Cuentos de hadas ha habido siempre en el cine y en
la televisión, sirva como ejemplo películas tan interesantes como La Princesa Prometida (Rob Reiner, 1987) o Willow (Ron Howard, 1988). Pero las adaptaciones
de los clásicos, de esos que nos contaban antes de irnos a dormir, de esos
deliciosos cuentos de Hans Christian Andersen, de los hermanos Grimm o de
Charles Perrault, de esos hemos estado mucho tiempo sin ver fuera de la
categoría de animación.
Durante décadas Disney ha tenido el monopolio de los
cuentos de hadas clásicos en la gran pantalla y sigue produciendo historias
maravillosas. Pero más allá de Disney solo encontramos algún que otro filme
dedicado a esta temática, como La Bella y
la Bestia (Jean Cocteau, 1948) en la primera mitad del siglo XX.
La historia que más se repite es la de Cenicienta,
tantas veces revisada y adaptada en la comedia romántica, en el humor de El Ceniciento (Frank Tashlin, 1960); en
el musical de La Zapatilla de Cristal (Charles Walters, 1955)
o La Nueva Cenicienta (George
Sherman, 1964); con pretensiones históricas en la deliciosa Por Siempre Jamás (Andy Tennan, 1998) o
arrancando toda crudeza a los bajos fondos en Pretty Woman (Garry Marshall, 1990). Pinocho ha inspirado una serie
de películas con marcada visión futurista como Inteligencia Artificial (Steven Spielberg, 2001) o E.V.A. (Kike Maíllo, 2011). Y Peter Pan se nos hizo mayor en Hook
(Steven Spielberg, 1991). Unas pocas películas en medio siglo. Pero ¿a qué se
debe que, en tres o cuatro años, se hayan producido tantas adaptaciones de
cuentos clásicos? ¿Será añoranza de estas historias, necesidad de
actualizarlas, filón económico, crisis de ideas originales?
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Diferentes adaptaciones e interpretaciones del clásico "La Cenicienta". |
Hace poco la gran pantalla se pobló de criaturas
fantásticas que habían aparecido en las pesadillas del cine mudo y que han
seguido en los sueños de millones de adolescentes de todo el mundo, esos vampiros
brillantes de la saga Crepúsculo son
un exitoso ejemplo. Las grandes novelas
nos prestaron a elfos, hobbits y demás habitantes de la Tierra Media, la magia
nos regaló la historia de Harry Potter, y conocimos un largo invierno sin
navidad en Las Crónicas de Narnia.
Pero los cuentos de hadas clásicos parecen haber tomado protagonismo de nuevo y
una remesa de adaptaciones se ha asomado a los cines y a la televisión. Después
de haber conocido a los escritores en El
Secreto de los Hermanos Grimm (Terry Gilliam, 2005), y a James Barrie en Descubriendo Nunca Jamás (Marc Forster, 2004) nos encontramos a una
bella Caperucita Roja (Catherine
Hardwicke, 2011), a Alicia en el País de
las Maravillas (Tim Burton, 2010) con un especial sombrerero loco, a Jack, el Caza Gigantes (Bryan Singer, 2013),
a los hermanos Hansel y Gretel: Cazadores
de Brujas (Tommy Wirkola, 2013), y visitamos Oz, un mundo de fantasía (Sam Raimi, 2013) antes de que llegara
Dorothy.
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La versión más reciente de "Alicia en el País de las Maravillas". |
Si comentábamos arriba que Cenicienta ha tenido mil
y una adaptaciones, ahora está siendo desbancada por Blancanieves. Lejos ya de
la niñita inocente y tímida dibujada por Disney, se arma de valor en Mirror, mirror (Tarsem Singh, 2012),
tiene su toque de terror en Blancanieves
y la Leyenda del Cazador (Rupert Sandrers, 2012) o incluso un arte torero
en Blancanieves (Pablo Berger, 2012).
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En el año 2012 se estrenaron en la gran pantalla tres" Blancanieves" muy diferentes. |
En los años 80 disfrutamos
en televisión de Los Cuentos de las
Estrellas una serie que reunía a importantes actores interpretando a
personajes tan emblemáticos como Cenicienta, La Bella Durmiente o La reina de
las Nieves.
En la actualidad la
televisión también nos sumerge en este tipo de historias, como ocurre en Grimm serie policiaca donde reaparecen los personajes de
los cuentos de hadas.
Lugar aparte merece la exitosa serie Érase una vez donde Blancanieves y todos
los personajes de los cuentos de hadas sufren una maldición que los traslada a
los tiempos actuales, en el nada idílico pueblecito de Storybrook.
Me dejo muchas en el tintero, pero sirva de ejemplo
estas que menciono para reivindicar la buena salud de los cuentos de hadas
clásicos y su protagonismo en la ficción actual.
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"Érase una vez" |