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miércoles, 18 de marzo de 2026

Cuando no es el Día de la Mujer.

El pasado 8 de marzo pudimos ver en redes sociales muchas felicitaciones por el Día de la Mujer. Aquí contamos cómo surgió esa fecha. Pero el considerarlo festivo lo despoja inconscientemente de su carácter reivindicativo. Se han conseguido muchos derechos, pero ya se escuchan mensajes como “yo no soy ni machista, ni feminista”, “no sé por qué lucháis, si ya lo habéis conseguido todo” y “tenéis que volver al rol tradicional”.

No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”. Simone de Beauvoir.

En las grandes revoluciones que llevaron a mejoras sociales y laborales, las mujeres lucharon junto a los hombres, pero fueron excluidas de los logros. Incluso la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789), texto fundamental de la Revolución francesa, negaba tales derechos a las féminas. Cuando Olympe de Gouges publicó Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana (1791) fue condenada a muerte.

Las mujeres fueron apartadas de cualquier ámbito del saber o de la vida pública. Disfrazadas de varón o firmando como tales, consiguieron acceder a cosas que le estaban vetadas por ser mujeres. Si eran sobresalientes en algo, se las convencía de no merecer reconocimiento, nunca se las consideraba profesionales o, directamente, se les robaba su logro.

Imagen: IA Copilot.

Todos conocemos escritoras que tuvieron que firmar con pseudónimo masculino para ver sus obras publicadas o para ser tomadas en serio.

Otras artistas fueron disuadidas por la propia presión social. Clara Wieck declaró: “Hubo un tiempo en el que yo creía tener talento creativo, pero he renunciado a esa idea; una mujer no debe tener el deseo de componer: si ninguna ha podido hacerlo, ¿por qué iba a poder yo?”. Ahora la conocemos como una gran compositora, pero por su nombre de casada: Clara Shumann. Ha habido que esperar al siglo XX para ver mujeres dirigiendo orquestas, pero ninguna ha sido invitada hasta el momento a dirigir el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena y no se había incluido en su repertorio una pieza de una compositora hasta el año 2025.

Siempre ha habido artistas de gran talento, como Luisa Roldán, María del Rosario Weiss, Margarethe van Eyck, Marietta Tintoretta, Artemisia Gentilieschi, o las hermanas Margarita y Dorotea Joanes pero han tardado siglos en ser reconocidas. Siguen siendo muy pocas las obras de artistas femeninas que pueden verse en los grandes museos. Por ejemplo, el Prado tiene menos del 1% de obras pintadas por mujeres. No se trata de perseguir una paridad basada en números, se trata de justicia.

Desde tiempos inmemoriales las mujeres han aprendido a cocinar para alimentar a la familia, para “ganarse a un hombre por el estómago”, todos pensamos que no hay mejor comida que la de nuestra abuela o nuestra madre. ¿No hay más mujeres en el podio de afamados cocineros del mundo porque se les presupone propio de su sexo y sin mérito cocinar bien?

La ciencia también ha sido siempre machista, por eso existe el Día Internacional de la Mujer, la Niña y la Ciencia. Desde la antigüedad las mujeres se han ocupado de la salud de su familia, de conocer remedios (aunque a veces se les llamara brujas) y han hecho grandes hallazgos, pero el mérito se lo llevaban sus maridos o sus compañeros de laboratorio. A eso se le llama hoy efecto Matilda. Pierre Curie tuvo que rogar a la comunidad científica que dejara de atribuirle a él los logros de Marie. Son bastantes los casos de mujeres a las que sus colegas les robaron sus descubrimientos y… el Nobel, como le ocurrió a Jocelyn Bell Burnell o a Lise Meitner.

Los estudios clínicos se hacían solo con hombres. Hasta 1993 no había ley en Estados Unidos que obligara a incluir mujeres en ellos. Se han estado recetando medicinas al conjunto de la población sin conocer los efectos secundarios que producía en las mujeres. Las dosis estaban pensadas para hombres de 70 kilos. Por cierto, la temperatura del aire acondicionado también está pensada para hombres de 70 kilos, por eso ha habido que legislarla.

Muchas personas creen que los derechos adquiridos están tan asentados que no corren peligro. Pero la igualdad no está asegurada, hay que defender los logros conseguidos y prevenir retrocesos.


Imagen: IA Copilot.

sábado, 28 de junio de 2025

Blancanieves.

The Walt Disney Company se ha embarcado en proyectos muy arriesgados a lo largo de sus más de cien años de historia. Algunos han llevado a la compañía al borde de la bancarrota y otros han sido un clamoroso éxito. El propio Disney fue el primero en empeñar su patrimonio personal cuando creía en un proyecto, aunque tuviera que enfrentarse a toda la profesión para defenderlo. Eso ocurrió con “la locura de Disney” como llamaba Hollywood a su idea de hacer un largometraje de dibujos animados. Todos estaban convencidos de que sería un fracaso total y que ahí acabaría su carrera. Pero esa “locura” resultó ser Blancanieves y los 7 enanitos (1937) el mayor éxito de público y crítica de la empresa durante décadas. 

Filmaffinity y The Walt Disney Company
Blancanieves (1937)
Imagen: Filmaffinity y
The Walt Disney Company.

¿Qué hubiese pasado si Hollywood hubiera estado en lo cierto y Blancanieves hubiese fracasado? ¿Se habría rendido Walt Disney? ¿No tendríamos esas joyas como Cenicienta, La Bella Durmiente, La Bella y la Bestia o Mary Poppins? Nunca lo sabremos porque, afortunadamente, Blancanieves impresionó a todos. En el año 1937 los cines se llenaron para ver un cuento de hadas en dibujos animados, color, sonoro, musical y con innovaciones técnicas. Marcó un hito, escribió su nombre con letras de oro en la Historia del Cine y Walt recibió un Oscar y 7 miniaturas como reconocimiento.  

El cuento de Blancanieves nunca estuvo entre mis preferidos. Tampoco me gustan esas películas en acción real que la Compañía Disney está haciendo en los últimos tiempos. La única versión que me agradó fue La Bella y la Bestia (2017) y eso que la animada y el musical habían puesto el listón muy alto. 

The Walt Disney Company.
La Bella y la Bestia en imagen real (2017).
Imagen: The Walt Disney Company.

He visto pocas de acción real y no pensaba ver Blancanieves. Pero, a veces, cuando todo el mundo se empeña en algo, consiguen el efecto contrario. Las reseñas negativas llamaron mi atención. Aún no estaba en cines y las malas críticas fueron tan abrumadoras que Disney retrasó su estreno, incluso, rehizo la película. 

Todos decían que no se debía haber actualizado la historia clásica. No tuvieron en cuenta que ya hay muchos ejemplos de princesas Disney a las que no les da un flechazo ni necesitan ser rescatadas por un príncipe (desde La Bella y la Bestia hasta Frozen, 2013).

The Walt Disney Company.
Frozen (2013).
Imagen: The Walt Disney Company.

Muchos de los que habían alabado la elección de Halle Bailey para La Sirenita (2023) y llamaron racistas a los que argumentaban que Ariel debía ser de piel blanca y cabello pelirrojo, ahora les parece un error que Rachel Zegler (de ascendencia latina) encarne a Blancanieves. Durante el rodaje Rachel concedió entrevistas en las que habló de feminismo y política. ¿Puede ser que eso les molestara más que el hecho de que ya no fuera “blanca como la nieve” sino “nacida en una noche de tormenta de nieve”? 

Las declaraciones de Peter Dinklage sobre lo estereotipados que estaban los miembros de la comunidad con enanismo, empujó a Disney a transformarlos en seres mágicos del bosque y que no fueran encarnados por intérpretes de carne y hueso. Y esto disgustó a los actores y horrorizó al público. 

Sí, el fracaso ha sido estrepitoso y ha supuesto grandes pérdidas para la compañía. Incluso ha paralizado proyectos de live action que estaban en marcha.

Tres versiones de Blancanieves
que se estrenaron en 2012.

En mi modesta opinión la película tiene sus aciertos: Blancanieves no es una niña tonta, dejó de serlo ya en versiones anteriores que nada tenían que ver con Disney como Mirror, Mirror (Tarsem Singh, 2012), Blancanieves y la Leyenda del Cazador (Rupert Sandrers, 2012), Blancanieves (Pablo Berger, 2012) o Blancanieves: un cuento de terror (Michael Cohn, 1997). No hay príncipe encantador, en su lugar tenemos a Jonathan, una especie de Robin Hood que me recuerda a Flynn Rider de Enredados. El film tiene muy buena fotografía y una estupenda banda sonora compuesta por los creadores de El gran Showman y La, la, land.

Aunque, ni de lejos, se acerca a los clásicos Disney, tampoco podemos calificarla como un horror. Creo que en las críticas negativas han pesado más asuntos externos a la propia película. Muchos reprochan a la factoría Disney haberse vuelto “progre” y ser “políticamente correcta”.

Imdb y The Disney Company.
Blancanieves (2025)
Imagen:Imdb y The Disney Company

domingo, 19 de enero de 2025

20 de enero. La Oreja de Van Gogh.

Hay nostálgicos que cada 20 de enero cuelgan en las redes sociales la famosa canción de La Oreja de Van Gogh y cada 20 de abril la de Celtas Cortos. En esas fechas estas canciones se convierten en tendencia en X España (léase Twitter).

Y como 20 de enero es una de mis canciones y vídeos favoritos, subamos a un tren que no duerme con una maleta llena de libros, un poema de amor para viajar y busquemos la cara de la persona amada.

Portada del álbum Lo que te conté mientras te hacías la dormida.
Imagen: Youtube.

20 de enero fue el segundo single del álbum Lo que te conté mientras te hacías la dormida (2003). La canción, repleta de evocaciones poéticas y nostálgicas, relata las sensaciones que provoca un amor perdido y hallado, un reencuentro que se vive con ilusión y esperanza. Es la historia de una chica que toma un tren y se reúne con su amado en el andén de la estación de San Sebastián la madrugada del 20 de enero. Aquel encuentro está basado en un hecho real protagonizado por la cantante Amaia Montero. Además el tema homenajea a la tierra del grupo musical.

La fecha es muy significativa. El 20 de enero es el día de San Sebastián, que fue elegido patrón de la ciudad tras librarla de una epidemia de peste en el año 1597 según antiguos relatos. Desde entonces se organizaron festejos en esa fecha en honor al santo. La celebración fue cambiando a lo largo del tiempo hasta que en 1836 toma la forma actual.

Los visitantes que acudan a Donostia a celebrar el día de San Sebastián se encontrarán con la Tamborrada, un replicar constante de tambores y barriles en un desfile perfectamente vertebrado compuesto por más de veinte mil personas ataviadas al estilo del siglo XIX que interpretan temas de esa época. Los del tambor llevan uniformes militares napoleónicos y los que contestan son los “replicantes” que van vestidos de cocineros tocando barriles de madera.

https://lbsd.es/dia-de-san-sebastian-una-fiesta-que-late-a-ritmo-de-tambor/
Una momento de la Tamborrada de San Sebastián.
Imagen: lbsd.es

La Tamborrada comienza con la izada de la bandera a las 00:00h del 20 de enero en la plaza de la Constitución y se prolonga durante todo el día hasta que el alcalde arría la bandera a las 24:00h mientras suena la Marcha de San Sebastián (música compuesta por Raimundo Sarriegui y la letra por Serafín Baroja, padre de Pío Baroja, aunque suele interpretarse solo la música).

Autor: Dandradem1977
Escultura a la Tamborrada con la letra de la
Marcha de San Sebastián, un tamborrero y una aguadora.
Imagen: Wikipedia. Autor: Dandradem1977.

Así que el tema 20 de enero de La Oreja de Van Gogh, un auténtico himno para muchas personas, es el reencuentro de una pareja que va a la Tamborrada.

20 de enero (La Oreja de Van Gogh)


Pensé que era un buen momento
por fin se hacía realidad
tanto oír hablar de tu silencio
dicen que te arrastra como el mar.

Llené de libros mi maleta
también de fotos tuyas de antes
dibujé tu sonrisa junto a la mía
me dormí con tu abrigo en el sofá.

Quiero estar a tu lado
quiero mirarte y sentir
quiero perderme esperando
yo quiero quererte o morir.

En el momento que vi tu mirada buscando mi cara
la madrugada del veinte de enero saliendo del tren
me pregunté qué sería sin ti el resto de mi vida.
Y desde entonces te quiero, te adoro y te vuelvo a querer.

Cogí un tren que no dormía
y vi tu cara en un cristal
era un reflejo del sol del mediodía
era un poema de amor para viajar.

Quiero estar a tu lado
quiero mirarte y sentir
quiero perderme esperando
yo quiero quererte o morir.

En el momento que vi tu mirada buscando mi cara
la madrugada del veinte de enero saliendo del tren
me pregunté qué sería sin ti el resto de mi vida.
Y desde entonces te quiero, te adoro y te vuelvo a querer.

Te perdí y no te perderé
nunca más te dejaré
Te busqué muy lejos de aquí
te encontré pensando en mí.

En el momento que vi tu mirada buscando mi cara
la madrugada del veinte de enero saliendo del tren
me pregunté qué sería sin ti el resto de mi vida.
Y desde entonces te quiero, te adoro y te vuelvo a querer.

Autores de la canción: Amaya Montero Saldias / Pablo Benegas Urabayen / Haritz Garde Fernandez / Xabier San Martin Beldarrain / Alvaro Fuentes Ibarz



Vídeo de "20 de enero" de La Oreja de Van Gogh.

Youtube.

lunes, 6 de mayo de 2024

Himno a la alegría de Beethoven. Bicentenario.

El 7 de mayo de 1824 se produjo la mayor ovación que haya podido escucharse en el Teatro Imperial de Viena. Estaba repleto de personas exultantes de alegría que se pusieron en pie, aplaudieron emocionados y agitaron pañuelos, como se hacía en la época ante algo sublime. El compositor de la sinfonía y director de orquesta permanecía de espaldas, sin oír nada. Levantó la cabeza de su partitura y miró a los músicos. Éstos le hacían gestos para que se girara a contemplar el entusiasmo que había generado. Entonces, Beethoven, se volvió hacia los espectadores y corroboró que habían comprendido que su Novena Sinfonía era concordia, hermandad y paz, un himno a la alegría que legar al mundo. Ese día histórico cambió el rumbo de la música.

Imagen: Copilot (generador de imágenes por I.A.)

Corría el año 1785 cuando el poeta alemán Friedrich von Schiller escribió Oda a la libertad, para, según sus palabras, darle un «beso al mundo». Pero la censura movió sus hilos y Schiller tuvo que cambiarle el título por Oda a la alegría. Beethoven compartía los ideales Ilustrados y conocía el poema. Aquel era el tiempo de las revoluciones y de la lucha por la libertad.

Pasados los años, Europa ya se encontraba exhausta por tantas guerras y anhelaba la paz. Beethoven vivía entonces un duro momento personal que lo mantuvo retirado de la vida pública 12 años. Aún tenía que aceptar y aprender a vivir con su sordera. Cuando se recompuso pudo comprobar que había llegado a un grado de unión y comprensión de la música tan grande que no necesitaba oírla, sus vibraciones le hacían sentir cada acorde, resonaban en su mente. Volvió al trabajo y mientras componía, le surgió la necesidad de lanzar un mensaje profundo y filosófico al mundo, de hacerle un «regalo». Y este regalo fue su obra cumbre, una sinfonía que escribiría desde su sordera, pero que hacía vibrar su alma: la Sinfonía n.º 9. Nunca la pudo oír, como tampoco pudo escuchar la ovación del público el día de su estreno.

Tristemente, aquella fue su última obra, ya que la muerte lo sorprendió cuando se encontraba componiendo el primer movimiento de la que debería haber sido su Sinfonía n.º 10.

El Himno a la alegría es el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Lugwig van Beethoven. Un canto a la esperanza, hermandad, paz y alegría. Tuvo la genialidad de incluir solistas y coral por primera vez en una sinfonía y la letra era el poema de Schiller con alguna variación introducida por el propio Beethoven:

¡Amigos! ¡Esos ruidos no! Entonemos sonidos agradables y llenos de alegría. ¡Alegría! Alegría, bella chispa divina. Hija del Elíseo. Ebrios de alegría entramos en tu santuario celestial. Tu magia ata los lazos que la rígida sociedad rompió; Y todos los hombres serán hermanos. Donde tus suaves alas se posen.

Hoy, doscientos años después, incluso las personas que no escuchan música clásica, reconocen la Oda a la Alegría porque la han oído en alguna de sus múltiples versiones. En 1969 se lanzó Himno a la alegría con arreglos de Waldo de los Ríos, interpretada por una orquesta de cien músicos y cantada por Miguel Ríos. Él mismo la grabó también en inglés como «A song of joy» logrando gran éxito y convirtiéndose rápidamente en número uno en multitud de países de todo el mundo, incluido Estados Unidos donde se convirtió en un himno pacifista.

Los organismos germen de la Unión Europea lo tuvieron muy claro: la Oda a la alegría de Beethoven debía ser su himno y lo fue oficialmente en 1972, después de que Herbert von Karajan realizara los arreglos musicales necesarios. En 1985, la antigua Comunidad Económica Europea, luego Unión Europea, lo adoptó como himno.

Pero la Oda a la alegría de Beethoven ha tenido muchas otras versiones como las de El Consorcio, Pitingo, Albano o Il Divo. En 2020 los músicos de la Orquesta Filarmónica de Roterdam interpretaron una versión desde sus casas en plena cuarentena por la pandemia de Covid-19 que había interrumpido los festejos en Viena y Bonn por el 250 aniversario del nacimiento del genial compositor. En 2021 se hizo en España una nueva versión con Miguel Ríos y otros cantantes como homenaje a la labor de los sanitarios y en memoria de las víctimas de la pandemia.

El mensaje que Beethoven regaló al mundo ha pasado de generación en generación y Oda a la alegría es hoy el himno de casi 450 millones de personas en Europa.

Oda a la alegría. Cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven.
Youtube.

lunes, 4 de diciembre de 2023

The Walt Disney Company: el centenario.

El 5 de diciembre de 1901 vino al mundo Walt Disney, el hombre que estaba llamado a revolucionar la animación y el cine. Desde muy pequeño demostró sus dotes para el dibujo y se formó para ello.

A principios de los años 20, tras ser despedido del periódico para el que trabajaba como caricaturista, decidió fundar, junto a su amigo Ub Iwerks, la Iwerks-Disney Commercial Artist que quebró a los dos años.

Walt no se rindió y se lanzó al rodaje del corto Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas que mezclaba imagen real y dibujos animados. Consiguió venderlo a una distribuidora de Hollywood y firmar varios contratos.

El 16 de octubre de 1923 Walt y su hermano Roy fundaron Disney Brothers Cartoon Studio, que más tarde se convertiría en The Walt Disney Company.

Al año siguiente Ub Iwerks llegó a Los Ángeles para trabajar con su amigo y en 1925 Walt contrató a la dibujante Lillian Bounds, que poco después se convertiría en su esposa y madre de sus hijas.

El primer éxito de Disney e Iwerks fue el conejo Oswald, pero también su gran decepción ya que la distribuidora se quedó con los derechos.

En 1928 Iwerks, partiendo de un boceto de Disney, creó a Mortimer Mouse. A Lillian le pareció un nombre muy pretencioso y lo bautizó como Mickey Mouse. Con Mickey comenzó todo un universo de personajes icónicos que marcarían el siglo XX.

The Walt Disney Company
Cartel conmemorativo del primer corto de Mickey.
Imagen: The Walt Disney Company.

Disney era un hombre de gran talento para crear personajes y contar historias, pero también un gran innovador con visión de futuro. Supo ver que el sonido y el color se impondrían en el cine cuando pocos creían en ello. El tercer corto de Mickey Mouse incorporó ya sonido y él mismo Walt se encargó de doblar a su personaje estrella durante décadas.

En los inicios de 1930 una serie de desavenencias en la compañía desembocaron en la marcha de varios empleados, entre ellos Iwerks que creó su propio estudio, para disgusto de Walt.

En 1932 Disney incorporó el tecnicolor. Árboles y flores se convirtió en el primer corto de animación en ganar un Oscar, galardón que también consiguió Mickey.

Luego se embarcó en un arriesgado proyecto: Blancanieves y los 7 enanitos (estrenada en 1937). Un largometraje animado sonoro y en color basado en un cuento de hadas. En él utilizó la cámara multiplano creada por su equipo para dar mayor sensación de profundidad. Nadie apostaba por un largometraje animado. Hollywood lo llamaba «la locura de Disney», pero él estaba tan seguro que empeñó su patrimonio. El éxito de público y crítica fue rotundo y el reconocimiento llegó en forma de un Oscar acompañado de 7 miniaturas.
Filmaffinity y The Walt Disney Company
Blancanieves y los siete enanitos.
Imagen: Filmaffinity y
The Walt Disney Company.

Utilizó la misma técnica para las siguientes películas: Pinocho (1940) y Fantasía (1940). En esta última ademas incorporó el «fantasound» una innovación sonora que permitía ver la película como si se estuviera asistiendo a un concierto de música clásica.

Pese a todo, las películas de los años 40 no alcanzaron el éxito de Blancanieves y el estudio tuvo graves problemas económicos. Los empleados ya habían mostrado su descontento con el trato que se les daba y la falta de reconocimiento que se hacía más patente cuando no se incluían sus nombres en los títulos de crédito de las películas. Tras el anuncio de la bajada de los salarios los animadores se declararon en huelga. El tema se saldó con más de cien despidos y la inclusión en el siguiente largometraje, Dumbo (1941), de una escena donde se ridiculizaba a los huelguistas retratándolos como los payasos del circo.

Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, Disney hizo producciones de corte propagandístico que solo sirvieron para cubrir gastos. Su siguiente película, Bambi (1942) tuvo pérdidas.

Tras ocho años sin volver a hacer largometrajes animados, el estudio decidió adaptar otro cuento de hadas: Cenicienta. Fue una puesta acertada, los salvó de caer en bancarrota y se convirtió en el mayor éxito de la compañía después de Blancanieves. A partir de este film, aunque Disney aportaba muchas ideas y nunca dejó de supervisar las películas de dibujos animados de su estudio, fue delegando estas producciones a sus animadores de confianza. Con Alicia en el país de las maravillas (1951) y Peter Pan (1953) se inició la que se ha llamado «era dorada» de las producciones Disney que continuó con las siguientes películas de los años 50.

La televisión llamó a la puerta de los hermanos Disney. Firmaron un contrato con la cadena ABC que empezó emitiendo sus cortos, después siguieron especiales de gran audiencia y el programa diario The Mickey Mouse Club. El merchandising (que Roy ya había lanzado en 1930) se multiplicó y las ventas se dispararon. Las series Disney fueron un éxito y sus canciones vendieron millones de copias llevando a crear Disneyland Records, su propio sello discográfico. Gracias a estos enormes beneficios Walt pudo hacer realidad su gran sueño: crear el parque de atracciones Disneyland. El primero se inauguró en julio de 1955.

Castillo en Disneyland París.
Imagen: archivo personal.

Las películas de animación continuaron estrenándose con importantes innovaciones: La dama y el vabugundo (1955) fue la primera película de animación en Cinemascope; La bella durmiente (1959) utilizó el lenguaje de las Vanguardias Históricas y el Technirama y 101 dálmatas (1961) usó la xerografía dando la impresión de dibujos imperfectos.

Una promesa (que contamos aquí) y más de 20 años de negociaciones le costó a Walt conseguir llevar a Mary Poppins (1964) a la gran pantalla. Estuvo nominada a 13 Oscar, ganó 5 y se convirtió en el mayor éxito Disney de toda la década de 1960.

kinefilia.wordpress.com
Mary Poppins
Imagen: kinefilia.wordpress.com

La compra de los derechos de Winnie the Poop en 1966 y la realización de El libro de la selva (estrenada en 1967) fueron los últimos proyectos de Walt que falleció en 1966. Entonces Roy renunció a su jubilación y se puso al mando de The Walt Disney Company, pero él había llevado siempre la parte financiera y no la creativa. Consiguió mantener la empresa unida, aunque estancada. Tras su muerte en 1971, se fueron sucediendo los directores que ya no formaban parte de la familia Disney.

elseptimoarte.net
La bella y la bestia.
Imagen:elseptimoarte.net
El renacimiento de The Walt Disney Company tuvo lugar en 1989 encadenando los éxitos de taquilla y crítica que comenzaron con La Sirenita (1989). Para La bella y la bestia (1991) decidieron animar su escena principal por ordenador y este cuento de hadas se convirtió en el primer film de dibujos animados en recibir la nominación a Oscar a la mejor película. Poco después, se representó en Broadway y fue el primer musical de Disney Theatrical Productions.

Combinar la animación tradicional con la de ordenador resultó todo un acierto y lo volvieron a hacer en Aladdin (1992), el Rey león (1994) y Tarzán (1999). Luego se lanzaron a crear la primera historia completamente realizada por ordenador y se la encargaron al estudio Pixar. El resultado fue el exitoso Toy Story (1995) que se convirtió en toda una franquicia. Las películas de ese estudio eran una maravilla como demostraron Monstruos S.A. (2001), Buscando a Nemo (2003) y Cars (2006). Lo que hizo que Disney comprara Pixar en 2006.

Con el fin del siglo XX y la llegada del siglo XXI, las historias se renovaron. Las princesas asustadizas que esperaban ser salvadas se convirtieron en mujeres decididas, guerreras como Pocahontas (1995) y Mulán (1998), que tomaban las riendas de su vida como Tiana y el sapo (2009) y que salvaban al «príncipe» como en Enredados (2010). Lejos quedaron los proyectos que Walt tenía para cuentos como La reina de las nieves, en el siglo XXI las protagonistas fueron la empoderada Elsa y la decidida Anna de Frozen (2013) que no necesitaron ningún príncipe que las rescatara.

The Walt Disney Company y la-blibloteca-de-laura.blogspot.com.es
Frozen
Imagen: The Walt Disney Company.

Atrás quedaron los tiempos en que el racismo era la norma y películas como Canción del Sur (1943) fueron eliminadas del catálogo.

En las últimas décadas los argumentos de las historias se han abierto a otras culturas como ya ocurriera en Mulán, y que hemos podido ver en películas como Coco (2017) o Encanto (2021). Ahora se trata los temas de igualdad de género, del amor interracial y se presenta personajes abiertamente homosexuales.

En los últimos años The Walt Disney Company se ha embarcado en transformar sus clásicos de animación (Cenicienta, La Bella y la Bestia, Mulán, La Sirenita) en películas de acción real.

The Walt Disney Company y gratistodo.com
La bella y la bestia en imagen real (2017)
Imagen: The Walt Disney Company.

The Walt Disney Company se ha encontrado ante el abismo de la bancarrota varias veces pero ahora goza de muy buena salud financiera y un gran prestigio. El universo cinematográfico de grandes sagas como Star Wars, Indiana Jones, Piratas del Caribe y los superhéroes forman parte ya de Disney con la adquisiciones de Marvel Entertainment en 2009, Lucasfilm en 2012 y Twenty Century Fox. Además en 2019 creó su propia plataforma streaming llamada Disney +

Logo: dominio público. Wikipedia.

Se cumplen 100 años de aquel lejano día en que dos hermanos armados de talento e ilusión abrieron una modesta empresa que hoy es el conglomerado mediático más grande del planeta. Las historias de Disney han marcado a las generaciones del siglo XX y XXI y siguen haciendo soñar a niños y adultos. El mundo está de celebración con homenajes, conciertos, exposiciones y programas especiales. El propio The Walt Disney Company celebra su centenario con un corto que reúne a casi todos sus personajes, con espectáculos en sus numerosos parques temáticos y la nueva película Wish: el poder de los deseos (2023).

Disney y Mickey en el Parque Walt Disney Studios en París.
Imagen: archivo personal.