El
refranero popular tiene varios dichos dedicados a los años bisiestos, quizá
porque nos llaman particularmente la atención por eso de añadirle un día más al
mes de febrero. Hay quienes son muy supersticiosos y creen que los años
bisiestos traen mala suerte. Si tuviéramos que hacer caso al refranero
pensaríamos que algo de verdad hay en ello: “cuando bisiesto el año es, las
hojas del olivo se vuelven del revés”; “año bisiesto, ni aquello ni esto”; “año
bisiesto, ni viña ni huerto”; “año bisiesto, vende la hoja y quema el cesto”…
Pero a estos hay que añadirle el más famoso de todos: “año bisiesto, año
siniestro”. Y dice la creencia popular que muchas cosas malas han ocurrido en año
bisiesto y se olvidan que también han sucedido cosas buenas, desde simples
anécdotas hasta hechos históricos que han cambiado el mundo. ¿Acaso no pasan
cosas buenas y malas todos los años? ¿Por qué recordar solo lo malo de los
bisiestos? Repasemos algunos acontecimientos positivos que nos hagan dudar del
viejo dicho.
1792.
Quizá el más importante de los nacidos el día 29 de febrero sea Gioachino
Antonio Rossini, el famoso compositor italiano que revolucionó la historia de
la música.
1804.
En febrero de ese año arrancó la Penydarren, la primera locomotora de vapor. La
inventó Richard Trevinthick y con ello sentó las bases para que los trenes
fueran los reyes de los medios de transporte durante mucho tiempo.
1904.
Se tomó la primera fotografía en color. Aunque se llevaba décadas investigando
un método que permitiera su obtención, los resultados eran desiguales y los procedimientos
dificultosos y poco prácticos. Fue en 1904 cuando los hermanos Lumière desarrollaron
la placa de cristal autocromo y con ello la fotografía en color. Lo presentaron
en sociedad y comercializaron en 1907 creyendo que les daría mayores beneficios
que el cinematógrafo. Esta técnica estuvo vigente hasta la década de 1930
cuando fue sustituida por la película de color.
1916.
Aunque Albert Einstein ya había formulado su “Teoría de la relatividad
especial” en 1905, quedaban pendientes varias cuestiones sobre las que seguir
trabajando y fue en el año bisiesto 1916 cuando pudo responder a sus propios
interrogantes y publicar la famosa “Teoría general de la relatividad” que
cambiaría la concepción de la ciencia para siempre.
1928.
En este año bisiesto se produjo uno de los descubrimientos más importantes de
la medicina, una casualidad o un golpe de suerte que ha salvado millones de
vidas: el joven Alexander Fleming olvidó en su laboratorio unos cultivos y al
regresar de sus vacaciones se los encontró contaminados por lo que bautizó como
Penicillium notatum, un hongo que había impedido que proliferaran bacterias.
1940.
Pero la historia del descubrimiento de la penicilina no fue tan rápida y bonita
como nos la han pintado pues, tras muchos ensayos fallidos, Fleming dejó de
experimentar con el hongo. Por fortuna para la humanidad Howard Florey, Charles
Fletcher, Ernst Chain y Norman Heatley retomaron los estudios de Fleming y
consiguieron aislar el antibiótico que probaron con éxito en ratones en 1940 y
en personas al año siguiente.

1948.
En el verano de ese año la electrónica de las comunicaciones cambió para
siempre. Después de mucho tiempo de investigación, los científicos John Bardeen,
Walter Brattain y William Shockley dieron a conocer su gran invento: el transistor.
Esta pieza es clave en el desarrollo de nuestra tecnología actual.

1964.
Precisamente el 29 de febrero el presidente Johnson anunció un avance en la
aviación con el modelo A-11 que alcanzaba una velocidad y altura nunca vistas
hasta la fecha.
1972.
Vimos las primeras fotografías de Marte. Nos las envió la sonda Mariner 9. Ese
planeta, que en el imaginario colectivo había sido la patria de los marcianos y
que tantas preguntas había suscitado, se presentaba ante nuestros ojos nítido y
real, desolado y extraño.
1984.
Mientras Michael Jackson ganaba ocho Grammys en una ceremonia celebrada el 29
de febrero, la tecnología volvía a cambiar el mundo. Se lanzaba al mercado
el Macintosh inventado por varios
ingenieros con Steve Jobs a la cabeza. Este ordenador personal, después llamado
Macintosh 128k, estaba preparado para revolucionar la informática a nivel usuario
con un modelo capaz de tener procesador de texto, hoja de cálculo, videojuegos
y otras muchas aplicaciones. Y en ese mismo año Thomas Pierson y Jill Tarter
fundaban el Instituto SETI “search for extraterrestrial intelligence” (búsqueda
de inteligencia extraterrestre) con una red de telescopios y ordenadores se
embarcaron en la ardua tarea de explorar, investigar y explicar el universo.
1996.
Al comenzar el año el CERN (Laboratorio Europeo de Física de Partículas) dio a
conocer que había sido capaz de crear nueve átomos de antimateria, lo que
mejoró nuestro conocimiento de la realidad y nos abrió la posibilidad de nuevas
investigaciones y descubrimientos.
2012.
Aunque los agoreros vaticinaban el fin del mundo (eso sí que habría sido la
confirmación del refrán: “año bisiesto, año siniestro”), los científicos
seguían con sus investigaciones sabiendo que por mucho que el calendario maya
llegara a su fin, no lo haría la civilización que debía seguir avanzando y así
lo hizo con la creación del ADN sintético
(AXN o XNA de Xeno nucleic acids) una nueva forma de ensamblar
artificialmente nuevos ácidos nucleicos.
¿Nos
deparará 2020 un nuevo adelanto en el conocimiento, la tecnología y la ciencia?
Aunque no ha comenzado con buen pie, parece un número bonito, así que esperemos
que tenga cosas bonitas que ofrecer.