El 5 de diciembre de 1901 vino al
mundo Walt Disney, el hombre que estaba llamado a revolucionar la animación y
el cine. Desde muy pequeño demostró sus dotes para el dibujo y se formó para
ello.
A principios de los años 20, tras ser despedido del periódico
para el que trabajaba como caricaturista, decidió fundar, junto a su amigo Ub
Iwerks, la Iwerks-Disney Commercial Artist que quebró a los dos años.
Walt no se rindió y se lanzó al rodaje del corto Las
aventuras de Alicia en el País de las Maravillas que
mezclaba imagen real y dibujos animados. Consiguió venderlo a una distribuidora
de Hollywood y firmar varios contratos.
El 16 de octubre de 1923 Walt y su hermano Roy fundaron Disney
Brothers Cartoon Studio, que más tarde se convertiría en The Walt Disney
Company.
Al año siguiente Ub Iwerks llegó a Los Ángeles para trabajar con
su amigo y en 1925 Walt contrató a la dibujante Lillian Bounds, que poco
después se convertiría en su esposa y madre de sus hijas.
El primer éxito de Disney e Iwerks fue el conejo Oswald, pero también su gran
decepción ya que la distribuidora se quedó con los derechos.
En 1928 Iwerks, partiendo de un boceto de Disney, creó a Mortimer Mouse. A Lillian le pareció un nombre muy pretencioso y lo bautizó como Mickey Mouse. Con Mickey comenzó todo un universo de personajes icónicos que marcarían el siglo XX.
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Cartel conmemorativo del primer corto de Mickey. Imagen: The Walt Disney Company. |
Disney era un hombre de
gran talento para crear personajes y contar historias, pero también un gran
innovador con visión de futuro. Supo ver que el sonido y el color se impondrían
en el cine cuando pocos creían en ello. El tercer corto de Mickey Mouse incorporó
ya sonido y él mismo Walt se encargó de doblar a su personaje estrella durante
décadas.
En los inicios de 1930 una serie de desavenencias en la compañía desembocaron en la marcha de varios empleados, entre ellos Iwerks que creó su propio estudio, para disgusto de Walt.
En 1932 Disney incorporó
el tecnicolor. Árboles y flores se convirtió en el primer corto de
animación en ganar un Oscar, galardón que también consiguió Mickey.
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Blancanieves y los siete enanitos. Imagen: Filmaffinity y The Walt Disney Company. |
Utilizó la misma técnica
para las siguientes películas: Pinocho (1940) y Fantasía (1940).
En esta última ademas incorporó el «fantasound» una innovación sonora que
permitía ver la película como si se estuviera asistiendo a un concierto de
música clásica.
Pese a todo, las
películas de los años 40 no alcanzaron el éxito de Blancanieves y
el estudio tuvo graves problemas económicos. Los
empleados ya habían mostrado su descontento con el trato que se les daba y la
falta de reconocimiento que se hacía más patente cuando no se incluían sus
nombres en los títulos de crédito de las películas. Tras el anuncio de la
bajada de los salarios los animadores se declararon en huelga. El tema se saldó
con más de cien despidos y la inclusión en el siguiente largometraje, Dumbo (1941),
de una escena donde se ridiculizaba a los huelguistas retratándolos como los
payasos del circo.
Cuando Estados Unidos
entró en la Segunda Guerra Mundial, Disney hizo producciones de corte
propagandístico que solo sirvieron para cubrir gastos. Su siguiente película, Bambi (1942)
tuvo pérdidas.
Tras ocho años sin volver
a hacer largometrajes animados, el estudio decidió adaptar otro cuento de
hadas: Cenicienta. Fue una puesta acertada, los salvó de
caer en bancarrota y se convirtió en el mayor éxito de la compañía después de Blancanieves.
A partir de este film, aunque Disney aportaba muchas ideas y nunca dejó de
supervisar las películas de dibujos animados de su estudio, fue delegando estas
producciones a sus animadores de confianza. Con Alicia en el país de las maravillas (1951) y Peter
Pan (1953) se inició la que se
ha llamado «era dorada» de las producciones Disney que continuó con las
siguientes películas de los años 50.
La televisión llamó a la
puerta de los hermanos Disney. Firmaron un contrato con la cadena ABC
que empezó emitiendo sus cortos, después siguieron especiales de gran audiencia
y el programa diario The Mickey
Mouse Club. El merchandising (que Roy ya había lanzado en 1930)
se multiplicó y las ventas se dispararon. Las series Disney fueron un éxito y sus
canciones vendieron millones de copias llevando a crear Disneyland Records, su
propio sello discográfico. Gracias a estos enormes beneficios Walt pudo hacer
realidad su gran sueño: crear el parque de atracciones Disneyland. El primero
se inauguró en julio de 1955.
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Castillo en Disneyland París. Imagen: archivo personal. |
Las películas de
animación continuaron estrenándose con importantes innovaciones: La dama y el vabugundo (1955) fue la primera película de animación en
Cinemascope; La bella durmiente (1959) utilizó el lenguaje de las
Vanguardias Históricas y el Technirama y 101
dálmatas (1961) usó la
xerografía dando la impresión de dibujos imperfectos.
Una promesa (que contamos aquí) y más de 20 años de negociaciones le costó a Walt conseguir llevar a Mary Poppins (1964)
a la gran pantalla. Estuvo nominada a 13 Oscar, ganó 5 y se convirtió en el
mayor éxito Disney de toda la década de 1960.
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Mary Poppins Imagen: kinefilia.wordpress.com |
La compra de los derechos
de Winnie the Poop en 1966 y la realización de El libro de la selva (estrenada en 1967) fueron los últimos
proyectos de Walt que falleció en 1966. Entonces Roy renunció a su jubilación y
se puso al mando de The Walt Disney Company, pero él había llevado siempre la
parte financiera y no la creativa. Consiguió mantener la empresa unida, aunque
estancada. Tras su muerte en 1971, se fueron sucediendo los directores que ya
no formaban parte de la familia Disney.
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La bella y la bestia. Imagen:elseptimoarte.net |
Combinar la animación
tradicional con la de ordenador resultó todo un acierto y lo volvieron a hacer
en Aladdin (1992), el Rey león (1994)
y Tarzán (1999). Luego se lanzaron a crear la
primera historia completamente realizada por ordenador y se la encargaron al
estudio Pixar. El resultado fue el exitoso Toy
Story (1995) que se convirtió
en toda una franquicia. Las películas de ese estudio eran una maravilla como
demostraron Monstruos S.A. (2001), Buscando
a Nemo (2003) y Cars (2006).
Lo que hizo que Disney comprara Pixar en 2006.
Con el fin del siglo XX y
la llegada del siglo XXI, las historias se renovaron. Las princesas asustadizas que esperaban ser
salvadas se convirtieron en mujeres decididas, guerreras como Pocahontas (1995)
y Mulán (1998), que tomaban las
riendas de su vida como Tiana y
el sapo (2009) y que salvaban al
«príncipe» como en Enredados (2010). Lejos quedaron los
proyectos que Walt tenía para cuentos como La
reina de las nieves, en el siglo XXI las protagonistas fueron la empoderada Elsa y la decidida Anna de Frozen (2013)
que no necesitaron ningún príncipe que las rescatara.
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Frozen Imagen: The Walt Disney Company. |
Atrás quedaron los
tiempos en que el racismo era la norma y películas como Canción del Sur (1943) fueron eliminadas
del catálogo.
En las últimas décadas
los argumentos de las historias se han abierto a otras culturas como ya
ocurriera en Mulán, y que hemos podido ver en películas como Coco (2017)
o Encanto (2021). Ahora se trata los temas de
igualdad de género, del amor interracial y se presenta personajes abiertamente
homosexuales.
En los últimos años The
Walt Disney Company se ha embarcado en transformar sus clásicos de animación
(Cenicienta, La Bella y la Bestia, Mulán, La Sirenita) en películas de acción
real.
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La bella y la bestia en imagen real (2017) Imagen: The Walt Disney Company. |
The Walt Disney Company
se ha encontrado ante el abismo de la bancarrota varias veces pero ahora
goza de muy buena salud financiera y un gran prestigio. El universo
cinematográfico de grandes sagas como Star Wars, Indiana Jones, Piratas del
Caribe y los superhéroes forman parte ya de Disney con la adquisiciones de
Marvel Entertainment en 2009, Lucasfilm en 2012 y Twenty Century Fox. Además en
2019 creó su propia plataforma streaming llamada Disney +
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Logo: dominio público. Wikipedia. |
Se cumplen 100 años de aquel lejano día en que dos hermanos armados de talento e ilusión abrieron una modesta empresa que hoy es el conglomerado mediático más grande del planeta. Las historias de Disney han marcado a las generaciones del siglo XX y XXI y siguen haciendo soñar a niños y adultos. El mundo está de celebración con homenajes, conciertos, exposiciones y programas especiales. El propio The Walt Disney Company celebra su centenario con un corto que reúne a casi todos sus personajes, con espectáculos en sus numerosos parques temáticos y la nueva película Wish: el poder de los deseos (2023).
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Disney y Mickey en el Parque Walt Disney Studios en París. Imagen: archivo personal. |