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martes, 30 de diciembre de 2025

Las doce uvas.

La Navidad está repleta de tradiciones. Es tiempo de adornar la casa, cantar villancicos, hacer regalos, ver películas navideñas y organizar cenas para familiares o amigos con dulces típicos. Pero cuando llega el 31 de diciembre hay algo que no falta en ninguna mesa española: las uvas.

La costumbre consiste en comer una uva con cada campanada de esa medianoche. Así se intenta atraer a la buena suerte para el año nuevo. Los españoles estamos convencidos de que es una tradición original nuestra… pero eso no está tan claro.

Racimos de uvas blancas. Son las que se utilizan para cumplir la tradición.
Imagen: archivo propio.

Tenemos dos teorías al respecto, ambas documentadas parcialmente y que no son excluyentes:

Hay quienes aseguran que todo comenzó en 1882 cuando se intentó poner fin a los disturbios que se vivían cada madrugada del 5 de enero, cuando los madrileños salían a las calles para celebrar la víspera de Reyes. Desde el Ayuntamiento impusieron una tasa de un duro a aquel que quisiera “salir a recibir a los Reyes Magos”. Esto originó que un grupo de madrileños protestara el 31 de diciembre en la Puerta del Sol.

La otra teoría es la que nos lleva hasta las reuniones de la Ilustración francesa donde nunca faltaban el champán y las uvas. Las familias aristocráticas españolas de finales del siglo XIX imitaron esta costumbre añadiéndole una variante: terminar la cena de Nochevieja con doce uvas y champán. Esto se convirtió en un signo de estatus social y de opulencia, pero contrastaba con lo poco que podía permitirse la clase obrera. Así que una Nochevieja un grupo de madrileños se reunieron delante del reloj de la Puerta del Sol y comieron una uva por cada campanada que marcaba el paso del 31 de diciembre al 1 de enero. Era su forma de protesta y de burla hacia las clases pudientes. Con el tiempo otras zonas de España adoptaron este hábito, despojándolo de su carácter satírico.

En 1897 esta forma de festejar la llegada del año nuevo era ya tan popular que la prensa hablaba de las uvas bienhechoras.

La Puerta del Sol.
Imagen: archivo propio.

En 1909 se recogió una extraordinaria cosecha de uvas, especialmente en la zona de Alicante, donde a un grupo de viticultores se les ocurrió que podían venderlas en las fiestas navideñas alegando que traerían buena suerte a aquel que terminara el año comiéndolas, incluso hicieron paquetitos con doce uvas. La idea fue un gran éxito y le dio el impulso necesario para que se adoptara en todo el territorio nacional. En Madrid miles de personas se reunían ante el reloj de la Puerta del Sol, en el resto del país lo hacían en las plazas mayores que contaban también con reloj o en casa de algún familiar. En 1922 la radio comenzó a retransmitir el mágico momento y en 1962 lo hizo Televisión Española (desde el fin de año de 1983 también emite las de las Islas Canarias una hora después).

Esta tradición está tan arraigada en España que, más de un siglo después, sigue celebrándose puntualmente y se ha exportado a otros países.

Los últimos minutos del viejo año se dedican a preparar las uvas para poder comerlas rápido (contarlas, pelarlas o comprarlas sin pepitas). A los niños se les dan las más pequeñas o se cambian por pasas. Las familias se reúnen ante el televisor donde se repiten las instrucciones del famoso reloj y llega el esperado momento. Cumplida la tradición se da la bienvenida al nuevo año brindando con cava, sidra o champán.

La Puerta del Sol con el famoso reloj de la tradición.
Imagen: archivo propio.

El éxito de las uvas de la suerte es tal que se están creando otras costumbres a su sombra: en Madrid aprovechan el “ensayo general” del relojero para celebrar las preuvas, justo un día antes; en Salamanca, como contamos aquí, desde 2005 se celebra la Nochevieja Universitaria en la plaza mayor comiendo doce gominolas el penúltimo jueves lectivo de diciembre; en Bérchules (Granada) celebran su Nochevieja el primer sábado de agosto desde que el 31 de diciembre de 1994 sufrieron un apagón que les impidió cumplir con la tradición…

Y paro de contar o nos darán las uvas...

¡Feliz Año Nuevo!


lunes, 15 de diciembre de 2025

Jane Austen: 250 aniversario de su nacimiento.

Quién le iba a decir a esa joven que escribía a escondidas, que observaba la vida con mirada irónica y criticaba la rígida sociedad de su época, que sería tan querida como para que el mundo celebrara su nacimiento 250 años después. Eso es lo que ha sucedido, que el 2025 se ha llenado de ediciones especiales de sus novelas, de actos conmemorativos, conferencias, bailes y lujosas cenas. Nunca antes se habían preparado tantos festejos en honor a Jane Austen.


El siglo XIX no lo habría hecho, puesto que durante buena parte de él, nuestra escritora perdió popularidad y la Inglaterra que ella conoció se transformó en la sociedad victoriana, con sus glorias y sus miserias, retratadas por escritores de la talla de Dickens. La época georgiana quedó relegada bajo el peso de los nuevos tiempos y hubo que esperar a las últimas décadas de la centuria para que su figura fuera reivindicada por las nuevas generaciones, alcanzando gran popularidad en el siglo XX cuando se la reconoce como la autora que inició la novela moderna, que creó un puente entre la crónica social de su época y el romanticismo que ya aparece en alguno de sus personajes.

El siglo XXI adora a Jane Austen y no paramos de hacer versiones de todas sus novelas. Las mujeres de hoy en día siguen enamorándose de Mr. Darcy, ya sea el literario, el televisivo Colin Firth emergiendo de las aguas con su camisa blanca en la serie de la BBC (1995) o Matthew Macfadyen en la gran pantalla (2005) declarándose bajo una intensa lluvia por primera vez ante una ofendida Lizzy o en un segundo intento caminando por un solitario y helado amanecer. Ambos estarán ya para siempre ligados a Orgullo y prejuicio, obra favorita de las lectoras y de la propia Austen.

Orgullo y Prejuicio(Cranford collection)edición de RBA inspirada en la de 1885

Aunque vivamos en un período que ha abandonado el género epistolar y los largos y calmados paseos por la campiña, sentimos una gran curiosidad por la Regencia y todo lo que la rodea. Parece que está de moda, y las novelas y series ambientadas en la época proliferan, desde las que ficcionan a Jane, a su hermana o su legado (Miss Austen de Gill Hornby, La sociedad de Jane Austen de Natalie Jenner o Jane Austen arruinó mi vida película de 2024), hasta las que aprovechan la fascinación por esa etapa dándole una vuelta de tuerca, incluyendo personajes multirraciales y añadiendo sexo como Los Bridgerton.

Un tranquilo paseo por la época de Jane Austen.
Imagen generada por la I.A. Gemini

Todos los años se celebran actos conmemorativos y el Festival de Jane Austen en Bath es el más famoso. Es de suponer que la localidad sabe que la escritora no tenía especial predilección por el lugar (aunque aparezca en sus obras) y que se desmayó cuando recibió la noticia de que se mudaban allí. Pero el festival nos permite viajar en el tiempo hasta su época y pasear vestidos como si acabáramos de salir de una de sus novelas. Este año se han esmerado aún más.

Muy afortunado debe sentirse aquel que haya conseguido una invitación (previo paso por caja) para el impresionante baile que ha tenido lugar el 12 de diciembre de 2025 en Chatsworth House, la mansión Pemberley en el film Orgullo y prejuicio (2005).

Imagen: Wikipedia. Autor: Rprof
Vista de Chatsworth house (Derbyshire) donde se han rodado varias películas de época.
Imagen: Wikipedia. Autor: Rprof

En este rinconcito admiramos la obra de Jane Austen y hemos hablado de ella varias veces. Aunque no hayamos pisado Bath, queremos unirnos a las celebraciones por su 250 aniversario. Aquel 16 de diciembre de 1775 vino al mundo una persona llamada a convertirse en figura clave de la literatura universal.

Si deseas saber más sobre su vida y obra puedes leer los dos especiales que le dedicamos aquí.


Video de YouTube. Filmy Channel. Pride and Prejudice: Mr Darcy Proposing Elizabeth (V.O.)