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miércoles, 18 de marzo de 2026

Cuando no es el Día de la Mujer.

El pasado 8 de marzo pudimos ver en redes sociales muchas felicitaciones por el Día de la Mujer. Aquí contamos cómo surgió esa fecha. Pero el considerarlo festivo lo despoja inconscientemente de su carácter reivindicativo. Se han conseguido muchos derechos, pero ya se escuchan mensajes como “yo no soy ni machista, ni feminista”, “no sé por qué lucháis, si ya lo habéis conseguido todo” y “tenéis que volver al rol tradicional”.

No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”. Simone de Beauvoir.

En las grandes revoluciones que llevaron a mejoras sociales y laborales, las mujeres lucharon junto a los hombres, pero fueron excluidas de los logros. Incluso la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789), texto fundamental de la Revolución francesa, negaba tales derechos a las féminas. Cuando Olympe de Gouges publicó Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana (1791) fue condenada a muerte.

Las mujeres fueron apartadas de cualquier ámbito del saber o de la vida pública. Disfrazadas de varón o firmando como tales, consiguieron acceder a cosas que le estaban vetadas por ser mujeres. Si eran sobresalientes en algo, se las convencía de no merecer reconocimiento, nunca se las consideraba profesionales o, directamente, se les robaba su logro.

Imagen: IA Copilot.

Todos conocemos escritoras que tuvieron que firmar con pseudónimo masculino para ver sus obras publicadas o para ser tomadas en serio.

Otras artistas fueron disuadidas por la propia presión social. Clara Wieck declaró: “Hubo un tiempo en el que yo creía tener talento creativo, pero he renunciado a esa idea; una mujer no debe tener el deseo de componer: si ninguna ha podido hacerlo, ¿por qué iba a poder yo?”. Ahora la conocemos como una gran compositora, pero por su nombre de casada: Clara Shumann. Ha habido que esperar al siglo XX para ver mujeres dirigiendo orquestas, pero ninguna ha sido invitada hasta el momento a dirigir el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena y no se había incluido en su repertorio una pieza de una compositora hasta el año 2025.

Siempre ha habido artistas de gran talento, como Luisa Roldán, María del Rosario Weiss, Margarethe van Eyck, Marietta Tintoretta, Artemisia Gentilieschi, o las hermanas Margarita y Dorotea Joanes pero han tardado siglos en ser reconocidas. Siguen siendo muy pocas las obras de artistas femeninas que pueden verse en los grandes museos. Por ejemplo, el Prado tiene menos del 1% de obras pintadas por mujeres. No se trata de perseguir una paridad basada en números, se trata de justicia.

Desde tiempos inmemoriales las mujeres han aprendido a cocinar para alimentar a la familia, para “ganarse a un hombre por el estómago”, todos pensamos que no hay mejor comida que la de nuestra abuela o nuestra madre. ¿No hay más mujeres en el podio de afamados cocineros del mundo porque se les presupone propio de su sexo y sin mérito cocinar bien?

La ciencia también ha sido siempre machista, por eso existe el Día Internacional de la Mujer, la Niña y la Ciencia. Desde la antigüedad las mujeres se han ocupado de la salud de su familia, de conocer remedios (aunque a veces se les llamara brujas) y han hecho grandes hallazgos, pero el mérito se lo llevaban sus maridos o sus compañeros de laboratorio. A eso se le llama hoy efecto Matilda. Pierre Curie tuvo que rogar a la comunidad científica que dejara de atribuirle a él los logros de Marie. Son bastantes los casos de mujeres a las que sus colegas les robaron sus descubrimientos y… el Nobel, como le ocurrió a Jocelyn Bell Burnell o a Lise Meitner.

Los estudios clínicos se hacían solo con hombres. Hasta 1993 no había ley en Estados Unidos que obligara a incluir mujeres en ellos. Se han estado recetando medicinas al conjunto de la población sin conocer los efectos secundarios que producía en las mujeres. Las dosis estaban pensadas para hombres de 70 kilos. Por cierto, la temperatura del aire acondicionado también está pensada para hombres de 70 kilos, por eso ha habido que legislarla.

Muchas personas creen que los derechos adquiridos están tan asentados que no corren peligro. Pero la igualdad no está asegurada, hay que defender los logros conseguidos y prevenir retrocesos.


Imagen: IA Copilot.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Año bisiesto...


El refranero popular tiene varios dichos dedicados a los años bisiestos, quizá porque nos llaman particularmente la atención por eso de añadirle un día más al mes de febrero. Hay quienes son muy supersticiosos y creen que los años bisiestos traen mala suerte. Si tuviéramos que hacer caso al refranero pensaríamos que algo de verdad hay en ello: “cuando bisiesto el año es, las hojas del olivo se vuelven del revés”; “año bisiesto, ni aquello ni esto”; “año bisiesto, ni viña ni huerto”; “año bisiesto, vende la hoja y quema el cesto”… Pero a estos hay que añadirle el más famoso de todos: “año bisiesto, año siniestro”. Y dice la creencia popular que muchas cosas malas han ocurrido en año bisiesto y se olvidan que también han sucedido cosas buenas, desde simples anécdotas hasta hechos históricos que han cambiado el mundo. ¿Acaso no pasan cosas buenas y malas todos los años? ¿Por qué recordar solo lo malo de los bisiestos? Repasemos algunos acontecimientos positivos que nos hagan dudar del viejo dicho.



1792. Quizá el más importante de los nacidos el día 29 de febrero sea Gioachino Antonio Rossini, el famoso compositor italiano que revolucionó la historia de la música.

1804. En febrero de ese año arrancó la Penydarren, la primera locomotora de vapor. La inventó Richard Trevinthick y con ello sentó las bases para que los trenes fueran los reyes de los medios de transporte durante mucho tiempo.

1904. Se tomó la primera fotografía en color. Aunque se llevaba décadas investigando un método que permitiera su obtención, los resultados eran desiguales y los procedimientos dificultosos y poco prácticos. Fue en 1904 cuando los hermanos Lumière desarrollaron la placa de cristal autocromo y con ello la fotografía en color. Lo presentaron en sociedad y comercializaron en 1907 creyendo que les daría mayores beneficios que el cinematógrafo. Esta técnica estuvo vigente hasta la década de 1930 cuando fue sustituida por la película de color.

1916. Aunque Albert Einstein ya había formulado su “Teoría de la relatividad especial” en 1905, quedaban pendientes varias cuestiones sobre las que seguir trabajando y fue en el año bisiesto 1916 cuando pudo responder a sus propios interrogantes y publicar la famosa “Teoría general de la relatividad” que cambiaría la concepción de la ciencia para siempre.

1928. En este año bisiesto se produjo uno de los descubrimientos más importantes de la medicina, una casualidad o un golpe de suerte que ha salvado millones de vidas: el joven Alexander Fleming olvidó en su laboratorio unos cultivos y al regresar de sus vacaciones se los encontró contaminados por lo que bautizó como Penicillium notatum, un hongo que había impedido que proliferaran bacterias.

1940. Pero la historia del descubrimiento de la penicilina no fue tan rápida y bonita como nos la han pintado pues, tras muchos ensayos fallidos, Fleming dejó de experimentar con el hongo. Por fortuna para la humanidad Howard Florey, Charles Fletcher, Ernst Chain y Norman Heatley retomaron los estudios de Fleming y consiguieron aislar el antibiótico que probaron con éxito en ratones en 1940 y en personas al año siguiente.

http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-27782/fotos/detalle/?cmediafile=21085432También en este año bisiesto ocurrió algo mucho menos importante que la penicilina, quizá una simple anécdota, pero exactamente el día 29 de febrero de 1940 “Lo que el viento se llevó” arrasó en el XII Certamen de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas logrando ocho Oscar más dos honoríficos de los trece a los que estaban nominados.

1948. En el verano de ese año la electrónica de las comunicaciones cambió para siempre. Después de mucho tiempo de investigación, los científicos John Bardeen, Walter Brattain y William Shockley dieron a conocer su gran invento: el transistor. Esta pieza es clave en el desarrollo de nuestra tecnología actual.

www.youtube.com1956. Ese año nació Televisión Española. Lo hizo, como ya contamos aquí, de una forma muy modesta en el Paseo de la Habana de Madrid con una emisión previa de la carta de ajuste, que solo pudieron ver unos pocos espectadores, y una voz en off que decía: “TVE emitiendo en periodo de pruebas. Regule los mandos de su receptor con la ayuda de la carta de ajuste. Le recordamos que el día 28 de octubre iniciaremos las emisiones de una forma regular. Gracias.” Entonces era un canal, en blanco y negro, con poca calidad y cuya señal solo llegaba a parte de Madrid. Hoy en día son numerosas cadenas y millones de espectadores en cualquier rincón del país los que se sientan ante su televisor con tecnología HD o 4K dispuestos a consumir una amplísima variedad de series, programas, telediarios, concursos, documentales o películas.

1964. Precisamente el 29 de febrero el presidente Johnson anunció un avance en la aviación con el modelo A-11 que alcanzaba una velocidad y altura nunca vistas hasta la fecha.

1972. Vimos las primeras fotografías de Marte. Nos las envió la sonda Mariner 9. Ese planeta, que en el imaginario colectivo había sido la patria de los marcianos y que tantas preguntas había suscitado, se presentaba ante nuestros ojos nítido y real, desolado y extraño.

1984. Mientras Michael Jackson ganaba ocho Grammys en una ceremonia celebrada el 29 de febrero, la tecnología volvía a cambiar el mundo. Se lanzaba al mercado el  Macintosh inventado por varios ingenieros con Steve Jobs a la cabeza. Este ordenador personal, después llamado Macintosh 128k, estaba preparado para revolucionar la informática a nivel usuario con un modelo capaz de tener procesador de texto, hoja de cálculo, videojuegos y otras muchas aplicaciones. Y en ese mismo año Thomas Pierson y Jill Tarter fundaban el Instituto SETI “search for extraterrestrial intelligence” (búsqueda de inteligencia extraterrestre) con una red de telescopios y ordenadores se embarcaron en la ardua tarea de explorar, investigar y explicar el universo.

https://pixabay.com/es/images/search/tierra+planeta/

1996. Al comenzar el año el CERN (Laboratorio Europeo de Física de Partículas) dio a conocer que había sido capaz de crear nueve átomos de antimateria, lo que mejoró nuestro conocimiento de la realidad y nos abrió la posibilidad de nuevas investigaciones y descubrimientos.

2012. Aunque los agoreros vaticinaban el fin del mundo (eso sí que habría sido la confirmación del refrán: “año bisiesto, año siniestro”), los científicos seguían con sus investigaciones sabiendo que por mucho que el calendario maya llegara a su fin, no lo haría la civilización que debía seguir avanzando y así lo hizo con la creación del ADN sintético  (AXN o XNA de Xeno nucleic acids) una nueva forma de ensamblar artificialmente nuevos ácidos nucleicos.

¿Nos deparará 2020 un nuevo adelanto en el conocimiento, la tecnología y la ciencia? Aunque no ha comenzado con buen pie, parece un número bonito, así que esperemos que tenga cosas bonitas que ofrecer.



sábado, 2 de marzo de 2019

Cuando se condenaba el matrimonio por amor.


La idea que hoy tenemos del matrimonio por amor es algo moderno, aunque, como comentábamos en otra ocasión, siempre hayan existido parejas que se casaban por amor. Pero lo normal es que no fuera así porque todos los matrimonios eran por conveniencia, eran una transacción económica, un pacto entre familias, un contrato que había que firmar (y sigue firmándose actualmente). Todos los matrimonios, incluso los de los pobres, eran de conveniencia, y casarse por amor podía acarrear la pena de muerte.

https://www.google.com/search?q=parejas+edad+media&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwj7scflp-TgAhXnzIUKHVfpCNsQ_AUIDigB&cshid=1551559124800684&biw=1367&bih=529#imgrc=x7YkbXgYJF2-nM:

A nadie se le escapa que durante toda la historia las familias nobles han pactado matrimonios entre sus hijos para afianzar una alianza, unir territorios, agrandar fortunas, conseguir títulos nobiliarios, alcanzar el poder, zanjar disputas o firmar una paz. Había muchos motivos para casar a las parejas y ninguno era el amor. Prometidos incluso desde su más tierna infancia, a veces con un familiar, a veces con un desconocido, algunos de los retratos que hay colgados en los museos europeos no son otra cosa que la “foto” de la época para que el príncipe o la princesa conociera a la persona con la que se iba a desposar.  Si ya desde la antigüedad un general que conquistaba un territorio se casaba con la hija del rey para conseguir la legitimidad en el trono, la alianza con la familia de la novia, la perpetuación del linaje y la fidelidad (o conformismo) del pueblo y daba buen resultado ¿por qué iba a dejar de hacerse a lo largo de los siglos? Recordemos a los Reyes Católicos: los matrimonios de todos sus hijos fueron alianzas estratégicas muy bien estudiadas (sí, también el de Juana, aunque acabara perdidamente enamorada de su marido Felipe, el Hermoso). Parece que una de las pocas reinas que defendió el derecho de sus hijos a casarse por amor fue Isabel de Baviera, Sissi, pero ya estamos hablando del siglo XIX.

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Isabel y Fernando, los Reyes Católicos.

El asunto era muy parecido en todos los estamentos sociales. Aunque fueran pobres, los padres también acordaban los matrimonios de sus hijos: para unir dos pequeñas parcelas de tierra, para afianzar la amistad entre familias, para tener más manos para trabajar, para no dejar desamparada a una de las partes o, simplemente, para tener una boca menos que alimentar. Cada familia tenía sus propias razones.

Lo normal era casarse a edades tempranas, sobre todo para la mujer, la diferencia de edad no importaba en caso de que fuera el hombre el mayor. La justificación para casar a las mujeres jóvenes no solo era la reproductiva (principal y casi único papel reservado a todas las casadas), sino también la creencia de que si se esperaba más tiempo la muchacha acabaría enamorándose de alguien y pondría repararos en casarse con el pretendiente elegido por la familia. Se daba por hecho que obedecería y contraería matrimonio con quien se le ordenase, pero se temía que nunca llegara a quererlo. El amor no era el motivo por el que se casaba una pareja pero, como siempre se ha dicho que el roce hace el cariño, se esperaba que la pareja llegara a quererse con el paso del tiempo.

Pero, ¿qué ocurría si dos jóvenes se enamoraban y deseaban casarse? El muchacho se lo comunicaba a su familia y luego iba a hablar con el padre de la novia. Si las dos familias estaban conformes y veían que ese matrimonio era conveniente, se les permitía contraer matrimonio. Todos felices. Pero si una de las familias (o las dos) no aprobaba esa unión, la pareja tenía prohibido casarse y se les separaba.

Lo terrible venía cuando los enamorados decidían desobedecer a sus mayores. En la Edad Media las parejas lo tenía fácil para casarse, ni siquiera necesitaban una iglesia (de hecho, no se contraía matrimonio dentro de la iglesia, sino en la puerta y se entraba en ella ya como marido y mujer) y tampoco necesitaban sacerdote. Para considerarse casados bastaba expresar sus votos matrimoniales delante de algún testigo y posteriormente, en la intimidad, consumar el matrimonio. En el caso de que obraran de esta forma contraviniendo los deseos de sus respectivas familias solo les quedaba dos opciones: el destierro o la muerte. La pareja tenía que huir de la ciudad y no volver jamás porque pesaba ya sobre ellos la pena de muerte que se ejecutaría si regresaban.

https://hdnh.es/las-dificultades-de-amarse-en-la-edad-media/

Lee también: la mujer y el matrimonio en el medievo.

miércoles, 24 de enero de 2018

¿Ropa apropiada?


Hay cosas sencillas, del día a día, costumbres que se dan por válidas pero que son un sinsentido. Y es de una de esas cosas, aparentemente sin importancia, de la que quiero hablar hoy.

Estos días pasados en los que ha habido tantas celebraciones, fiestas de Navidad y cotillones de fin de año, se ha repetido la misma historia de forma invariable. Las tiendas se llenaron de ropa elegante, de vestidos de fiesta y de tacones de altura vertiginosa. Las prendas de brillos, terciopelo, colores irisados, pedrería y lentejuelas colgaban de los percheros como reclamo, para hacerte entender, nada sutilmente, que esa es la ropa apropiada para una mujer en esas celebraciones. Claro, es de lo más femenino ir con escote palabra de honor o tirantes, vestiditos minúsculos, minifaldas, medias de seda y tacones imposibles en diciembre o enero, en el hemisferio norte, donde suelen alcanzarse temperaturas bajo cero. Es tan femenino, tan aceptado socialmente y tan generalizado que la mujer siempre tenga que someterse al dictamen de la moda, donde muchos de los diseñadores son hombres, que carece totalmente de importancia poner en riesgo su salud o su integridad física. Aquella frase que nos repetían hasta la saciedad en generaciones pasadas sigue hoy en día de plena actualidad: para estar bella hay que sufrir.


No hay otra clase de ropa para eventos en las tiendas. Cualquier otra prenda que pueda suponer algo de abrigo brilla por su ausencia. Es un mensaje claro y directo: esta es la ropa que debe llevar una mujer femenina, elegante y guapa, de lo contrario irá inapropiada, dando la nota y levantando críticas merecidas. No es una elección, es un dictamen.

Donde mires verás el mismo mensaje: en las retransmisiones de las campanadas de fin de año la presentadora lucirá un vestido de tirantes con escote de vértigo aunque esté en la Puerta del Sol con temperaturas bajo cero, en los programas musicales posteriores que celebran la entrada del nuevo año las cantantes aparecerán ataviadas de igual forma; incluso en las decenas de telefilmes navideños que emiten todas las cadenas por esas fechas, la guapa protagonista va con vestiditos semejantes, y cuando sale a pasear se coloca un fino abrigo de paño (que no la haga parecer gorda) sin abrochar y sin bufanda mientras camina por la nieve con el apuesto galán.


Sin embargo, no he visto en ninguna tienda pantalones cortos, camisas de verano o bañadores para que los hombres luzcan jóvenes y atractivos. No, lo masculino es ir con un traje. Sí, con su chaqueta y un buen abrigo.

Alguien puede alegar que las celebraciones suelen ser en locales cerrados y, por tanto, las mujeres no pasan frío con su ropita veraniega en pleno enero. Los amplios salones donde se celebran los eventos suelen ser fríos de por sí, pero además… ¿alguien ha visto que pongan calefacción? No, lo que encienden es el aire acondicionado. Sí, ese chorro de aire frío que siempre va a dar sobre la cabeza de la más escotada del grupo.

Ya hemos hablado anteriormente del aire acondicionado, pero lo que no hemos mencionado son los numerosos estudios que indican que la forma de utilización del aire acondicionado para refrescar un local, una oficina o cualquier lugar público, es machista. Esto puede resultar chocante, pero no lo es tanto si atendemos a las conclusiones de esas tesis que aseguran que, por su propia naturaleza, los hombres suelen tener más calor y más temperatura corporal que las mujeres (y, recordemos, que en las celebraciones que nos ocupan, ellos van con chaqueta frente a los vestidos femeninos). Lo que defienden estas teorías es que la temperatura a la que se pone el aire acondicionado es la más cómoda para un varón de unos 40 años y de peso medio (y esto lo pueden confirmar todas las féminas que trabajan en oficinas). Los continuos enfriamientos, resfriados y bronquitis que vienen soportando las mujeres (y algunos hombres) a cuenta del uso y abuso del aire acondicionado ha llegado al extremo de tener que regular la temperatura mínima y máxima por decreto ley. Por lo tanto no es ninguna tontería.

Y ahora que han llegado las rebajas, al mirar escaparates y buscar entre los percheros, se encuentra más ropa de verano que de invierno y en las webs de moda podemos leer cosas como “ha llegado el tiempo de lucir camisetas de manga corta”. Sí, camisetas de manga corta a 0ºC.


Dejemos de perpetuar la imagen de que la mujer debe ir medio desnuda para ser femenina, elegante y atractiva. Adecuemos nuestra ropa a la temperatura de la época del año y el lugar en el que vivimos, rechacemos la normalización de una moda ilógica, abandonemos esas actitudes que solo nos llevan a repetir anticuados cánones, a hacerles el juego a unos cuantos y a pillar alguna que otra bronquitis…