequeñín hasta su regazo mientras los padres lo fotografían entusiasmados.

Los dependientes se enfrentan con desilusión a pilas de mercancía desordenada, de ropa arrugada y, con cara de disgusto, observan como antes de terminar de doblar ese montón de camisas, los clientes las están revolviendo; las cajeras pasan los productos rápidamente, presionadas por la mirada severa del jefe mientras las colas crecen ante ellas; las limpiadoras murmuran malhumoradas por el confeti y la basura acumulada; los camareros intenta recuperar el resuello mientras los comensales esperan impacientes sus platos.

Cuando nos alejamos de ese paisaje idílico, de todos los adornos y de los villancicos,  no encontramos el espíritu navideño ideal y maravilloso, no brillan las estrellas de forma diferente y ningún desconocido nos desea feliz Navidad…



martes, 10 de julio de 2012

Hechos reales: anécdotas dispares



Hoy he visto, mientras viajaba en el autobús, a una chica joven leyendo un libro amarillento, sucio y casi descosido. Su interés me llamó la atención, ya que nada parecía distraerla, y el estado del libro me extrañó. Me esforcé, curiosa que soy, para leer el título de su portada y me encontré con una obra no tan antigua (años sesenta) como aparentaba, pero que debía haber dormido en algún rincón inhóspito o pasado por muchas manos (aunque no tenía la típica numeración de biblioteca). Es una lástima encontrarse con gente que maltrata los libros y que impedirá que esas ediciones lleguen al futuro, pero al mismo tiempo, es esperanzador ver a una muchacha de hoy en día con un libro en la mano (no un e-book, no la última entrega de la saga  “Crepúsculo” sino un libro de verdad). La obra era la premiada “Las Ratas” de Miguel Delibes.




Eso me ha hecho recordar que últimamente, no sé si porque estoy más atenta o porque salgo más, estoy encontrando anécdotas aquí y allá, de distintos ámbitos y sin relación, pero que pueden dar un toque distinto a esta entrada.

El otro día, una amiga mía, me contaba que se había apuntado a un gimnasio con la llegada del verano y que una familiar le había dicho que se iba a quedar “delgada como una sífilis”. La expresión le había hecho mucha gracia y de forma simpática comentaba que después de sacar del error a su familiar y explicarle qué era una sílfide, adaptaron el dicho de la buena señora como una broma.



La semana pasada, curioseando por la red, me topé con un muchacho que pedía amistad y se anunciaba indicando que hablaba perfectamente tres idiomas: el castellano, el inglés británico y el inglés estadounidense… ¡Qué manejo de los idiomas! Pero… del castellano no especificaba nada… ¿será el castellano de Castilla, o quizá el de México, Colombia o Argentina? Yo no puedo decir que los maneje perfectamente, pero creo que me defiendo en el español de los países hispanos…



Hace unas semanas nos abordó un relaciones públicas de un pub de la ciudad. A juzgar por la cantidad de chicas y chicos jóvenes y atractivos que se esfuerzan en “invitarte” a su pub, bar de copas o discoteca, la crisis tiene que estar notándose en el sector.

El muchacho nos “entró” con cierta gracia, piropeándonos y en lugar de darnos las consabidas tarjetitas de descuento, sacó una baraja de cartas y comenzó a ¡hacer magia! Sí, sí, no intentó adivinar una carta que hubiéramos pensado, sino que sacó mágicamente de la baraja una carta… al tercer intento. Un chico muy majo, que si practica lo suficiente, quizá sea descubierto por un cazatalentos.



El primer día de rebajas fui a curiosear por El Corte Inglés. ¡Uy! Lo he dicho, no quería hacer publicidad, pero en fin… Pues estando allí escuché una conversación muy salerosa entre uno de los muchísimos vendedores que había y una de las pocas clientes (no sé si era por la crisis o porque España jugaba la final de la Eurocopa, pero estaba la tienda casi desierta).  Le preguntaba el dependiente:

-¿Es para regalo?

-Sí.

-Entonces le quito el precio- añade.

-¡No, no!- exclama la señora contrariada - ¡Qué sepa cuanto me ha costado!

-Entonces… - dijo el dependiente- le quito el precio rebajado y le dejo el original.

-Mejor- añadió la mujer muy seriamente.


miércoles, 10 de agosto de 2011

Imprescindible inglés.



De todos es sabido que  hoy en día el inglés es imprescindible en cualquier lugar, ya sea si viajas o si te quedas en casa. Quizá para los que nos quedamos en casa sea más llevadero no manejar con soltura el idioma de Shakespeare, pero nos arriesgamos a que fulanito o menganito nos mire mal o, cosa más grave, nos rechacen en una entrevista de trabajo.

Sí, para cualquier trabajo es obligado un cierto nivel de inglés y si no que se lo digan al aguador moderno, eso señor que va con su nevera caminando playa arriba, playa abajo, pregonando sus bebidas frescas para los bañistas que no han tenido la precaución de meter un par de botellines de agua en su bolsa. “Agua, Coca-Cola, cerveza” grita animadamente mientras deja la nevera un momento en la arena, luego la toma por el asa y pregona: “Guater”, Cola, “Bir”, “trinking, trinking”. Y todo el mundo lo entiende perfectamente.

Hace unos días hice un pequeño viaje. Ignorante de mí, no iba preparada para toparme con los idiomas. Empezamos por los letreritos y terminamos por las dependientes de las tiendas. Muchas marcas de ropa, mucho glamour y mucho inglés. No había quien se entendiera. Normalmente cuando estás de viaje y te topas con un español hay una complicidad innata, un gesto de simpatía, pero en este caso, aunque me encontré con más de un compatriota, no tuve ese consuelo.

Los yates estaban atracados en el puerto, los descapotables aparcados al borde de la  carretera y la acera repleta de restaurantes lujosos. Los había italianos, ingleses, tailandeses, hindúes, japoneses… Para todos los gustos.
Caminaba yo tranquilamente por una de estas calles,  con un sol abrasador sobre mi cabeza, cuando una muchacha con aspecto nórdico me habló en inglés. Entre mis limitaciones y su acento no entendí gran cosa, aunque al vuelo me di cuenta que me estaba “invitando” a entrar al restaurante que representaba. Como estaba junto a varios de ellos, le pregunté, en castellano, a cual se refería. La muchacha me miró sorprendida y con cara de no entender una sola palabra de lo que le decía. Evidentemente, ella no manejaba el idioma de Cervantes. Se dio media vuelta y se “lanzó” sobre otro posible comensal, siempre hablando en inglés. 

Esto no tendría mayor importancia, si no fuera por el país al que había “viajado”. ¡Ah! Creo que no lo he dicho. Mi pequeño viaje fue a Puerto Banús (Marbella).